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Disfrutando de esas pequeñas cosas. -Libre-

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Tema Libre Disfrutando de esas pequeñas cosas. -Libre-

Mensaje por Skye D. el Sáb Dic 10, 2016 4:51 am

Cada día que pasaba Skye sentía que se iba recuperando. Después de haber pasado seis meses de celo, tres de los cuales habían agonizantes para él pues nada de lo que había tomado o hecho le había funcionado, ahora empezaba a ver el mundo de otra manera. Antes creía que todo aquello había sido una forma estúpida de sus padres para castigarlo, pero había encontrado a bípedos, machos y hembras, que le habían ayudado en algunos momentos realmente malos y gracias éstos, había llegado o eso creía él, con la cabeza clara, pues se pensó enloquecer en algunos momentos. No quería seguir perdiéndose en los bosques, lagos y termas, era cierto que disfrutaba con aquello, pero ahora quería conocer un poco mejor a los bípedos, sus costumbres y vidas. Había decidido ir a la ciudad de Eadrom donde sabía que vería a numerosas razas y podría visitar lugares donde los bípedos socializaban entre ellos. Plazas, mercados, cines, bibliotecas, tiendas, bares y negocios similares donde se reunían en grupo para comprar, beber, comer, disfrutar de las Bellas Artes y socializar. Ahora intentaba también ser mas respetuoso con los bípedos, trataba de distinguir las razas de cada uno y no llamarlos así "bípedos" pues había descubierto que a algunos les ofendía. Aunque más de una vez había tenido que controlar el genio y morderse la lengua, aguantabas las puyas, insultos e incluso ataques físicos para no volver a meterse en mas líos.

Aquel día había decidido buscar su "cafetería favorita". Tenía entendido que era una costumbre de los bípedos, tener un lugar preferido donde tomar cosas como café, chocolate, zumos y batidos, además de dulces y aperitivos. Había entrado en un local que tenía muy buena pinta, pero apenas había saludado al entrar, cuando se encontró de frente con el dueño, un tipo grande con mostacho y dos camareros, que lo echaron de malas maneras del sitió. Justo cuando salía por la puerta el dueño le dio una patada en el trasero, que le hizo trastabillar y caer de bruces al suelo. Skye lanzo un gruñido de dolor al caer, clavó las garras en el suelo furioso, con los ojos llorosos de rabia mientras oía los comentarios y las advertencias de que no se permitían "animales" ni dragones en el local. Se incorporó con la cabeza gacha, se sacudió un poco las escamas que habían empezado a recuperar su hermoso brillo de joyas y siguió caminando, ignorando a la gente de la calle que se había parado a mirar y comentaba lo sucedido. Skye llevaba unas pequeñas alforjas de tela y costuras resistentes, era su mochila de clases, con el escudo del instituto. Allí llevaba algunas cosas, entre ellas dinero, pues al no usar ropa, no tenía bolsillos donde guardarlo y un par de libros de los que le gustaba leer, pues había escuchado que en las cafeterías eran lugares donde ademas de socializar, se podía leer o estar con un ordenador portatil.

Estaba pensándose el probar suerte con otra, debido a que aquella había sido la tercera vez que le habían dado "la patada", cuando reparó en otra cafetería. Tenía hermosos ventanales, el interior se veía acogedor y se podía ver a gente tomando sus bebidas con hermosos pasteles que debían estar tanto o más delicioso que su aspecto. También se veía un pequeño escenario de karaoke, donde la gente podía cantar sus canciones favoritas. Tragó saliva y se armó de valor, alzó la cabeza y azotó el aire a su espalda con su larga cola musculosa. Se dirigió a la entrada y se paró frente a ella, notando aún la patada en el trasero, que le había dejado una marca de bota en la que el dragón no había reparado. Alzó una de sus garras delanteras y empujó la puerta con el hocico, escuchándose el sonido a campanillas de metal. Entró mientras la puerta se cerraba a su espalda y observó alrededor. Skye medía un metro sesenta pese a ser un dragón, de modo que muchos bípedos eran más alto que él. Al ver que no se escuchaban amenazas o gritos de que se fuera, caminó algo reticente y desconfiado hacia una mesa. En esta había un largo sofá en forma de C pegado a la pared. Pensó que allí en el rincón llamaría menos la atención. Se subió al sillón y se tumbó sobre el vientre, un poco de costado, para poder mirar al frente. Echó un vistazo a la carta para saber que pedir y luego sacó su libro y lo apoyó sobre el asiento, entre sus patas delanteras y se puso a leer, mientras su cola la cual estaba en parte en sillón y en parte en el suelo dando golpecitos con la punta de la cola, esperando que alguien le fuera a coger el pedido. Sus escamas turquesas parecían pequeñas joyas, las alas de sus alas habían pasado de seco pergamino durante el celo a un suave y cálido terciopelo púrpura. Sus cuernos despuntaban hacia atrás, de color celeste cielo. Estaba tenso como la cuerda de un arco aunque intentaba aparentar normalidad, pues temía que en algún momento alguien le lanzara un grito o una amenaza para que se largara de la cafetería.


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Tema Libre Re: Disfrutando de esas pequeñas cosas. -Libre-

Mensaje por Demian Serkin el Vie Dic 16, 2016 2:43 pm

Morirse de aburrimiento era la peor condena a la que se podía someter a un pirata. Demian meneaba el vaso de whisky que se suspendía en el aire, sujeto por tres dedos de su mano derecha y desplazó su mirada hacia su tripulación, que danzaban y berreaban frente al micrófono del karaoke.

-Disfrutad de la fiesta, chicos- gruñó una burla, lo bastante alto como para que la camarera le oyera y le echara una mirada a la que él respondió con una ligera sonrisa ladina.

Estaban de fiesta pues, esa misma mañana, habían conseguido dar caza a una sirena de cola esmeralda. La semana había sido completa. A pesar de verse obligados a actuar con cautela, los beneficios eran de celebración ¿Y qué menos para celebrarlo que llevarlos a disfrutar de la buena vida después de un buen trabajo? En un principio habían pensando en un bar de stripteace, pero nada más llegar ya les habían prohibido la entrada a dos de ellos por haber intentado agredir a una de las bailarinas. Temerosos de volver a ser encarcelados, decidieron que lo más discreto y parecido al buen sexo era desfogarse cantando y lo más cercano al puerto era una pequeña y coqueta cafetería a pocos minutos en coche que parecía poseer todo lo necesario: Micrófonos y un escenario.

Sus chicos eran muy escandalosos y no iban a tardar mucho en llamarle la atención por segunda vez. Aquello, en palabras de muchos, era un lugar para nenas y pijoteros, pero al menos había alcohol. Aunque alguno que otro ya se había cebado a robar carteras y joyas a los clientes. Demian era una figura importante y mientras él no diera una orden, harían lo que quisieran.

A solo un trago de terminar su copa y de ser rellenada una vez más por la camarera, entró un ser cuya peculiaridad captó la atención, no solo de Demian sino de toda su tripulación. Un ser que poseía un cuerpo de reptil, con alas y poderosas garras, un dragón. Aunque su tamaño fuera ridículamente pequeño sus escamas eran tan llamativas como las de una sirena, aunque estaba claro que las suyas parecían más grotescas. El silencio de pronto inundó la sala pues toda su tripulación había quedado en silencio. Aunque se dedicaban a la caza de sirenas, también podían hacer excepciones; había oído hablar de las propiedades de y beneficios de los dragones: Su gruesa piel, sus escamas con poderes curativos, incluso sus garras y su lengua podían ser aplicadas en la medicina cuyo poder no podía ser superado por ningún estudio moderno de medicina. Lo que le parecía realmente interesante era la naturalidad con la que la bestia entraba y ojeaba la carta como si de un humano más se tratase, eso decía una cosa más. No era solo mágico, sino poseía una inteligencia similar a su raza. La mirada del pirata se agudizó pues ya estaba haciendo planes para hacer comercio con el cuerpo del dragón.

Dió un trago brusco y seco, dejó el vaso sobre la mesa de un ligero golpe e hizo la señal a su tripulación para que siguieran con su fiesta. Se alzó y se acercó al dragón.

-¿Disfrutando de los placeres humanos?- Agregó, mostrando una ligera sonrisa a la vez que tomaba una silla y la posicionaba enfrente de su mesa para sentarse.
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Tema Libre Re: Disfrutando de esas pequeñas cosas. -Libre-

Mensaje por Skye D. el Mar Dic 20, 2016 5:02 pm

Por suerte no llamaron la atención a Skye cuando se acercó una de las camareras a tomarle nota, cosa que alegró al dragón que ya se veía volviendo a su habitación del internado sin poder haberse tomado un buen trozo de tarta de chocolate. El dragón pidió un batido con nata y un trozo de tarta de galleta de chocolate. En el karaoke había gente, la cual había estado dando berridos hasta justo entrar él por la puerta. Aquello lo hizo sentir algo incómodo, pero como no le habían dicho tampoco nada, se limitó a ignorarlos, sacando un libro de la alforja que llevaba y lo colocó entre sus patas delanteras, comenzando a leer un poco esperando el pedido. A los pocos minutos de estar así, el jaleó de los cantos volvió a resonar y al dragón le sirvieron lo que había pedido. Justo cuando alzaba la mirada para dar cuenta de su pedido se encontró con un tipo caminando con decisión hacia donde él estaba.

-Disfrutando de los placeres… a secas.
- Dijo con un gruñido molesto, pues no le gustó como sonaron las palabras de aquel hombre.- Muchas de las cosas que hacen a diario los humanos, desde encender fuego a la escritura son cosas que les enseñaron los antiguos dragones.- Dijo altivo, mientras daba un sorbo del batido.- De echo dudo mucho que supieras limpiarte el culo o saber en qué pie va cada bota cada vez que te las pones cada mañana si los dragones no os hubiéramos dado el conocimiento necesario.-Dijo con un gruñido, pues no le gustaba la forma que tenía aquel tipo de mirarlo, como con codicia o al menos de una manera demasiado penetrante que lo hacían sentir incómodo.- No quiero compañía.- Dijo mientras daba un mordisco a la tarta de chocolate al ver como el tipo tomaba asiento en una silla frente a él.

Skye en el fondo se sentía intranquilo pues era evidente que aquel tipo, con lo arrogante que se mostraba, debía ocupar una posición importante con los demás que estaban dando berridos en el karaoke. Pero algo en su mirada y en la forma de comportarse lo hacían sentirse intranquilo, le ponía las escamas de punta. Esperó que sus fanfarronadas fueran suficiente para deshacerse de aquel hombre de mirada penetrante y pelo oscuro, pues no le apetecía meterse en líos ni marcharse de la cafetería, pues daría la sensación de estar huyendo con el rabo entre las piernas.


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Tema Libre Re: Disfrutando de esas pequeñas cosas. -Libre-

Mensaje por Demian Serkin el Vie Ene 13, 2017 11:26 am

El dragón parecía rechazar su presencia al lado suyo, pero eso no le importaba. El pirata era como un  depredador que disfrutaba visualizando las miles de formas en las que poder atrapar a su presa y, por mucho que esta corriera, no iba a dejarle escapar. Demian deslizó su mirada dorada hacia la mesa, donde la camarera depositó el pedido del dragón. Allí observó el batido y el pastel, elevando una ceja, >>Es una cría<< pensó mientras alzaba su mirada y estiraba sus comisuras, formando una retorcida sonrisa. El azabache disfrutaba, observando, analizando a las criaturas que cazaba: Sus movimientos, la forma en la que masticaban, lo que comían e incluso, mientras los mantenía cautivos, se jactaba a mirar sus expresiones que mostraban su verdadera esencia; temor, desesperación, llanto . Para un humano con ambición de poder, tener tal control le mantenía excitado. Era como ir moldeando arcilla con sus propios dedos y terminar creando una obra sublime y única antes de lanzarla a la venta.

-Que agresivo- Dijo al fin con un pequeño deje de burla.

Cruzó sus piernas y apoyó su espalda vagamente sobre el respaldo de la silla, colgando su brazo derecho tras el respaldo de la misma. Se veía muy relajado para estar en presencia de un ser con tantos dientes. No obstante, estaba acostumbrado a lidiar con seres que tenían incluso más y más pequeños, no le preocupaba que pudiera le morder o hacerle alguna magulladura. Sin embargo, ante la prepotencia del dragón alzó una ceja, emitiendo una pequeña carcajada de sorpresa.  

-¡Ja! Ya veo, bueno, que yo sepa la tarta, la nata y lo que es la pastelería lo aprendimos los humanos - se inclinó hacia este, colocando su mano a un lado de sus labios- y lo hicimos solitos- susurró como si aquello fuera información valiosa. Luego agregó una pequeña pausa, mirando de hito a hito al dragón - Comprendo- indicó indiferente- eso es según tu historia, amor, no según la nuestra, pero en caso de ser verdad deberías darle un repaso a tu léxico - agregó, guiñandole un ojo, mostrando su amplia y blanquecina hilera de dientes.

Demian se mantuvo en silencio, observando con insistencia las escamas de la bestia. Su obsesión malsana con las sirenas, le llevaba a pensar que no eran tan hermosas y brillantes como las de una criatura marina, pero su robusticidad le hacía tener un encanto único como si en vez de ser pequeñas láminas de belleza y brillo único, cubiertas por un manto de miles de diamantes que daban ese tono único y milagroso, eran robustas piedras, gemas bien talladas a la perfección como si el cuerpo del dragón estuviera compuesto por miles de esmeraldas. Eso le gustaba de las criaturas con las que comerciaba.

-Y dime- le echó un vistazo rápido a la tarta antes de volver a mirar su cabeza, confirmando una edad aproximada- pequeño, ¿Qué hace una criatura tan hermosa como única como tú vagando entre las multitudes humanas? ¿No sabes que no todos los humanos aceptan el hecho de que ustedes existen? Podrías meterte en algún problema- su tono no era tan fiero como su mirada pero sí mantenía una voz profunda y, en apariencia, despreocupada mientras que él almacenaba la información en su cabeza. Empezando por la pequeña alforja de tela que tenía por mochila - Por lo que veo vas a la escuela - dijo manteniendo su sonrisa, que bien pasó de astuta a cálida y acogedora- no hace falta que me mires así, no quiero hacerte daño, solo me fascinan las criaturas sobrenaturales, lo digo de corazón- su mano se posó en su pecho, como si realmente le estuviera haciendo un juramento- Mi nombre es Demian Serkin, amante de las criaturas sobrenaturales ¿y tú?- cuestionó extendiendo su mano hacia él, como un ademán para que se presentase- ¿Tienes nombre por algún casual?- Dijo con un tono suave.

Luego de decir eso se alzó y arrastró la silla para estar un poco más cerca de la mesa del dragón y así apoyar su mentón sobre su mano. Los movimientos de Demian eran tranquilos, parecía que no tenía nada que esconder tras aquella encantadora sonrisa. No obstante temía que el dragón sí sospechaba de sus intenciones, debía ir con más cautela.

Sorry!:
¡Lo siento! por contestar tan tarde, no le cortes el cuello a Demian(?) XD



Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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Tema Libre Re: Disfrutando de esas pequeñas cosas. -Libre-

Mensaje por Skye D. el Lun Ene 23, 2017 7:07 am

Skye daba cuenta de su pedido ignorando al humano, esperando que se diera por enterado de que su presencia en su mesa no era bienvenida, pero los humanos solían ser criaturas tercas y cortas de mira. Era bien sabido que hacían caso omiso a todas las advertencias cuando los antiguos dragones vivían en cuevas y acumulaban sus tesoros y ganancias en las mismas. Los humanos pese a ver la zona llena de armaduras requemadas y restos humanos carbonizados probaban suerte a robar a un dragón. El comentario del humano sobre su agresividad le dio la seguridad de que el tipo no lo había tomado enserio, de echo parecía burlarse de él. El dragón le lanzó una mirada furiosa.

-Acaso cuando sientas mis colmillos desgarrando tu cuello no tengas tantas ganas de reírte.- Dijo con las escamas del lomo de punta.

-No, solo aprendisteis a hacerlo. Antes comíais los productos crudos y sin procesar.- Replicó el otro. Skye seguía dando cuenta de su batido y el pastel, que no tardó mucho tiempo en desaparecer, dejando su hocico manchado de nata. -No me digas amor, no somos amigos, y mucho menos pareja.- Dijo mirando al otro raro, pensando que quería ligar con él o algo así.

Las escamas se movían como joyas que cuajaban la piel del dragón que se ondulaba con los movimientos del cuerpo del joven reptil, se notaba sano y bien cuidado y tal como el pirata ya había deducido, joven. Sus dientes, garras y cuernos se veían sanos y fuertes, las membranas púrpuras de sus alas se veían suaves como terciopelo, dignas de cualquier rey o emperador. El dragón parecía estar en plena adolescencia, seguramente unos 15 o 16 años para un humano.

-Ese no es mi problema, me dieron permiso para salir del instituto y saben que yo no puedo adoptar forma humana.
- Replicó mientras bebía el batido de chocolate.- Y lanzarme elogios y tirarme los trastos como suele decirse no te ayudará en nada conmigo, no me gustan los humanos.- Dijo mientras se terminaba el batido, le hubiera gustado estar más tiempo en aquel sitio, pero con alguien mirando como comía no era muy agradable.- No busco problemas, si yo dejo en paz a los bípedos, ellos no tienen por qué importunarme a mí.- Dijo el dragón mientras buscaba en sus alforjas de tela algo de dinero y lo dejaba sobre la mesa para pagar lo pedido.- Sí, soy alumno del instituto.- Confirmó el otro. Cuando le dijo que era un amante de las criaturas sobrenaturales aquello no le sonó muy bien, no sabía si era un admirador o algún tipo de fetichista raro. Gruñó un poco cuando le peguntó por su nombre.- Skye, hijo de Spyro.- Decidió por decir, no veía nada malo en decirle su nombre. –Creo que es hora de irme…- Dijo frunciendo el ceño cuando el otro acercó la silla más a donde él estaban pues lo hacía sentir incómodo y lo intimidaba.- Tengo cita para las aguas termales.- Comentó pues no quería dar la sensación de que huía de él.

Empezó a recoger sus cosas, guardándolo todo en las alforjas de los costados antes de incorporarse, disponiéndose a marcharse, con las alas bien recogidas a los costados, con la cola y el hocico alzado con dignidad. No se molestó ni en despedirse de aquel hombre, esperando que éste se diera por vencido y dejara de acosarlo, aquello le causaba gracia he inquietud al mismo tiempo, si hubiera sido una chica lo habría agradecido, pero siempre que se juntaban con otro macho, fuera de la especie que fuera, terminaba mordiendo la almohada, algo que quería evitar. De todos modos aún desconocía mucho de los comportamientos de los bípedos y no estaba seguro si aquel tipo sentía genuína curiosidad por conocer a un dragón o trataba de ligar con él.


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Tema Libre Re: Disfrutando de esas pequeñas cosas. -Libre-

Mensaje por Amadeus Mozart Ayer a las 11:20 pm

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