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Hace 6 años se creó esta comunidad con la intención de unir a los roleros y crear una familia. Hoy me es grato decir que se ha cumplido desde el inicio. Bienvenidos a Éadrom, bienvenidos a Takemori.

Muchísimas gracias a todos nuestros usuarios. Este es un triunfo que compartimos no solo con los registrados actuales, si no también con aquellos que se fueron.
Muchas gracias!
6 AÑOS
Instituto Takemori Rol [ITR] es un foro de rol libre basado en una escuela que acepta seres sobrenaturales y humanos para que estos interactuen y se vea así que la paz es posible. Sin embargo nada puede ser utópico. No existe la paz eterna. Takemori se encuentra en una ciudad 'mágica' llamada Éadrom, la ciudad de la luz, creada por un ángel para que todo aquel que habite allí esté protegido. El ambiente es siempre agradable y puedes encontrar diversos secretos en este. Atrévete a interactuar con nosotros en un foro donde todo es posible.
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Mensaje por Invitado el Jue Ago 11, 2016 3:52 pm

Sólo un poco más, un poco más. Se paciente Black, el tiempo pasa volando” Me decía mientras disimuladamente intentaba ver el reloj de la tienda del frente. Cinco minutos, habían pasado tan sólo cinco minutos desde que había iniciado mi jornada laboral. Quería golpearme con esa pared de allí, no soportaría tanto tiempo estando de pie sin hacer nada. Moría de aburrimiento. Debí dudar en tomar ese trabajo, pero se veía tan fácil y tan breve, además de que necesitaba el dinero, me agradaba el viejo de la tienda, podía comer gratis, etc. Factores tentadores que me hicieron tomar como empleo el dar muestras gratis de una pastelería. Y allí estaba, de pie con una bandeja llena de dulces, donde la señora de la tienda del frente me miraba cada vez que podía con odio.

Debería tirarle unos pastelillos para que se le mejore el ánimo” Reí antes mis pensamientos mientras me echaba otro dulce a la boca. No tenía idea de cuantos llevaba y el número aun así no disminuía. Miraba en todas las direcciones en busca de personas a quien ofrecerles, algunos cedían, otros simplemente me ignoraban, pero nadie entraba a la tienda a comprar. No lo entendía, los encontraba tan buenos como para comprar una bandeja entera de dulces a pesar de que el dinero me escaseaba ¿Acaso les asustaba la cara del viejo? Sé que no era de las mejores, pero había nacido así, ¿O tal vez será mi cara? Estaba seguro que me la había lavado en la mañana.

Miro a través del cristal, está allí mirando el periódico con una cara deprimida. Su tienda esta desierta y está seguro que no es por el sabor de lo que ha cocinado. “Esto es injusto” Esto no debe ser así, siento que debo hacer algo con él, no puedo dejar que mi turno termine todavía, no sin antes llevar un cliente dentro, no hasta que vea la sonrisa de felicidad del viejo, aunque me tiro una bandeja por la cabeza, me agrada ese tipo.

Oye, Viejo—le llamo asomando mi cabeza por la puerta—Iré a la esquina a ver si pesco algún cliente, ya sabes, esta calle no es muy concurrida, tienen que saber que estamos aquí—Sonrió, el también lo hace, me despide con un “Ten cuidado idiota” yo le respondo con una estruendosa carcajada, se que por dentro agradece mi intentos, no desea demostrarlo, es por eso que río. Camino con determinación, con la bandeja repleta de dulces al igual que mi estómago. Estoy dispuesto a no dejar ir a nadie con tal de que me asegure que comprara algo.

Veo siluetas acercándose a mí, jóvenes de instituto al igual que yo. Respiro hondo y me acerco sin dejar que me eviten. El semáforo en rojo se los impedirá, la suerte esta mi lado—¿Desea una muestra gratis?—No me importa ser insistente, siempre lo soy.
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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Mao el Dom Ago 14, 2016 9:11 pm

Mao suspiró, tirándose encima de su cama. Había terminado de leerse el tomo 5 de su manga favorito, y aunque ya lo había leído mensualmente, volvió a sentirse igual que la primera vez. En él, hablaban de dulces, y para variar, a Marinette le entró hambre. Se encontraba en la habitación en ropa interior, puesto que estaba sola y hacía bastante calor. Le entraron ganas de refrescarse un poco, y después salir un poco a tomar unos dulces, así que se quitó la poca ropa que le quedaba y se metió a la ducha.

No le gustaba mucho el agua, le costaba mucho meterse debajo de ella, pero luego no había quien la sacase. El sentir cómo su pelo se pegaba a su piel le ponía muy nerviosa, y de pensar el tiempo que gastaría después en secárselo le daba pereza. Salió de la ducha. Más que ayudarla, se sintió con el cuerpo más pesado y con mucho más calor. Caminó desnuda hasta el armario, y se vistió con un vestido totalmente rojo, con un vuelo de encaje negro. Se puso sus tacones negros, aunque iba a caminar, eran muy cómodos y podía andar mucho con ellos.

Volvió al baño y se secó un poco el pelo. Solo quería quitarse la humedad, pero si que se secó el flequillo detenidamente. Le ponía muy nerviosa cuando no tenía el flequillo como ella quería... Se recogió dos mechones de pelo en un moño detrás de su cabeza, y se dispuso a salir a la ciudad en busca de una nueva pastelería. Ya conocía unas cuantas, pero siempre buscaba nuevas para repartir su dinero en otras, no siempre en la misma. Le gustaba probar diferentes sabores, y así dependiendo del humor que tuviese, podría ir a un sitio u otro.

Se encontró caminando por la ciudad, perdida. Siempre acababa perdiéndose, pero eso para ella era buena señal, ¡porque iba a encontrar un sitio interesante! Sonrió, cuando vio a un chico con una bandeja en la mano en medio de la calle. Se extrañó, porque normalmente la gente da muestras al lado del sitio de venta, y en esa calle no parecía haber ningún sitio que vendiese lo que el chico repartía. Sintió un poco de vergüenza de acercarse y probar, porque el chico le resultó muy atractivo, y sintió que las palabras no iban a salir de su boca. Colocó ambas manos en sus mejillas, y se acercó con la cabeza agachada a él. Estaba de espaldas, así que le agarró levemente de la camisa y tiró de ella-. ¿P-puedo probar? Eso que tienes ahí, no tú, quiero decir, tienes que estar muy bueno digo tIENE-. Mao agachó la cabeza lo suficiente como para evitar que le viese la cara, soltándole de la camiseta-. L-lo siento, ¿puedo probarlo? -Intentó calmarse a ella misma, para no volver a trabarse a la hora de hablar. Solo deseó no haberle hablado nunca, o más bien, no sentirse tan atraída por los dulces como para ser capaz de arriesgarse y haber dicho semejante estupidez, ¿y si se pensaba que era una loca? Cambió los pies de postura, en un gesto de nerviosismo, respirando profundamente.



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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Invitado el Lun Ago 22, 2016 12:31 am

Black sentía que algún momento iba a meter a las fuerza aquellos dulces en la boca de las personas que pasaban. Volvía a respirar hondo. Ya iban siete veces que lo rechazan y él que había puesto su mejor cara, ni en el amor habían sido tan cruel, la poca paciencia que tenía se agotaba. Como si un dulce los fuera a matar bufó molesto. En cierta parte era comprensible esa actitud, cualquiera con dos dedos de frente dudaría al verlo allí, en medio de la nada, ofreciéndote comida. Lo odiaba. Todas esas personas que se dejaban llevar por la apariencia, como lo hacían con el viejo.

Le prometí que le llevaría una y se me han escapado todos Y Black se lamenta mentalmente, con ello vuelve a suspirar, ya parece doncella con tantos suspiros dados durante el día. No haya como conseguir que alguien, aunque sea una persona que de ese día por pagado. Se pierde en sus pensamientos mientras observa el horizonte, pero un simple tirón de su ropa lo regresa a la tierra. Parpadea. Es como si no creyese lo que ve, las palabras de la joven la ve lejanas, aun no puede creer la situación actual. Porque si señores  que  el castaño aún no se la creía, por su cabeza pasaba que mucho dulce era el causante de esa alucinación.
Era señal de esperanza, una con ojos azules.

¿Quieres uno?volvió a preguntar bobamente sin dejar de mirarla, era pequeña, tal vez por eso no podía ver su mirada. Los ojos de Black chispeaban, la bandeja de dulces tambaleo junto con su cuerpoWow Es que no puedo creerlo. Tú de verdad quieres uno ¡Oh Dios! has hecho mi día debería agradecértelo. Te tomaría de las manos, hasta te abrazaría, pero como ya ves no quiero botar esto. Lo lamento, es que estoy felizcomentó intentando expresar lo agradecido que estaba con ella. ¿Sabían que Black era malo con las palabras? Esperaba que la joven por lo menos le entendiera— Anda ¿Qué esperas? Toma uno Que digo uno, todos los que tú quieras y date cuanta por ti misma su sabor—Le enseñó toda la bandeja, para que eligiera entre la variedad de dulces que él ofrecía. Todo con una sonrisa, esa que enseñaba todos los dientes, de paso esa margarita que se formaba en una sola mejilla, tan típica de él.

Le observaba, a ella y cada una de sus acciones. Sus dedos jugueteaban con el borde de la bandeja calmando un poco el exceso de energía de su cuerpo. Ya calmado volvió a hablar—Estos dulces pertenecen a una pastelería nueva en la ciudad, queda cerca de aquí, justo en aquella calle—Apunto con su izquierda a la otra calzada pasando el semáforo— Les estoy promocionando porque me llevo bien con el viejo que los hace y porque son riquísimos ¿A que si?—Mordió su labio inferior, dudaba si continuar o no, le tomo unos segundos y lo soltó—Si quieres después te puedo llevar allá, pero no pienses que soy un secuestrados, sólo quiero que el viejo tenga algún cliente, nada más—se sinceró. Tenía suficiente que creyeran que era traficante de sustancias ilícitas, no quería sumar más cargos inventados.Si no quieres no importa, pera no me vayas a pegar con tu bolso como lo hizo la señora esa, todavía me duele mi brazoY como mecanismo defensa dio un salto hacia atrás, podría llamarse instinto de protección. La chica era inofensiva, incluso tierna, pero no se iba a confiar, ya lo había hecho una vez.
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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Mao el Vie Sep 02, 2016 6:01 pm

La joven asintió, bajando de nuevo la cabeza avergonzada cuando él la preguntó si quería aquel dulce, pero no tardó mucho en levantar la cabeza sonriendo. El chico estaba haciendo lo mismo que ella misma había hecho, estaba diciendo sus pensamientos en voz alta, y se sintió feliz de que ella no fuese la única que se pone nerviosa de esa manera cuando está hablando con alguien. Se sintió aún más feliz cuando supo lo que suponía eso para él. Extendió la mano cuando se la enseñó, y cogió uno que parecía ser de chocolate blanco. El chocolate blanco era su chocolate favorito, siempre había adorado como su madre lo compraba para ella a pesar de que era difícil de encontrar, o como intentaba prepararlo a mano para que ambas hiciesen galletitas, o cómo ahora era capaz de encontrarlo en una tienda de conveniencia y comprarlo bastante barato... En verdad lo había cogido por intuición, ¿qué haría si no era de eso y no le gustaba? Igualmente, sin pensarlo mucho, se lo llevó a la boca y seguido se llevó ambas manos a las mejillas, saboreando su sabor como nunca, y teniendo una amplia sonrisa en su rostro. Había probado muchos dulces, y se atrevería a decir mil veces que ese era uno de los mejores que había probado.

Miró al chico, y ella misma sintió el propio brillo que emitían sus ojos. Sus ojos azules se sentían más azules, y quizás eso podría asustar al chico. No todos los días tienes a una paranoica de los dulces a punto de echarse encima tuya porque estaban deliciosos, ¿no? Aunque le había ofrecido más, pensó que debería comprar el dulce en si. Las cosas gratis eran geniales, o al menos eso pensaba ella, pero dependiendo de quién te las de. Si te las da una empresa grande, para ellos no supone ningún esfuerzo, pero para los negocios pequeños supone uno enorme, y a judgar por el sabor tan elaborado, Mao supuso que era artesanal 100 por 100, y necesitaba comprar mucho de ello. Miró la amplia sonrisa del chico, y aunque sintió como volvía a dar un vuelco por completo su corazón, estaba demasiado feliz por el sabor del dulce como para preocuparse por ello-. ¡Está buenísimo! ¡Me encanta!

Escuchó atenta como el chico le indicaba dónde estaba la tienda, la pastelería. Parecía que le había leído la mente, y pensó que quizás ella en sí era muy fácil de leer. Marinette era una chica muy honesta en general, así que le era imposible esconder cualquier tipo de sentimiento, ya fuese negativo o positivo-. ¡Sí, son riquísimos! Aunque bueno, solo he probado uno, pero puedo decirte que todos estarán igual de buenos... -Se sintió conmovida al saber que el chico no lo estaba haciendo por dinero, si no porque tenía una buena relación con el dueño. No se extrañó al descubrir que el artesano era una persona mayor, puesto que estas son el tipo de personas que hacen los dulces más deliciosos por su experiencia en general.

Volvió a levantar el rostro que antes había escondido con sus pensamientos, riendo cuando el chico se pensó que quizás ella sospecharía de que sería un secuestrador-. Nunca pensaría algo así, aunque si fueses uno no me importaría que me secuestrases~-. Mao se llevó las manos a la boca cuando terminó de decir eso, intentando pensar rápidamente que decir para arreglarlo-. Q-quiero decir, si me secuestrases en esa tienda de dulces y me alimentases a base de eso no me importaría... -Pero cuando vio que el chico había sido agredido anteriormente y se fue hacia atrás, se acercó hacia el-. Si no es mucha molestia, si que me gustaría que me llevases a esa tienda... Me gustaría conocert-quiero decir, conocer al artesano que ha hecho estos dulces, ¡y comprarle! Y por supuesto comer en su compañía... -Levantó una de sus manos, mirando a ambos lados de los brazos del chico-. Si te duele mucho, quizás puedo intentar curarte si tienes alguna hinchazón o algo por el estilo... -Mao tenía esa extraña manía de ofrecer su ayuda hasta a quien acababa de conocer, y bueno aquella persona le había dado dulces, tenía que devolverlo de alguna manera, ¿no? Sonrió un poco al saber que quizás ella iba a poder ser de ayuda, y aún más al pensar que gracias a que había conocido a aquel chico había encontrado el sitio perfecto donde pasar su tiempo.



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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Invitado el Lun Sep 26, 2016 6:47 pm

No desvió su mirada de la joven frente a ella en ningún momento, había quedado fascinado. No se conformaba con salvarle el día frente al viejo, sino que ahora deseaba continuar ayudándole con los golpes que había recibido. Black creía que ella era una heroína, y por eso le agradaba, después de todo él también quería ser unoNo quiero molestarte“Estoy acostumbrado a esto” quiso decirle, pero no lo hallaba apropiado. Heridas y hematomas eran pan de cada día. No quería que ella pensase que era un debilucho, pero Nana, su madre tenía una fuerza sobrehumana con la que enfrentaba constantemente, cada día desde que tenía memoria. No le culpaba, buscaba fortalecerle en su camino de héroe.

“He tenido peores”
No puede evitar pensar, una risa fugaz se le escapa de los labios al recordar aquella vez que quedo apenas caminando al intentar escapar de un hospital, era chistoso porque quedo en peores condiciones a como había llegado en un principio.

Ven, te llevaré al localHizo un esfuerzo, dejando todo el peso de la bandeja en el brazo derecho, le tiende la mano libre. Se impacienta rápidamente y va el mismo en búsqueda de la mano contraria, la agarra y emprende camino. Camina lento, con cuidado de no tirar ningún dulce en el proceso, jamás desperdiciaría tremendo manjar. Al esperar luz verde para cruzar la calle, voltea a mirar nuevamente hacia la joven. Le gustan sus ojos, por un momento se pierde en ellos, le recuerdan al cielo nocturno con el que convive cuando duerme en el bosque. Se queda pegado varios segundos, ya ha dado luz verde. Los colores se le suben a la cara, lo disimula con el calor de la tardeC-cierto. No te he dicho mi nombre. Yo soy Black, ¿Y tú?Esta nervioso, la lengua se le traba en varias ocasiones. Por primera vez experimenta un momento incomodo, no oye a la joven, está enfrascado en sus pensamientos. Al alzar mirada ve que el semáforo parpadea, va a cambiar. Apurado avanza con tal de no perdérselo. Grave error.

Tal vez tiró mucho de la chica, tal vez tuvo demasiado impulso en su andar, tal vez no debió estar justo allí ese ciclista, no sabía a qué culpar por el hecho de no detenerse cuando vio a ese chico en bicicleta frente a él. Que iba a saber que igual podían atropellarlo en la acera. Todo pasa en cosa de segundos, aparece de la nada, es lento en reaccionar, no alcanza a evitar del todo el impacto. El golpe contra él hace eco en su cabeza. Por lo menos la chica está bien, él no del todo pero como dijo, está acostumbrado. Los dulces son otra cosa.

“Mierda” dice para sus adentros al ver las muestras volar.

Ya en el suelo, viendo como caen los pastelillos del cielo Black sabe que su suerte está mal. La bandeja esta vacía, pero no por el motivo que el joven esperabaEl viejo me va a matarSus palabras no son del todo ciertas. No sería capaz, le quiere mucho para hacerlo, aun así está seguro que su integridad física corre peligro hoy. Maldice su resistencia ante la fuerza bruta.

¿Tu estás bien?le pregunta notoriamente preocupado. El ciclista se dio a la fuga, así que por ende Black es el único responsable de lo ocurrido. Le toma con ambas manos el rostro, inspeccionándole en busca de alguna lesión. No quiere tener dos entes con auras asesinas detrás de él.
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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Mao el Mar Oct 11, 2016 4:45 pm

Vergüenza. Si Mao pudiese elegir una sola palabra para describir ese momento, sería vergüenza. El chico no había apartado la mirada, y podía sentir como sus ojos se clavaban en los suyos y en ella en general. Pensó que a lo mejor prefería rechazar su ayuda, que estaría mejor así y que no era para tanto, pero la respuesta de él fue que no quería molestarle. Inconscientemente, Marinette se olvidó de la vergüenza para dar paso a una sincera y enorme sonrisa, clavando sus ojos de nuevo en su acompañante-. No es ninguna molestia, solo quiero tu bienestar... -Quizás al chico le resultaba sospechoso, pero de verdad que Mao disfrutaba haciendo feliz a la gente, ayudándola. No tenía ningún objetivo en general en su vida más que ese. Había hecho lo mismo desde que tenía uso de razón, y realmente lo amaba, ver como alguien le sonreía y le daba las gracias. Observó en su rostro una risa fugaz, y pensó que quizás se había acordado de algo gracioso o, en el mejor de sus casos, ella le había hecho sonreír.

Asintió cuando Black le tendió la mano, levantando la suya algo nerviosa ya que no quería dar por sentado que se la estaba ofreciendo. Nunca se había dado la mano con un chico, y por muy estúpido que sonase eso, era algo que le daba mucha vergüenza. Quizás era porque la habían educado para sentir que el darse la mano con el sexo que te atrae es algo importante, o algo de lo que te debes avergonzar. Sea lo que fuere, cuando sintió la mano de Black agarrar la suya, salió de sus pensamientos, volviendo a ese rojo carmesí en sus mejillas que había dejado apartado. Agachó levemente la cabeza, y con el flequillo sobre sus ojos, intentaba ver cómo su mano ahora estaba cogida con la de él. Pensó que no era para tanto, pero si que era una sensación agradable.

Quedándose parados en el semáforo en rojo, Mao pensó que ahí le soltaría la mano para poder coger la bandeja cómodamente y así ya que estaba a su lado no le sería difícil seguirle, pero no la soltó. Se quedó mirando a Black, el cual se volteó para verla. Sintió que debía esconderse, pero no lo hizo. Estaba paralizada, inmóvil. El no dejaba de mirarla, no sabía a dónde estaba mirando, pero supuso que quizás miraba a sus ojos... Sonrió un poco al ver que, al igual que ella había hecho anteriormente, se había perdido en ellos. Le pareció apreciar un rojo en sus mejillas, quizás porque Mao se había dado cuenta de que le estaba mirando, o porque se había dado cuenta de que estaban aún cogidos de la mano, o simplemente se lo había imaginado. Su voz le sacó de su pensamiento, y no sabía realmente cómo responder, ¿se le había olvidado su nombre? - ¡M-Marinette!

Instintivamente, cerró los ojos al decir su nombre. No sabe por qué lo hizo, ni por qué aún le ardían las mejillas si no había pasado nada nuevo, pero los abrió de golpe al sentir cómo Black tiraba de ella con fuerza. No le hizo daño, y dirigió la mirada al semáforo. En efecto, estaba parpadeando, y justo se puso rojo-. ¡Esp-...! -Mao iba a advertirle de que era mejor esperar, pero lo que no se esperaba era aquel ciclista delante de ellos. ¿De dónde había salido? Incluso aunque ahora el semáforo estuviese rojo, tarda unos dos segundos en reponerse el tráfico, y estaba segura de que esa bicicleta había pasado mientras mantenía su rojo.

Se cayó al suelo por inercia. No se hizo mucho daño, simplemente chocó contra Black y como este cayó, ella fue detrás de él. Sus manos se habían separado, y Mao se tocó la cabeza. No le dolía, pero si que le dolió ver todos los dulces por el suelo. Miró a Black preocupada, justo cuando este habló atribuyéndose una posible regañina. Mari no pudo evitar reír, y abriendo sus manos y usando su magia, movió los pastelitos espachurrados a la bandeja. Aunque ya no se pudiesen comer, seguro que parte de ellos era salvable, y no iban a dejar eso en la carretera, ¿verdad? Era poca magia, por lo que no sintió la necesidad de sacar su antifaz. Distraída en eso, cuando sintió las manos del chico en sus mejillas, dejó de hacer magia, dirigiendo ahora su mirada en los ojos de Black. Chocolate. No sabía si era por los dulces, o porque de verdad sus ojos eran de color chocolate, pero Mao no podía dejar de mirarlos a la vez que sentía que sus mejillas se ponían de nuevo al rojo vivo-. No... Quién va a estar bien si vienes y te preocupas así por mí... -Susurró, mientras pensaba que no lo estaba diciendo realmente en voz alta, esperando que el chico no lo hubiese oído-. ¡S-Si! ¡Estoy bien! -Dijo en un tono más alto, poniendo sus manos encima de las de Black. No era un rechazo a sus manos, sino una aceptación. Aunque estaba nerviosa, sonrió, volviendo a fijarse en sus ojos.

Y aunque le hubiese gustado alargar ese momento, los pitidos de los coches y la gente que comenzó a acumularse a su alrededor le hizo despertar del sueño. Cogió ambas manos del chico y se levantó, esperando a que él hiciese lo mismo-. ¡L-Lo sentimos! -Mao estaba tartamudeando más que de costumbre, y no es algo que le gustase precisamente porque le hacía sentirse estúpida. Con su magia levantó la bandeja que tenía los pastelitos en ella, y corrió hacia la otra acera, dejando la bandeja en sus manos y girándose para encontrarse con Black-. ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño? ¿Te duele algo? ¿De verdad que no quieres que te cure nada?



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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Christa N Reiss el Vie Dic 16, 2016 10:37 am



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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Sebastian Michaelis el Jue Abr 27, 2017 9:13 pm


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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Sakashima Touya el Jue Abr 27, 2017 11:31 pm

Definitivamente Black era lento para captar las cosas. No pudo evitar quedar en blanco al ver a Marinette mover todos los dulces con un simple movimiento de sus dedos. La palabra magia resonaba una y otra vez por su mente, perdiendo incluso por un momento la percepción del ruido exterior. Iba a reprochar, se había preparado para ello, pero toda palabra murió en su garganta al sentir las manos de joven tocarle. Su mirada le tentó a hundirse en lo azul de esas aguas que le correspondían, no pudo evitarlo, ya estaba perdido en lo más profundo de ellas. Calidez. Su contacto provocaba una agradable sensación, le agradaba, le relajaba, y a la vez le confundía. ¿Por qué le provocaba aquello? No entendía, se sentía tan estúpido al no saberlo.

¿Es que acaso esto es parte de su magia?

Black volvió a la normalidad a penas el contacto se rompió, fue capaz de controlar sus propias acciones a pesar del efecto retardado que la chica le había dejado. El verla levantar la bandeja le hizo traer de vuelta la idea que tenía en su mente en un principio, antes de que ella misma fuera capaz de hacerla desaparecer. ¡Hizo magia, lo hizo, lo hizo!—T-tú—Se demoró en ordenar las palabras de su mente, aun se encontraba atontado— ¿Eres una maga?—Preguntó mientras apuntaba con su índice izquierdo a la joven. Tenía la mandíbula desencajada y los ojos extremadamente abiertos, hubiese saltado de la emoción cual niño pequeño si no fuera por la punzada que su codo derecho le daba.

—Wow ¡No lo puedo creer! Es que wow, doble wow No puedes parar de sorprenderme, eh—Habló a viva voz y dejándose llevar por la descarga de adrenalina corrió hacia ella, le quitó la bandeja e hizo ademan para que le siguiese—¡Vayamos rápido!— Ahora tenía prisa. No pudo tomar la mano de la chica como tenía planeado debido a que con un brazo lastimado tenía que cargar con los dulces con una sola mano, pero aun así intento caminar a su lado. Siempre desviando su mirada hacia ella de vez en cuando.

“No te distraigas idiota” Se reprendió mentalmente. No quería otro incidente como el anterior, que más con su suerte las probabilidades de que sucedieran eran altas.

—Sabes, creo que aceptare tu propuesta de curarme Mari, pero tendrá que ser después de que hable con el viejo así no desperdiciaras tu poder en vano—Sonrió enseñando todos los dientes—Cierto, ¿Te molesta que te diga Mari? ¿Tal vez de debería decirte Mah? ¿O Marinee?—preguntó alargando la vocal de esta última. La costumbre de agregar apodos o diminutivos a la gente se le había hacho una costumbre, empezando que el mismo no daba su nombre real. Acerco su rostro hacia la joven y sin pensarlo lanzo sus pensamiento en palabras—Sabes que después de esto no podré dejarte ir, ¿Verdad?
Tú y yo tendremos mucho de qué hablar.

“¿Eres como yo? Causas curiosidad en mi persona Marinette”

Giró el pomo con dificultad abriendo con la cadera la puerta. El tintineo de la campanilla anuncio la llegada de ambos al viejo que se hallaba tras el mostrador. Un hombre que no superaba los 40, la cabeza rapada, barba de tres días, siempre con el típico aire intimidante. Uno que se acrecentó más al ver el estado de los dulces que el mismo había preparado.

—¡¡Black pero que mierda hiciste con los!!—El grito de reproche que salió de sus gruesos labios se vio callado al ver la pequeña figura que acompañaba a Black, escondió rápidamente el periódico enrollado que tenía en mano bajo el mostrador.

—Viejo, antes de que me golpees tienes que escucharme—Pidió Black mientras depositaba lo que quedaba de las muestras gratis encima de la vitrina—Sé que esto se mal, hasta yo lo sé. Pero he cumplido mi objetivo hoy. Tan sólo mira ¡Ta-da!—La presentó orgulloso como si fuese el hallazgo de su vida, la felicidad la emanaba por los poros del joven. La sorpresa se apodero del rostro del viejo—Sabes, a ella le gustaron tus dulces, si quieres una clienta a futuro más te vale que no la asustes

—Niñato—le gruñó al castaño lo dicho—Jovencita ¿de verdad te gustaron?, Si quieres te puedo ofreces algunos para llevar. Ya sabes para ver si te decides a comprar aquí otro día—El tono se suavizo cuando se dirigió a Marinette, tímido ante la reacciones de la chica. Temía que en cualquier momento saliera arrancando por esa puerta—Y Touya, tú y yo hablaremos seriamente en otra ocasión.

Black no pudo evitar sentir un escalofrió recorrer su espalda ante sus palabras. En parte por su intento de amenaza camuflada y también por usar el maldito nombre que tanto detestaba, y le cabreaba no poder reclamar, porque ahí sí que ni la presencia de la chica le salvaría de la paliza.
“Maldito viejo” le maldijo apretando con fuerza sus dientes y así evitar que no se le escaparan los pensamientos.


Somos grandes...

Al Blackass le agrada(?):
Lo Obvio(?)


¡Además!

//El pinche quejica del Haza// La perdedora de la Trini// El fantasma de Kanade// La grandiosa vicepresi//
(????)

*Agregaría sus stamps pero se perdieron en los confines de espacio y tiempo(?)*
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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Mao el Lun Mayo 01, 2017 6:15 pm

Ya le habían preguntado de esa manera si era maga, no era una novedad para ella, pero ver interés en él le hizo sentirse más avergonzada aún. Agachó la cabeza al ver cómo Black la señalaba, asintiendo levemente. No sabía si se sentía más avergonzada por haberle sorprendido o por estar compartiendo tiempo con alguien como él. Su mente se paró a analizar rápidamente todas las interacciones que habían tenido entre ellos. Sólo se había podido mostrar calmada hace un segundo cuando le preguntó por su salud, pero la vergüenza había estado presente. ¿Y qué le podía hacer? Alguien como Black, delante de ella, mirándola con esos ojos como platos, que hacían que Mao apartase la mirada avergonzada. Nunca había sentido nada de eso, solo había leído situaciones similares, y la verdad es que no sabía como encajarla aún en su mente.

Iba a abrir la boca para responderle y pedirle de nuevo si necesitaba de su ayuda, a explicarle que era médica, pero tan pronto como volvió a la realidad la bandeja había sido arrebatada de sus manos y Black ya había comenzado a caminar de nuevo. Supuso que eso significaría que estaba bien, así que decidió guardar silencio y seguirle. Para su sorpresa, Black mantuvo el paso a su lado. Ella caminaba muy lento, y creía que él querría llevarla corriendo, como en un principio habían ido... ¿Quizás se había hecho daño en el tobillo? De vez en cuando Mao miraba hacia Black, buscando en su cuerpo algún síntoma, como una hinchazón o sangre, o un andar extraño, pero no podía encontrar nada. También, de vez en cuando, sentía que el chico la miraba, y eso le hacía sentirse nerviosa. Quiero decir, es normal mirar a alguien cuando caminas a su lado, ¿no? Pero igualmente Marinette sentía vergüenza. Se llevó las manos a la cara en el momento en el que sentía que le miraba, y continuó caminando con la vista al frente.

Su mente se quedó completamente en blanco al oír la voz de nuevo de aquel chico. No sabía si era porque ya tenía la cabeza tan sobrecalentada que no podía pensar con claridad, pero hasta su voz le parecía bonita. Le miró aún con las manos en la cara, sonriendo levemente al oír cómo el chico aceptaba su propuesta hasta que... Hasta que oyó cómo la llamó. Mari. Si no hubiese establecido tanto contacto visual, hubiese deseado poder mirar hacia cualquier cosa que no fuese él. Pero por si eso no fuese poco, cuando terminó de hablar le sonrió. Mao se tapó la cara con las manos. Realmente pensaba que estaba saliendo humo de sus mejillas. Como había dicho antes, no era la primera vez que la llamaban de esa manera, pero dicho por un chico era... Diferente.

Retomó el contacto visual de inmediato cuando el chico preguntó si le molestaba, comenzando a mover las manos enérgicamente para después acabar riendo, intentando ocultar el inocultable sonrojo-. Mari está bien, p-puedes llamarme como quieras-. Pensó que por fin podía descansar de sentir sus mejillas arder, mirando hacia la calle o a la gente que pasaba, cuando sintió el rostro de Black tan cerca que un solo movimiento haría que ambos rostros se rozasen, en todos los sentidos. Y por si eso no fuese poco, las palabras que le había dicho él. La cabeza de Marinette comenzó a funcionar como si se tratase de un alto procesador de información. "Sabes que después de esto no podré dejarte ir", aquellas palabras se repetían una y otra vez. ¿Sería por su magia? ¿Sería por ELLA? Podían ser tantas cosas, podían ser tantas cosas y a la vez ser nada que hizo que Mao se pusiese de los nervios. Hubiese deseado poder sentarse, o en su defecto una buena ducha de agua fría, o para no pedir tanto, una mascarilla que cubriese toda su cara.

No dejaba de pensar en esas palabras, ni siquiera había sido capaz de mantener el contacto visual, y aún no había explotado porque no era físicamente posible. Estaba tan inmiscuída en sus pensamientos que no se percató de que ya habían llegado al local. ¿Iba a conocer al creador de los dulces en ese estado? Le dio la espalda a Black en lo que abría la puerta, para coger una gran bocanada de aire e intentar parecer lo más natural posible.

Se asomó a la tienda, mirando al señor que estaba en el mostrador. Se sintió tan intimidada por su aspecto que no necesitó concentrarse más en intentar esconder su sonrojo, porque su mente ya automáticamente había activado el modo educado al ver a esa persona. Cerró los ojos con fuerza cuando comenzó a oír como iba a quejarse, pero los abrió lentamente al ver como cesó de repente, haciendo contacto visual con él. Caminó hacia dentro siguiendo a Black, moviendo lentamente la mano para saludar al anciano.

Toda su calma desapareció al ver como Black la presentaba, volviendo a sentir vergüenza. Cerró los puños y sintió el vestido que tenía agarrado se arrugaba un poco, haciendo que se levantase, pero aún así aún no se podía ver nada más allá de las piernas. Era otro gesto que tenía cuando no podía llevarse las manos a la cara. Iba a hablar, cuando oyó la voz de aquel nombre reñir a Black, riendo un poco, para después asentir con bastante fuerza a la pregunta del hombre.

-¡Sí! Estaban muy buenos... No hace falta que me los ofrezcas, pensaba comprarlos, además para compensar lo que pasó con esos dulces, nos tropezamos por el camino y se cayó la bandeja, así que pensé que debería ayudar a reponerlo... -Le respondió con una amplia sonrisa, ahora mucho más tranquila. Esperaba que Black no notase mucho la diferencia entre cuando hablaba con él y hablaba con otra persona, porque si no se daría cuenta claramente de lo nerviosa que se ponía a su lado.

La mente de Mao había vuelto a la calma, pero empezó a funcionar rápidamente de nuevo cuando oyó cómo se refirió a Black. ¿Touya? ¿Black sería su apodo? ¿O le había dado otro nombre porque el suyo no le gustaba? Como de costumbre, todo lo pensaba una y otra vez, una y otra vez, pero de alguna manera no se había ido completamente del mundo, y esperaba a que el chico actuase o dijese algo.

Más que lo del nombre, lo que en aquel momento más le preocupaba a Mao era saber si iba a poder pasar tiempo con Black a solas o no, o si iba a poder comer dulces o no. Tenía bastante hambre como ya había mencionado anterior mente, y ver tanta comida junta le hizo tener más hambre aún. Ella era muy especialita con la comida, pero a la hora de los dulces no le hacía ascos a nada. En el silencio de la sala, la tripa de Mao sonó. Débilmente, pero sonó. Se llevó las manos a la tripa, mirando a Black con el sonrojo que ya casi parecía permanente en su cara, y fijó su mirada en el mostrador donde tenía los dulces-. No sé cual elegir... ¿Qué me recomiendas? ¿Cuál fue el que probé?



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Mensaje por Sakashima Touya el Vie Mayo 05, 2017 2:00 am

Al parecer la joven no salió arrancando al ver al viejo como Black pensaba, eso le tranquilizó en parte sintiéndose realizado por haber cumplido la meta que se había impuesto esa tarde. Le observa hablarle con normalidad al viejo, y este igual manera correspondía. Entonces ¿Por qué era el único que se ponía así? Miraba sus manos llenas de raspones buscando la razón en ellas. Ya se encargaría de averiguarlo de eso no tenía duda.

—Chiquilla—
le llamó—Hazme caso, tu toma todo lo que quiera hoy. La mejor manera de pagarme es que seas una clienta habitual de aquí o que recomiendes estos dulces con tus amigas, ya sabes, promocionar el lugar.—una sonrisa imperceptible se le formó al hablar—Además respecto al incidente con los dulces no te preocupes, seguro fue culpa de Touya, es un estúpido sin remedio. Ya se le descontaré de su sueldo.

El viejo era terco, igual o incluso en más medida de lo que era Black. No por nada se llevaban tan bien aunque la pasaran peleando. Como ahora, que Black le fulminaba con la mirada y al jefe no le hacía nada más que gracia como el chico se controlaba por evitar una pelea que por su puesto no ganaría.

—Como si me pagaras vejete—murmuró para sí mismo esperando que no le escuchara.

—¿Dijiste algo?

—¡Nada!—le respondió  inmediatamente removiéndose en su lugar. A veces maldecía su súper oído.

— Nyajajajaja Aún te falta mucho para superarme Touya—contestó a carcajada limpia, y se hubiese seguido burlando de no ser por el vibrar de su móvil, ese que anunciaba que ya estaba lista la siguiente carga de dulces—Ya vengo—Fue lo último que dijo tras desaparecer por la puerta que estaba detrás del mostrador, esa que daba al cuarto de cocina.

Por un momento Black no supo que decir o hacer al estar nuevamente solos. Tenía tanto que decir pero a la vez no sabía como organizar sus ideas, y no quería soltar todo como lo hacía usualmente, sentía que podía volver más raro el ambiente de lo que estaba. Un silencio se formó, uno incómodo. Fue el estómago de la joven el encargado de romperlo, haciendo que Black pudiera calmarse en su presencia. Se acercó al mostrador apoyando sus manos el vidrio de esta, y esperando que Marinette igual se acerca bajo el rostro para ver lo que había allí dentro.

—Veamos… A mí me gustan mucho los rollos de canela—
le apuntó con su mano izquierda dicho postre—pero considerando que anteriormente comiste esos dulces de chocolate blanco no creo que sean de tu agrado. Yo te recomendaría algún mousse, los cupcakes o alguno de losalfajores de chocolate blanco... ¡Ya se!—buscó la mano de la chica y tiro de ella acercándola hacia él. Junto a su mano apuntó el postre que se hallaba al fondo, escondido de los demás—Mira, sé que no se ve tan llamativo pero debo de decir que ese chesscake es uno de los mejores que he probado, y trae chocolate blanco como te gusta. 

Lo que no esperó fue que al voltear al verla tendría su rostro tan cerca suyo, incluso sentía que hasta podía contar con facilidad las pestañas de sus ojos. Quedo inmóvil en silencio. “Ahhh Eso de nuevo ¿Qué clase de magia es esa? No se parece en nada a la mía” Enrojeció, pero como todo hombre que era, actuó como tal, alejándose de golpe, incluso cayendo al suelo en el proceso. Agradecía internamente que no se le escapó un chillido por la sorpresa, tenía que rescatar la poca dignidad que le quedaba.

—Ehhh…Si quieres te puedo cortar un trozo para que pruebes, o mejor te empacaré unos cuantos para llevar ahí te decides cuales te gustan más. Si, eso es mejor...


Casi mecánicamente pasó detrás del mostrador y empacó varios de ellos en una caja blanca que tenía el logo de la tienda. Sus manos temblaban, se sentía torpe, pero aun así no se detuvo. Era la primera vez que empacaba y lo hacía en un tiempo record. Se los entregó a la joven, con cuidado de no botarlos al pasárselos, evitando todo roce posible, igual como evitaba el contacto visual.

Hay que hacerlo.

—¿Quieres salir un rato conmigo? No quiero que el viejo vea toda mi cara roja  y lo aproveche para burlarse—le invitó luego de que lograra salir del mostrador para situarse frente a ella. Parte de su rostro estaba cubierto por la manga de su chaqueta, como si ese fuese el escudo más efectivo contra su magia, al igual que mirarla.

Se sintió débil, fue en ese momento que se dio cuenta que aún le faltaba mucho por aprender. De la vida, de la gente, de sí mismo.


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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Mao el Vie Mayo 05, 2017 6:17 pm

Marinette se sentía algo avergonzada. No le gustaba nada de nada que le invitasen a las cosas. Y eso
era porque quizás le habían educado para comprarse y mantenerse ella misma, pero a la vez era algo super hipócrita porque ella amaba invitar a la gente y ayudarla cada vez que lo necesitaba. Ya que el anciano/señor le había ofrecido la comida, no iba a rechazarla por si le sentaba mal, y se aseguraría de recomendarla mil veces por segundo en la escuela, haría carteles si hacía falta, e iría
todos los días de capricho a comprar sus dulces. Asintió y se reclinó para darle las gracias, a la vez
que se reía ante el comentario de que le iba a descontar el dinero a Black-. Tendré que invitarle yo a algo... ¡Que buena excusa! -Sintió un poco de felicidad interior, levantándose ahora para mirar a la tienda en general y distraerse de aquel pensamiento inconsciente que acababa de tener.

No estuvo ni dos segundos cuando oyó la vibración de un móvil, pensando que sería el suyo, pero no fue así. Y así era como en 3 segundos se volvían a quedar solos. Esa tranquilidad que tenía Mao exterior, no era nada compatible con lo que había dentro de ella ahora mismo. Y no tenía razones para estar así, simplemente su corazón latía a toda velocidad por la necesidad de tenerle cerca y a la vez no tenerle cerca. Había un gran silencio incómodo, y Marinette era experta en romper esos silencios, pero siempre eran para peor.

En el silencio de la sala, la tripa de Mao sonó. Débilmente, pero sonó. Se llevó las manos a la tripa, mirando a Black con el sonrojo que ya casi parecía permanente en su cara, y fijó su mirada en el mostrador donde tenía los dulces-. No sé cual elegir... ¿Qué me recomiendas? ¿Cuál fue el que probé?

Observó como Black se acercaba al mostrador, acercando su cara. Ella lo imitó, para poder ver los dulces que señalaba con más claridad. Más que centrada en los dulces que se podían comer, se sentía nerviosa por tener a Black tan cerca. Sí que es verdad que sus ojos miraban a los dulces y sentía cómo su boca se hacía agua, pero también miraba por el rabillo del ojo el rostro de aquel joven. Sobretodo, perdía el tiempo en mirarle a los ojos. Pero algo le sacó de esa realidad, y fue cuando sintió cómo Black cogió su mano y tiró de ella, acercándoles aún más, diciendo que prácticamente estaban pegados. Y para no centrar su atención en eso, decidió mirar a aquel cheesecake que tanto prometía, acabando en intento fallido al escuchar como el chico había recordado que le gustaba el chocolate blanco, volviendo a sonrojarse de nuevo si es que podía hacerlo más.

Black se volteó a verla, y Marinette hubiese firmado que sintió como sus narices se rozaron. Sus ojos se fijaron en los suyos, y de verdad sentía que podía perderse ahí mismo. Más que la vergüenza, ahora mismo no pensaba en nada, solo dejaba que el sentimiento fluyese. Sentía hasta su respiración, y los ojos de Mao bajaron hasta fijarse en los labios de Black. Cuando se dio cuenta de esto, subió de nuevo los ojos, justo a tiempo para apreciar el sonrojo de él, viendo cómo se alejaba de golpe y sus manos se separaban de nuevo, dejando una sensación de vacío en la suya, la cual se intercambió por una pequeña risa al ver como se caía al suelo.

Iba a ofrecerle su ayuda, cuando el chico se levantó por el mismo para empacarle las cosas. Para evitar el contacto visual y digerir lo que acababa de pasar, Mao decidió darle la espalda y apoyarse en el mostrador, mirando ahora por la ventana del local hacia la calle. Se llevó las manos a las mejillas, sintiendo como ardían. ¿Por qué estaba así? Ya había estado con hombres antes y pensó que había superado la fase de cualquier hombre guapo me vuelve loca, pero... Eso era diferente, tenía algo que no era igual, algo que le hacía sentirse nerviosa constantemente pero a la vez quería intentar hablar y expresarse. Se llevó las manos al corazón, sintiendo cómo latía rápidamente.

Cogió la caja, intentando encontrar los ojos del castaño que tanto le habían gustado, terminando en un fracaso absoluto. Se sintió un poco triste al pensar que quizás él no estaba sintiendo algo igual o parecido y que quizás solo era la vergüenza de tenerla tan cerca, pero su corazón se paró y borró esta duda en cuanto oyó sus palabras. Le vio cubrirse la cara, con aquel sonrojo que ya había visto antes, pero ahora podía apreciar todo en su conjunto, y se sintió como si le hubiesen hecho un conjuro, o como si estuviese borrachísima, aunque no sabía qué era eso de ponerse borracha.

-Contigo no quiero salir solo un rato querría salir para siempre... -El tono con el que Marinette dijo eso fue uno dulce, como embobada, y si la mirabas se podía ver perfectamente que no era del todo consciente de lo que decía, y su sobresalto inmediato y mejillas rojizas, acompañados de un movimiento de manos rápido a ambos lados confirmó que lo había dicho sin pensar-. ¡Q-Quiero decir que sí que me gustaría salir fuera un poco ya sabes para que nos de el aire y eso porque estoy nerviosa y no sé por qué estoy nerviosa y no sé por qué he dicho eso ni por qué estoy así por favor olvida todo lo que te acabo de decir vamos a empezar de nuevo vale-. Mao respiró después de haber dicho todo eso de manera rápida seguida y clara, en pleno auge de su nerviosismo. Miró a Black desde su posición, con la cabeza algo agachada, asintiendo-. ¿Quieres que vayamos al parque o sabes algún sitio donde podamos comer esto juntos?



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Mensaje por Sakashima Touya el Mar Mayo 09, 2017 12:35 am

“Para, para por favor” se decía una y otra vez mentalmente, es que ya no bastaba con todo esto de sus miradas, de su tacto, sino que hasta su voz le resultaba extraña. Es que acaso era tan buena en la magia que era hasta capaz de hechizar su voz para que resultara completamente encantadora, porque estaba seguro que antes no sonaba igual. A veces podía ser idiota, despistado, pero esto excedía sus límites.

Ya que la joven acepto su propuesta no quiso perder más tiempo y salió de allí lo más rápido que pudo, sin dar tiempo que el viejo les viera partir, aunque el timbre les delataría en su partida no alcanzaría a detenerles a tiempo. En parte sabía claramente que le retaría después, uno por lo de las muestras gratis, dos por irse antes de la hora de término y tres por llevarse a su preciada futura clienta por la cual él sabía que deseaba seguir charlando. Tomó de su muñeca para guiarle, evitando su mano a toda costa, no fue muy efectivo, la electricidad permanecía, se la traspasaba. Black hizo un esfuerzo inmenso para no caer, debía de ser fuerte, se lo repetía seguido a medida que avanzaban. Llegó un momento en que recordó la pregunta que la joven le había hecho, porque estaba claro que no sabía a donde llevarle. El parque cercano era peligroso por la cercanía que tenía con el viejo y su escondite le quedaba muy lejos, Black no tenía idea donde llevarla. Hay que admitir que caminó un largo trecho sin rumbo alguno, hasta que recordó la existencia de una plazoleta escondida entre las calles. Era evidentemente más pequeña que aquel parque en el que se conocieron.

—¡Ya! Aquí estamos a salvo de todo, estamos por fin solos—fue lo que se le ocurrió decir apenas llegaron, soltó su muñeca tan pronto se detuvieron, era como si le quemara al contacto. Sentía la agitación del trayecto en su cuerpo, no quería imaginar lo cansada que debía de estar la joven.

En aquel pequeño parque no había ni un alma además de ellos dos, tal vez porque aquel lugar se hallaba tan escondido entre las calles de Éadrom o el simple hecho que esa zona era un sector compuesto por puras viviendas. Tenía áreas verdes, en ella varios juegos infantiles se hallaban; un tobogán, un balancín y varios columpios.

Le invitó a sentarse en una de las cuatro bancas que componían esa plaza, la que quedaban más cerca de los juegos, eran de color cobre y con notables rayones denotando el uso en ellas. Tomo asiento a su lado, jugueteaba con sus dedos de manera nerviosa, su vista estaba enfocados en ellos para mantener la calma de su ser.

—Supongo que sabes porque te traje acá—se notaba el nerviosismo y la seriedad de su voz—Estaba impaciente por hablar esto contigo—sus manos quedaron quietas y por primera vez su vista volvió a ella, a esos ojos azules que brillaban con intensidad—Te voy a pedir que dejes de hacer eso, que dejes de utilizar tu magia en mí, me hace sentir raro.

¿Qué? Si, lo que escucharon. Ese chico de nombre Black creía que estaba bajo un encanto de una maga poderosa y que no podía salir de él. Era entendible en cierto sentido, había vivido toda su vida en compañía de sus invocaciones y su abuela, que todo contacto con personas de su edad era algo nuevo y desconocido que venía experimentando desde su llegada a Éadrom. Era alguien básico, y todo esto no estaba dentro sus conocimientos ¿Alguna vez había sentido algo así? No, y por eso no podía evitar ser un idiota sin remedio.
“No es malo, pero no gusta no saber algo…”


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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Mao el Miér Mayo 10, 2017 10:57 am

Marinette rió levemente al ver como el chico salía prácticamente corriendo de la tienda, sin ni siquiera afirmarle que iban a salir ya sin despedirse del señor de la tienda, pero sonrojada al sentir de nuevo su mano tocándola, aunque no fuese de con mano misma. Apartó por un momento la mirada de Black, aunque muy rápidamente, para mirar hacia la puerta-. ¡Volveré! ¡Gracias por todo! -Marinette salía de aquella tienda con una sonrisa tranquila, pero por dentro estaba chillando.

Caminaban a un paso normal, no le pareció rápido ni lento, pero tenía sentimientos contradictorios respecto a si estaba mejor sin el contacto visual y sin ser un tomate porque evitaba estar nerviosa o si quería caminar a su lado. Y en lo que pensaba todo eso, llegaron al parquecito que Black había elegido, o al menos eso pensó ella. Intentó no ponerse nerviosa de nuevo ante el "estamos por fin solos" que resonó en su cabeza como una melodía repetitiva. Ahora con la mano libre, se llevó ambas al pecho, para observarlo. No, no a Black (aunque no era mala opción), sino al parque. Le pareció un sitio muy agradable, ahí en medio de la ciudad, escondido. Una pena no haberlo visto antes. Había varios juegos para niños, ¿podría usarlos ella? Aunque la idea de montarse pasó por su cabeza no era el momento para hacerlo.

Siguió a Black y se sentó en uno de los bancos junto a él, le pareció un banco bonito con el desgaste, pero no sabía si era más bonito el entorno o Black con ese nerviosismo. Le pareció que la manera en la que jugaba con sus dedos era muy adorable, y a la vez no sabía cómo reaccionar a continuación. Había logrado mantener la calma momentáneamente durante todo ese rato porque no había tenido mucha interacción con él, pero ahora que analizaba todo paso por paso sintió como las mejillas iban a empezarle a arder y se llevó ambas manos a la cara, apartando ahora la mirada de él, dándose cuenta de que quizás le había mirado descaradamente por mucho rato.

Levantó la cabeza de golpe, al oír el tono de voz de Black. No era algo nuevo, porque ya le había oído nervioso, pero se "asustó" un poco al oírle tan serio. Se puso nerviosa al no saber el motivo, y mucho más cuando oyó que estaba impaciente por hablarlo. ¿Qué iba a pasar? ¿Iba a decirle que la quería? ¿Que no quería verla más? ¿Que dejase de actuar así con él porque era desagradable? La cabeza de Marinette funcionaba a una velocidad que nunca creía que iba a funcionar, pese a todas las veces que se había sobrecalentado. Todo iba tan rápido que no sabía ni como reaccionar. Todo iba tan rápido que nunca se hubiese imaginado aquella pregunta. ¿Magia? Su sonrojo se disipó, y su pensamiento cambió rápidamente a un pensamiento exhaustivo sobre a qué se refería. Ella no estaba utilizando nada de magia, ¿por qué pensaría eso? - ¿M-magia? -Aunque ella misma aseguraba que estaba super calmada, tranquila, a la hora de la verdad no lo era.

-No estoy utilizando ningún tipo de magia, no sé a qué te refieres... -Agachó levemente la cabeza, sin dejar de pensar en qué podría ser lo que estaba sintiendo él por ella, por su culpa, porque si le atribuía la culpa era por algo, ¿no? ¿Quizás se sentía atraído por ella? O quizás... ¿Le seguía doliendo el brazo? Marinette levantó la cabeza sin titubear-. ¿Qué es? ¿Te duele algo? ¿Quieres que te cure? ¿T-te hago sentir mal, incómodo? ¿Me voy? -Estaba tan nerviosa que no sabía ya ni qué decía. Aunque tenía de nuevo las mejillas rojas al percatarse de que la pregunta que acababa de hacer la había hecho porque deseaba escuchar cómo se respondía negativamente, no dejaba de mirar a los ojos de Black. Era como si de nuevo se hubiese visto atrapada en aquello que les unió cuando se cayeron, y volvió a sentir cómo se le revolvía el estómago. No quería aceptar ningún tipo de sentimiento repentino que se había desarrollado hasta el momento, porque ahora mismo lo único que le preocupaba era la comodidad y sinceridad de Black, no tenía tiempo de preocuparse por el tipo de sentimientos que tenía. Se levantó cuando terminó de formular la última pregunta, por si de verdad le pedía irse, y aún de pie, buscaba con sus ojos los ojos de él, haciendo contacto directo en ellos-. ¿Por qué dices que estoy usando mi magia contigo...? -Lo preguntó poniendo especial interés en evitar el nerviosismo para que se notase que era una pregunta totalmente en serio, y que de verdad quería saber la respuesta de aquello, fuese lo que fuese.



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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Sakashima Touya el Sáb Mayo 13, 2017 5:05 pm

—¡¿Qué?!—Fue lo primero que se le ocurrió decir cuando Marinette le contestó que no usaba magia alguna. Si no es magia ¿Entonces qué rayos es?  Sus manos se agarraron fuertemente a su cabeza específicamente sus mechones castaños como si tirara de ellos, no importo el dolor de uno de sus brazos, no era nada comparado con el caos que era su mente en esos momentos. Hubiese seguido así, en su mundo si no hubiese visto la preocupación en los ojos de la joven. La estaba cagando. Le iba a dejar y el ahí como idiota.

"¡Black actúa ya!"
Reaccionó.

—¡NO!—Le gritó a las vez que se ponía de pie para sostenerle el brazo e impedirle que se fuera, no quería que le dejará, no por culpa suya. Sus ojos se cruzan con los suyos y se quedan allí, sosteniéndose uno con el otro. Si pudiera transmitirle con la mirada lo que era su cabeza en esos momentos sería tan fácil para él, sus palabras no eran su fuerte y lo que menos quería era lastimarla—No quiero que te vayas…

No lo hagas…

—¿Por qué dices que estoy usando mi magia contigo...?

Queda en silencio unos segundos, su mirada se desvía hacia el suelo ¿Cómo decirlo sin que suene estúpido? Esperaba por Dios que le entendiera y no necesitará un traductor de Black.

—Bueno… Tú me haces sentir raro, como un waah con un wosh. Es como si tu cercanía me hiciera más tonto de lo que soy—
Le explica a su manera sus sentimientos, con sinceridad de lo que siente. Rasca su cuello de manera disimulada para disminuir la vergüenza que le causan tales palabras en voz alta—Cuando estás conmigo mis manos sudan de la nada, mi cara arde y eso que no tengo calor, tu contacto me quema y me da corrientes—Se explica, la confusión está reflejada en sus rostro igual que el rubor de su cara. Puede ser su labio inferior temblar y su lengua ya ha perdido la cuenta de las veces que ha sido mordida por él— Por eso creí que estabas usando magia, es como si me hubieses hechizado, no me gusta, me siento raro—"Pero no es malo"— He leído mucho en libros tantos tipos  de magia pero esto es nuevo, ni siquiera se parece a la que yo manejo

Mira sus manos, la fuente de su energía, donde ocurre la magia. Tan especial, es la que puede formar esferas de la nada para invocar a sus criaturas, es la única capaz de crear ilusiones de cosas u objetos. Pero ahora… Esa habilidad luce insignificante a su lado.

—¿Tú no te sientes así? ¿Sabes a que me refiero? Estoy confundido Marinette...

Le pregunta, esperando que ella pueda darle la respuesta que tanto busca, porque ella es la culpable, la causante de todo lo que experimenta. El mundo se expande para Black, poco a poco frente a sus ojos, todo por encontrarse con esa chica…


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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Mao el Dom Mayo 14, 2017 4:35 pm

No pudo evitar sorprenderse de repente ante la respuesta tan inmediata y clara, sin duda alguna, que aunque se moría de ganas de agachar la cabeza y cortar ese contacto visual que la estaba alterando tanto, junto a su mano de nuevo tocándola. Asintió rápidamente y varias veces ante la pregunta de Black, aprovechando para agachar la cabeza a la vez que él lo hacía, soltando un poco de aire por la boca, como si con eso fuese a conseguir que todo su nerviosismo se fuese.

Se quedó escuchándole atentamente, analizando todo lo que decía. Se sentía identificada con lo que decía, incluso en la manera de expresarse. Ella también utilizaba esas expresiones para sus sentimientos, asintiendo también cuando describía los síntomas que tenía, porque ella también lo sentía. Ella sí que sabía identificar todo aquello como una atracción que sentía por él, pero no sabía si porque era él o había algo más.

Entre todo su análisis y sobrecalentamiento como de costumbre, levantó la cabeza de golpe, con un pequeño brillo en los ojos. Sí, ese brillo también le tenía cada vez que miraba a Black a los ojos, pero ahora había dejado de lado sus sentimientos adolescentes para centrarse en la atracción que le produjo el saber que él también era mago. Nunca lo habría adivinado, o quizás antes también se lo dijo y no lo recordaba, o no quiso sacar el tema.

Iba a hablar sobre ello, intentando evitar de alguna manera el tema que estaban a punto de tratar. Si ya le costaba expresarse cuando no había que explicar sentimientos, imagináos con sentimientos. Marinette se ponía nerviosísima solo de pensarlo, pero parecía que su acompañante no quería ignorar el tema, y en parte era su culpa porque ella misma lo había sacado.

Su corazón latía a mil por hora ante esa pregunta, sobretodo cuando pudo ver en los ojos de Black toda la sinceridad ante su confesión de que se sentía confundido. Se mordió el labio levemente y con su mano derecha buscó la de él en su brazo, cogiéndola de nuevo ahora con ambas a la vez que agachaba la cabeza para que su flequillo le tapase los ojos. Iba a comenzar a hablar, y estaba segura de que Black iba a poder sentir lo nerviosa que estaba por cómo le iba a ir apretando la mano para darse más fuerza, para forzarse a decirlo todo.

-Sí... Es como, como... -Tomó aire, soltándole la mano al verse incapaz de ello y llevándose ambas al pecho, aún con la mirada apartada-. Cuando nos tocamos siento como se me revuelve todo el estómago y el corazón me late muy rápido y siento que se me va a salir me pongo muy nerviosa y me pierdo en tus ojos cuando te miro porque desde que te vi me pareciste muy guapo y amable y-. Se tomó un momento para respirar profundo, levantando la mirada completamente avergonzada, tapándose la cara con ambas manos-. Es muy tarde para pedir empezar de nuevo mi confesión de sentimientos ¿verdad? -Le miraba con sus ojitos por encima de sus manos, rindiéndose y finalmente tapándolos también-. No sé qué es, nunca se sentido nada así, no sé si es porque nunca he tenido interacciones de este tipo o porque eres tú Black, q-quiero conocerte y quiero pasar tiempo contigo pero me pongo tan nerviosa que no sé cómo expresarme... No sé como idenfiticar estos sentimientos, pese a que he leído miles de situaciones así, ahora no sé cómo clasificar las mías propias-. Volvió a asomar sus ojos, buscando la mirada de Black o al menos algún gesto en su cara que le dejase saber cómo estaba reaccionando, porque sí, todo aquello lo había hecho sin pensar, y ahora estaba pensando en las consecuencias que aquello podría tener para Black.

Quería que respondiese cuanto antes para acabar su sufrimiento personal y pasar a pensar de nuevo en lo que él le dijese, pero a la vez quería salir corriendo y esconderse de la vergüenza que estaba pasando. Nunca se había puesto así y era todo tan nuevo que a la vez que le atraía todo le daba miedo. Y no era que pensase que estaba yendo todo rápido, porque en la cabeza de Marinette todo va muy rápido, pero sentía una urgencia por identificar esos sentimientos y por calmarse, pese a que sabía que no iba a ser posible hasta quizás dentro de un tiempo.



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Tema Privado Re: Muestra gratis

Mensaje por Sakashima Touya el Jue Mayo 18, 2017 11:18 pm

A Black le vienen muchos pensamientos cuando escucha a Marinette hablar. Uno de ellos es el alivio que siente al ser comprendido por ella siendo similar la manera que se expresa al hablar, otro es tener anclada la idea de que puede morir en cualquier momento al ver como se acelera su corazón, pero una hace más eco y se hace notar de las demás, esa le dice que alimente sus ansias de aprender.

“Es desconocido, nuevo para mí, y por ello quiero saber más, permíteme que así sea”

—Ehhh Mari, sí que nos sentimos igual—Fue lo que se le ocurrió decir en esos momentos soltando unas carcajadas al final. Se dejó caer sobre la banca detrás suyo, esa en la que habían estado anteriormente. Allí sentado, apoyando sus codos en su rodillas, sus manos unidas, sus ojos fijos en ella—Sí que somos un par de  extraños

¿Lo eran? Tal vez eran sólo eran demasiado lentos los dos.

El cielo poco a poco cambiaba de tonalidad. A esa hora salía usualmente del trabajo y se iba a casa con algo de pan bajo el brazo que el viejo le daba junto a unos dulces de regalo. Hoy se iría con los brazos vacíos, pero tal vez no del todo, sólo tal vez hoy aprendería algo.

—Hey Mari—le llamó—Préstame tu mano—Pidió a la vez que extendía su izquierda para alcanzarla y estrecharla con sus dedos. Cálida, contrastaba perfectamente con la suya que era fría como la temperatura a su alrededor, esa que se estaba formado ante la pronta ausencia del sol.

¿Por qué hacia todo esto te preguntarás? Por probar. Si no sabía lo que era, por lo menos intentaría comprenderlo para así aprender de esto nuevo que Black experimentaba. Y si Marinette estaba igual que él, la arrastraría a todo esto, para que ella aclarará sus ideas, después de todo ambos salían ganando.

—Jajaja Sigue provocándome cosquillas tu contacto—
Su ruidosa voz resonó con fuerza haciéndose escuchar su risa por todo el parque donde no había nadie más que ellos dos. Quiso intensificar el contacto, atrapando aquella extremidad ajena entre sus dos manos, absorbiendo su calor, haciendo que el frio sus manos tenían adquirieran la misma temperatura corporal que la suya—Puede ser raro, complicado, pero me gusta…

Si, le gustaba mucho. No iba a ocultarlo, porque así era Black, sincero, directo. En especial en su compañía, al igual sus palabras no las piensa, simplemente salen de sus labios, nada las limita, nada las para.

—Sabes Marinette, yo quiero comprenderlo, pero quiero aprenderlo a tu lado ¿Te parece si aprendemos juntos?—Se atreve a preguntar a la vez que esboza una sonrisa, esa con la que le conoció, con la que le invito la muestra gratis.

Porque contigo es más fácil, contigo no hay miedo, tu compañía me pondrá nervioso pero a la vez me tranquiliza, me da seguridad…


Somos grandes...

Al Blackass le agrada(?):
Lo Obvio(?)


¡Además!

//El pinche quejica del Haza// La perdedora de la Trini// El fantasma de Kanade// La grandiosa vicepresi//
(????)

*Agregaría sus stamps pero se perdieron en los confines de espacio y tiempo(?)*
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