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Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

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Tema Privado Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Mar Sep 27, 2016 12:04 pm

Recuerdo del primer mensaje :

No era particularmente tarde pero las calles no estaban especialmente pobladas a la hora que ella daba por cerrada la tienda de música, once de la noche en punto era el horario establecido si no salía nada más interesante que la obligase a quedarse, las cortinas se bajaban, todos los candados se colocaban en el lugar correcto, caja segura, despedida del paraíso personal que la acompañaba los días de trabajo y la última revisión de rutina para tener todo consigo antes de lanzarse a las calles nocturnas. Para la pelirroja no era sinónimo de peligro caminar a horas que la mayoría prefería quedarse en casa, es más, solía disfrutar un poco más de su entorno a esas altas horas donde no hubiese tanto ruido de interferencia ni tantas personas, los lugares concurridos no era de su placer ni favoritismo.

Cuadras avanzadas desde la tienda en dirección al depa, letreros neón alumbrado la entrada de clubes que había entre calles, música escapando de algunos rincones incluso de esos mini mercados que se mantenían abierto las 24 horas para los ansiosos con ganas de comer papas fritas o los insomnes. Charlas provenientes de las pocas personas que andaban a esas horas en días laborales disfrutando de algo más que el trabajo, dejaba atrás los grupos mientras el aire cargado de ciudad bailaba y se pegaba a su alrededor, un animal de ciudad más y aunque ella supiera que a su alrededor hervían diversos sonidos, la voz de Lzzy atronando en sus oídos a través de los audífonos privándola de uno de sus sentidos solo le permitía más ver las formas en medio de esa particular diversión perversa de ver a alguien solo mover la boca sin tener idea que dice.
“I don´t need to have you here” tarareo sin emitir sonido alguno pero con una gran carga de emoción incluso para ella misma, por alguna extraña razón a veces las letras de aquel grupo que mezclaba los géneros que amaba, el hard rock con el heavy metal, podían con ella. “And I don’t need to taste your lips, I’ve satisfied my appetite” continuo perdiéndose en los acordes mientras doblaba por una de las calles aledañas a la lateral, era el atajo de la caperucita roja en medio del bosque de concreto.

La calle no era precisamente popular sino tranquila, casas que lejos de ser residenciales cobraban vidas en las mañanas cuando se utilizaban de oficina y el siempre buen negocio a mitad de cuadra, cerrado por la hora. Avanzó distraída con la pequeña mochila de cuero a la espalda, marcando un instrumento invisible, el instrumento que amaba, colgando de sus hombros al momento que sus dedos daban los ritmos certeros, sumida en su propio mundillo no le dio la atención necesaria al grupo que estaba a mitad de cuadra, ni siquiera le hubiese importado si no hubiesen cruzado la calle antes de que ella llegase al punto donde un grupo de tres hombres la observaba fijante, solo allí les puso atención. Disminuyo su paso relajado aunque no era precisamente veloz, se aseguró de ir más lento, ellos no parecían desear quitarla la mirada de encima mientras murmuraban cosas que no podía oír por los cascos en sus oídos pero si podía distinguir a la perfección como le señalaban justo antes de avanzar hacia su dirección. Y ni siquiera ese hubiese sido un problema para alguien como ella, la dificultad radicaba en que, al afilar la mirada se daba cuenta que conocía a esos tres hombres, los conocía quizás demasiado bien.

Su cuerpo se tensó en un estado de alerta instintivo y sus sentidos omitieron la música que aun sonaba desde su reproductor de música, no era de paranoica ni de psicótica considerar que la habían reconocido puesto que su apariencia tan “normal y desapercibida” tampoco servía para dificultar la tarea a quienes iban contra ella, por su parte cualquier mujer recordaría al grupo de hombres que intento aprovecharse de ella. Correr por donde había venido era una opción tentadora pero nada le aseguraba que al hacerlo pudiese quitárselos de encima, la cuadra anterior estaba igual de vacía que la actual y darles la espalda no era algo que ella quisiera; era cierto, la última vez había salvado de suerte, porque esa suerte tenía una sola forma de largos cabellos blancos, ojos platas y se llamaba a si mismo Hellz. Hacía tiempo ya que esa suerte se había desaparecido, súbita, de la misma forma que había llegado.

Las piernas volvieron a flaquearle como esa noche en el bosque pero se mantuvo en pie, sentía nuevamente ese miedo mezclado con la adrenalina que se apoderaba de su cuerpo y le recordaba que debía estar lista para actuar rápido y con la cabeza fría. Albergo la idea de que pasarían de largo y que ella podría llegar a una avenida no tan importante que colindaba justo con la esquina de la calle en que estaban los cuatro, justo frente a sus ojos y a espaldas del grupo de hombres. No retrocedió como la lógica dictaba a cualquier otra chica en su situación, continuo a su encuentro, asegurándose de guardar los audífonos en un bolsillo del jeans, escucho como uno golpeaba el brazo del otro y luego agregaba un “Si es ella”, desecho con rapidez la solución de que cada uno siguiera su camino esta noche. Sabía que no podría con los tres a la vez, no era una máquina de matar o una súper mujer entrenada para golpear hombres o ganar peleas, podría defenderse, sí podría pero nada le aseguraba que ellos tomasen la ventaja por el número. Apretó los puños y tensó los hombros, fingiendo que no estaba pasando nada fuera de lo común hasta que se plantaron los tres a unos palmos de distancia, formando una especie de barrera humana.

El mismo que recordaba de ojos verde intenso -ahora con una cicatriz en su mejilla derecha- volvió a hablar con goce perverso, pidiéndole que entregase sus cosas, todo lo que llevaba, todo. A quien ella le había soltado un golpe en la mandíbula se rio por la connotación y el sentido de la frase de su colega, por un momento ella misma creyó estar de regreso en el bosque medio desnuda ¿acaso los patrones de los abusadores jamás cambiaban?  Y la respuesta llego por sí sola, el mismo que esa noche llevaba una gorra ahora volvía a hacer amago de asustarla, solo que esta vez no llevaba una gorra sino una playera roja con un logo gastado y una cicatriz en su cuello, como esa fina línea invisible a la vista sugerente al tacto, que ella misma poseía debajo de su cuello y que sospechaba ellos se la hubiesen dejado de recuerdo -Tu realmente eres idiota- respondió despectiva, tensa, alerta, demasiado segura de sí misma para revelar el miedo que se mantenía en la base; el rostro del quien llevaba la playera roja se descompuso, uno de ellos exploto en risa y el de ojos verde amenazo con que no escaparía dos veces., no tendría más oportunidades si no actuaba ahora, ellos eran algo parecido a ese ex novio que nadie más querría ver y aun así, seguía allí para molestarte.

Empuño su mano izquierda, el corazón le latió con fuerza en los oídos, probablemente le dolería en la mañana pero daría todo de sí para salir nuevamente intacta. Siguió la lógica de quienes eran brutales, golpear primero y preguntar después, así lo hizo. Se abrazó a la adrenalina y al impulso, su mano esta vez más certera que la primera vez dio en el punto exacto, sus nudillos entrenados gracias a su viejo y sus ideas de que su hijita no saliese con chicos mayores sin saber defenderse encontraron el ajuste certero en la mandíbula dura. Resintió el golpe, apretó los labios, el oji verde tastabillo hasta caer sentado al piso semi desorientado, el que poseía esa risa perversa la afirmo por uno de sus costados, con fuerza entre la cintura y abajo del escote pronunciado, ella se removió con cierta fiereza mientras aquel que había llamado idiota también se lanzaba hacia adelante para tocarla y contenerla.
Off rol:
Oh my! Me quedo biblia bella luci x///D lo siento mucho!!! Intente que quedase lo más acotado posible ;u; intentaré regresar a las respuestas más cortas para no traumarte XD y como dije en el mp, tienes total libertad de usar a los npc (entiéndase a los 3 hombres) y mover a kay como creas mejor que pueda ser la escena ( si crees que cuando velkan llega ella está en el piso o aun están peleando o lo que te haga más sentido) para tu post. Espero que estés bien! y que el trabajo no esté tan pesado, en el otro spoiler va la ropa que lleva Kay esta noche uwu (lleva zapatillas más su mochila de cuero en la espalda)
Outfits!:


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Tema Privado Re: Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Velkan Alexander Belmont el Sáb Mayo 13, 2017 7:09 am

No le gustaba la debilidad, específicamente detestaba mostrarse débil, él quien por siglos se mantuvo solo librando sus propias batallas, él quien por siglos hizo frente a la muerte sin necesidad de ayuda y que en ese instante por una mísera droga de una súcubo estaba en tan deplorable estado aunque no era el verse débil ante ella lo que le molestaba –que si bien su orgullo como guerrero fue golpeado- en realidad lo que le jodía de sobremanera era no estar en condiciones para ayudarla a ella, estaba lastimada y él podía hacer frente al dolor, pero en ese estado en el cual su sistema se encontraba invadido por la droga no le quedaba más opción que apoyarse con un brazo sobre el hombro de ella e incluso así intentaba no poner demasiado peso –no de manera efectiva en realidad.- estaba haciendo uso de su fuerza de voluntad para evitar que la sustancia tomara todo su sistema y lo hiciera caer.

Su pregunta lo hizo centrar su atención en mantener una plática con ella para no darle demasiado importancia al problema que los aquejaba en ese instante por lo sucedido en el bar —Un chófer de la compañía— Contesto con ese intento de disimular su estado aunque podía notarse por su manera de hablar un pequeño jadeo ante cada palabra lo que indicaba la dificultad que el estupefaciente estaba generando  —o tal vez seas tú la del don… — Parecía incluso que sonreiría pero no lo hizo pese a contestar la ¨broma¨ con otra similar, no solo era el repentino déficit de energía lo que le tenía así, también el libido despertado por la súcubo le estaba jugando en contra.

Al llegar al final del callejón, la luz provoco que entrecerrara un poco los ojos como si no estuviese habituado a estar en sitios luminosos, no era así el caso pues todo se debía a lo sucedido en el bar y al llegar a aquella pared se apoyó en la misma para no seguir siendo una carga para la joven —No estoy herido, deberías preocuparte más por tu…condición— Había hecho una pausa no por voluntad, fue de esos mareos repentinos que tenían rato aquejándolo, a él le preocupaba su estado pero no podían ir a un hospital pues sería contraproducente por lo que pediría que llevaran un médico en cuanto llegaran a su casa pues él tenia planeado ir a su ¨hogar¨ y no a ese departamento que utilizaba para pasar el rato pero no todo iría acorde a su plan.

Fue así que sin perder más tiempo, un auto completamente negro de vidrios polarizados se detuvo abruptamente en la acera donde ellos se encontraban, aun en su estado pudo reconocer el auto de la compañía pese a no tener ningún logo en específico, sin embargo lo que no se esperó ver fue a quien se bajó del auto. ¨Señor¨ la escucho decir con preocupación sin embargo Velkan no daba crédito a lo que veía, no por incredulidad, era en realidad por molestia —Creí haber sido claro con mi orden— Espeto irguiéndose y mostrando esa expresión dura en su rostro y frialdad en su mirada, no hubo un hola ni nada parecido, solo su voz imponiéndose en ese instante ante una clara desobediencia por parte de uno de sus empleados, sin embargo no duro mucho de esa forma por un nuevo mareo lo hizo apoyarse en la pared.

—No fue mi intención desobedecer sus órdenes pero ya me encontraba en el auto, llamar al chofer seria perder el tiempo— la mujer de rubios cabellos se dirigió a donde ellos estaban, concretamente a Velkan ignorando por completo a Kaylee, no porque no la hubiese notado a su lado, en realidad sí que la había notado pero era clara su postura al respecto y el pensamiento de la secretaria asocio la escena de una sola manera y la única que conocía como ¨otra aventura¨ del hombre que no solo resultaba ser su jefe, también de quien estaba enamorada.
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Tema Privado Re: Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Miér Mayo 17, 2017 10:10 pm

Sonreí ante su intento de seguir aquel comentario, incluso en la situación que él estaba lo quería intentar a pesar de parecer que a cada momento que estaba allí de pie sus energías se agotaban y eso no hacía más que traerme preocupación ”¿Dónde está ese maldito auto?”. Él se recargó contra la pared apenas tuvo la oportunidad y a pesar de que una parte de mi comprendía el porqué de su acción la otra, esa egoísta, no hacía más que resentir su distancia -Velkan- comencé observandolo directamente a sus ojos oscuros, esos que me cautivaban y atrapaban con rapidez -no estoy bien- respondí con la sinceridad aplastantemente que me caracterizaba, después de todo había que ser un poco imbécil para asegurar con una sonrisa en el rostro tras semejante pelea en el baño que estaba muy bien, y yo, no servía para andar fingiendo sonrisas y mintiéndome a mí misma -pero no estoy tan mal como tú lo estás en este momento, por lo que, mi preocupación por mi condición vendrá después que me asegure de la tuya y de que tú estás bien- no iba a cambiar de opinión ni ceder un ápice ante esa idea, estaba planteandolo firme frente a él -Si tan solo supiera que carajos te hizo esa mujer podría buscar la medicina correcta para ayudarte…- lo había dicho, finalmente lo había dicho, justo allí estaba reflejada mi impotencia interior mientras mantenía su mirada en la mía cargada de preocupación, si había algo que no me gustaba eso era sentirme inútil.

El sonido del auto acercándose me hizo voltear, mi primera impresión fue que parecía un auto sacado de una película moderna para mafiosos donde se bajarían tres hombres imponentes para subir a Velkan dentro, sin embargo, contra todo pronóstico no fueron tres hombres lo que bajaron del auto sino una  mujer rubia quien a cada paso que daba se la gravaba la palabra preocupación en la frente, probablemente la misma que yo tenía en estos momentos. Ella le llamó señor y él se plantó firme frente a ella ¿Que tan rara sería si dijese que incluso en este momento, con esa expresión dura que escondía la debilidad que yo había visto desde el incidente en el bar,  con esos ojos oscuros que ahora se volvían fríos y severos frente a ella sumado a ese tono de voz cortante Velkan me parecía increíblemente sexy? Si quizás había algo que estaba bastante retorcido en mi interior pero a mi defensa interna, esta era una nueva faceta de su parte y una que ante su malestar latente me parecía igual de atractivo que sin este. Aun así, mi mojada de bragas interior no duró demasiado su tambaleo contra la pared me hizo avanzar por reflejo para afirmarlo, a sabiendas que, si caía al piso, sería muy difícil levantarlo incluso para mi y la recién llegada haciendo fuerzas en conjunto, tenía que concentrarme en lo que era realmente importante en este momento.

-Velkan- dije sin darle más vueltas al asunto fijando mis ojos azules sobre sus grises -No es momento de ser badass ni ponerse quisquilloso, vamos al auto que tiene que verte un médico- no esperé que fuera a darme un “no” por respuesta, con seguridad volví a pasar su brazo sobre mis hombros para guiarlo hacia el vehículo - Vamos, luego puedes verte sexy regañando a quien quieras- añadí mi tono de picardía característico sin quitar la sonrisa de mis labios al momento que le ayudaba a subir al auto, había olvidado la presencia de la mujer rubia justo antes de subirme quien al parecer aun no comprendía la situación en la él se encontraba -Vamos conduce ¿o tendré que hacerlo por ti?- espete directa justo antes de cerrar la puerta del auto y acomodarme al lado del Badass.

Los pasos de la mujer rubia se escucharon rápidos por la acera, quizás hasta demasiado rápidos en menos de un minuto el carro ya estaba en marcha y ella con la vista que oscilaba entre el frente y el espejo retrovisor, mirada que bailaba entre el rostro de Velkan con ojos de preocupación al rechazo cada vez que se detenía por segundos en el mio, ella no estaba disimulando nada bien su gusto por verme ahí y yo tampoco estaba ayudando en la ecuación
-¿Dónde te dejo?- dijo al fin, lejos de ese tono de preocupación que antes había empleado con él -¿En la avenida? ¿parada de autobus? ¿te pido un taxi personal? No contaba contigo para traerte- añadió comenzando a disimular cada vez peor su molestia -Puedo irme a casa sola pero primero me aseguraré de que Velkan este bien- había sido directa y mi tono de voz denotaba que no pensaba dejarlo solo, sobre todo después de semejante noche a cuestas -No es necesario que tanta amabilidad y preocupación yo puedo llevarlo ….- dejó el espacio cargado de irritabilidad deteniendo la marcha a causa del semáforo en rojo -Kaylee- añadí cortante al final de su frase refiriéndome a mi propio nombre, dejando de mirarla a ella para fijar mi atención en él y en como hacia los esfuerzos para mantenerse con nosotras en el auto -Mira chica de los mandatos, seré clara, no te libraras de mi hasta que me asegure que Velkan está en todos sus sentidos así tenga que quedarme hasta el otro día con él y ahora, lo mejor que podemos hacer las dos es callarnos para que él pueda tener un viaje tranquilo, tu conduce callada y yo me aseguraré de que vaya lo más cómodo posible aquí atrás- por estas razones, por mi forma de ser yo no me llevaba bien con las mujeres y mucho menos tenía alguna amiga mujer desde California.

No hizo falta más “comunicación”, ella condujo lanzado miradas de pocos amigos cada cierto tiempo y yo solo me centré en ignorarla, tratando de que al menos Velkan tuviese un viaje cómodo dentro de lo que su estado le permitía. El auto se detuvo frente a un lujoso edificio de departamentos y ella no tuvo la necesidad de agregar algo mientras se apresuraba a guardar las llaves y tomar su cartera para ir en nuestra dirección -Vamos Velkan- murmuré con cierta suavidad abriendo la puerta para bajarme y ayudarlo a bajarse del vehículo.
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Tema Privado Re: Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Velkan Alexander Belmont el Miér Mayo 24, 2017 5:31 pm

En ese instante la energía de Velkan pareció simplemente menguar, no tenía la fuerza suficiente para mantenerse más tiempo de pie y por supuesto el hecho de regañar a Sharon había pasado a segundo plano, ya se encargaría en otro momento de reprender su desobediencia —Solo llévanos a la casa—Termino por decir a su secretaria por lo que simplemente se dejó guiar al auto con ayuda de Kaylee intentando hacer acopio más que nada de su fuerza de voluntad pues en ese instante el mareo había terminado por invadirlo, si bien no llego al desmayo parecía que en cualquier momento sucedería por lo que nada más entrar cerro los ojos en un estado de semi inconsciencia sin saber que esas simples palabras fueron suficientes para que los celos de la rubia crecieran pues había dicho ¨casa¨ y no ¨departamento¨ cómo era usual en cada una de sus aventuras con otras mujeres.

Apenas y podía distinguir sus voces pero no concretamente lo que decían después de que el auto comenzó a andar y Velkan se dejó arrastrar por el sueño un momento sin planearlo de esa forma recargándose un poco en la joven pelirroja e ignorando la conversación que suscito después entre ellas pese a que se había esforzado por mantenerse despierto —Sharon— la corrigió ante aquel apodo que la joven empleo y escuchar lo que dijo después solo hizo crecer la molestia en la secretaria pero tenía razón por lo que opto ir en silencio, si bien los celos, la molestia y el claro rechazo hacia Kaylee estaban presentes, no se podía negar que su preocupación por Velkan era mayor pues cada que lo miraba por el retrovisor su expresión cambiaba a esa mirada que solo una mujer enamorada podía llegar a tener junto a la esperanza de algún día poder estar a su lado de una forma más sentimental e íntima más allá de solo ¨sexo casual¨ entre ellos pues si accedía a eso se debía a esa esperanza por lograr que un día él la necesitara y amara de igual manera.

—¿Dónde estamos?— Cuestiono de repente aunque haciendo pausa entre una palabra y otra, si bien su tono de voz no había cambiado, parecía simplemente no tener fuerza ni siquiera para hablar, la droga que le fue administrada potenciada con los efectos de la súcubo le estaban pasando factura, aquella mujer del bar tal vez ni siquiera sabía qué clase de veneno había hecho o comprado pues aquello seguramente ya hubiese matado a cualquier otro y muy en el fondo Velkan sabía que de no estar acostumbrado, que de no ser porque su cuerpo resistía a venenos seguro a esas alturas ya estaría muerto.

—Señor llegamos al departamento— Comento Sharon cuando ambos se bajaron y sin dudarlo ni un segundo se posiciono del otro lado del caído para ayudarlo de igual forma pues no se quedaría viendo como Kaylee lo hacía nada más, aunque fueron las palabras de la secretaria lo que provocaron que el propio Velkan la hiciera apartarse —¿el departamento?— Cuestiono con su ya característico tono molesto, parecía ser que esa emoción, que el enojo era lo único que podía distraerlo de su malestar —Dije la casa Sharon ¿Qué demonios sucede contigo? Van dos fallos, un tercero y te despido no tolero la desobediencia y lo sabes— El mareo…todo le dio vueltas y fue necesario que de nuevo ambas jóvenes lo sostuvieran —Lo siento…creí que…señor solo pensé que…Dios…por favor puede reprenderme después de que este mejor y si quiere despedirme lo aceptare pero por favor Velkan, no hagas esfuerzos— Aquellas últimas palabras sin duda correspondían a una mujer preocupada por el hombre a quien amaba y no por el riesgo de perder su trabajo y por supuesto, Velkan le tomó la palabra en ese instante, sabía que no estaba bien y necesitaba recuperarse pues al observar la preocupación en el rostro de Kay y recordar sus palabras antes de que el auto llegara simplemente se volvió su prioridad terminar con eso rápido para que pudieran darle atención médica a ella.

Tuvieron que usar el elevador para poder llegar al último piso, si bien no eran departamentos en extremo ostentosos –pues las extravagancias no eran del agrado de Velkan- Sharon tuvo que ingresar un código en el panel para tener acceso al piso que correspondía del departamento —La habitación es por aquí— La secretaria nada más abrir la puerta los dirigió a la habitación de Velkan para recostarlo en la cama —Dile a Yamato que venga, sin hacer preguntas y sin alertar a nadie, Kaylee…dile a Sharon lo que te duele y lo que necesitas y…lo que sucedió en el bar para que le diga a Yamato y pueda traer lo necesario para tratarte— Pese a su propia dificultad por mantenerse ahí, esa actitud autoritaria respecto a la secretaria seguía presente y tal vez su forma de hablar resultaba ser un tanto hosca en ese instante aunque se debía nada más a los efectos de la droga y como le resultaba difícil mantenerse ahí con ella sin embargo fue la mirada que le dedico a Sharon lo que indico el recuerdo de sus palabras ¨un fallo más y te despido¨ por lo que la secretaria de inmediato hizo lo que le pidió y muy a su pesar tenía que ¨cooperar¨ con Kaylee si quería permanecer a lado de él.

Sin embargo fue después de eso que Velkan termino por ser arrastrado de nuevo por el sueño, cada esfuerzo que hacia parecía agotarlo por completo por lo que en teoría solo estaban ellas dos, Sharon llamando a Yamato, el medico privado que habían contratado nada mas llegar a Éadrom y quien se especializaba en humanos y otros seres y que sin duda conocía la naturaleza de Velkan —No deberías tener tantas esperanzas niña, Velkan no tiene parejas mas allá de las sexuales, este sitio es su lugar de juegos y seguro solo seras una mas que esta de paso después de que consiga lo que hoy no pudo obtener de ti, que se ¨preocupe¨ por tu salud simplemente es porque se siente responsable, cualquier mujer que termine en esa...condición estando en su compañía tendría el mismo trato de su parte— Comenzó a decirle cuando salieron de la habitación cuando llamo a Yamato sin tener que molestar a Velkan en el proceso. —Por cierto ¿quiere algo de beber? Yamato no debe tardar en llegar— Termino por cuestionar como si no hubiese pronunciado las palabras anteriores, y aunque era cierto el objetivo de ese departamento, solo se equivocaba en el aspecto de las intenciones de Velkan con Kaylee aunque en ese instante ni siquiera él tenia idea que clase de intenciones tenia respecto a ella.


Departamento:

Yamato:


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Haz caso al diablo y te recompensará con el infierno.
Khaa´In
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Tema Privado Re: Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Vie Jun 02, 2017 7:28 pm

Estaba en el departamento de Velkan con la rubia de compañía, con la rubia que sabía exactamente a que piso debía subir sin que el abriese la boca, con la rubia que se sabía la clave del panel de entrada y con la rubia que conocía la distribución mejor que su casa porque había sido ella quien la había guiado hasta el cuarto principal y al juntar todas las piezas en mi cabeza solo conseguía una emoción: celos y a aún no estaba acostumbrada a sentir celos a descubrir que realmente podría ser una persona celosa, a sentir unas ganas que me motivaban a quedarme con él, cosas que anteriormente no había sentido por ninguno de los chicos con los que había salido y los dos amoríos rápidos que había tenido, esa noche era una descubrimiento en su totalidad.

Mis ojos azules se posaron en Velkan antes de dejar la habitación verlo en ese estado solo creaba una preocupación demasiado genuina y palpable para mi
”¿Qué me está pasando?” fue el pensamiento fugaz pero demasiado certero, ese que iba directamente desde mis emociones y se albergaba cual bomba de racimo en mi cerebro dispuesta a hacerme explotar de un segundo a otro, yo no era idiota, lamentablemente para mí misma me conocía lo suficientemente bien como para distinguir entre esa preocupación que demostraban mis ojos y mi corporalidad a la simple preocupación por alguien más, Velkan me importaba incluso más de lo que yo misma me daba cuenta o me había detenido a analizar. Decidí seguir a la rubia fuera de la habitación sin chistar únicamente porque la había escuchado llamar al doctor que Velkan había pedido y me hubiese quedado parada allí afuera de la puerta como si rememorara una escena del hospital y fueran mis “dulces dieciséis” otra vez si no hubieran sido las palabras acidas de la rubia queriendo captar mi atención.

Mi cuerpo se tensó a cada afirmación pronunciada por ella y ya no estaba para juegos de palabras luego de toda esa noche realmente mi tolerancia a las mujeres como ella se había acabado en el bar. Me imagine a si misma metiendo el reluciente cabello rubio en el inodoro del departamento con tan poca delicadeza que se podía asimilar a un hombre bruto, pero no me moví ni un centímetro del lugar sin embargo no hice esfuerzos para disimular la molestia que marcaba en cada uno de mis rasgos, iba a cruzarme de brazos de inmediato cuando lo hacía cada vez que estaba enojada pero contó hasta diez antes de abalanzarme cual impulso contra la “buena” Sharon, no iba a dejar que sus palabras me molestarán con la facilidad que lo habían hecho - Sharon, realmente estas cayendo muy bajo si pretendes que me sienta amenazada- tuve que volver a contar, mis manos pasaron por mis largos cabellos rojizos para liberar tensión y relajar el cuerpo lentamente -no me interesa con cuantas se haya acostado Velkan antes, si contigo o tres más y a la vez o si has tenido que quemar esas sabanas demasiadas veces porque yo no era parte de esa ecuación antes, donde probablemente tu si terminaste despertándote sola en este lugar en la mañana, mal ahí chica- camine por la habitación hasta quedar frente a la rubia -Y como vayamos a terminar es cosa nuestra, aunque una cosa es segura, no seré yo quien despierte sola en este departamento en la mañana- sonreí con esa picardía que me era demasiado característica, esa era mi declaración en pie de guerra y ya había pasado demasiado por él para no seguir adelante -Y no te preocupes por atenderme, tengo manos puedo atenderme sola-
”Y ya tuve suficiente de venenos por esta noche”

Deje a Sharon en ese mismo lugar dirigiéndome al baño para examinarme, no tenía más deseos de seguir peleando por esa noche. El espejo me devolvió un estado de caos como si fuera otro golpe, el labio lo tenía partido e hinchado igual que una de mis mejillas, mi cabello revuelto y no estaba segura si quería visualizar el estado del resto de mi cuerpo. Con cuidado y sin preocuparme de cerrar la puerta porque la vergüenza no era un problema para mí, me quite la chaqueta de cuero de Velkan dejándola sobre el lava mano para observarme con mayor detenimiento, varias de las tiras centrales del body y que impedían que los demás pudiesen “conocer” mejor mi escote estaban rotas por el primer ataque que había sufrido esa noche haciendo que mi escote fue más amplio y pronunciado de lo que ya era sin problemas con la ropa puesta, una de las mangas estaba casi rasgada en su totalidad, tendría que botar el body sin dudarlo. Continúe con el resto de la ropa quitándome el short para dejarlo sobre la taza del baño, las costillas y los nudillos era lo que más me dolía. Deje escapar una queja al agacharme, olvidando por un momento que Sharon seguía por allí, teniendo el mayor cuidado que me permitían mover mis dedos solté los tres broches que sostenían el body desde la base que estaba entre mis piernas y con cierta dificultad lo subí hasta el comienzo de mi busto dejando expuesta la piel, los moretones que había en mis muslos y que sumados a las piernas desnudas parecían un camino de cardenales los cuales subían y se acomodaban sobre el hueso de mi cadera al lado izquierdo,  mi nalga derecha ya poseía los colores morado y verde en el gran cardenal que se apoderaba de toda la parte alta de mi trasero como si fuera el agarre de una mano.

Seguí mirándome y evaluando mis heridas, si había moretones no estaba todo perdido sin embargo al llegar a las costillas no parecía exponerse ningún tipo de herida, mala señal. Con mi mano derecha y un movimiento hábil palpe y conté mentalmente cada uno de los huesos, el dolor de la contusión interna volvió a hacer que expresara sonidos de dolor, al parecer no tenía ninguna rota pero tampoco tenía las fuerzas para examinarme a mí misma con mayor cuidado, seguía preocupándome Velkan. Me volví a vestir con dificultad justo a tiempo para que la puerta volviese abrirse, los pasos rápidos de Sharon y la palabra “Yamato” solo remarcaron lo obvio, el doctor acababa de llegar. Apresurada los alcancé a ambos camino hacia la habitación, olvidándome de mi propio dolor, comenzando a relatar de manera rápida todo lo que había pasado esperando que esa información fuera suficiente para que Yamato pudiese diagnosticar y aplicar algún tratamiento dejándole claro que mis heridas no eran de gravedad, que solo necesitaba un par de analgésicos y una noche de descanso.


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Tema Privado Re: Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Velkan Alexander Belmont el Lun Jun 05, 2017 10:48 am

Al escuchar cada palabra, Sharon comprendió el sentido con el cual lo decía, no tenía pensado contestarle pues seguía creyendo que ella era una más del montón, simplemente se limitó a sonreír con falsedad —No me malentiendas, no buscaba que te sintieras amenazada, lo digo por tu bien— Termino por decir cuando la miro dirigirse al baño al tiempo que ella iba a la cocina para preparar jugo de naranja pues Velkan parecía tener un gusto por el jugo natural de esa fruta. Curiosamente el sitio parecía estar siempre habitado lo que fácilmente podía malinterpretarse como si realmente fuera su casa, aunque no se debía a ese caso pues él simplemente pagaba para que el sitio siempre estuviera en perfectas condiciones y con víveres suficientes para cuando llegara a necesitarlo.

Velkan por su parte parecía estar debatiéndose en sueños, el motivo por el cual siempre evitaba dormir y cuando perdía el conocimiento eran momentos de extrema tortura para él, evocaba una y otra vez el momento en el cual fue incapaz de protegerla; ¨No mires Khaa´in…por favor no mires¨ le decía ella tratando de conservar la calma pese a que las lágrimas no dejaban de caer mientras él continuaba forcejeando con los guardias, gritaba, luchaba aun si no tenía la fuerza suficiente pues lo habían torturado para que no se interpusiera en la sentencia ¨¡No! ¡Iah´Hel dejala ir!¨ gritaba pero sus ruegos no eran escuchados en sus sueños.

El sueño lo estaba haciendo removerse en la cama, sentía su cuerpo arder combinado con esa tortura mental a la cual siempre se sometía de manera involuntaria y que evitaba que olvidara su objetivo y el motivo por el cual había tomado la decisión de enfrascarse en una misión suicida. Sharon por su parte al escuchar el quejido provenir del baño no dudo en dirigirse ahí y desde el otro lado de la puerta se dispuso a hablar —¿Estas bien?— La pregunta no era falsa, si bien no le causaba preocupación no podía ignorar su estado, Sharon solo era celosa y se dejaba llevar por esos sentimientos pero eso no la clasificaba como una mala persona sin mencionar que tratándose de una ¨invitada¨ de velkan no podía hacer demasiado, si algo malo le sucedía a la pelirroja, seguro terminaría perdiendo su trabajo.

Sin embargo no pudo quedarse a comprobar cuando escucho que alguien llamaba a la puerta a lo que de inmediato fue a abrir —Es un alivio que llegaras Yamato— Pronuncio la mujer quien ya recibía al doctor y lo guiaba aunque no era necesario, incluso él sabía el camino —¿ahora en qué clase de problemas se metió? ¿Otra pelea de espadas, hubo armas de fuego involucradas? Si continua así terminara muerto en cualquier momento— El hombre sin duda estaba de lo más acostumbrado con ese tipo de situaciones sin embargo no espero ver a la joven de cabello rojizo a lo que miro a Sharon confundido hasta que Kaylee comenzó a relatar lo que había sucedido —Tendré que revisarte primero niña, ese bruto sobrevivirá pero si no te doy prioridad quien no pase la noche seré yo— Bromeo intentando calmar el ambiente tenso que parecía existir ahí sin embargo al momento de quitarse la ¨careta social¨ y ponerse la ¨mascara de doctor¨ su expresión cambio por completo, se tomaba realmente en serio su deber y comenzó a examinar a la joven siendo cuidadoso —¿eres enfermera? ¿O estas estudiando en el sector médico?— Cuestiono mientras seguía con lo suyo pues le había dado un diagnostico propio bastante acertado, busco en su maletín algunos analgésicos y unas vendas —Sharon hoy serás mi asistente, toma esto y vendale esta área, con la práctica que has tenido ya sabes cómo hacerlo y señorita a primera hora tendrá que pasar a mi consultorio para que le haga una radiografiá— Termino por decir mientras se ponía de pie y le entregaba una tarjeta con los datos de su consultorio, por su parte la rubia ya lo había hecho en otras ocasiones cuando Velkan terminaba incluso con algunas costillas rotas.

En la habitación, el sueño de Velkan continuaba reproduciéndose una y otra vez la misma escena; ¨la sentencia fue dictada¨ había dicho el ángel que portaba la espada ejecutora, los ojos de Velkan reflejaban el horror de lo que sabía sucedería, Evangeline comprendía su destino y coloco la cabeza sobre la roca con gesto solemne ¨Te amo¨, tan solo movió los labios sin emitir palabra alguna, le dedico una última sonrisa y por ultimo su cabeza rodo lejos de su cuerpo hasta caer a los pies de Velkan, las piernas le fallaron y cayo hincado, esa fue la última vez que lloro junto a un grito que le desgarro la garganta y luego nada…completa oscuridad. —No…— Susurro, estaba sudando y se veía claramente agitado —No…— repitió cuando Yamato ingreso a la habitación, Velkan no gritaba ni pataleaba, simplemente tenia las sabanas en los puños al punto incluso que sangre le salía de las palmas ante la fuerza ejercida ¨te amo¨ se repitió en su mente, la imagen de ella frente a sus ojos, su espíritu despidiéndose para después desvanecerse para siempre —¡Evangeline!— Exclamo al sentarse de pronto con la mano extendida al frente y los ojos grises desorbitados, la clara expresión de tormento y fue entonces que pudo notar a los 3 ahí en la habitación lo que provoco que se llevara esa misma mano al rostro —Velkan— Lo llamo el hombre al no ser la primera vez que presenciaba eso, incluso Sharon se había llevado una mano a los labios apenas musitando un ¨señor¨ pues cada que terminaba herido o inconsciente despertaba de la misma manera. Velkan por su parte solo se limitó a recargar su espalda en la cabecera de la cama —No pierdas el tiempo— Se limitó a decir entre jadeos, algunas gotas perladas adornaban su frente, la camisa incluso parecía estar ligeramente húmeda pues estaba ardiendo en fiebre y ni siquiera asi no perdía ese aire de fastidio y autoritario.

Sueño:


—Señoritas necesitamos un poco de privacidad, al señor no le gusta que lo miren cuando está en consulta— Expreso guiándolas fuera de la habitación para después dirigirse a él —Espero que le hayas dado prioridad— Se limitó a decir mientras Yamato asentía y se acercaba buscando un termómetro en su maletín. Velkan no perdió el tiempo pues le explico su encuentro con la súcubo y la droga/veneno que le dio aunque no sabía la elaboración de dicha droga y para eso estaba ahí Yamato quien ya hacia lo suyo para saber de qué se trataba.

—¿Quieres algo de tomar? Seguro no deben tardar en terminar pero él no va a querer ver a nadie después de que Yamato se vaya— Comenzó a explicar Sharon quien inconscientemente tenía los ojos brillosos, no sabía la historia de Velkan pero tenía claro que esa tal ¨Evangeline¨ seguía siendo alguien importante y tal vez por ese motivo se estaba mostrando más tranquila con Kay —La habitación de huéspedes esta de ese lado si quieres descansar— Indico pues segura estaba que Velkan no la dejaría irse hasta asegurarse que estaba bien y ella…bien, Sharon sabía lo que tenía que hacer sin que Velkan le dijera y una de esas cosas no implicaba su estancia ahí.

Al terminar de atender a Velkan, Yamato simplemente se limitó a salir de la habitación, tal cual como había dicho Sharon, no les tomo demasiado tiempo —Sharon tendrás que acompañarme, Velkan no quiere que te vayas sola a casa y me pidió que te escoltara ya que necesitara el auto— Expreso el doctor quien ya se dirigía a la salida —No se olvide de ir al consultorio a hacerse la radiografía, la estaré esperando— Se despidió de manera cordial y Sharon dejo las llaves sobre la barra desayunadora para así salir del lugar —Asegúrate que al menos se tome el jugo de la cocina por favor— Fue lo único que dijo la rubia antes de salir aunque con cierta molestia al respecto pues dejarlos solos no era algo que le agradara pero esas habían sido las indicaciones de Velkan al final de cuentas por lo que sin agregar más, ni siquiera una despedida, Doctor y secretaria salieron del departamento.



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Tema Privado Re: Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Dom Jun 11, 2017 5:20 pm

Estaba parada frente a la puerta de la habitación, como si repitiese un recuerdo de California y en vez de Velkan fuera mi madre, mi padre y el médico que estaban al otro lado de la puerta, “tumor cerebral” había dicho el doctor a mi padre y a mi cuando la puerta se había cerrado a su espalda dejando a mi madre descansar en el interior, “tumor cerebral” había repetido yo en mis adentros sin ser capaz de aguantarme las lágrimas, antes no era tan fuerte, antes me permitía no serlo. Las palabras de Sharon me trajeron de regreso a la realidad y me hicieron dar cuenta que paseaba frente a la puerta cual posesa esperando el peor diagnóstico de Yamato -No necesito que me atiendas Sharon, tengo manos y puedo hacerlo por mí misma- delicada no era y demasiado directa no ayudaba en la ecuación. Caminé hacia la barra que estaba frente a la cocina en donde ella parecía terminar de dejar perfecto el jugo de naranja -Gracias- añadí sin recargarme en el lugar como lo haría comúnmente, el dolor en las costillas seguía latente -Por la venda, no hubiese podido sola- no necesitaba decir más y al parecer Sharon había bajado las defensas, suponía que la imagen de Velkan la había afectado de una forma al igual que me pasaba a mí -No es necesario no duermo mucho y necesito asegurarme que está bien, al igual que tú lo necesitas, sino, no estaría aquí- gire sobre mis pies dándole la espalda a la rubia volviendo a dejar mi atención en la puerta “Se está tardando demasiado”.

Agradecí cuando Yamato salió del cuarto sin embargo parecía que el doctor se guardaba sus diagnósticos con recelo, me quede escuchando sus palabras y le devolví una sonrisa coqueta natural la cual debía verse un tanto graciosa con mi labio hinchado -No se preocupe Doc, allí estaré- les observe cerrar la puerta antes de dejar escapar un hondo suspiro ¿Qué clase de giro tomaría la noche? Me convencí a mí misma de cambiar el rostro de preocupación que sabía que tenía en ese momento y con el jugo de naranja en una de mis manos caminé hacia la habitación.

Velkan estaba en la cama de dos plazas a ojos cerrados lo que para mí solo podía significar una cosa, Yamato le había dado algo que lo hubiese hecho dormir ¿Qué tan fuerte sería lo que esa mujer del bar le habría dado? En silencio avance para dejar el jugo de naranja sobre la mesita de noche y busque un lugar donde sentarme, sin embargo en esa impecable habitación no había silla extra donde sentarse -Badass a esto le falta desorden, aunque probablemente eso te daría un mini infarto- murmuré con la sonrisa que eso traía además no importaba lo que dijese, Velkan estaba descansando.

Intentando emitir el menor ruido posible me quite su chaqueta de cuero, dejándola a los pies del lado de la cama que yo ocuparía mientras tarareaba una canción de Elvis Presley, sí, yo era esa clase de personaba que tarareaba música antigua cuando se creía sola, la clase de música que solía gustarle a mi madre. Mis zapatillas y el short acompañaron a la chaqueta quedándome únicamente cubierta por el body que luego de esta noche pasaría a ser parte de la basura, intente emitir el menor ruido posible al acostarme a su lado sin embargo el “Fuck this” se me escapo de los labios ante el esfuerzo del movimiento -Velkan- llamé y esperé solo para asegurarme que estaba durmiendo, al no obtener respuesta acerque un poco mi cuerpo a él con cuidado de no rozarle para no despertarle aproxime mis labios a su oído derecho -Me debes un beso y uno de los buenos- susurré acomodándome un poco a su lado comenzando a acariciar su cabello dormido para relajarle en sueños después de aquella imagen que no podía quitarme de la cabeza -Mira que terminaste besando a la arpía de vestido corto y eso es sumamente injusto- sonreí -Y terminaste haciendo que pelease por ti…-admití para mí misma y para su durmiente persona en un tono de voz más suave y melodioso -algo que no te diría en voz alta, junto con un par de cosas más- volví a sonreír quedándome en silencio y relajándome poco a poco a su lado pero sin llegar a dormir, me había asegurado a mí misma, que por esa noche velaría su sueño para asegurarme que estaba bien.


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Mensaje por Velkan Alexander Belmont el Lun Jun 26, 2017 11:08 pm

Ella tenía razón, Sharon había bajado sus defensas al punto en el cual era capaz de hacer a un lado su molestia y celos, ver a Velkan de esa forma y no ser capaz de ayudarlo le afectaba porque sabía que sufría pero él nunca hablaba, nunca revelaba nada y solo le quedaba suponer los diferentes escenarios que rodeaban a esa chica misteriosa con el nombre de Evangeline, aunque Sharon sabía que independientemente de la situación, esa mujer seguía estando presente en la vida de su jefe de una manera que a él se le hacia difícil soportar y eso la desmoralizaba demasiado, sus sentimientos saltaban con claridad a la vista ante su cambio de actitud después de verlo de esa forma.

Por su parte, Velkan necesitaba calmarse pues se sentía demasiado alterado en ese instante por todo lo sucedido esa noche, encontrarla siendo atacada por esos 3, el bar, el baile, la interrupción y el golpe a su orgullo al ser engañado tan fácilmente por una súcubo la cual de no ser porque se encontraban en un sitio público sin duda hubiese muerto, el deseo y la manera en la cual estuvo a punto de dejarse llevar por el engaño de la súcubo, sin duda eso era una de las cosas que más lo tenían mosqueado y solo era comparable al hecho de no haber podido evitar que Kaylee se viera involucrada en una pelea y su incapacidad de protegerla como era debido ¨¿proteger?¨ sin duda la palabra lo inquietaba e incomodaba mas no le molestaba, simplemente desde hace mucho tiempo ya no había querido proteger a nadie y en sola una noche sucedió.

Lo siguiente, el sueño, la culpa, el tormento y el dolor. Quería estar solo y agradeció escuchar el sonido de la puerta al cerrarse lo que significaba que doctor y secretaria se habían ido, pensó por un instante que Kay se había dormido pero no fue así cuando escucho el sonido de los pasos en dirección a la habitación y decidió mantenerse con los ojos cerrados mientras fingía dormir esperando que eso la hiciera regresar sin saber que eso no funcionaria.

Escuchaba cada movimiento y la forma en la cual ella comenzó a tararear, se sintió tentado a abrir los ojos sin embargo esperaba que el motivo por el cual se hacia el dormido suscitara, quería que ella descansara y a su vez quería soledad como siempre que soñaba aquello pero eso no sucedía y sintió la cama hundirse de pronto, la maldición y luego su nombre, no podía simplemente abrir los ojos y demostrar que estuvo consciente todo ese tiempo.

Sin embargo fue al sentirla acercarse y aquel susurro lo que por poco provoca que lo haga y cumpliera lo que les habían estado arrebatando en cada momento de esa noche, el deseo seguía y no sabía si se trataba de un deseo propio o el efecto de la droga y la súcubo ¨mierda¨ pensó pero debía controlarse y no dejarse llevar, ella estaba herida y él no era lo bastante imprudente como para simplemente dejarse llevar.

¨algo que no te diría en voz alta, junto con un par de cosas más¨ la escucho decir y en ese momento decidió seguir fingiendo, quería saber qué otras cosas le diría porque le generaba curiosidad e interés, algo que nunca antes nadie había logrado y solo por esa noche se estaba permitiendo estar con otra persona sin algo sexual de por medio, quería conocer más de ella y en ese instante no quería romper su momento de confesiones por lo que continuo así, con la respiración acompasada, los ojos cerrados y sintiéndola a su lado, algo que no admitiría aun pero resultaba reconfortante hasta cierto punto.



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Tema Privado Re: Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Dom Jul 02, 2017 6:53 pm

Luego de mis confesiones anteriores no había dicho otra palabra, solo me había quedado en silencio peleando contra mis propios impulsos y pensamientos, las ganas de besarle seguían ahí latentes, recordar lo cerca que había estado y como había decidido solo entregarme a la situación me levantaban demasiadas alertas, incluso ahora podía preguntarme a mí misma “Kaylee ¿Qué carajos estás haciendo?” No lo sabía, ciertamente no quería admitir el “porque” de mis acciones; si él hubiese sido otro, si yo no hubiese sentido lo que sentía en este momento claramente me hubiese ido de ese departamento luego de que lo dejáramos en la cama y antes de que llegase el doctor, porque yo no me quedaba, porque yo no esperaba y ahora en contra de todo estaba aquí, acostada a su lado pensando y aguantándome las ganas de besarlo como si tuviese quince años otra vez.

¿Me atraía? Sí, lo hacía desde la primera conversación en los pasillos de la universidad, era ciertamente la clase de hombre que, por su apariencia, yo fijaría mis azules y mi sonrisa coqueta pero la atracción que me mantenía a su lado crecía a pasos agigantados ¿Había peleado antes por otro hombre? Jamás, antes de esta situación jamás hubiese golpeado a otra mujer por un hombre porque consideraba que era una verdadera pérdida de tiempo con tantos hombres en la ciudad para divertirse, sin embargo, con Velkan el instinto más primitivo había surgido en mí, celos, hasta esta noche no sabía que era una mujer celosa. Suspiré y si no hubiese tenido las costillas tan adoloridas hubiese pasado mis manos por mis cabellos para votar tensiones ¿Qué me estaba haciendo este hombre? ¿Por qué yo seguía aquí metida en la cama con él? Preocupada de que amaneciera bien, de que tuviese un buen sueño, de que la droga pasará y amaneciera de la mejor forma.


”Quiero que sepas que te culpo Velkan, te culpo por atraparme sin desearlo y sin quererlo, te culpo por lograr lo que nadie había logrado, te culpo por hacerme no querer definir mis propios sentimientos y mantenerme en este juego y encrucijada, te culpo por hacerme desearte y sobre todo te culpo por lo que me estás haciendo sentir por ti. Y tu ahí durmiendo apacible, ajeno a mi batalla a mis deseos, con tranquilidad y yo aquí, a tu lado desvelándome porque quiero cuidarte… ¿Por qué?... Te culpo Velkan, a ti y a tus enigmáticos ojos oscuros en los que me es demasiado fácil perderme, no eres de este mundo Velkan y por ello me encantas con una facilidad abrumadora, suerte para mí, que no puedes leer mentes ni sentimientos o me harías sentir como estúpida niñita de quince años, que no sabe si besarte, si correr de ti aun sabiendo que ya es demasiado tarde o correr hacia ti…supongo que, sigo eligiendo correr hacia ti.

Quedarme despierta nunca había sido un gran problema, no es que fuera la mejor amiga del insomnio pero dormir poco era una de las características y malos hábitos adquiridos durante mi adolescencia y no era gracias a los video juegos. Sin embargo, luego de haber aguantado toda la noche despierta acostada al lado de Velkan, era fácil relajarme, era demasiado fácil, abrumadoramente fácil y que el descansará de manera apacible solo sumaba más dificultad a mi batalla contra el sueño más el cansancio de la noche anterior. No podía definir qué hora de la mañana era, la noche había pasado rápido para mí, entre mis cuestionamientos, un poco de té que había hecho al abandonar la cama y un libro que había encontrado la madrugada había llegado rápido y la mañana avanzaba filtrando las luces por las cortinas ¿Cuántas eran las probabilidades que él tuviese otra pesadilla mientras yo dormía un poco?

“No” me repetí mientras acomodaba el libro en la mesita de noche y con cierto cuidado abandonaba la cama para no despertarle, me había dicho a mí misma que lo cuidaría ya podría dormir. Rebusque entre mi ropa el corto short de mezclilla y partí directo al baño, la cara de cansancio era visible sin embargo no estaba tan mal -Te has visto peor- le repetí a mi reflejo mientras secaba mi rostro con una toalla, el labio ya no estaba tan hinchado ahora solo daba paso a un colorido cardenal que el corte del labio no ayudaba a disimular. En mi cuerpo ya eran visibles lo moretones pero eso estaba bien, lo prefería a una contusión interna.

En silencio pase del baño hacia la cocina a buscar el café, si bien yo no era una mujer de café esa mañana necesitaba un poco de aquella droga para mantenerme despierta al menos las dos horas siguientes.


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Tema Privado Re: Sin deudas pendientes [Priv.Velkan]

Mensaje por Alcalde de Saltadilla el Dom Sep 10, 2017 1:03 am

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