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Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

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Tema Privado Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Lun Ago 29, 2016 9:02 am

Cuarto para las once domingo en la noche, la calle principal que daba entrada a la tienda de música estaba desierta. El último cliente había entrado a eso de las nueve y media llevándose un afinador para guitarra y ahora ni los fantasmas de la bodega, aquellos que les gustaba espantar a los nuevos, se aparecían para hacer sonar un instrumento, estaba sola como era mi costumbre.

Todo se encontraba en ese peculiar estado de sopor en donde la música proveniente del equipo de radio a la entrada llegaba amortiguada hacia la segunda parte de la tienda. Ya había bajado las luces de la entrada y aunque la puerta seguía abierta para todo público, estaba segura que nadie se pasaría a estas horas de la noche por un par de cuerdas nuevas. La tienda cerraba a las once y aunque a los otros vendedores no les gustaba tomar el último turno porque implicaba ordenar, limpiar y asegurarse de que todo estuviese cerrado, era uno de mis favoritos, sola y rodeada de instrumentos que podía tocar cuando quisiera, era un trozo de paraíso que no todos podían asegurar poseer.

Con el último par de baquetas jugueteando entre mis entrenados dedos tararee el final de the pretender, había tenido que reprimir el impulso de armar la batería de la tercera parte de la tienda, aquella que ya había limpiado y ordenado, para no seguir el ritmo como acostumbraba a hacerlo: libre, enérgico, dinámico, rebelde, que naciera desde cada fibra, que vibrara, que saliera desde todo lo que no se podía decir -What if i say i’m not like the others- entone en mi perfecto inglés mientras la voz de Dave Grohl se iba apagando a medida que la canción llegaba a su final, deje las baquetas en el lugar correcto avanzando hasta el marco de la puerta que daba a la parte principal de la tienda donde las lustrosas y relucientes guitarras brillaban en la vitrina para atraer a los potenciales compradores, a los curiosos y a aquellos que solo se sentían peculiarmente atraídos por la música.

Un toque y la luz de la segunda sala de la tienda de música se apagó a mis espaldas dejando únicamente la luz blanca tenue de la primera estancia, las penumbras de la entrada a la tienda daban formas curiosas en la oscuridad, engullían las formas de mi cuerpo y de seguro por las vitrinas que se podían apreciar desde la calle solitaria, daba la impresión de ser cualquier cosa menos una tienda de música. Me hice espacio entre los atriles, algunos amplificadores de potencia media y las Les Paul en exhibición para limpiar, la voz del locutor de la radio dejo de sonar para dar paso al sonido conocido.

Todos mis sentidos se erizaron a la vez, era una de esas canciones que podía sacar lo mejor o lo peor de mi misma, todo dependía de cómo se viese. De forma inconsciente comencé a moverme al ritmo de la música primero mis caderas luego mi vientre expuesto, piernas, hombros, brazos, manos y mi largo cabello rojo, como si fuera un baile privado, lento y seductor, bajando lentamente, subiendo apoyada sutilmente en una de las Les Paul, era exclusivo para mí misma. No solo caía en la categoría de las personas que tarareaban cuando estaban solas si no que, era de las personas que podían seguir el ritmo con todo lo que tuviese a la mano -´Cause there’s this tune i found that make me think of u’ somehow- mi voz armónica, entrenada y cargada de emociones contenidas inundo toda la estancia y logro envolverme por completo, ya me había olvidado que, desde la calle todo aquel que pasara podría ver por las vitrinas el espectáculo en penumbras que me estaba montando en la entrada de la tienda -Do I wanna know, if this feeling flows both ways?- de igual forma no me importaba si alguien se quedaba a mirar, la vergüenza no era una de mis mejores cualidades y se necesitaba bastante para hacerme sonrojar -Baby we both know, that the nights were mainly made for saying things that u’ can’t say tomorrow day- un pequeño giro, un movimiento suave de caderas, mi cabello rojo desordenado cubriendo mi escote llamativo, una inclinación hacia adelante rozando la guitarra, mis ojos azules cerrados,disfrutando de los recuerdos, los acordes, la voz cargada en los momentos precisos, evocando todo lo que hace tiempo ya había quedado atrás -Crawlin’ back to u’-
Off rol:
Si llego a pasarme con la extensión de las lineas no dudes en decirme x//Du, por otro lado espero que tengas una buena semana ❤. Tengo la tendencia a dejar lo que usa Kay mas que describirlo, así que te adjunto lo que lleva puesto (más unos tenis negros y el cabello suelto, no te traumes por la imagen, ella se viste así uvu). También te dejo el video de la canción que canta, ya que no se si la has escuchado antes (estoy segura que the pretender si la haz escuchado xD).
Canción:

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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Lun Ago 29, 2016 3:50 pm

Nocturnos, cortos, los veranos en el norte hace tiempo que habían hecho mella en el estilo de vida. Haber abandonado el hemisferio sur, casi le costaba recordar con exactitud los paisajes donde alguna vez supo pasear siendo un niño; y ahora rondaba lugares de idiomas diferentes, sus raíces ocultas en el velo de su propia ignorancia, y la necesidad de alejarse lo más lejos posible de aquellas personas que significaban su pasado. Debía aprovecharse de cada minuto ofrecido por la luna estival, brillante y creciente, la siguiente semana sería por completo llena, y su brillar apenas rivalizaba con las estridentes luces de la ciudad. Éadrom. Lugar de encuentros, y entender que la humanidad nunca fue ni será la única dominadora de la conciencia y hábil en herramientas en el mundo. Estaban cercados por todos lados de otros seres, criaturas devenidas en trajes perfectos de homo sapiens sin embargo en sus ojos y actitudes se atisbaba levemente la verdad tras esas pieles, artificiales algunas y otras concebidas gracias a inalcanzables poderes que les camuflaban hasta con el calor en la sangre humana.
 
En el cielorraso se recostaba, indiferente al barullo en las calles y aceras. Solamente las últimas personas en acelerar su paso para regresar a casa a dormir, y las primeras en caminar tranquilas y pacientas hasta sus preferidos antros de recreación, conformaban el tránsito habitual. Cada quien con sus ideas claras. Ray no las tenía, las ideas, ni las claras, pues se hallaba ensimismado en planes malvados sobre cómo apagar todo el vecindario mínimo (ojalá la metrópolis entera), pero los sueños no eran más que eso.
 
Debajo, traspasando los centímetros de cemento y madera se sucedía una de sus piezas preferidas de toda la vida, de esas que te dejan marcado el resto de tus días. Todos y cada uno de ellos, se conocía cada nota de todos los instrumentos como así también recitara la letra grabada a fuego en su fuero interno. En ocasiones parecía que su cuerpo hacía las estrofas, y su voz cantaba las partituras según el estado de ánimo que se correspondiese con la batería, las guitarras, o el bajo eléctrico – Y qué di te digo “No soy como los otros” – gracias a su gran cantidad de tiempo libre, jugaba con las líricas y les hacía ajustes en otras lenguas, natural que pudiera transportarlas al español si le placía, y con el japonés todavía necesitaba practicar bastante más si pretendía sumar ese catálogo a sus entretenciones, despedazando y rearmando letras enteras desde el inicio tratando de no ser tan literal por lo imposible de encajar los diferentes tempos y dobles sentidos verbales – Tú eres quien finge –, se irguió cabeceando muy despacio hacia la mitad de la pieza – Y qué si te digo que yo nunca me rindo –. Sus dedos se agitaban con espantosa precisión, no como mecánicos, sino la belleza de los movimientos y el aura del amor por la música, inundaba las articulaciones en sincronía casi perfecta en comunión a los autores materiales e intelectuales de “Los que fingen”, así le gustaba llevarla al castellano, en plural, a pesar de que otros traductores en el ámbito de la música no vieran correcta la idea. Si los dioses que conformaban FF le descubrieran, no daría perdones aunque fuera castigado, tampoco pediría el permiso de tergiversar sin ataduras.
 
No le importaba, solía ser transgresor de muchas reglas establecidas. Simple, y sencillo, lo haría sin dudar.
 
Su pie izquierdo marcaba los pasos en el bombo principal, y en su cerebro se mezclaban demasiadas cosas referidas la misma banda que terminaba una de sus mejores creaciones, sólo comparables a gemas tales del renombre de “Por siempre”, “Lo mejor de ti”, ¡y qué estoy queriendo decir! Había tantas canciones inolvidables para Ray, la lista mental era infinita tanto como la discografía lo permitiese. ¿Qué vendría ahora? ¿Con cuál trama, en promedio de duración 3 a 7 minutos, atizaría sus tímpanos? Esperaba que el locutor, ahogada su voz al igual que las canciones, pobres sonidos chocando en el exterior ”¡Se callen todos, sí, los que caminan en grupitos de amigos, los autos y sus motores infernales…!” abría los párpados, enojado, enajenado contra esa sociedad muy ocupada de sí misma en vez de apreciar la fortaleza con que los parlantes colgando afuera de la tienda, partían el aire en dos, tres, siete, sesenta y nueve, noventa y dos, cientos de semicorcheas ♫ ♪
 
Su semblante se relajó al iniciar la nueva intrusa a sus orejas, cayéndosele los hombros al instante, no de nuevo, decía. Como en las publicidades baratas ”Y allí se va mi héroe”, cabizbajo retenía las guitarras lentas y sofocantes, como el mismo verano en derredor – Qué canción de mierda – en realidad le encantaban algunas de los tan mentados AM, sin embargo las del último disco le escocían en la memoria, le era dificultoso aceptarlas en su haber rutinario y no hallaban espacio en su siempre confiable y apabullado reproductor Mp3.
 
En la calle, ignotos a su presencia por sobre sus cabezas, un número pequeño de personajes se agolpaban sobre las vidrieras; raro, a decir verdad. Por esas horas los usuales clientes y babosos transeúntes no querían mirar viejos pedazos de madera con cuerdas y tambores tan grandes que los adultos podían usar para jugar. Desde las diez, si mal no recordaba, la música era lo único que habitaba ese espacio. Eso y la persona encargada de atender y finalmente cerrar las persianas. El último acto, no obstante, se estaba gestando sin poder el pelinegro verlo, y su curiosidad por saber qué demonios ocurría allí adentro fue más fuerte que su amada soledad recluido detrás de las fuertes luces de neón construidas en letras, el nombre del local, por el frente abarcando casi todo el ancho del local. Justo detrás de estas se hallaba Ryuusuke de pie, aún escondido en la inmediata oscuridad ofrecida por la noche. Si daba un paso más, su silueta se vería expuesta y su blindaje antisocial, vulnerable.
 
Con el fin de acabar esa tortura, taladrándole cada pisada intensa de la infame batería, conjugada en esa especie de… Aplauso sincronizado seguramente por computadora. Comprendía sin errores la canción y sin embargo le resultaba incómoda, volviéndole irascible cuando las cosas que no quería invadían su espacio personal, como la mayoría de las personas al salir de paseo; quizá por ello había desarrollado la preferencia de andar por las terrazas, balcones vacíos y edificios en construcción como su jungla habitual, sus árboles tan altos y le mantenían alejado de la muchedumbre. Dio el paso necesario, su rostro ante el rosa y celeste brillante de los tubos fluorescentes, formó por un instante la figura del terror, probable sea por su faz tallada en la incipiente furia. Contra las máquinas, el diseño prearmado, las traiciones de bandas adoradas; se agachó pasando por el hueco ofrecido por una de las letras luminosas, en una vuelta carnero se dejó llevar al efecto de gravedad arrancando varios grititos y unos holy shit! cargados del acento japonés. Al impactar el suelo con las piernas, brazos en alto ampliando aún más la sorpresa por su altura, superior a la media nipona, se contrajo de nuevo en un segundo rol absorbiendo la fuerza y esparciéndola por todo su cuerpo y luego suavemente al terreno. El silencio de los observadores, y las cabezas giradas de aquellos hace unos momentos pegados a los ventanales, no supieron refutar la presencia de alguna manera, por lo menos, más elegante que todas esas caras de idiotas.
 
– ¿Qué mierda están mirando? – acusó frunciendo el ceño con desprecio, era automático en su reaccionar, no permitía que la gente se le quedara atontada así, elegía enseguida espantarlos a lo cual varias personas entendieron el mensaje y emprendieron su marcha hacia quién carajos sabe dónde – Y me refiero al puesto de música, joder – se dio la vuelta siendo guiado por los dedos de quienes no se habían amedrentado con su llegada. Sin esperar entender lo que sucedía en el interior, traspasó la puerta olvidándose que pronto sería horario de cierre, las penumbras reinaban allí exceptuando el frente principal. Primera vez que ingresaba a tales horas, porque siempre prefería venir por las mañanas cuando precisaba algún aditamentos a sus instrumentos, arreglos o probar algunos de los productos; poca atención prestaba a los demás, sólo le importaba hablar con el dueño de la tienda quien a veces se lo veía contadas veces en el turno matutino.
 
– Hey you, hey you. Finally you get it – caminó directo hacia donde estaban los controles de la radio en una estantería fuera de la vista de los muggles ajenos a la mágica música, atrás de la barra-mostrador exclusiva para que los empleados recibieran a los compradores e hicieran los conocidos trámites de los papeles y tickets, aunque tenía el toque por todos lados, infectado, de los gustos y nociones de los mismos encargados de velar por la economía del lugar – Fuck it, turn off the radio, now, come on. Shut down the devil sound –. Era gracioso verle encimado en la barra, haciendo equilibrio entre no caerse de cabeza al otro lado y de ajustar el dial a lo que él quería, egoísta, o apagar directamente el aparato.
 
La loca que estaba bailando, debía ser anestesiada, y pronto.

 
Afuera del rol:

My gawd! No sabes lo difícil que fuera para mí escribir que Ray odia esa canción de Arctic Monkeys :'D En serio, traté de dar una descripción natural de mi personaje, incluso quejándose del disco entero... Y eso que yo AMO ese mismo disco, muchísimo. Pero son las sorpresas que hasta uno como usser se encuentra al rolear, ¿cierto?
 
Por otro lado, ¿en serio, esa ropa? o///o -nosebleed- No tengo nada que acotar al respecto... Ray se comportará como él mismo es, e intentaré ser fiel a lo que puse en la ficha sin influir lo que piensa este usuario sobre la genial vestimenta de Kaylee xDUu

¡Claro que conozco esas dos buenísimas canciones! No tienes idea de lo importante que es para mí The Pretender, te aseguro que no sería quien soy hoy en día si no hubiera conocido esa pieza y todo lo que me hizo pensar y cambiar desde entonces. Do I Wanna Know? también se lleva un premio gordo en mis recuerdos, tan sencilla al principio y luego con el tiempo te das cuenta lo compleja que es en toda su dimensión.

Te paso la ropa de Ryuusuke
Y si adivinas cuáles canciones usa al hablar cuando entra a la tienda, te ganas un premio. No sé cuál, pero ya se me ocurrirá qué (?)


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Lun Ago 29, 2016 9:38 pm

Estaba demasiado enamorada de las melodías diversas que si “música” fuera un chico que pudiese encarnar todos los acordes, todos los altibajos, captaría totalmente mi atención. Me era fácil disfrutar de cosas que la mayoría no se detendría a hacer y ahora en medio de las vueltas lentas de cadera, el baile suave y la preciada oscuridad, estaba deleitándome sin importar lo que ocurriese a mi alrededor, si música fuera un chico que consiguiera erizar mis sentidos a través de sus acordes, estaría perdida, totalmente perdida pero música seguía siendo música y yo, seguía estando a salvo -Too busy being yours to fall- canté una vez más con mi voz armónica que distaba de ser dulce y dejaba ver demasiado de mí a quien supiese escuchar; en un giro suave alrededor de la Les Paul al ritmo casi seductor de los Arctic Monkeys, los acordes estaban vivos, las notas eran cambios en la atmosfera privada que me había creado, un trozo de paraíso que replicaba todas las noches de trabajo y que entregaba un gusto peculiar que me encantaba saborear, era un fragmento de éxtasis, una costumbre arraigada desde muy adentro, una droga demasiado adictiva para resistir, era música.

Subía lento sin dejar de susurrar las letras a medida que ya se acercaba el final, mis manos acompañaban el contorneo que bien podrían haberme hecho cobrar un par de dólares por el espectáculo en plena calle y un tubo en el cual apoyarme; el sonido de la puerta abriéndose no me detuvo ni me hizo abrir los ojos, quien quisiera comprar un afinador o no pudiese distinguir una afinación de Do y Re como cual puberto que se está descubriendo a si mismo, tendría que esperarse. No sentía vergüenza al ser observada tampoco pensaba que alguien más pudiese estar haciéndolo, el entretenimiento al ritmo de Do I wanna know era únicamente de mi autoría y no hubiese abierto los ojos de súbito si su voz no se hubiese mezclado entre los acordes, me detuve únicamente porque su ingles perfecto me hizo hacerlo y logró que mis ojos azules se centraran en él, detalle quizás, pero entre tanta entonación cargada con “s” arrastradas, “u” perdidas entre frases, voces de adolecentes chillonas características arraigadas de japonesas oriundas, escuchar algo de inglés era agradable.

Me quede parada entre un amplificador y un atril sin lograr distinguir sus formas por completo, la oscuridad también se lo tragaba demandando su cuerpo entre las ropas oscuras que portaba, a pesar de que mi visión llevaba tiempo en la penumbra no alcanzaba a definir sus rasgos ¿tenía el cabello largo o corto?
”Para tu mala suerte, probablemente sea largo” encaró mi voz con ironía a la realidad como si se burlase de un chiste privado, deje pasar la idea y una sutil sonrisa curvo mis labios al verlo pelear e inclinarse tras el mostrador con tal de darle fin a lo que supuse no le gustaba, sonrisa que se ensancho con ese rasgo de coquetería implícito en todo lo que me concernía y malicia al saber que no lo alcanzaría, no desde donde estaba intentando parar a los AM.

¿Y si le daba un giro? La situación ya era suficientemente peculiar como para no intentarlo finalmente ¿Qué clase de chico extraño entraba a una tienda de música cerca de las once de la noche con intención de cambiar la emisora y no robar la caja registradora? Al parecer, el que tenía enfrente era el único capaz de irse de cara al piso con tal de terminar con la música ¿Y qué era lo peor que podía pasar? Que el extraño se largara por donde había entrado, aquello tampoco suponía un gran problema.

Avance mientras en la emisora dejaba de sonar los Arctic Monkeys para dar paso a la canción más manoseada de SOAD, si alguien no era capaz de reconocer esos acordes le faltaba algo de música general -Wake up- tararee al momento que me colocaba tras el mostrador, quizás otra chica se hubiese mostrado más irascible de brazos cruzados bajo el pecho con esas tendencias casi bipolares que saltaban de la ternura al enojo por su interrupción, más a mí, todo el asunto me parecía peculiar y por ello merecía un pequeño giro, solo un empuje para ver hasta donde se podía llegar. Con la sonrisa coqueta implícita en mis labios me incline un poco hacia adelante dándole una ligera subida al volumen y cubriendo en parte con mi rodilla el lugar donde podía cambiar la emisora con facilidad, sin apoyarme en el mesón donde el extraño estaba luchando, ahora en vano por cambiar la música.

No era que aquella canción de SOAD fuera mi favorita solo quería ver hasta donde se podía llegar -¿The devil sound?- respondí en un tono ligeramente divertido por la afirmación -O c’mon strange, music is music, if u’ like or not- añadí finalmente en gustos no había nada previamente escrito, yo no toleraba cierto tipo de melodías y ahora la curiosidad por saber qué tipo de música él consideraba fuera del sonido de satanás estaba dentro de mi interés -But if u’ want to change the radio- agregue fijando mis ojos azules sobre los suyos, color que aún no conseguía distinguir en la penumbra de la tienda y que si quería saber qué tipo de tonalidad tenía solo me quedaba encender la luz o acercarme aun más - U’ will have to play an instrument- hasta allí parecía el trabajo fácil -Better than I, of course- el tono sutilmente retador y aquel brillo peculiar se vislumbró en mis ojos, no tenía interés en esconderlo, me incline con ligereza hacia adelante, hacia donde estaba él solo un poco más sin llegar a invadir su espacio personal, aun -I assume u’ know how to play, but if u don’t know, u’re free to leave the store and leave me with the devil sound- no medí mis palabras, después de todo no estaba cuidándome de “espantarlo” o algo parecido.

Aunque no fuese a decirlo en voz alta, saber qué tipo de música para el extraño no era el sonido del diablo tomaba parte de mi curiosidad pero el suave reto, el averiguarlo de una forma poco convencional, el querer ir más allá de lo que sería un simple cambio de emisora, el de preguntar como toda chica, buscar conocer a quien tenía enfrente bajo mis ojos azules a través del simple hecho de tocar o no tocar un instrumento, de aceptar o no aceptar y si lo hacía, como lo tocaba, cuanto podría ver de lo que estuviese detrás de su mirada en unos acordes, le entregaba una vibración distinta a esta noche, solo quedaba saber si el tenia lo necesario para intentarlo, sino la puerta era ancha y yo no iba a detenerlo, no era esa clase de chica.
     

off rol:
Primero que todo, me disculpo por mi precario ingles x//D pero Kay hablaría en ingles si le escucho hablar en ingles, si no me entiendes algo me dices ;u; y si hay alguna palabra mal conjugada me disculpo desde ya, de verdad xD.

Jajajajajaja te imagine luchando contra tus impulsos y el amor al disco para sacar a Ryu en su total naturaleza pero eso demuestra que eres un buen roler, si te mantienes fiel a la personalidad de tu personaje n n y no sabía que te gustaban los AM owo, la verdad es que te sorprendería escuchar mi lista de música es tan variada que de un momento a otro puedes pasar de elvis a metallica y a linkin park xD.

*Muere con lo del nosebleed* y eso que no viste lo que llevaba puesto para el club stride... xD aunque en defensa de Kay, yo soy fiel a lo que puse en su descripción sobre ropa, es variada pero siempre lleva algo negro uwu, jajajajaja no te preocupes por ello se que a ryu le dará igual lo que lleve puesto ella xD, siendo sincera no había considerado que el podría pensar en "se ve bien o mal" xDu.
PD: Ya adivine la canción, quiero premio *u* no es que el premio me motive (?) te diría que adivines esa pero ya te di pista del grupo uwu (pero si adivinas hay premio (?))


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Vie Sep 09, 2016 1:17 am

El jugueteo por sobre la barra del mostrador principal, que si no estuviera hecho de madera podría haberlo roto por su propio peso, no obtuvo recompensa alguna ya que llegaba tarde para intentar evadir el sonido, disgustado. Al no conocer cómo terminaba esa pieza de lentas notas y sofocantes líricas, se dejó colgar por la gravedad cayendo los brazos, cabeza y piernas en ambos lados de la barra, asumiendo el estado quizás de un borracho derrotado. El movimiento del bailarín ente le sustrajo de sus maquinaciones, su voz, en perfecto anglosajón sin poder identificar su procedencia británica o norteamericana. Hablar con la nariz o con la garganta, fundamental dato para reconocer de cuál lado del Atlántico nacía el idioma – Woh, ¿hablas japonés también? – alzó la cabeza entre las insondables sombras apenas alteradas por la silueta, suponía, de un porte relativamente compacto y bien formado; si no tuviera las luces apagadas en casi todo el local, exceptuando los ventanales del frente principal, aseguraría así su adivinanza, sin embargo la información conseguida en esa fuerte y segura de sí misma voz – No sé de qué estás hablando – como si fuera la naturaleza actuando en sus manos, los dedos tomaban la forma en el aire de los acordes y deslizados traslados en la canción titulada cual comida rápida china – ¿Por qué dejaste tus llaves sobre la mesa? – parafraseó lentamente, en contraste a la velocidad vocal de Serj Tankian, sin razón alguna de preguntar en realidad. Apoyó los pies sobre el suelo llevando atrás el cuerpo, sin darse cuenta que la curiosidad en la persona enfrente, se le acercaba – Si quieres ver de noche, todavía no desarrollamos ojos así – se quejó imaginando cómo se cerrarían aquellos párpados en pos de notar algo más que siluetas vagas en la penumbra. En eterna sospecha, y en eso el desafío abrió sus puertas imaginarias a un coliseo de posibilidades; ya de pie a unos pocos palmos entre ella y él, la barra se convertía en una especia de obstáculo de bajo nivel comparado al ser humano protegiendo su preciada caja mágica de música – No deberías enfrentar a un extraño así como así. Seguramente has engatusado a otras personas antes de la misma manera, ¿y con eso mantienes tu poder sobre esa vieja radio? – levantó una mano señalando el trasto del cual se veían las lucecitas en las letras, números y detalles indicadores del dial FM/AM, el ecualizador, una pequeña animación típica de barras verticales siguiendo el ritmo – Si juegas con fuego, te vas a quemar. No me haré cargo de las consecuencias – en el mismo tono retador usado por la única habitante de la tienda a esas horas, al tiempo que afuera las personas agolpadas se iban una por una viendo que el espectáculo se había acabado. Algunas todavía persistían en su curiosidad, porque lo que estaba a punto de comenzar, podría ser aún más entretenido todavía – Qué ganaría yo en el supuesto de humillarte muchísimo – conjeturaba con un brazo cruzado al pecho y apoyando el segundo sobre éste, con la mano colocada debajo de la barbilla en significativa meditación – Es muy sencillo. Quiero tu camisa – lentamente se adaptaban sus orbes a la tenue luz, casi invisible, que quería abrirse paso en lo negro y secreto.
 
También sería una buena idea – ¿Qué es eso? – a lo lejos, las campanadas de la iglesia tronaban un total de once veces, pero en verdad se trataba de los altavoces dispuestos en una torre cuyas grabaciones digitales impolutas llenaban las calles del anuncio, ahora le quedaba sólo una hora a este domingo – ¿Acaso la competencia será mañana, o puedo ir escogiendo mis armas antes que me eches patitas en la calle para cerrar la tienda? – no atisbaba la opción de quedarse a trasnochar, y sus ojos deseaban desviarse detrás de aquella mujer, en la Fender Telecaster que colgaba orgullosa cual herencia de los dioses y demonios en la pared. Aunque no la viera en su totalidad, recordaba a la perfección su hechura, los colores y hasta sentir el peso de la madera y materiales electrónicos sobre sus manos. La presión de la cinta en el hombro izquierdo, y la libertad de destrozar tímpanos ajenos sin temor a nada porque había pagado a tiempo la cuenta de la luz y electricidad. ”¿Tramará algo en especial?”, los norteamericanos con raíces armenias continuaban despotricando su furia a los ángeles que morían en vano, reclamando al Señor el porqué les había olvidado justo teniéndolos en la mirada – Dime qué tocas – si era una batalla de guitarras, apostaría una y mil veces por él mismo, no había necesidad del pleito. Confiaba asquerosamente demasiado en sus conocimientos y salvajes improvisaciones – Mi preferencia son las damas de 6 cuerdas, por si te atreves a enfrentarme en ese ámbito. Pero si te sientes asustada, más te vale que seas muy buena en el instrumento de tu elección si quieres moverme un pelo – afrontando con desparpajo, incluso mala educación, instaba caldeando las llamas del conflicto – Como exijo una prenda extra además del control de la radio, por esta noche, creo justo el que debas pedir aumentar tu apuesta, igualarla y tal vez superar la mía – sonaba a strip-póker, pero mejor.
 
¡Iba a ser con música, maldita sea!
 
– Propongo, si no es mucha molestia, además tener varios niveles en los cuales medirnos. Sean estilos, géneros o improvisaciones. Originales o covers – caminó en derredor, ingresando sin permiso al lado de la única vendedora, siguiéndola con la vista en todo momento, colocándose Frente a Frente, brazos en jarra, estando a punto de realizar un disparo a quemarropa con la voz – No tendré piedad – declaró interesado en la treta – Una última cosa, sería mejor si apagas las luces del frente y enciendes las de la última estancia. Al fondo. No quiero interrupciones tampoco, por si creen que esta tienda sigue abierta – haciendo señas con una mano imitando el cerrar una puerta con llave. Haciéndose el inocente, si de alguna forma alguien como Ryuusuke encajaría en esa palabra, bizarra para él, quiso rodearla a ver si era tan sencillo superar a la desconocida mujer con la plática de un torneo, se avecinaba, estruendoso. Elevando sus cejas, sugerente, deseaba posar sus dedos en unas cuerdas de verdad con tantísimas ganas que la sangre le hervía desde los hombros hasta las uñas, hormigueando intensa. Ese brillo especial surgió en sus ojos azul oscuro, enseñando su picardía latente cuando hablar de música se trataba, y el niño interior sumamente contento de poder divertirse en compañía, quizás, de una ignominiosa musa.

Rol fuera:

No fue una brillante idea meterte con Ray donde se siente pez en el agua. Pero ella también es así, por lo que se viene el estallido ♫ ♪ De mi guitarra, y de tu bajo, también ♫ ♪ A ver de qué están hechos este par de músicos.

Por lo del inglés, no te preocupes, si quieres puedo ayudarte con algunas correcciones si buscas aprender. No obstante entendí todo lo que quería decir Kaylee hacia Ryuusuke en ese idioma. ¡Y como bien dijiste! Atinaste a una de las canciones, es una pieza de la banda Korn, llamada Twisted Transistor.

Sin embargo hay otra frase de una canción que no descubriste en mi anterior post, tu premio será a medias (?) Por lo pronto, ya sabes que Ray quiere la camisa de la pelirroja, aunque no se vean del todo en las penumbras, se nota cómo están vestidos en la forma de las ropas (pero todavía no vio la camiseta corta que lleva y esos jeans ajustados). Me resultará divertido ver cómo Kaylee querrá leer lo que dice la playera del pelinegro xD


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Dom Sep 11, 2016 8:42 pm

Estaba desparramado sobre el mostrador cual niño derrotado mientras yo esperaba una respuesta, con mi rodilla cubriendo la emisora y el cuerpo semi cargado sobre el mostrador, cerca y a su vez manteniendo las distancias. ¿Sería capaz? ¿se espantaría? quizás estaba poniendo demasiadas expectativas en mis ansias de hacer la noche distinta, quizás quien había tenido el valor de entrar para cambiar la radio solo fuera uno más, como tantos otros -Si también hablo japonés- respondí directa, expectante, con el interés casi al tope, las formas más oscuras que se delineaban a partir de su silueta sumida en la oscuridad lograban hacer que llevase el juego mental de “quien sería”, estaba segura que era más alto que yo, no podía determinar cuánto. El ancho de sus hombros y el resto de las formas de su cuerpo pasaban desapercibidas como si no hubiese detalles que resaltar y aun no conseguía visualizar lo que estuviese detrás de sus ojos.

Parafraseo a SOAD y yo sonreí de manera sutil y sincera ante su ingenio, sonrisa oculta y resguardada en la oscuridad que nos rodeaba, sonrisa que dudaba que el pudiese ver, así lo prefería. Se alejó, no podía determinar cuánto y una parte de mi interés murió al suponer que se largaría de la tienda -lástima, porque no me gusta perderme nada- la frase había sido apropósito, de esa canción melosa que las parejas acostumbraban a dedicarse mientras se juraban amor eterno en el parque, lo había visto más de una vez, pero para mí era solo porque el grupo me resultaba agradable al oído, demasiada azúcar producía diabetes. Mi mente y mis ansias desecharon la posibilidad de que aceptara hasta que le escuche hablar -Hay muchas cosas que no debería hacer papá- ironice ante su advertencia -pero definitivamente enfrentarme a un extraño si es una de ellas, además esa vieja radio y sus emisoras son completamente mías hasta que alguien tenga las agallas para quitármela, lamentablemente todos creen tenerlas pero nadie ha sido tan bueno para lograrlo- ¿acababa de decir jugar con fuego y quemarse? ¿no hacerse cargo de las consecuencias? ¿a mí? ¿exclusivamente a mí? él estaba retándome y eso, sencillamente me encantaba. Malicia reflejada en el brillo de mis ojos y mis labios -¿Humillarme? Se necesita mucha confianza para asegurar aquello- respondí en el tono retador siguiéndole el juego, recargando mis manos en la mesa del recibidor ¿sería posible que realmente le diera una tonada diferente a esta noche? Ahora mi interior vibraba porque así fuera -Peculiar forma y excusa tienes para quitarme la ropa- bromee con el tono de voz pícaro y ese claro doble sentido que me era característico tergiversando sus palabras -pero tendrás mi camisa solo si consigues ganarme- no iba a dejar que eso sucediera, tendría que quebrarme los dedos si pensaba que iba a dejarle tomar ventaja.

Busque las llaves de la tienda justo en el cajón del mostrador al lado izquierdo donde se guardaban, pensaba cerrarla con nosotros aun dentro puesto que no quería ni deseaba interrupciones, el extraño parecía saber de lo que hablaba y el reto que me estaba impartiendo lo volvía completamente interesante, aunque claro, eso no lo admitiría en voz ni bajo tortura. El sonido de las campanas marcó la hora exacta, como si fuese un duelo de vida o muerte, todo comenzaba a volverse sublime -Adelante perfecto extraño, escoge lo que creas adecuado y dejemos de perder nuestro tiempo hablando- moví mis manos señalando la tienda, el paraíso que nos rodeaba, no buscaba especular con qué clase de arma escogería solo era momento de tocar. De solo pensarlo mi piel se erizaba y mis sentidos se ponían en guardia, serían combates directos, sin piedad, éxtasis para los sentidos y yo, era muy buena si de placeres se trataba. El pregunto que tocaba y aunque sabía que se refería a los instrumentos pasaron solo segundos en que mi risa armónica se mezclara con los últimos acordes de la radio, acababa de mal pensar lo que él había dicho, no intente contener los tonos melódicos de mi garganta solo deje que fluyeran libres en el aire y se proyectarán con facilidad en la perfecta acústica de la tienda -Los sonidos graves son lo mío, puedes quedarte con tus infinitas damas y no porque esté asustada, adviérteles a tus sentidos, porque están a punto de recibir un shock de orgasmos bajo mis dedos hábiles- conocía mis habilidades, las conocía demasiado bien y tenía demasiada confianza en lo que sabía era muy buena. La música era lo mío, la única constante y hasta el momento, la única y verdadera herramienta para calmar mis ansias insaciables.  

Si la tensión hubiese sido algo palpable nosotros estaríamos en medio de un bloque de concreto sin espacio que nos dividiese
”No des rienda suelta a quien puede devorarte por completo” no verbalice el pensamiento, cerré los ojos y me quede en silencio, cavilando que podría querer yo de él, que podría darme que lo hiciera plantearse el encuentro; no respondí de inmediato solo le escuche a ojos cerrados y sus pasos me indicaron que estaba frente a mí, mis ojos azules intentaron vislumbrar su figura frente a frente, sonreí coqueta -Así me gusta, directo sin rodeos- avance dos pasos, cortando las distancias en la oscuridad -No te preocupes por esos detalles ya lo había pensado, cerraré la tienda porque yo no quiero interrupciones, porque yo no quiero que te acobardes y salgas corriendo con el orgullo entre las piernas- camine a su alrededor, podía distinguir a penas su silueta pero lo suficiente como para no chocar mi cuerpo contra el suyo -Porque yo no quiero que tengas escapatoria cuando me haga contigo- dándole la espalda avance hacia la puerta, el característico sonido de las cortinas bajando inundo la estancia y tras movimientos conocidos nos había encerrado a ambos en la tienda de música sumidos en la completa oscuridad. Las luces de las vitrinas solo quedaban detrás de las cortinas de metal, quien no conociera el camino hasta la segunda estancia probablemente chocaría con todo a su paso, suerte para mí, estaba acostumbrada al recorrido.

Camine en la penumbra con presteza hasta llegar al marco de puerta que delimitaba la segunda estancia con el recibidor de la tienda, un movimiento y la luz de aquel lugar llego hacia donde estaba él, lo único que la cortaba era mi silueta -Vamos a la última, allí están las mejores guitarras- continúe sin detenerme a ver si me seguía o no, yo no esperaba era así de sencillo. Me detuve frente al marco de la tercera estancia, la última antes de pasar a la bodega, encendiendo la luz de aquel nirvana de instrumentos fuertes, rasgueos potentes y vibrantes estruendos -Sobre subir el volumen de la apuesta- giré mi cuerpo y mi rostro hacia él recargándome contra el marco de madera, observándolo bajo la luz con esa sonrisa coqueta y la mirada picara tan característica -No dudes que la subiré por más, solo que aún no me decido que es todo lo que quiero de ti y créeme que será más que tu camiseta- mis ojos captaron todos sus detalles, tenía una apariencia que me atraía
“Si tiene el cabello largo” paso fugaz y luego mi atención se detuvo en su camiseta, intente unir las palabras en un balbuceo que parecía el de un bebe intentando hablar ¿Qué carajos decía? apreté los labios, era un poco frustante -Busca tu guitarra y elige un ampli, yo voy por los cables y correas, si necesitas pedales hay que ir por ellos a la bodega- le deje allí para que eligiese lo que considerase mejor, de la radio llegaban sonidos ahogados hasta la segunda parte de la tienda, aquella de instrumentos “clásicos” en la tercera ya no eran audibles. Avance hacia el lugar donde se guardaban todos esos detalles necesarios para probar un instrumento, debajo de las baquetas y arriba de los platillos, saqué dos conectores, dos correas y me devolví hasta donde estaba él. Tenía claro que bajo elegiría, siempre tocaba el mismo, Wal MKII Fretless; diseño elegante, robusta madera y estaba demás decir que me recordaba a tool por todos lados, su diseño permitía sacar los sonidos más limpios, lejos de distorsiones indeseadas y daba la posibilidad de explotar esos graves brutales que podían cautivarme con facilidad.

Moví uno de los amplificadores, un Ampeg, esos que podían sacar lo mejor de mi instrumento hasta donde estaban los enchufes de pared, conectando todo lo que hubiese que conectar para luego dejar el cable que ocuparía el para su guitarra sobre el mismo y avancé directamente a mi objetivo. Quite el bajo con delicadeza desde el atril donde reposaba y bramaba por mi total atención, mi amor se expresó a través de mis manos al tocarlo, coloque una de las correas en los lugares correctos mientras me guardaba la otra a penas en el bolsillo trasero del jeans negro ajustado, finalmente me lo acomode al hombro. El peso conocido se distribuyó por mi cuerpo y las ansias de hacer rugir sus cuerdas hicieron hormiguear mis dedos, cerré los ojos disfrutando de aquella sensación, ese anhelo que había surgido desde el dolor como única respuesta aceptable, como única constante. Con el bajo colgando al hombro fui hasta donde se encontraba el extraño eligiendo guitarras -Ten- extendí la correa para la guitarra -No sé si acostumbras a tocar de pie o sentado pero no quiero que los detalles nos arruinen lo que está por venir- le observe sugerente y fui hasta el amplificador con ese contorneo de caderas sutil que era parte de mi caminar.

Me senté sobre el ampli, poniendo el cable para la guitarra a un lado de mi muslo derecho, conecte el bajo y lo acomode con suma facilidad entre mis piernas, entre mi cuerpo, como quien se acomoda para hacer el amor a quien ha deseado y extrañado por demasiado tiempo. De oído afine el instrumento hacia las notas con las que calentaría los dedos antes de comenzar -¿Te parece un buen juego previo antes de comenzar?- rasgue una de las cuerdas y el sonido se extendió, doble sentido por excelencia -Una melodía al azar para dar pie a tu derrota- lancé pólvora al fuego sin miramientos ni sutilezas - ¿O prefieres ir directo al plato fuerte?- mis ojos azules le prestaron atención desde mi posición y le siguieron cual felino en silencio, era mucho más alto que el promedio, con ese cabello largo para mi mala suerte, una mirada fría y hasta indiferente ¿sus labios formularían alguna sonrisa? Y sobre todo ¿Qué clase de presteza tendrían sus manos? ¿podría impresionarme? ¿podría gustarme? ¿lograría captar mi verdadera atención? O por el contrario ¿sería como quienes habían pasado antes? Esos con demasiada apariencia, demasiada habladuría y deplorable habilidad, esos que solo lo intentaban porque esperaban llegar a otras cosas, aunque a ninguno de ellos le hubiese lanzado algún reto, solo habían intentado frente a mí para “impresionarme”, asquerosa idea.
 

off rol:
Escribirlo con tanta calma hizo que me quedara una biblia x///D... No te burles de los balbuceos de bebe de Kay xD, ella no sabe español y lo que sabe debe ser lo básico que aprendió en USA, algo que probablemente ya olvidó aunque ray puede burlarse (?) xD Y como dije, no tengo la menor idea como acabará esta "batalla" musical entre ambos pero de seguro disfrutaré leyéndola <3.
Por cierto Kay aun no sabe que quiere de Ray, cuando lo adivine se lo dirá sin tapujos uwu


Muchas gracias Daia por la firma ❤️
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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Dom Sep 18, 2016 11:07 pm

– Hasta ahora sólo te has aprovechado de mequetrefes y pobres diablos. No das una buena imagen de ti entonces, que pretendes proteger esa radio como una dragona al príncipe encerrado en el castillo – uno repleto de instrumentos, accesorios, parlantes; paraíso para personas como Ray – Si supieras lo que la palabra humillar también significa – en código, indescifrable quizá, repartía a diestra y siniestra su más puro sentido del sarcasmo, elaborando una suerte de preludio, palabras que chocaban antes del turno de los instrumentos – Be careful with your Backbone – por supuesto usando su arsenal de referencias a lo que más le gustaba hacer con manos, boca, cabello revuelto al son elegido – No te vaya a dar escalofríos en la piel, cuando esa prenda sea toda mía – ladeó la cabeza teniendo en su voz un sentimiento de injuria que no obtuvo materialización al final de la frase, no le hacía falta ser grosero con palabras pues con ciertos silencios y maneras se era más valiente; la perspectiva de saber usar las cuerdas vocales, de una versatilidad equiparable a las habilidades en las manos tras tantos milenios de evolución. No fueron las herramientas y creaciones con estos dedos, las únicas armas que permitieron haber llegado tan lejos, había que darle el suficiente crédito a las voces poderosas a través de la historia ”Y en esta noche, ¿seremos capaces de trascender nuestras cortas y relativamente simples vidas? Los recuerdos pueden quedarse para siempre, o al contrario, tendremos un pequeño episodio aburrido digno de ser olvidado apenas saliera el sol mañana”, enarcando levemente una ceja, aún en la oscuridad, se necesitaba expresar en el cuerpo lo que no podía decirse abiertamente.
 
Las carcajadas resonaron en sus tímpanos detectando los variados tonos de la desconocida, aprendiendo poquito a poco el reconocimiento mental de los matices presentes en esa voz. Era su calvario, y su eterno don, el poder escuchar muchísimos sonidos siendo capaz de distinguir incluso a docenas de metros como si estuviera al lado de la fuente. Gracias a ello, estando literalmente lado a lado, habiendo cruzado la barra antes separadora, apreciaba la silueta queriendo captar nuevos detalles sin la necesidad de la luz, y siendo su vista restringida en ese sentido, más todavía los demás sentidos se potenciaban acaparando la información recibida – No permitas que tu placer termine por desmayarte. Me consideraré ganador en ese caso – la única acotación cuando supo de sus labios el estilo al que se aferraría – Bass – su voz digirió la palabra hasta cerrar los dientes en el siseo final del instrumento en su denominación inglesa. Los dedos de la mano izquierda comenzaron sin razón a moverse frenéticos repitiendo el avance que la melodía repentina se presentaba en su mente, un tic claro de estar poniéndose nervioso en el buen sentido, sin querer seguir esperando más a la oportunidad de reventarle el alma a rasguidos, chillidos y punteos solemnes – No soy vaquero para ese tipo de eventos – rodeos, sin ellos, era mejor cuando las personas decían lo que querían y lo que pensaban; los sentidos ocultos, dobles, o indirectas mejor dejarlas para contadas ocasiones o bromas. – La que saldrá aterrada con la cola entre las patas, serás tú – amenazándose mutuamente, seguían hablando tratándose de cobardes y animales. Pudo sentir el fino roce de la punta de esa camisa volante, desabotonada, en el dorso de su mano que estaba relajada al costado del cuerpo. Amagó a extender y agarrar la tela con los dedos pero sólo fue un atisbo de imprudencia, porque no lo hizo ya que tocar el premio sin permiso o merecimiento, arruinaría sus chances.
 
Cruzándose un segundo las miradas de reojo antes que ella tomara las precauciones pertinentes a las puertas principales del local, aprendiendo lo fácil que sería hacerse unos momentos de la radio puesto que ella ignoraba sus acciones en pos de preparar el campo de batalla. Alejando ignotas personas quienes se quejaron al ver las cortinas caer sobre el coliseo a medida de únicamente dos combatientes, sin público más que sus pares de ojos y tal vez la dermis de cada uno esperando erizarse sin parar. Las quejas fueron ahogadas por el metal tapando las ventanas, sin embargo Ray fue capaz de escucharlas, sus ojos totalmente privados del más mínimo rayo de luz – Soy un ciego – no fue un lamento, cerró los párpados permitiéndose sentir la oscuridad dos veces, una la que rodeaba su cuerpo en el local a partir de ahora clausurado, la segunda la impuesta por sí mismo. A pesar de eso pudo dar dos pasos sin estamparse o tirar alguna de las cosas mostradas y guardadas en ese lugar que era de la vendedora y encargada de la tienda. Llevó la diestra hasta la radio, no había olvidado la ubicación espacial de la misma, las suaves luces LED de la ínfima pantalla seguían presentes en su memoria a corto plazo, mientras que la memoria corporal estaba en perfecto estado para un trayecto inofensivo. Posó los dedos en el controlador del volumen, un potenciómetro cubierto por un plástico en forma de cilindro, le dieron ganas de subir al tope liberando la música de la radio de toda resistencia interna, o al revés acallándola por completo. Sus conocimientos eléctricos se los guardaba para él solito, y por dos segundos sonreía del gusto aprovechando que la misma oscuridad lograba la privacidad necesaria de ese gesto.
 
Decidió no hacer nada al respecto del aparato, apenas sopesando con la punta de los dedos el frío plástico, y apenas percibió el leve tono rojizo de una luz distante cruzarse por la piel de los párpados, abrió los ojos a un nuevo mundo donde sólo estarían ella con el bajo y él con la guitarra, enfrentados. – Ya voy – se alejó del radio, más tarde pondría a prueba si se atrevía a alterar más allá de lo permitido las reglas del juego, un pensamiento encandiló también su fuero interno, a medida que caminaba hasta la estancia donde ella adecuaba sus cachivaches, bajo las luces amarillas y cálidas cual estudio de grabación, pero no habría nada ni nadie que detuviera los rugidos de los instrumentos puesto que las paredes no estaban preparadas y reverberarían en la Escala de Richter convertida su lectura en doble pentagrama. Elevó la voz puesto que se había alejado la mujer, sabiendo que su voz ella no la podría escuchar desde la primera estancia – Lo de mejores, eso lo juzgarán mis manos – atenazó siendo inmodesto ante la mercancía alrededor de los dos, colgando de las paredes y en atriles por doquier, exceptuando la puerta por donde se perdió ella en busca de quién sabe qué cosas hasta que… – Vaya, tanto para ti sola, y se lo vendes a la gente. ¿No te sientes algo egoísta a veces y quedarte con todo lo que te guste? – inquirió con el fresco recuerdo de qué exigiría la pelirroja, notando su vibrante cabellera y ese color fascinante, en caso de resultar vencedora. Alcanzó la única habitación iluminada justo cuando se dio la vuelta en el límite de la oscuridad, pomposa y segura de su talante, viéndose esta vez a todas luces (valga la ironía de la frase) y recovecos de sus facciones, ropas y estimulaciones. Pero Ray no podía verle claramente por estar la susodicha de espaldas a los focos de luz. Tramposa, mirándole primera, adelantándose. A paso tranquilo, férreo y hasta se diría robótico se ubicó justo a mitad de ese terreno, pasando junto a ella, haciéndola a un lado para poder ingresar con la propia inercia de su ser avanzando. Un empuje comedido y sin intenciones de tambalearla, apoyándose su brazo y parte de su pecho contra el brazo y hombro contrarios, diferencias de alturas, en ese umbral que no permitía a dos cuerpos estar allí sin hacer contacto. A sabiendas que inspiraba un aire de rigurosidad, cargado del hálito típico de “todo me vale un huevo” o una frustración permanente. Sin embargo estaba interesado.
 
Realmente interesado. El incesante movimiento de sus dedos en la zurda, así lo atestiguaba.
 
– Mientras no me quites los calcetines, todo estará bien. Además seguro te quedan como canoas – había notado desde el principio, en penumbras, que era más alto, confirmando las sospechas puesto que ella no usaba algún suplemento del estilo tacones o plataformas que sugirieran un complejo de estatura – Eu zó… Sowitálio – le imitó queriendo ayudar en algo a la pronunciación de su playera gris, conocía las dificultades ante un idioma nunca antes practicado. Por favor si él estaba en constante aprendizaje por su incesante necesidad de entender lo que sus canciones favoritas decían – It’s in spanish. Do not worry, it’s simpler than you think –, aunque él también lo habíd dicho mal, fue a posta, ya que soltarle las palabras en su castellano natural provocaría el cortocircuito mental de una lengua inglesa tratando de emparejas consonantes y decirlas de una manera nunca antes hablada. Prefirió colocar las sílabas con la fonética norteamericana, quizás asistiendo en un término medio al entendimiento ajeno, el rostro femenino enfadado por el desconocimiento de lo que leía quedó grabado como una nueva foto en su mente, captándola con sus ojos cuales cámaras fotográficas se tratasen.
 
La atención estaba puesta allí, en las herramientas musicales en derredor, solamente atravesada su visión por ese fuego con piernas y ojos azules de una tonalidad distinta a los propios azules de Ray. Como el encuentro de dos océanos. El Pacífico y el Atlántico, al sur, salvando al fin las distancias de cierto continente y venciendo al fin las altas cumbres de la cordillera más larga del planeta. Dos colores llamados igual a primera vista que, sin embargo, eran distintos en sus elecciones, maneras de mirar. ¿El oleaje será embravecido al igual que sucedía en ocasiones en ese choque al Fin del Mundo? Se perdió su contrincante en la bodega, escuchándola a lo lejos remover y atraer los artículos con los que se armaría hasta los dientes. Guerrera y peligrosa. Bufó por la nariz ante su aparición, cuando él ya tenía en sus manos la primera guitarra que le había llamado, con una carcaza parecida al más rudimentario y barato material, madera sin tratar más allá de la primera capa de pintura. Blanca nieve, nieve sucia, blanca sucia. La había visto medio oculta en una esquina detrás de unos amplificadores grandes que le llegaban al ombligo de Ray – Parece que te dejaron aquí, olvidada, pequeña amiga – canturreó cuando había posado sus manos en ella. Se había sentado en el suelo, cruzando las piernas y colocando la guitarra en ese regazo, afinándola con sapiencia y mucha paciencia. Estaba rota, la pobre – Mi guitarra se quedó en casa, no quiso venir conmigo a pasear los tejados de la ciudad. No le gustan las alturas – rasgueó los acordes buscando la afinación correcta no por cuerda a cuerda, sino por conjunto y registro, un instrumento como el de sus manos implicaba un mayor trabajo desde el comienzo, mimos y la presteza necesaria en agradarle – Espero no se ponga celosa mi chica – a pesar de la delicadeza inicial en sus manos sumamente aplicadas, no, no iba a hacer baladas toda la noche. La destruiría a ella y a cada una de las guitarras en que se posaran sus manos.
 
Era un artista del caos, tocaría lo que se vendría en gana. Aceptando la correa, se puso de pie sin usar las manos, puesto estaban ocupadas sosteniendo a la esa blanca palomita de ala rota. Usó la fuerza de los ligamentos y músculos en sus piernas, regresando a estar parado sin perder el equilibrio ni un ápice. Ajustó la correa entre las sujeciones de la guitarra, pasándola por su cuerpo y mirando de lejitos cómo la mujer se preparaba tomando asiento en el amplificador – Sin pies, en la mesa, flotando. Qué importa, podré participar de este juego en donde mejor le parezca a usted – enseñando una fugaz educación en las últimas palabras, sin cambiar su faz petrificada en ese ceño apenas fruncido, labios en una línea inexpresiva y respiración acompasada – ¿Pero cuándo me darás conexión? – a su lado, rozándole los mismos centímetros necesarios en alcanzar sus rodillas, estaba un amplificador bastante simplón. Sin marca aparente por el frente, tenía un pequeño botón que activaba el “rugido” conocido como – Distorsion – su acento robado de sus años en EUA, escapaba – También quiero la correa, con un buen descuento como complemento a tu camisa –, era una bastante cómoda, el diminuto ejemplo de que ella demostraba saber elegir. Si confiaba, ese bajo le iba a volar los sesos. – Si quieres hacer un pequeño peloteo – transportando sus palabras al ámbito de un deporte, ping pong, o voleyball, valdría su respuesta – Gain, Treble, Bass – acomodaba los distintos retornos del amplificador sin tenerlo encendido todavía, jugando quizá cual infante, el cabello le caía a los costados con unas hebras todavía enganchadas en su hombro izquierdo por sobre el cuero de la correa.
 
Tomó el ampli por la agarradera cual maletín, llevándolo hasta ubicarlo al lado del de ella, apoyando su pierna derecha elevando su guitarra por la curvatura ideada desde siempre para seguir la silueta del regazo de esa extremidad, había soltado la zurda el mástil del instrumento, la gravedad haciéndolo caer hasta estirar colgando de ese cuero de excelente hechura. Ahora el clavijero apuntaba en diagonal bajando hacia ella, más precisamente, al cuerpo de ese bajo de vista natural siquiera con un barnizado estilo madera mojada, quedando por delante de las piernas femeninas – My plug in, baby – extendió la mano izquierda, enseñando la palma abierta sin darse cuenta de sus marcas de guerra en las yemas – Crucifies my enemies – recitaba su voz neutra, algo raspada, no usando la melodía original de esa letra. Sus orbes, desenfocados, miraban más allá de la persona enfrente, estaban observando el todo, como extendiendo el zoom ante un mapa, ampliando la escala de lo allí plasmado pero perdiendo los detalles. Para él era una mezcla de rojo, madera, piel, negro, amplificador, zapatos, olas para nada pacíficas, tela a cuadros. Si buscaba alguna palabra que por sí sola aplicara a ese conjunto de descripciones, era imposible. No existía. No obstante, él la encontró, y encajaba armoniosamente. Porque veía todo eso reflejado en 7 letras.
 
”Bajista”
 
La venganza de los perdedores:
Como dice la biblia (¡?), tienes que dar para sentir que recibirás. Y en especial con las biblias que nos estamos tirando xD Muchas gracias por leerme aunque sea tan extenso. Salió así y no se puede, ni se quiere, evitar.
 
La guitarra blanca es la de la siguiente imagen. Supongo conoces de vista a esos tres señores.
 
Saludos, y adelante, rol, para adelante~
 


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Mensaje por Kaylee Stoessel el Lun Sep 19, 2016 11:06 am

¿Seríamos capaces de darle un giro a todo esto? ¿seríamos capaces de darle una tonada especial a esta noche? De cierta forma sentía que las palabras sobraban y que comenzaríamos a comunicarnos en un lenguaje que solo unos pocos podían entender pero ¿el me entendería? ¿el sería tan bueno como para captar lo que las cuerdas podrían decirle? Me quede sentada allí sobre el amplificador mientras el movía las cosas necesarias para tocar, no ponía en tela de juicio lo que yo tocaría esta noche, es más ni siquiera lo había pensando, tocaría todo lo que quisiera tocar y ya, todo lo que mis dedos frenéticos quisieran entregar, todo lo que el huracán que contenía en un envase terrenal fuera capaz de mostrar; podía sentir esa emoción palpitante comenzar a abrazarme, la resequedad en los labios, los sentidos agudizados, el hormigueo sobre mi muslo derecho, la correa por sobre mi espalda cargando mi arma lista para usar mi música como si fuera un arma, tiros certeros que buscaban clavarse en la memoria de quien distraído, abstraído, único, se movía por la tienda colocando todo a su disposición.

Porque, quisiera detenerme a pensarlo o no, el no actuaba como la panda de idiotas que entraban regularmente, no, al parecer para él solo había un objetivo y ese objetivo era el mismo objetivo que yo me había abrazado desde años atrás, que yo me había asegurado a punta de entrenamiento y largas noches insomnes hacerlo mío: su único objetivo era la música y eso lo volvía peligroso. Era peculiar, distinto, había demostrado ser la clase de persona que no le importaba invadir mi espacio personal sin miramientos ¿alguna vez hubiese sucedido antes? Jamás, todas las personas tendían a sucumbir ante el torbellino que significaban mis pasos, era fuego del más puro queriendo quemar todo lo que encontrase, consumirlo todo de una manera egoísta, quien no fuese capaz de seguir el ritmo de mis dedos entrenados que se quedase atrás no iba a esperarle y ahora él ponía topes, letreros gigantes y luminosos de stop que no sucumbían, que parecían ser totalmente inmunes justos en momentos cruciales, era …. No podía encontrar una palabra para definir lo que mis emociones estaban buscando dar por respuesta. Y a pesar de todo eso, podía ser atento de una manera que no se creía que se dejaba ver en esos azules de tonos fríos e indiferentes, esos ojos azules que mi memoria ya hubiese grabado y brillo que esperaba ver cambiar, brillo que parte de mi aseguraba no eran ni tan fríos ni tan indiferentes. Lo noté al momento que intente leer su playera, bien podría haberse burlado de mi con todas sus letras y sumar más frustración a mis balbuceos que podrían haber proporcionado una ayuda al ritual de invocación satánica pero no, el intentó que comprendiese de alguna manera lo que quería decir, algo que bien podía ser insignificante para la mayoría o incluso pasar de largo si no se está en una lección de lengua pero esos detalles, eran la clase de detalles que yo no dejaba pasar, detalles que quizás nadie más se detendría a mirar eran los importantes, eran los detalles que me gustaba saborear para descubrir a quien tenía enfrente y quisiera o no, yo estaba saboreando los suyos.

Él podía ser totalmente retador, podía estar dispuesto hasta llegar al fondo, podía asegurarme con tal soltura y presteza que podía jugar con lo que yo amaba, con la única constante que había abrazado, con lo único que podía tomar toda mi atención, con aquello que sacaba lo mejor o lo peor de mí, con aquello que dejaba ver demasiado, si se ponía la suficiente atención y se quedaba el tiempo necesario, él era la clase de persona que no se había aparecido en mi camino antes, era la clase de persona que yo dudaba que existiese, ahora solo estaba a un paso, a un rasgueo delirante de descubrir que tan lejos podía llevarme y no sentía temor de avanzar a esa velocidad vertiginosa que me encantaba, en ese subir y bajar que me dejaría mal parada; mis emociones se agitaron por completo, como siempre lo hacían antes de recibir algo que hubiesen esperado por mucho tiempo. Sonreí coqueta cuando añadió lo del peloteo, repentinamente ya sabía lo que yo quería de él si ganaba esta noche -¿Sumarás también la correa? Tu apuesta ya es muy alta para que le sigas agregando detalles, lamento decirte que yo me quedaré con todo lo que estoy viendo- certera, directa, sin rodeos, él era todo lo que estaban mirando mis ojos azules y aun así me falta magnitud para abarcar lo que estaba esperando, no es que quisiera un simple contacto físico o algo tan normal y común como un roce de manos, un roce de labios, un roce de cuerpos, o no, lo que yo quería era mucho más, porque siempre quería mucho más cuando había música de por medio y el contacto físico pasaba un plano tan superfluo que resultaba aburrido. Lo que yo realmente quería era hacerlo temblar, era clavar mi sonido en sus sentidos, en que el rasgueo de mis cuerdas fuera tan fuerte que no pudiese quitarse la impresión, que gravase en sus retinas la ferocidad de mis dedos, quería que mi música le abrazara de tal forma que no pudiese huir de ella, lo que yo quería, era hacerme totalmente con él de las maneras que antes no hubiese probado, era una apuesta arriesgada, una mano de todo o nada donde no había que ser extremadamente inteligente para darse cuenta como saldría perdiendo, pero me encantaban los riesgos y era muy buena para jugar poker.

Me levante con cuidado, prendiendo el ampli y tomando el bajo por el mástil para quitar el largo cabello rojo atrapado entre la correa negra, era momento de empezar. Lo sentía en cada fibra de mi ser, mis dedos temblorosos a causa de la excitación que significaba comenzar a tocar, siempre temblorosos antes de tocar lo que más anhelaban, él se había difuminado, mezclado todas sus formas con lo que me rodeaba, estaba abriendo una puerta personal a lo que era yo, únicamente yo. El corazón comenzó a latir rápido contra mi pecho agitando mi respiración, como siempre hacía cuando me indicaba que estaba en el lugar correcto, en el momento correcto, con la persona correcta, era la certeza de que, lo que estaba por ocurrir iba a explotar sentidos, destruir realidades y construir un sonido único para esta noche; no necesitaba una tablatura que me guiara, lo que quería poseía forma de letras rabiosas, rebeldes, dispuestas a enfrentarse a todo, sabía lo que iba a tocar.

El bajo cayo hasta la altura de mis muslos sujeto únicamente por la correa y mi mano izquierda sobre el mástil, haciendo que mi brazo derecho quedase alargado para hacer más fácil y menos forzado el movimiento de la muñeca más los dedos, colgando cual obra de arte sobre mi cuerpo que no podía igualar ningún tipo de belleza frente a la curvatura de su hechura; pase la punta de mi lengua por mis labios resecos, deje escapar ese suspiro suave que cargaba y contenía siempre antes de empezar, un viejo habito que me permitía regular la carrera que se volvía mi corazón, que me permitía poner el orden en las emociones que se agolpaban unas con otras y luchaban entre ellas cuando se trataba de música, cuando se trataba de conectar con lo que se amaba de la forma más intensa y entregarse sin rodeos, con todo lo que se tenía. Sonreí no para él, sino para mí, él ya no existía físicamente en el ambiente que habíamos creado y estaba segura que yo tampoco para él, era momento de re definir el lenguaje; comencé a marcar el sonido de la batería con mi pie izquierdo, era la ventaja de ser ambidiestra mientras llevaba la cuenta regresiva.

Uno, silencio, dos, silencio, tres, silencio, cuatro, silencio con mis ojos azules puestos en la mezcla que era su cuerpo en el ambiente, en el paraíso que nos habíamos adentrado, cinco, slap y mis ojos ya solo estaban en lo que era importante, música que fluía a la perfección -Crank the music up- entoné y dejé que mis dedos hicieran lo que mejor sabían hacer, tomar las cuerdas, golpear con todo lo que tenía y dejar ver lo que era. El pre calentamiento era una total farsa, esto era una batalla con todo, sin rodeos, sin vueltas, sin precaliento previo, directo a donde me gustaba, cuerpo en movimiento, alma rebelde dispuesta a arrasar con todo, disfrute al máximo, el camino al éxtasis y la escalera al cielo, esto era música en su estado más puro escapando de cada fibra que me componía, envolviendo todo lo que me rodeaba, fuego, cabeceo en cabellos encendidos, sonrisas coquetas llenas de disfrute, dedos con presteza, agilidad, fuerza tocando exactamente donde debían tocar para llevar el goce a un nuevo nivel, esta era yo y quien no pudiese con eso, estaba en graves problemas.
   
     
A explotar sentidos:
Ray...nuevamente escribí una biblia ;////; pero es que... todo fluye y es dificil poner un tope cuando se trata de Kay xD. Bueno yo creo que ya sabes cual fue la canción por la que me decidí, pero si íbamos a comenzar había que golpear con fuerza como a kay le gusta y que mejor potencia que take the power back, como lo hablamos te dejo la canción y el cover de la bajista (a mi me gustan sus cover, la chica toca excelente) canción que se que ya haz escuchado xD pero Bring that shit in!~
Canción:

Cover:


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Lun Sep 19, 2016 3:53 pm

Fue inútil su petición al verla ponerse de pie, delineando las preliminares que azotarían los oídos y acomodarían la sensibilidad de los mismos según los decibeles desperdigados entre estas paredes, atravesando el umbral hacia las estancias a oscuras, rebotando en las cortinas de metal y escapando entre las rendijas de las diversas aberturas y rendijas dispuestas a lo largo, ancho y alto del local. Se encogió de hombros, elocuente rostro con algo de resignación al agacharse y tomar la cuerda eléctrica designada para él – What is gonna’ take? – bien no sabía que su preguntita, seguida sería por una de las mejores piezas habidas y por haber en el mundo de la música. Joder, que todo ese disco era la epítome de la furia, rabia entre las venas. Estuvo por colocar la ficha en su guitarra, cuando sus dedos dejaron de funcionar y los ojos abiertos demostrando la primera impresión, no sólo había ella recitado la frase que daba pie a esa canción, usualmente quitada de las páginas en papel o en la red con las líricas de ese rap sumamente ingenioso. Poner a sonar esto, en medio de una clase de preparatoria, implicaba un seguro envío a la sala de detención. Antes de que ese extremo del cable tocara el suelo, los dedos de la fémina rasgaban las gruesas cuerdas conociendo muy bien lo que estaban haciendo, el primer pellizco del pulgar, el segundo. El paso de ese pie zurdo y la instantánea técnica de pinchar las cuerdas con los dedos, estirarlas hacia arriba, y el golpeteo del único dedo prensil, ese que tantas maravillas nos había regalado al desarrollarse en nuestra evolución, marcaba el mismo doble zapateo – Uugh! – no quiso soltar ese gruñido, no concientemente, fue natural y las fuerzas que comenzaban a trabajar sobre ellos dos conseguían los primeros frutos, interesantes mezclas al porvenir si se atrevían.
 
Agitó lado a lado un par de veces la cabeza, regresando a su faz seria, observador, sentándose en el lugar que ella había dejado, pues quería sentir las vibraciones de ese aparato, que traducía esa potencia gracias a la habilidad de los dedos, no obstante femeninos, fuertes. El metal de los 4 hilos era moldeado a gusto por la contraria, y una pequeña maldición surgía entre los pensamientos del pelinegro ”Hoooly shit…”, encima de comprobar de buenas a primeras la capacidad de la pelirroja, Ray acentuaba en su mirar el sentimiento de que esta noche iba a ser larga. Muy larga.
 
Sopesó, ideando, mientras apoyaba las manos en sus cuerdas sobre el cuerpo blanco y gastado del instrumento elegido. Se abstuvo, dejándolas una sobre la curva superior de la madera, y la otra colgando de la muñeca en el canto del mástil, más o menos a la altura del tercer traste – Muy bien. Vas de verdad con esto – susurró, su voz queda, para no interrumpirla un segundo en los tramos que construían a la pieza con la cual esa banda había dado a conocer el poderío de un trío pesado acompañado del más sarnoso y áspero recitador que hubiese parido esta Tierra. Germinaba en sus neuronas las ganas de abrir la boca y esta vez amplificar, sentado sobre un elemento creado para ello y sintiendo el calor remanente de cuando había estado ella aquí, sus cuerdas vocales buscando hacer una especie de segunda. Los labios se separaron, se cerraron, repitieron el proceso varias veces, pareciendo un cara de pescado tratando de tomar aire en un tanque de agua pesada. Muy clara la vista a través del líquido, pero las corrientes ocultas le estaban tironeando de la ropa y sobre su pecho se estrujaba ese empuje cuales dos puñetazos (uno en cada pulmón, curiosamente) en los instantes que la 4ta cuerda del bajo partía y repartía a placer.
 
Al final notando la probable estúpida cara que tenía, clausuró las comisuras sin poder retener el deseo extendiéndose por sus brazos, piernas. Ese que iniciaba en su nuca dentro donde estaba una de las partes más primitivas del cerebro, y solía ser la culpable de las reacciones naturales, inconcientes. Instintivas. Estando adeptos a la misma cerradura, sus párpados le cegaron teniendo la vista de esa sonrisa amplia y repleta de felicidad; la demostración más pura de cuando se estaba disfrutando de esas pasiones que a cada quien erizaban la piel y hacían trabajar los músculos debajo y sobretodo a esa máquina mental. ”¿Pero no había que encender la cólera precisamente contra todo lo que se hiciera llamar maquinaria?”, reía por lo bajo ante ese pensamiento, enseñando sus dientes entreabiertos sin poder quitarse la visión de la mujer y su rostro embelesado ante la música, presumía, favorita. Basta ya, ese calvario interno debía ser liberado, obedecer a la razón, no iba con él en estos momentos. A pesar de que quería escudriñarla con atención, por ahora únicamente sus tímpanos tendrían el honor de desarrollar ese afán.
 
– So called facts are fraud
They want us to allege and pledge
And bow down to their God –
 
Con la diestra empezó a marcar el compás, agravando la voz en las palabras claves que le daban absoluto asco. Los hechos, implorar, ”Dios”. Encontrándose sus azules nuevamente con las ondas rojas que, lentas al principio, se asemejarían al frenético curso de un río de lava en algún lugar de la galaxia, con poca o nula gravedad; eso era una advertencia, la camisa que por premio intentaba, se le antojaba ahora más que antes.
 
– Lost the culture, the culture lost –
 
Los dilemas apenas estaban llegando, las pantorrillas ubicadas delante del parlante portentoso, temblaban en su dermis a cada nota y agite del instrumento femenino; no es que fueran escalofríos, era la propia fuerza del sonido removiendo los líquidos de su cuerpo, una reacción física propia de este estado de la materia ante fuertes ondas y vibraciones externas. Hasta casi diría que su pantalón tenía un leve bamboleo como si hubiera una brisa allí adentro. ”¡Bam! Este es el plan”, sin quererlo ni beberlo, su traductor interno transformaba el rapeo intenso original en una adaptación pormenorizada al español, pero no llevaría ese pensamiento a su boca, puesto que gustaba de hacer las canciones completa con papel, lápiz y mucho tiempo para jugar despedazando el alfabeto en varios idiomas distintos. El ampli seleccionado bullía con excelencia, ella de seguro había practicado los acordes y punteos noche y día, conociendo cómo ajustar este, el asiento que le “robó” Ray. A lo cual no se le escapaba la curiosidad de que Take […] era una de las canciones preferidas por los ingenieros de sonido y los fabricantes de, justamente, equipos parlantes y amplificadores alrededor del mundo. La gama de sonoridad expuesta en esos revolucionarios minutos y segundos, apoyaba a las claras un examen elástico, de durabilidad y capacidad de los parches, carcazas, sistemas electrónicos y la calidad de los mismos, y para qué serían utilizados según la demografía del cliente, el consumidor final.
 
– Step back, I know who I am
Raise up your ear, I’ll drop the style and clear
It’s the beats and the lyrics they fear
The rage is relentless
We need a movement with a quickness –
 
Su pie derecho se puso a la par del que ella usó al transitar los primeros segundos, marcando el tiempo, pisoteando el suelo puesto que este último, se sabe todas las canciones, y te enseñaría a bailarlas según tu estilo.


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Mar Sep 20, 2016 8:40 am

Cuando tocaba ocurría algo único con sus sentidos, con su atención, se volvía hermética totalmente a eso que vibraba contra su cuerpo haciéndola subir y bajar de manera vertiginosa, solo había una cosa que podía estremecer a su corazón y eso era lo que ella misma podría causar al hacer rabiar las cuerdas de metal a placer. Estaba sumida en ese estado, sin que nada más a su alrededor fuera importante, dejando de lado todos los detalles, todo lo que no fuera su mirada fija sobre sus dedos que corrían rápidos y entrenados por los espacios conocidos, que golpeaban fuertes, que demostraban porque amaba lo que hacía y porque, lo hacía muy bien. En su cabeza estaba la voz de Zack desgarrando las realidades a medida que ella misma danzaba entre los acordes, destruyendo, sacudiendo la última estancia de la tienda de música, la última estancia de ese paraíso con la rebeldía que poder llevar ese estando del alma que le era totalmente característico y hubiese seguido así, si la voz del guitarrista no la hubiese alcanzado.

Al principio creyó haberlo imaginado pero estaba allí siguiendo el ritmo a la perfección, demostrando esa habilidad musical en forma de rap que ella fácilmente podía gustar y admirar, no todos poseían la rapidez mental para armar rimas, la capacidad innata para decirlas en el momento preciso, el atrevimiento de las críticas, la fuerza necesaria para alzar pensamientos únicamente con la voz. Allí estaba el guitarrista, acoplándose con su voz rasposa, áspera, grave en algunas ocasiones pero a la par con sus dedos que marcaban las notas, no cualquiera era capaz de hacer aquello, ella no se había topado con quien pudiese alcanzarle los tiempos y si no hubiese estado tocando era seguro que una parte de sí misma se cuestionaría sobre lo que comenzaba a suceder pero ahora no importaba, ahora se permitía enlazarse con esas cuerdas vocales que el cargaba consigo, con esa habilidad desplegada, con esa parte que él le estaba permitiendo conocer.  Lo estaba disfrutando más al darse cuenta con el tipo de persona, con el tipo de músico que se iba a medir ¿asustada? Jamás, demasiado expectante por seguir escuchándole, con más empuje para ganar lo que ella quería del guitarrista de cabellos negros y ojos azules tan distintos a los propios; por un momento creyó que el haría el despliegue total de esa vocalización en forma de rap, que le acompañaría durante todo el tiempo que ella golpease con maestría las cuerdas metálicas y potentes del bajo siguiendo el ritmo conocido sin necesidad de acompañamiento por batería, guitarra o lo que fuera necesario. Que el conociera la canción no solo sumaba puntos, sino que, volvía más fácil su trabajo porque solo debía concentrarse en el bajo, estaba segura que él, al igual que ella, podía emular con suma facilidad el resto del ritmo, acordes, compases, marcas y silencios que componían la rabia y la fuerza de las potentes letras de un disco que bien podía ser catalogado como uno de los mejores.

Pero como si hubiese estado leyendo sus pensamientos o adivinando sus deseos solo para llevarle la contraria, de la misma forma súbita en que él irrumpió en su hermeticidad musical desarmándola por segundos decidió salirse a través del silencio quedando únicamente ella con demasiado por descubrir aún, una parte de su tempestad interior estalló y si hubiese sido fuego ambos estarían quemándose. Cerró los ojos impulsándose a través del ritmo, tenía que recuperar el poder y lo haría con lo mejor que tenía proyectando los sonidos más fuertes, más demandantes, sus dedos casi rabiosos mientras la voz del guitarrista volvía a ser reemplazada en su ritmo mental por la de Zack, su propio cuerpo danzando al ritmo de sus propias tonadas, golpeando, slap, pop, espacio, fuerza, silencio a medida que la canción iba derecho por su recta final -No more lies…- murmuro, saboreo cada letra una y otra vez como si fuera un deleite para cada parte que la componía mientras sus dedos dejaban la fuerza de lado para pasar a la delicadeza de quien acaricia las cuerdas como si fuera el mejor amante, dulce, suave, incluso para ella, sus dedos dejaban ver aquello que estaba muy bien escondido pero que al volver al slap potente era muy fácil que lo anterior quedase en el olvido, repetido una y otra vez presiono los labios ante el último empuje, silencio súbito, fin de la pieza, corazón latiéndole desbocado.

Se quedó unos segundos allí de pie, intentando disimular el jadeo de quien ha corrido una maratón, recuperándose de cierto éxtasis que había alcanzado. Volvió a ser consciente de su alrededor y de su cuerpo, su pecho subiendo y bajando, su cabello a semi peinar, el peso del bajo sobre sus hombros, la ropa que la cubría, la respiración que escapaba de sus labios, sus manos calientes y las yemas de sus dedos hormigueando, deseosas, anhelantes pidiendo más y más para tocar. Las paredes que la retenían, de la luz incluso molesta a su vista, de los instrumentos que tenía por espectadores y del guitarrista sentado sobre el ampli que ella había ocupado; cerro sus labios para retener su aliento tibio dentro de su cuerpo y deseo ser más tonadas, más música que cuerpo físico -No creí que fueras a rapear- esta vez sus ojos azules estaban nuevamente sobre él y la sonrisa coqueta volvía a apoderarse de su boca -me ha sorprendido- el elogio era sincero, directo y sin filtro para llegar donde tuviese que llegar, sin rodeos, cuando se quería algo se decía y ya, así era -Pero vas a necesitar más que tus rimas para obtener mi camisa- era un contrincante fuerte, eso no cabía duda pero ella no era de las que se rendían fácilmente y menos ahora que había descubierto las tonadas que podían crear ambos, si así lo querían.

Avanzó hasta el ampli de guitarra y se sentó sobre él acomodando el bajo entre sus piernas, no iba a decirlo en voz alta pero esperaba que lo que fuera a tocar la hiciera estremecer por dentro, quería escucharle cantar otra vez, aquello tampoco iba a admitirlo en voz alta pero quería poder escuchar todo el rango vocal que pudiese alcanzar, quería vislumbrar por si misma hasta donde podía llegar a transportarla la voz que antes soltaba las rimas, era una especie de placer personal, no todas las voces le parecían agradables y aun así se aguantaba para escuchar lo que cada uno tuviese que decir más cuando encontraba alguna que podía llegar a degustar, le agradaba detenerse en cada sonido. Lleve ambas manos a su cabello, tomándolo y dejándolo caer a su espalda en una posición más cómoda, era su turno y ella estaba allí, expectante
“Here I am expecting just a little bit” entonó su propia voz dentro de su cabeza, luego evaluaría si esa canción valdría la pena o tendría cabida esta noche.


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Mar Sep 20, 2016 9:13 pm

Explicaciones sobraban para lo que se sucedía adentro, por más que las personas afuera, las que transitaran esas calles oyeran a la lejanía la gravedad atrayente de un bajo eléctrico siendo despedazado por manos símil expertas, con impronta propia en los deslizamientos y aquellos martillazos dados con dedos y pulgares eternizando las vibraciones en el cuerpo de quien les estaba observando, y sin poder soportarlo, fraseando las letras conocidas por los habitué de este mundillo. Ella y él abrían las cortinas en sus mentes y dar el disparo de largada a las actuaciones sobre el escenario imaginario que se estaban forjando.
 
– The present curriculum
I put my fist in ’em
Eurocentric every last one of ‘em
See right trough the red, white and blue disguise
With lecture I puncture the structure of lies
Installes in our minds and attempting
To hold us back
We’ve got to take it back –
 
En estapas de la vida donde las mayores pasiones impactaban, Ryuusuke notaba cómo su encierro personal era atravesado como si abrieras una puerta largamente cerrada. Sin embargo, solamente era una pequeña rendija, un trasluz disimulada, susurros del viento en una ventana de invierno que estaba soplando sus últimas mezquindades porque faltaban pocas semanas a que diera comienzo la primavera. Eso en el sur del mundo, en Japón al contrario se volverían más frías las mañanas al abandonarnos ese sol veraniego tan brillante y maldecido. Los brazos del músico se abrían imitando el movimiento pequeño de una gallina aleteando y contenía el impulso de su cuerpo en ponerse de pie y acompañar la partitura del bajo interpretada por la rival de turno. Hace tiempo que no encontraba un ser de tanta algarabía y ebullición, innatas podía apreciar, reunía en su cuerpo. Quién sabe lo que ella estuviera pensando al pasar de los compases, sus pies bailando por la estancia, el cable revoloteando entre el instrumento y el peligroso tironeo de cada plug-in en los extremos porque estaban sacando alas esa transmisión alternatizada de electrones transformados por milisegundos en rampantes sonidos.
 
Los ojos bien abiertos, parpadeos muy cortos, solucionando en su fuero interno los problemas físicos y los que eran indisolublemente emocionales, ese oleaje intenso que provenía del aura alrededor de la mujer, se agigantaba con el pasar de los silencios de Ray. No estuvo todo el tiempo relatando las letras original del señor De La Rocha; guardaba su voz porque sino, sentía que perdería ”That’s just a nice smile, over there”, aseguró acomodándose el cabello detrás de las orejas, ocupándolas en otras cuestiones más mundanas para que no se pusieran a serpentear el aire y provocara a su necesidad de rapear salir. En los estribillos sus dedos le estaban hormigueando, exigiendo el llevar la púa hacia el comienzo del mástil, por encima del traste “número 0”, y hacer chillar los oídos con ese agudo punteo tantas veces usado por el revoltoso pelado y sempiterna gorra. Se reprimía soplando los mechones escapistas sobre su rostro, elevándolos al verla tocar suavemente la sección relativamente calmada de la canción. La voz ajena llevó ese enojo contenido hasta su audición, realmente la mujer estaba sintiendo la música que tocaba ”Se asemeja a una tormenta tornándose más frenética. ¿Es tropical? ¿Es el comienzo de un huracán? ¿O se irá volando con los primeros vientos de cambio?”, su pensativa faz se apoyó por la barbilla en ese brazo zurdo que le sostenía con dos dedos, y el codo ocupaba el lugar de la curva superior. La derecha agarraba la semicircunferencia en la base del cuerpo blanquecino y gastado.
 
”I’m inferior? Who’s inferior?”
 
Al menos dentro de la cabeza, era libre de repasar y adelantar las letras sin parar, cual VHS rebobinado, pausado y corriendo la cinta en repetidas ocasiones. Sus pies marcaban también los golpes de una batería imaginaria, sin hacer el ruido, porque no quería interrumpirla en ese decir de tres simples palabras que reclamaban pura y exclusivamente la verdad, prohibiendo con exactitud la llegada de su opuesto. Teníamos suficientes falsedades y la sinceridad nos salvaría a todos, era una forma de pensar bastante utópica la que tenía el guitarrista si éramos, valga la redundancia, honestos.
 
Volviendo a su lengua que se movía encerrada en sus labios sellados, verla agitada y respirando, muy contenta por lo que había hecho, cual carrera o entrenamiento pesado hubiera hecho la última media hora. Pero sólo habían sido escasos minutos para cualquiera demasiado ocupado en su vida rutinaria o capitalizada en trabajar, comer, dormir y vivir sólo ese proceso día a día. Minami era un hombre capaz de notar cuándo el certero esfuerzo era puesto en las cuestiones preferidas de un alma, asintió levemente, era su forma de felicitarla; llevó dos dedos a su sien, masajeándola, parecía tener una jaqueca pero era algo totalmente alejado de eso.
 
– The teacher stands in front of the class
But the lesson plan he can't recall
The student's eyes don't perceive the lies
Bouncing off every fucking wall
His composure is well kept
I guess he fears playing the fool
The complacent students sit and listen to some of that
Bullshit that he learned in school –
 
Susurraba, aunque en la estancia repentinamente callada, sólo escuchándose los pasos de ella al acercarse, y el zumbido tradicional del parlante en el que estaba sentado él, ese que tenía el parlante cuando no estaba estallando un instrumento. Bajó la misma mano al terminar de apalabrar ese verso, abriendo las piernas para apagar el parlante del bajo. Qué impertinente y maleducado, metiéndose con las pertenencias ajenas; la pelirroja podría captar ese siseo por completo si quería, aguzando su oído, más al sentarse a su lado ocupando el segundo asiento de esta velada. No había mesa, y Ray aunque susurrara la gente, las escucharía a la perfección – Ojalá tuviéramos el corazón de los caballos. Así podríamos aguantar tantas sensaciones y el desgaste físico no nos afectara tan pronto – mencionó poniéndose de pie, estirando los dedos, que se habían entrelazado y apuntaba las palmas por adelante, cual levantados de pesas o luchador profesional. No sabía qué hacer con el latido acelerado de la mujer, o con el suyo cuando la noche avanzara misteriosa, soltó ese deseo de tener resistencia animal, en parte para que los recitales duraran el doble o triple de horas a lo que la humanidad estaba acostumbrada en sus frágiles cuerpos – ¿Te peinas así al recién despertar o prefieres el estilo que da el terminar una pieza? –, arremangando un poco la camiseta que tenía por debajo de la segunda, mangas largas pasando por las cortas, era momento de hacer honor a la frase en idioma extranjero estampada en su pecho – Tengo cara de piñata acaso, ¿estaré lleno de sorpresas? –, fruncía el ceño, con un tono de voz cercano a lo que la gente llamaría estar bromeando. El azul de la chica podía sentirlo a flor de piel, ella le analizaba a su manera también, probable era que estuviera buscando alguna falla o error en la compostura de su enemigo de 6 cuerdas, sumado al hecho que no había escogido el armamento más nuevo ni el mejor del local, a pesar de tener a su disposición ejemplares de mayor estructura y arreglos mecánicos superiores ”La mitad de lo que valen, es puro precio de la marca”
 
Dio un muy firme y sonoro aplauso en medio de los silencios de sus voces, cerrando los ojos unos segundos aprendiendo del eco en derredor y cómo se repartían las ondas por las esquinas, mercancía y el cuerpo humano a su lado, sentada la muchacha esperándole participar de la competición – I’m expecting a lot for tonight –, se rebeló su pensamiento respecto al inesperado acontecimiento, lamiendo rápidamente entre labios como un tic, una lagartija humedeciendo sus fauces antes de alimentarse hasta el hartazgo de sus insectos (notas musicales) favoritos. Con la mitad de sus brazos descubiertos, no se especializaban mucho en tener fuerte musculatura o vellos frondosos. Más sencillo de lo que enseñaría, eran las venas y su sangre la que tomarían presencia en cuanto las manos acomodaran en su territorio natural las yemas carcomidas por años de rozamientos ante nylon y metal, cajas de madera o polímeros. En condición de visitar la casa, precisaba anotar en su mente las condiciones del ambiente, ahora se agachaba ante ella sin mirarle a la cara y ni siquiera a alguna parte específica de su cuerpo; solamente la camisa ganaba su atención puesto era su cometido arrebatársela, posó su zurda en la rodilla femenina, la derecha, llevando su guitarra a la espalda así no le molestaba maniobrar luego con la diestra el plug en su in, – Con su permiso, si me lo permite, espero no estar molestando – rápidas salieron las palabras de su boca; lejos de ser considerado con la mujer, le hablaba a ese bajo que formaba el tercer sostén para ella. Sin reír, sonreír, parpadear nervioso, su voz segura de lo que hacía informaba claramente sus intenciones únicas en prepararse mentalmente para su tarea. El son de las carcajadas las daría la guitarra descansando detrás. La mirada puesta en los chiches y botoneras por encima de la rejilla metálica que cubría el parlante, le ofreció vida al aparato apretando el interruptor, prendiéndose el rojo LED avisando que la electricidad corría por los circuitos y nuevamente la estática, inundaba la estancia si se guardara el más absoluto silencio. Eso no sucedería otro minuto más.
 
– Gain por aquí, Treble por allí. Volume por acuyá – su faceta de científico loco veía la luz al ajustar las medidas del ecualizador donde le gustaban – Muchas gracias por su tiempo – alejose dando media vuelta todavía acuclillado, estirando las piernas y se creía iba a lanzarse adelante en el aire hasta que su pierna izquierda comenzó la corta caminata. Cinco pasos en su correspondiente longitud, respetando su altura, llevándose el extremo del cable consigo, dejando algunas vueltas del mismo todavía enrolladas bajo delante los pies de ella. Acomodándose el instrumento que apoyaba contra su pelvis, un chillido atenazó la habitación, haciéndole cerrar el ojo izquierdo y hacer una clara mueca de molestia, colocando la punta en su agujero trabándose por dentro, previamente había pasado con un rodeo de la cuerda a la correa así evitaría se saliera de su lugar. La derecha jugueteó con las perillas bastante añejadas, descubriendo lamentablemente que el Tone estaba sin rosca alguna, por completo falseado – What a pity… –, eso sí pudo poner el volumen propio de la guitarra hasta que desapareciera la agudeza previa.
 
Si sus oídos no le fallaban, tenía la afinación lista incluso antes de la interpretación rapcore de ella, toqueteó los primeros acordes y ese enteró a su pesar, que los problemas de su espada se estaban multiplicando. La 6ta, esa con el trabajo de llevar la base dentro de la propia base para lo que era la sección rítmica o de solista en las guitarras, tenía el tornillo sin fin en su correspondiente clavija en orden, la clavija en sí también, giraba con la simple fuerza de su mano – Es el engranaje –, que tenía 3 dientes destrozados, aplastados y doblados si acercabas los ojos. La transmisión de la clavija en determinado momento no podía avanzar más allá de esos dientes gastados, podría revolver toda la madrugada y el tornillo con la cuerda enroscada jamás haría estirar a esta última. Las otras 5 sí estaban en su afinación predeterminada – Drop D, then –, tuvo que colocar la sexta como mucho en esa posición, y si quisiera realizar interpretaciones en el standard debería ajustar ese hilo metálico una octava más debajo de lo normal – The White Stripes, huh? – se quejó no sin reconocer que el famoso músico y cantante principal de ese dúo era capaz de utilizar este instrumento en estas condiciones. Tenía mucho que aprender del señor Jack, y cual destripador manejaba a cualquier guitarra por más desbocada que estuviera; ése era un domador nato, dale un corcel salvaje y lo llevará a pastar a sus dominios sin hacer mucho espamento, y detrás de esa habilidad había temporadas y largas sesiones desde la juventud del reconocido artista que había desgranado a una guitarra hasta llevarla a pedazos de madera clavados, una cuerda rota y abandonada, una botella y un plug reciclado. Con eso le bastaba para hacer ruido. Su música.
 
Una última cuestión antes de lanzarse a tocar, sus dedos en la derecha comenzaron a bailar sobre los primeros trastes, mientras los de la siniestra maldecían a la raza humana con los primeros punteos de una vieja pero conocida canción de sus pagos sudamericanos, con ese calentamiento sabría que la guitarra estaba lista puesto sonaba espectacular aunque algo raro respecto al audio original teniendo en cuenta que la 6ta y al 4ta estaban en la misma sintonía mas octavas distintas.
 
Terminada esa parte, instrumental para la mujer ”Si conoce lo que acabo de tocar… Más que mi interés, tendrá también los primeros pasillos de mi atención”, enarcó una ceja agachándose, flexionando las rodillas llevando el trasero cerca del suelo sin llegar a sentarse. Había llevado su centro de gravedad, como si fuera saltar lo más alto que pudiera, acumulando la energía potencial principalmente en sus tobillos. Las apariencias, engañan más de una vez. Con la guitarra ahora contra su muslo derecho, el rasgueo suave inició el trayecto entre dos notas simples, cruzándose una tercera entre medio de vez en cuando, y sus dos pies comenzaron a repiquetear en el suelo llevando la vibración por el resto de su cuerpo hasta ondear su cabello que rozaba el interior de su brazo izquierdo. Con el rostro gacho, ocultaba su expresión – Aah… – saboreó el sonido de un bajo imaginario aproximándose, otro estilo de slap atronaría entre esas paredes al llegar el primer verso, pero a no adelantarse. Ray seguía en esos saltitos pero estirando las piernas segundo a segundo, lo que tardó en erguirse por completo fue el mismo que la guitarra pasó al fraseo propio que rezumaba suciedad por todos lados. Rasgado desganado entre las mismas notas del principio, que sin embargo sonaban diferentes gracias al cambio de tempo y al semi-mute recorriendo por las cuerdas. Sus piernas deslizándose hacia el mismo lado, en un bamboleo sugerente parecido al que haría el guitarrista original, uno que era de sus almas máter en esta asignatura. El impresionante John “Jesus” Frusciante.
 
Ahora mismo él estaba soltando su cuerpo, sus brazos acompañando los pies en un serpenteo insalubre, su voz, encerrada en su cuello, porque había sellado los labios, incluso cuando en los coros debería sonar esa vocal en paladar agudo, Ryuusuke las cambiaba por algo así como gemidos de una sola consonante – Mmm… – su voz no llegaba tan lejos allá arriba, así que la tenía tan alto como su registro se lo permitía – Mmm… – mitad de la mitad de ese coro, se repetía en un constante sube y baja dentro de los mismos jadeos internos. El suave sonido de la guitarra se repartía la atención del aire, caminaba con las articulaciones sueltas hacia un lado de la estancia, la robotizada anatomía antes mostrada había desaparecido, era otra persona, otro muchacho, que no tenía bien colocadas las articulaciones ni los ligamentos. Pero por dios, buda y mil deidades más, la manera en que su muñeca izquierda se quebraba al ir manoseándose el mástil en los acordes, sus arterias saltándole en la piel de ese mismo brazo por la fuerza aplicada, no era demasiada ni tampoco le faltaba, en especial en el dorso del brazo justo desde el borde de la palma y esa especia de panza que había debajo del pulgar.
 
El coro original, él no lo cantaba en realidad, por así decirlo movía por fin abiertos los labios- pero sin emitir palabra alguna; era un mudo que sólo tenía voz y voto con sus extremidades del torso acariciando el instrumento. Sólo al cerrarse habría vocalización, una enjaulada como si locas se tratasen sus cuerdas vocales, cumplía apenas con un tercio de la canción en toda esta manía y cacofonía silenciosa de su cuerpo masculino, musical, enrevesado al girarse de repente pareciendo perder el equilibrio pero arrastrando un pie ante de volver a caminar marcialmente aleatorio hasta el otro lado de la estancia. Lo genial de la pieza escogida para empezar, es que si quería ignoraría el uso de la 6ta, después de todo sabía trasladar las notas que le faltaran por la última cuerda. Ray también tenía sus años a cuestas, entrenado a su manera y delicias de su placer más especial en su vida: hacerle el amor a la música.
 
And now, he Can’t Stop. Siendo un buen chico, tenía siempre una púa entre sus ropas, y esa pequeña endiablaba obedecía sus falanges, buscando esos instantes en que serían rebeldes e inconexos, le gustaba eso.
 
¿Te gusta el picante?:
Sin más que agregar, espero lo disfrutes tanto como a mí me encantó escribirlo. También, me divierte mucho leerte y cómo interpretas a la señorita Stoessel. Solo agrego una cosa para el cover, y es que recomiendo tener puestos auriculares para disfrutarlo mejor, porque el autor colocó el audio original del lado izquierdo y en el derecho puso al sonido de su guitarra.
EDIT: Y como bien dice en el post, Ryuusuke toca los primeros 30 segundos de esta canción para saber si la guitarra estaba bien afinada
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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Dom Sep 25, 2016 9:03 pm

“Ojalá tuviésemos el corazón de los caballos. Así podríamos aguantar tantas sensaciones” Lo citó mentalmente de una manera muy personal, ella había deseado más de una vez tener un recipiente físico que pudiese contener todo lo que podía llegar a sentir, que pudiese contener la intensidad con la que ella sentía día a día y que no se escapase de sus manos como algo más que un impulso, su cerebro no traicionaba a su cuerpo todo lo contrario, parecían ir en tal sintonía que le jugaban pésimas pasadas a la razón, moral y lógica; se lo había cuestionado más de una vez ¿había algo malo allí, en ella? ¿dónde se quedaron los limites autoimpuestos para atarla a una representación más “común”? ¿en qué punto había olvidado las paradas para lanzarse a atropellar todo lo que tuviese por delante? ¿cuándo se dio cuenta que el estándar normal era insulso para su sentir? ¿en qué momento comenzó a buscar ese algo más? Y lo peor de todo era que estaba segura, volvería a pasar por todo solo para poder apreciar, sentir, percibir como lo hacía ahora.

No dijo nada, lo siguió con la mirada en cada uno de sus movimientos, no podía descifrar si solo estaba estirando el cuerpo o luchaba consigo mismo al mantenerse en movimiento -prefiero el estilo que da cada pieza, cada una te deja algo distinto- no es que estuviese diciéndole que no se peinaba aunque sonase de esa forma, era solo que, al hacer lo que amaba lo hacía con todo su organismo. La risa nació de su cuerpo y se proyectó por sus labios hacia el exterior, armónica, entonada -No lo sé- se encogió un tanto de hombros ante lo de “cara de piñata” como quien quiere restarle importancia a alguna cosa o situación en particular pero no podía ser más erróneo. Ella no iba a engañarse a sí misma y pretender restarle importancia al rival que tenía enfrente, no después de cierta demostración vocalizada, no después que irrumpiera en su hermetismo musical -Tendré que descubrirlo- nuevamente directa, no iba a andarse con rodeos, ella ya había dicho lo que quería ganar esta noche.

El aplauso la ató a la realidad extrayéndola de sus pensamientos y la voz Maynard, esa que te podía transportar al nirvana con las melodías adecuadas, dejaba de entonar aquella peculiar canción contra sus sentidos; su impresión fue ligeramente marcada cuando él respondió que esperaba muchas cosas para esta noche ¿le estaba leyendo la cabeza y ella no lo sabía? Poco a poco comenzó a darse cuenta de todo el significado que comenzaba a tomar la noche que recién estaba empezando, aun así, no se esperó que fuera hacer lo que iba a hacer, jamás. Siguió su acción en silencio agachado entre sus piernas, no era ella quien realmente importaba allí lo sabía, no necesitaba que alguien se lo dijese puesto que podía ver hacia donde se dirigía la atención del peli negro pero eso no impedía que el tacto quemase contra su piel y sus sentidos se dispararan, neurotransmisores corriendo por todo el cuerpo, espacio reducido, primer toque inesperado que volaba y causaba estragos en alguien como ella; no buscaba darle otra connotación donde no se encontraban más significados, incluso sabía que cuando le hablaba no era a ella a quien se dirigía sino a su instrumento y aun así, hubiese deseado mil veces que tocase cada rincón de ese bajo que estaba apoyado entre sus piernas antes de que causara estragos en sus sentidos. No es que lo sintiera incomodo o no le gustase que acortasen distancias solo no estaba acostumbrada, así de simple y complejo a la vez, no estaba acostumbrada que entrasen en su espacio personal de manera tan abrupta, ella era quien invadía cual conquistador a quien se le ponía enfrente más quienes estaban frente a ella no se atrevían a traspasar la que era su tormenta de personalidad y él, ya lo había hecho dos veces sin previo aviso ¿Cómo podía mantenerse intacta cuando las sensaciones eran únicas? apretó sus labios, contuvo el aliento, tenía que calmar el palpitar frenético de su corazón.

“Es solo música”

Se repitió y pareció funcionar más no convencerla, llevo las manos a su cuello masajeo allí y cerró los ojos, buscaba un relajo lejos de la imagen del hombre que estaba con ella, del rival, tenerlo allí hacía más difícil digerir lo que acababa de pasar únicamente dentro de ella. Le escuchaba hablar solo, el sonido de los primeros acordes al azar, hacer un pequeño análisis de la guitarra y su estado; una parte gritaba que abriese los ojos para deleitarse con las habilidades que ella valoraba en alguien más y la otra se mantenía impronunciable, dándole a entender que con los ojos cerrados todo caería donde tuviese que caer y así fue. Acordes desconocidos le atraparon de inmediato golpeándose contra la realidad, esa imagen directa del rival bien entrenado, esa imagen donde ya no había algo más interesante que no fuese esa guitarra blanca que él tenía entre sus manos contra su cuerpo y sus dedos que, con presteza, formaban y creaban sonidos limpios. Deseo interrumpirlo solo para preguntarle por la resonancia, los tonos que le eran desconocidos, deseo que lo colocase en sus oídos y se lo enseñase por completo, sabría que ella podría identificar el patrón con facilidad era parte de lo que los músicos sabían hacer pero mantuvo su trasero contra el amplificador, su brazo izquierdo reposando sobre la curvatura del bajo, su mano derecha apoyada sobre la caja superior del ampli y sus ojos fijos en él.

Se agacho frente a ella en una posición que le saco una sonrisa, no porque le pareciera graciosa la forma en que estaba agachado, sino porque esperaba que el empuje que viniese le pusiera los sentidos de cabeza, sí que lo esperaba. Reconoció el rasgueo de esa guitarra, el volumen en aumento y sus propios dedos hormigueando por acompañarle, su corazón comenzó a correr al ritmo de esa guitarra blanca que estaba haciendo cantar, estaba entrando en sintonía, él la estaba guiando a esa sintonía. Apretó los puños conteniendo sus manos más su pie izquierdo comenzó a marcar el sonido de acompañamiento que traía el “no parar”, haciendo honor al nombre, no podía detenerse cuando se trataba de música, cuando era solo música y se dejaba llevar por los acordes que se apoderaban de todo, difuminando tiempo, lugar, estancia, difuminándolos a ellos, incitando poco a poco a sus deseos.
“Can’t stop addicted to the shin dig” Llevo las letras mentalmente, acompaño el cabeceo que el marcaba con su cabello rojo arrimando en el vaivén contra las curvas de su cuerpo, lo percibía, era algo que estaba entre el aire que la rodeaba, que acariciaba su piel y se pegaba a sus labios a medida que el ritmo de los red hot la guiaba, era una nueva forma de comunicarse, una que a ella personalmente le encantaba.

Puso atención a cada detalle que el dejase salir y que le indicase que estaba llevando a cierto estado del alma. La forma de su cabello, la expresión de su rostro, las formas de su cuerpo, no era posible que su muñeca pudiese moverse de esa forma para sacar esas notas, estaba impresionada, realmente ella estaba impresionada, su cuerpo se fundía con esa guitarra que resonaba en la estancia de una forma tan natural que le parecía una extensión más, como si siempre hubiese estado allí y ella ciega no lo hubiese notado ¿Cómo había estado tan ciega para no notarlo? Todo en él ahora se lo gritaba con fuerza a la cara mientras las notas las guiaba el rasgueo que podía traer graves consecuencias a su sanidad mental. Allí estaba la prueba, a medida que los acordes amenazaban con derribar las paredes, el coro enmudecido de los sonidos atrapados en su garganta, se daba cuenta de la verdadera magnitud de lo que traería la noche si los ponía a ambos como protagonistas.


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Jue Nov 24, 2016 7:08 pm

– The world I love
The tears I drop

El estribillo había comenzando, desatando las variaciones en los movimientos de Ray porque no sabía a cuál parte obedecer primero de la canción sonando en su mente, al tiempo que abría apenas los labios en el coro, moviéndolos con la forma de las letras del vocalista principal pero emitiendo los sonidos que hacía el acompañamiento, en esa octava a la altura que su voz le permitía alcanzar sin desear lastimar sus músculos vocales; cuanto pudiera, sin salirse de su registro natural, conociendo los peligros de salirse del mismo.
 
Un poco más abajo, en su abdomen, dejaba al rasgar las cuerdas de la guitarra, soltando el mástil en esas ocasiones que exactamente cuatro aplausos se sucedían en la pieza original, volviendo rápidamente a tomar su instrumento para tocar las notas adecuadas; provocaba que su interpretación se ensuciara, desfasando el compás al oído inexperto al abandonar las cuerdas, esas palmadas sin venir a cuento, sin embargo sus pies mantenían el paso necesario que jamás haría perder el orden y tempo adecuado en ese cover desarrollándose de manera muy personal para él. Había cerrado los ojos sin notar cómo la pelirroja le observaba, mucho menos el modo en que el cable desde el amplificador bailoteaba a los latigazos que daba su cuerpo arrastrando la guitarra al mismo movimiento, cuestión que tenía interiorizada por los años participando en diversas agrupaciones en fiestas, conciertos pequeños, bares e incluso presentaciones en vivo donde era invitado por esos amigos de la música que bien le conocían su lado más artístico y querían que fuera parte de tales eventos.
 
El cable rozaba el negro pantalón de la fémina de manera errática en las ondas traducidas en el caminar claramente rítmico de Ray, ingresando al segundo verso evocando la misma e incluso mayor algarabía de su ser repartiendo a diestra y siniestra la capacidad que poseía de abstraerse natural, sobrenaturalmente. Perdiendo el sentido de dónde estaba ignoró cómo la ajena persona le seguía con un cabeceo sutil pero sin engaños de por medio, ella conocía la canción y probablemente estaba recitándola en su mente. Abrió los párpados un momento enseñando que los ojos se llevaron la vista hacia arriba, a lo que sería el “interior” de su mente; blancos, tal vez lúgubres en esos segundos donde regresó las pupilas a una posición más central y que se podría adivinar miraba nuevamente a su alrededor. Estaba ciego, en realidad, iba y venía por la estancia como alguien en trance, con su voz otra vez encerrada en su boca apretada en fina línea, las notas atrapadas mas eran perceptibles en el volumen con que vibraba su garganta. Juraba que su corazón repetía los bombos de una batería materialmente inexistente, lo que le daría una taquicardía  en tal caso. Sólo había una cosa que no podía sumar a su repertorio de verbos, ese instrumento que también poseía cuerdas y la mujer era actualmente dueña de ese ámbito, Ryuusuke podía cantar, seguir el compás de platillos, redobles y hi-hats con las manos sumamente ocupadas en mimar y atender las 6 cuerdas afortunadas esta noche, con toques y sugestiones de las yemas en esos acordes, prácticamente salidos de tono, si es que se entiende la idea. ¿Cuál tipo de tono? ¿Solamente musical, acaso?
 
No obstante, de vez en cuando, en los versos se le pegaba esa manía maldita de la “Pulga” dueña de un estilo propio, reconocido mundialmente en su slap bass, y era el agitar la cabeza como un poseso al pasar en su fuero interno esas frases rapeadas con crudeza y desparpajo. Eran instantes, momentos, no por completo porque él no era el especialista en esa materia, quién te diría que nadie puede negarse al querer moverse así con estas armonías dispuestas a romperte en cada partitura; era una locura. Por otro lado, al prestar atención en su rubro principal con cuerdas más finas, flexionaba asimétricas las rodillas como si hubiera perdido el sostén de las cuerdas que le daban vida a Ryuusuke, y al instante volver a caminar como si nada aparentando tener unos pequeños resortes por rótulas; mostrando los dientes sin llegar a sonreír ni parecer enojado. Era el paso previo a sellar las comisuras.
 
– Music, the great comunicator –
 
No pudo soportarlo, escapándosele la potencia de cada sílaba en su inglés californiano, fue acercándose a la mujer con la decisión plantada en su rostro, el cable detrás de él formaba la curva en “u” si la observabas desde arriba y entre sus puntas, los plugs, – The gender of a generation –, despedazaba el verso al únicamente decir ciertas frases, acortando la distancia entre ambos, sus azules apuntados al bajo poseído por la dama entre sus pantorrillas, tobillos, pies repiqueteando, rodillas. Piernas. – This chapter’s gonna' be a close one –, se había parado sobre el amplificador del instrumento ajeno, haciendo vibrar el mismo, temblar, regurgitando las palabras que en su mente ya se habían masticado una y mil repeticiones, como en un entrenamiento – Use my hands for everything but steering – ¡Ahí viene esa mescolanza, más y más!, el equilibrio parecía no ser problema, a pesar de esos quiebres que hacía con su espalda, pelvis y levantando una pierna al aire como si diera una patada, regresando la misma a su nuevo “suelo” el cuero duro y de sensación sintética en el parlante literalmente a sus pies, rotando de repente su ser y agachando el torso con lo que su azabache cabello ocultó su rostro. Sin parar de tocar, ¡no puede detenerse! Ni lo hará. Los aplausos durante el bis enloquecería a cualquiera, – ¿Por qué demonios dejaba de tocar y para peor, desacompasaba? –, algún transeúnte alejado de las verdaderas sensaciones dadas por la música, preguntaría. Era capaz, la femenina allí a su lado apostada en su amplificador (la fugaz idea de que le jugara una broma, o trampa, si ella apagaba el aparato), de reconocer que el rival estaba controlado ni más ni menos por los hilos invisibles del títere mandando en su cerebro. ¿O en alguna realidad alterna donde sus acciones eran dictadas en inacabables, inabarcables textos?
 
Susurraba la reincidente letra del bis tratando de no ser escuchado más que por sus propios oídos, cuestión imposible, su solitaria espectadora era perfectamente viable que conociera las entonaciones distintas de su voz a medida que se liberaba esa serpiente que tenía por lengua y los ecos en su cuello con forma de cuerdas ”Birds that blow the meaning into bebop”, multifuncional su mente, repasaba el último verso anterior al estribillo actual.
 
– Ever wonder if it’s all for you – antes muerto que perder el pasaje impreso con sapiencia en su entera existencia, ahora se mantenía “estático” hacia el lado donde ella estaba tras un pequeño saltito – The trains I hop –, siendo receptora de sus sonidos combinados, sin dejar de moverse pero evitando girarse hacia algún lado – Come and tell me when it’s time to – La paz trajo consigo el dejarse caer cual catarata sobre el amplificador, cruzando las piernas en un milisegundo y relajar las articulaciones como si nunca hubiera estado por la estancia como un loco y mucho menos sin mirarla a los ojos. Ahora mismo lo estaba haciendo, sin permitir que ni los parpadeos obstaculizaran la pétrea mirada que le estaba confiriendo a esa encargada de la tienda, bajista mejor dicho…
 
– Wait a minute I’m passing out
Win or lose, just like you
Far more shocking
Than anything I ever knew
How 'bout you

El rasgueo de abajo hacia arriba, fue reemplazado por un punteo con vibraciones apenas perceptibles porque lo hacía con los dedos, no dejándolos quietos, apretando y soltando las cuerdas en cada nota pequeña y aparentemente solitaria, y ambos sabían el efecto que eso provocaba; en su conjunto cada punto conformaba el dibujo, maravilloso.
 
– 10 more reasons
Why I need somebody new, just like you
Far more shocking
Than anything I ever knew
Right on cue
 
La voz inundaba ese ambiente en su totalidad, reverberando en los tímpanos contrarios, siempre a Ray le había parecido realmente extraño y quizá divertido que uno escuchaba las palabras dichas por dentro del cráneo milésimas antes que los oídos captaran las ondas sonoras en su viaje desde la boca hasta las orejas. Él tenía una voz, ella escucharía otra voz. Eran la misma, todo el tiempo. Al muchacho de asiáticos rasgos, y ademanes propios de norte y sudamericanos, se le deformó el rostro al arrugar esas patitas de gallo por los lados de los ojos, apretar la dentadura y demostrar cómo se curvaban sus labios. Era como si al mismo tiempo le estuviera dando risa sin la carcajada y le doliera en mudos quejidos. Rampante se puso en pie alejándose con los chillidos predilectos de la guitarra, cuales relámpagos de exquisita lentitud, elevando el instrumento en el aire haciendo inútil la tarea de la banda sobre su hombro izquierdo, solo la fuerza de sus brazos sosteniéndola, a ella, a la malcriada y maltratada de 6 cuerdas, estirándoselas sobre los trastes, coordinada agudeza, ese extracto donde el solo del guitarrista solía tomar presencia. Era simple, pocas notas, lo que resaltaba de verdad era la otra sección instrumental que no se podía representar en estos momentos, únicamente recordar e imaginar. En la música él siempre se menospreciaba, más allá de toda la práctica que hiciera, pensaba que podía hacerlo mejor y más todavía con el pasar del tiempo. Aún sentía que tenía mucho por aprender, a pesar de la experiencia allí demostrada y manejando al instrumento como una extensión intrínseca de su cuerpo, de su mente. De su alma. Y lo que es más intrigante, todo lo que tiene por delante para crear.
 
Dejándose caer lentamente al suelo, dejando las piernas dobladas, seguramente incómodos los hombros y omóplatos, hacia atrás antes de reacomodarlas más acorde a su anatomía, deslizando la espalda por la alfombra de la estancia, parpadeando con inusual naturalidad como lo hacían aquellos que sentían repentinamente la luz en sus ojos largamente velados en oscuridad. Pestañas que bajaban con fuerza, al barrer el aire descubriendo saltones miradas al techo. Increíble, se puso de pie con la misma fuerza que había entregado al caerse, no al rebote, mas bien el vaivén de unas olas de mar calmadas y suaves en su avance y retroceso.
 
Al estar erguido con la cabeza apenas gacha, ¿tenía joroba de repente justo debajo de la nuca?, después de demasiada contorsión corporal, detuvo, imprevisto, sus manos y el eco ya lejano de las notas se perdió.
 
 – Defunct, the pistol that you pay for
This punk, the ff-feeling that you stay for

S-Ssentimiento de vinilo rayado.
 
– In time, I want to be your best friend –
 
Se activaron sus nervios, callosidades de las yemas picaron por primera vez en mucho tiempo, el cómo no lo sé, esa piel muerta de tanto tocar y música pasar. Volviendo a la vida de la marioneta repitió por última vez esos gemidos a boca sellada. Al entrar en el verso final, epopéyico, la batería se fue de los pensamientos del pelinegro ”Kick start the golden genera-heart”, una de sus tantas fascinaciones encontraba cabida al tergiversar las líricas encontrando nuevos sentidos, palabras que eran juguetes ”Since I was a kid”. Verídico.
 
Se acomodó el cabello con ambas manos, su participación como guitarrista en la canción había terminado, saboreando con los labios en impertérrita mudez, para que fueran leídos atentamente cuales páginas de un libro. Nada de pasar las hojas así nomás en una mera ojeada.
 
– Can’t stop the spirits when they need you
This life is more than just a read-trough

Canta Anthony Kiedis, en algún lugar de este mundo
 
Cuando la contrincante se parase, él regresaría a su asiento indicado. En silencio.


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Kisa Hitsugaya el Dom Ene 29, 2017 1:42 pm


Tema cerrado y trasladado a la papelera debido a que lleva más de dos meses inactivo.
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Gracias Mamiko, a ver si encuentro el avatar(?
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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Sebastian Michaelis el Mar Abr 18, 2017 6:51 pm


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Kaylee Stoessel el Miér Abr 19, 2017 6:24 pm

”Impresionante”


Era la única palabra que resonaba en mi cabeza al no poder quitarle la vista de encima, enserio ¿Que estaba pensando? ¿Cómo no lo había visto venir?, por un momento hasta creí que era capaz de arrancarme mi camiseta favorita solo con los rasgueos de esas manos entrenadas, sumado a  toda esa actuación lo hacía aún más complejo ¿Seguía siendo un juego?¿Era algo más? ¿Yo quería jugar? Completamente.

Definitivamente el peli negro era un reto en su totalidad y mis propios dedos se movían en mute siguiendo el ritmo de una canción que marcaba un nuevo nivel en esta noche, siguiendo a la batería imaginaria, a los tiempos que lo acompañaban y que parecían expulsarse de los movimientos de su cuerpo definiendo lo que nos rodeaba, expandiendo el espacio, girándolo,  ¿Iba a quebrarse? ¿Iba a partirse en dos? O incluso más importante que aquello ¿saldría aquello que no dejaba entrever con facilidad?

- Music the great comunicator- vocalice al unísono siendo un choque a mis propios sentidos, era música después de todo y para mí, era una de las más sinceras formas de comunicación, si quizás, había algo malo ahí que no había conectado a tiempo pero  yo era así. Mis azules parecían gravar cada uno de sus movimientos ¿eso había sido una corchea entre sus dedos?, comenzaba a despersonalizar entre los red hot, el espectáculo personal y aquel nuevo músico que estaba dándole un giro a esta noche. Quizás alguien nos oiría, quizás no, quizás mi jefe al ver la grabación nocturna me terminaría despidiendo por usar toda la tienda como si fuera nuestro patio de juegos o quizás no, nada de eso importaba cuando se acercaba al coro de manera vertiginosa.

Era una competencia brava, él la volvía así y yo no me quedaría atrás, me ganaría lo que fuera a ganarme, porque lo quería todo como era mi mala costumbre. Contuve mis dedos para no tocar junto a él cuando estuvo a escasa distancia haciendo equilibrio entre el amplificador, la guitarra y los sonidos obligándome a solo deleitarme con sus resonancias, con el corazón vibrando, los labios secos y la respiración ligeramente agitada, sumergiéndome , llevándome, dando un paso más. De regreso en el suelo con un salto limpio, él no estaba en sí, él ya no era quien había entrado con indiferencia por la puerta hace unos momentos incluso si le daba dos vueltas al músico que tenía al frente, parecía revivir con una guitarra entre las manos ¿hasta dónde habría que tocar para pasar por esa muralla de indiferencia? Quise reír al darme cuenta en el lio que me había metido, yo había partido con algo alto y él había doblado la apuesta, ahora ¿Qué quedaba por tocar?


”Ese era mi problema”


El verso tranquilo solo me hizo dar cuenta de la encrucijada que comenzaría a vivir y sus ojos oscuros sobre los propios solo me recodaban lo difícil que sería llegar hasta donde habría que llegar pero sobre todo, lo vertiginoso que se sentía mirarlo de manera tan fija. El rasgueo suave, imperceptible con las yemas que no necesitaba mirar para saber que eran casi inexistentes como las propias, esa voz, sobre todo su voz.

Acabo con la misma fuerza que había comenzado y ahora yo, mareada, aun bailando entre las notas que se escapaban de su guitarra, tenía que tocar. Me levante en total silencio, recordándome que era una competencia, que me estaba jugando y que tenía que armarme si quería dar un segundo strike; avanzando hasta el centro me colgué nuevamente el bajo en la posición correcta, como si fuera un escudo entre el pelinegro y su guitarra yo y mi bajo ¿ahora qué? ¿Con que lo haría estremecer sin la necesidad de tocarlo? ¿De qué manera le demostraba que esto no era como otros duelos de música? Porque claramente no lo era, yo no era otro duelo de música para archivar en el recuerdo, no, no me conformaría con algo como eso. Sin darme cuenta mantenía los labios apretados en una sola línea, pero tenía mi canción y la pequeña uñeta que había sacado del apretado bolsillo de mi jeans negro, entre mis dedos.

El primer sonido no llegó desde mi bajo sino ahogado detrás de mis labios, naciendo desde la resonancia de mis cuerdas vocales que imitaba el primer punteo de la guitarra tan característica -Keep you in the dark you know they all pretend - canté lejos de esas voces dulces femeninas, luego el sonido de guitarra volvió a aparecer en mis labios, solo las notas justas y necesarias mientras mi cuerpo acompañaba la vocalización con movimientos ondulantes que se ajustaban al ritmo y al espectáculo que estaba por venir.

Llevaba los tiempos “muertos” contados, el primer rasgueo grave de mi bajo se le unió a los silencios luego de que la batería mental hiciera estragos siendo acompañado por un paso seguro hacia el frente y un cabeceo sutil -Sing as their bones go marching in, again - cabeceo constante que marcaba el ritmo de la batería que conocía bien -¿are you ready?- pronuncie el reto  al ritmo de la letra cambiando el rasgueo grave por el espacio “uno,cero,tres” - Im finished making sense - sonreí con esa coquetería innata sin dejar de tocar, era cierto, le había encontrado el sentido luego de la pieza musical con la que él me había deleitado segundos atrás, no podía detenerme, deje que la música lo invadiese todo.

Mi cuerpo comenzó a moverse a la intensidad que iban los foo figthers y su canción, al ritmo que sacaban mis dedos y mi cabello rojo que chocaba de un lado a otro como una flama y parecía estar justo para quemar mis dedos en el traslado del mástil, arrepintiéndose  a último momento saltando a otro extremo de mi cuerpo, refulgiendo contra el negro de mis ropas. Nada estaba previamente ensayado, ni mi ir y venir, ni el ondular del cable que conectaba a la potencia como una serpiente sobre el suelo debajo de mis pies, ni mis azules sobre las notas, sobre el amplificador, sobre su mirada vertiginosa y de regreso a mi instrumento; movimientos de cadera que me hacían avanzar con la fuerza de mi huracán interno impulsada hacia adelante, sosteniendo el bajo al aprisionarlo contra mi cuerpo curvilíneo para no perder el ritmo que lo hacía parecer tan fácil pero ambos sabíamos que no lo era, la canción que había elegido tenía una potencia a la cual debía hacerle honor y para la cual tenía que tener las fuerzas de Dave para gritarle el coro en forma de canción al pelinegro -What if i say Im not like the others?- bocanada de aire imperceptible - What if i say Im not just another one of your plays? You’re the pretender- segundo aire con el corazon corriendo -What if i say I will never surrender?- volví a repetir, a gritarle desde la tormenta que siempre me movilizaba justo antes de retroceder dos pasos, cuando se trataba de música no habían limites bien puestos.


off rol:
Biblia musical, dos paginas de word xD y me tuve que cortar o me salían 4 páginas y más, extrañaba escribir las biblias musicales ray ;u;. Finalmente elegí a los foo <3 estaba entre esta y everlong porque fue lo que sonó en mi celular cuando no sabia que canción poner, pero creo que esta es una buena elección para movilizar la indiferencia de ray uwu (ray no te hagas el indiferente con nosotras uvu).
Te dejo el video de youtube y el del cover de bajo que encontre, enjoy!

Cover Bass:


Full Song:


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Tema Privado Re: Do I Wanna Know [Priv. Ryuusuke]

Mensaje por Harry Blume el Dom Ago 20, 2017 10:03 pm

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