Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Invitado el Lun Jul 25, 2016 2:00 pm

- Asahina, definitivamente no puedo ayudarte más. Tengo más alumnos que necesitan mi ayuda y...
- ¡Pero profesor! Necesito ayuda con esta asignatura urgentemente... -supliqué al hombre que se encontraba frente a mi tras su escritorio, pero con su mirada impasible me dejó claro que no iba a conseguir nada más de él, así que, derrotada, me levanté de la silla dispuesta a irme. El profesor soltó un largo suspiro.
-
Toma. -dijo con cierta pesadez y anotó algo en un papel pequeño- Aquí tienes la dirección de uno de mis alumnos. Tiene buenas calificaciones y creo que te podría ayudar. Avisaré de que vas esta tarde para allá -una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en mi cara mientras cogía el papel.
-
¡Muchísimas gracias! -hice el amago de ir a abrazarle pero me contuve, agachando la cabeza de manera respetuosa- ¡Muchas, muchísimas gracias! -salí del despacho a toda prisa. Aún me quedaba medio día para ir, pero ya estaba deseosa de conocer a mi nuevo profesor particular.


.  .  .


Pasó el día más rápido de lo que me esperaba, y salí de mi habitación de Takemori cargando con mi mochila algo antes de lo previsto. Me encaminé hacia una pastelería a la que siempre iba y compré una caja en la que venían una docena de Donuts de diferentes sabores y colores. Ya con el cargamento preparado, puse rumbo al objetivo preguntando un par de veces a las personas de la calle por dicha dirección, ya que no tenía mucha idea de dónde era. Finalmente llegué, diez minutos tarde de la hora que me dijo el profesor por culpa de mi vaga orientación. Era un edificio muy alto y aparentemente caro, hasta me abrió la puerta una especie de mayordomo que me preguntó hacia qué piso iba. Se fijó en mi ropa, la cual seguía siendo el uniforme de Takemori. No sabía qué ponerme en esos casos y tampoco tenía mucha variedad. Le enseñé el papel con la dirección y me acompañó hasta la misma puerta. Estaba nerviosa; no quería dar mala impresión. El mayordomo me abandonó en el umbral de la puerta. En una mano llevaba la caja de dulces; con la otra pulsé tímidamente el botón del timbre. "¿C-cómo será? ¿Será amable? ¡Ah! ¡Quizás es diabético y no puede comer dulces!" pensé poniéndome aún más nerviosa, mordiéndome el labio inferior y mirando alrededor sin saber qué hacer. "¡¡AAH!! ¡¿Qué hagooo?! ¡Va a abrir la puerta de un momento a otrooo!" cada vez, más y más nerviosa, empezando a botar sobre la punta de mis pies. Y entonces, ocurrió. Con un ruido seco la puerta se abrió ante mi.


- ¡Ah! ¡Ho-hola, siento molestar...! ¡S-soy Aoi Asahina-chan, la alumna que iba a venir hoy de parte del profesor que te avisó...! -me presenté agachándome de golpe para saludar sin siquiera mirar a lo que tenía delante. Las palabras salían de mi boca a toda velocidad.
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Tema Privado Re: Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Invitado el Lun Jul 25, 2016 5:39 pm

Issei estaba tumbado en el sofá de casa debido a su accidente de tráfico, pasaban las semanas más lentas de toda su vida. Aquellas fracturas de costillas le imposibilitaron volver al instituto, al menos no de manera tempranera, estaría de reposo un mes más como mínimo, antes de hacerse otra radiografía y ver el estado de los huesos del costillar. Escuchó su teléfono sonar, pero estaba demasiado lejos. Fredderich, se lo acercó al joven amo con una rapidez asombrosa — Muchísimas gracias Fred, puedes seguir con sus tareas, no se preocupe por mí, ahora me levantaré e iré a la bañera... — Miró la pantalla del teléfono ''Vaya, es el profesor takumi... ¿Qué cosa extraña me pedirá esta vez? Se preguntó para si mismo mientras descolgaba el teléfono, charlando con aquel hombre — ¿¡En serio!? ¿¡Pero tú me has visto cara de profesor!? — Exclamó un alterado Issei, al cual le hacía poca gracia meter a un extraño en su hogar, no por el hecho de que un desconocido tuviese la dirección de su casa, si no porque no le gustaba traer visitas a casa — ¡Bueno, lo haré por esa alumna tuya, pero que conste que me debes una! — Volvió a alzar la voz con resignación, tirando el teléfono por el sofá. Levantó la cabeza para ver el lejano techo de su casa — Ay... Que yo no soy un profesor, maldición... Solo soy un repostero novato... — Suspira Issei poniéndose en pie, yendo directamente a la bañera para refrescarse y asearse para más tarde, pues encima, la chica iría el mismo día.

Después de unas larguísimas horas, Issei se acercó al balcón de su hogar, disfrutando de la vista de todo Éadrom desde aquella altura, podía ver incluso el parque de atracciones a la lejanía, cuando la polución era mínima. Friedderich se acercó hasta el joven amo, avisándole que una señorita había entrado en la recepción del gran edificio — Imagino que el botones le habrá hecho llegar hasta el edificio... Voy a abrirle la puerta, tú haz lo que desees, Fred — Con una pequeña sonrisa, se despidió de su anciano amigo, dirigiéndose a la puerta de su hogar. Con un largo y silencioso suspiro, acabó abriendo la puerta, enseñando una amable y sincera sonrisa — Bienvenida a mi hogar, imagino que serás Aoi, bueno, es un placer conocerte, yo me llamo Issei hei y... Por favor, tranquilizate, tampoco hace falta que seas tan seria y formal — Rió enternecido por al conducta de aquella chica y llevó una de sus manos al cabello de la joven Aoi revolviéndole suavemente el pelo — Anda, entra y... ¿Qué llevas ahí? — Señaló Issei con curiosidad una caja que no portaba ningún tipo de nombre o logotipo.
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Tema Privado Re: Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Invitado el Miér Jul 27, 2016 12:11 pm

Tras mi ansioso saludo, levanté la mirada al notar una mano tocando mi cabeza. Mi anfitrión era un chico alto, de pelo castaño, atlético y... lindo.  "Pensaba que iba a ser el típico estudioso de biblioteca..." dije fijándome mas en él y entrando en la casa, descalzándome en la puerta, dejando allí las zapatillas de deporte.

-
¡H-hai! -asentí irguiéndome de golpe ante su invitación- Con permiso... -dije suavemente al entrar. Mis ojos rápidamente repararon en unas marcas que tenía el chico bajo los ojos... parecían tatuajes. Me quedé mirándole quieta durante unos escasos segundos. Me miraba fijamente y me señalaba. Entonces mi cerebro procesó lo que mis oídos habían ignorado, alterándome levemente de nuevo.
-
¡A-ah, sí! -le mostré la caja, abriéndola frente a él mostrando en su interior doce donuts diferentes- No me gusta abordar la casa de alguien sin llevarle algo... -mientras lo decía, una inocente sonrisa se dibujó en mi rostro- ¡Así que traje mis bollos favoritos! Espero que te gusten -dije dándole la caja a él.

Miré alrededor: era una casa enorme y moderna, claramente de diseño y muy cara. Las vistas eran espectaculares desde allí, y que la mayor parte de las paredes fuesen cristaleras hacían del lugar un sitio muy iluminado y precioso. "¿Vive aquí él solo...?" pensé mientras avanzaba lentamente por el salón, girando sobre mi misma admirando todo. Había una escalera que supuse que llevaba a la planta de arriba. "¡Es un dúplex!" y cerca de la escalera vi una cocina con barra americana y muy bien equipada."Vaya... Él o su familia debe de tener dinero..." entonces me fijé.


- ¡¿E-eso es una piscina?! -señalé con emoción e ímpetu hacia el exterior. Desde allí se veía el césped y el agua iluminada. Por no hablar del olor que detectaba. Era una especie de "superpoder" que tenía, mi olfato se había sensibilizado al olor de las piscinas. Inmediatamente me recompuse, aclarándome la garganta y dando la espalda a la terraza para mirar al chico- B-bueno... He venido para que me ayudases... -dije agachándome a rebuscar en mi mochila sacando un libro, un archivador con apuntes y un cuaderno- Esto es en lo que necesito ayuda... -le tendí un libro de matemáticas- ¿podrías ayudarme? -le miré acercándome un poco con unos ojos enormes y vidriosos, tratando de dar pena.
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Tema Privado Re: Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 30, 2016 7:40 pm

''Otra más... ¿De verdad que tanto destacan en mi cara?'' Se preguntó para si mismo Issei mientras se hacía a un lado para dejar a la chica acceder a su domicilio privado, algo que escasas veces hacía, ya que no le gusta traer compañía a su casa. ''Parece que mi pregunta le asustó'' procuró reírse internamente observando el contenido de aquella caja que traía consigo. En su cara podía verse la sorpresa en cuanto el olor del dulce azúcar inundó sus fosas nasales, dándole un voraz apetito casi al instante de haberlas olfateado — Parecen estar... Deliciosos — Le costaba contener tanta saliva en la boca así que tragó con dificultad, quizás produciendo un sonido más sonoro de lo normal.

Cerró la puerta detrás de si mismo y cerró la caja nuevamente paseando libremente por la recepción de su hogar, parecía que la chica estaba muy distraída observando su hogar, algo que le causaba diversión. Se sorprendió casi dando un imperceptible bote al verla tan emocionada tras ver la amplia piscina en el exterior de su hogar, a través de la gran cristalera — En efecto, ahí fuera hay una piscina — Sonrió levemente mientras dejaba la caja de donuts encima de la mesa del salón. Giró en cuanto escuchó a la joven pidiendo ayuda con sus ejercicios, Issei, emitió un largo suspiro que no intentó si quiera disimular.

Es cierto, me comprometí a ayudarte, ese viejo profesor tuyo me debe una buena por tener que ayudar a una alumna suya en mis días festivos... — Tomó aquel libro de matemáticas que le tendía y lo abrió — Bueno, el libro es muy grueso, ¿Quieres que te explique las cuatrocientas páginas del libro o algo en específico? — Preguntó con voz bromista, llevando un mano al cabello de la joven Aoi, revolviendo su cabello de manera amistosa y tierna — Y no hace falta que pongas carita de pena y sueltes lágrimas de cocodrilo, ya me comprometí a hacerlo y yo nunca falto a mi palabra — Dejó el libro sobre la mesa y separó una de las sillas tirándola hacia él — Toma asiento mientras voy a la cocina a por algo de beber... ¿Que prefieres, un refresco, un té o café? — Preguntaba mientras emprendía su recorrido hacia la cocina. — Hay muchas más cosas, así que ven aquí si quieres algo distinto — Exclamó un poco, levantando su tono de voz para que pudiese oírle desde el salón.
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Tema Privado Re: Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 07, 2016 3:52 pm

El halago que el chico le hizo a los donuts que acababa de traer junto a su goloso gesto me hizo soltar una pequeña bocanada de aire, relajándome. Al menos había acertado con eso.

Aquel largo suspiro que salió de los labios de Issei hizo que mi corazón diese un vuelco. ¿Acaso le molestaba ayudarme? Rápidamente esa duda se resolvió al escuchar lo de que era su día libre, provocándome cierta incomodidad-
L-lo siento... -murmuré arrepentida desviando al suelo mi mirada. Sin embargo, aquella broma y su mano revolviendo mi pelo de nuevo hizo que alzase rápidamente la mirada para encontrarme con sus ojos, esperanzada. "¿Entonces me va a ayudar?" me pregunté en mi interior mientras una sensación de alivio y felicidad se iba extendiendo por cada una de mis terminaciones nerviosas esbozando una amplia y sincera sonrisa- ¡Claro! M-muchas gracias por acceder a ayudarme -agradecí efusivamente mientras me acercaba a la mesa donde él había movido la silla y dejado el libro sobre ella. La pregunta sobre la bebida me dejó fuera de juego. No sabía qué era correcto pedir en una situación así, así que decidí acercarme, asomándome al frigorífico- Etto... ¡Oh! -una de mis manos se lanzó habilidosamente hacia en interior, agarrando una botella de batido de chocolate con extrema rapidez- Esto es perfecto -dije con una pequeña sonrisa victoriosa mientras se lo enseñaba y me encaminaba de nuevo a la mesa tras coger un vaso que ya había preparado en la encimera. Me senté en una de las sillas que había frente a mi libro, y dejé la bebida a un lado. Abrí el libro por el índice y busqué rápidamente unas páginas mientras Issei se acercaba y acomodaba.


-
Pues en lo que mayormente necesito ayuda son en los temas de álgebra... Eso de mezclar letras y números no es lo mío... -expliqué algo avergonzada señalándole con el dedo en el libro los susodichos temas en las hojas que ya tenía preparadas- A mí mándame hacer deporte... no pensar... -murmuré en un hilo de voz, desinflándome, claramente desganada al pensar que sólo servía para hacer deporte. Rápidamente retomé mi actitud alegre usual, deseando que el chico no hubiese apreciado aquella frase ni aquel cambio.


-
Por curiosidad, Issei, ¿a ti te costó mucho entrar en la universidad? ¿Y qué estudias? -pregunté distraída mientras sacaba lápices y abría el cuaderno para tomar apuntes, mirándole atenta tras terminar de hacerlo.
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Tema Privado Re: Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 09, 2016 6:03 pm

Ni si quiera fue consciente de que aquella joven morena ya se encontraba detrás de él. Se sorprendió muchísimo en cuanto vio un largo brazo pasar por su lado y tomar la botella de batido de chocolate. Rió un poco, intentando recomponerse del susto — Si que eres silenciosa, Aoi. — Tomó una cocacola del interior de la nevera, una bien fresquita y cerró el frigorífico para volver al salón, donde habían ''preparado'' todo aquello que iba a tener que explicarle. Se sentó a su lado y tomó el libro, repasando las hojas del temario del cual debía ayudarle. — Algebra... Tu profesor es un poco... Entre tú y yo, un poco cabrón. — Rió despacio — Me tuve que esforzar muchísimo para comprender el álgebra, creo que comienzo a entender esas ''segundas intenciones'' de tu tutor — Explicó Issei para que le comprendiese, el porque dijo aquello. — Sí, pareces muy buena deportista. — Admitió inspeccionándola rápidamente para que no pensara nada extraño, tampoco quería parecer un acosador en su propia casa... ¡Ni si quiera aparentar serlo!

En fin, tendremos que comenzar con esto y, si haces bien los ejercicios, puede que te deje darte un baño en la piscina — Sonríe breve y toma una hoja de la libreta de Aoi y comienza por algo sencillo. Era una operación sencilla sin incógnitas. — ¿Crees que podrías hacer al menos esta para saber tu nivel de álgebra? — Preguntó con amabilidad el chico mientras miraba a Aoi. — Necesito una base en la cual trabajar, ni no conoces si quiera el orden de operaciones, tenemos un grave problema jovencita — Sonríe de forma amistosa y mira por una última vez la hoja de papel con una sencilla operación con siete números, multiplicaciones, divisiones, sumas y restas.
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Tema Privado Re: Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 17, 2016 3:46 pm

Cuando se sentó junto a mi mis ojos no evitaron reparar en la bebida que él había elegido. "Un refresco carbonatado... hum..." pensé para mi, recordando las dietas que tuve que seguir en el pasado donde obviamente no entraban ese tipo de bebidas. Entonces mi atención pasó a las palabras del chico. El hecho de que aquel profesor tuviese una razón oculta para que le hubiese elegido a él para ayudarme me sorprendió, y no pude evitar reír levemente al escucharlo de la boca de Issei. Aunque hubo otro hecho que hizo que todo mi ser se parase en seco por un momento. "¿Cómo que "parezco muy buena"? ¿N-no ha oído hablar de mí...?" me distraje en mis pensamientos mientras él cogía una hoja y escribía algo. "Quizás... Quizás es que no le guste la natación profesional y no siga las competiciones... Claro, debe ser eso" mi respiración se había acelerado por un momento; no había cabida en mi mente que alguien no pudiese reconocer mi esfuerzo como campeona de natación en numerosas ocasiones... Sino... ¿De qué me servía haber llegado a ello?- B-bueno... -murmuré casi inaudiblemente volviendo a prestar atención a lo que me acababa de mandar- Etto... -miré concentrada la operación, copiándola en mi cuaderno y comenzando a resolverla con absoluta determinación. Aquel ofrecimiento de dejarme usar su piscina me había motivado lo suficiente para dar lo máximo de mi, aunque siempre acababa dándolo. Tardé bastante, pero finalmente me pareció que la había resuelto de manera correcta. Tras hacerlo, me aparté un mechón de pelo de la cara y miré preocupada al chico.

-
¿Está bien? -pregunté insegura tomando un largo trago de batido de chocolate y tras esto me llevé la uña del dedo pulgar a la boca, mordiendo el borde con nerviosismo- A ver... Tardo un poco en hacerlas, pero la mayoría de las operaciones básicas las sé hacer... -abrí el cuaderno por unas páginas donde yo había estado anteriormente repasando dichas operaciones hasta un nivel intermedio- Sólo tengo que coger soltura y... bueno. Saber hacer las operaciones más complicadas -expliqué mostrando esta vez otras hojas de ejercicios totalmente erróneos y corregidos en color rojo por el anterior profesor, tiñendo las hojas por completo en carmesí.
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Tema Privado Re: Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 29, 2016 7:43 am

Issei miró a la joven Aoi, parecía algo nerviosa e inestable, como si hubiese dicho algo malo y por su culpa hubiese llegado a ese estado. Volvió la vista atrás unos segundos pero no recuerda haber dicho nada como para incomodarla. ¿Por qué entonces se mostraba tan extraña? Quizás ella fuese así, total, no se conocían de absolutamente nada, sí, eso debía ser. La oferta de la piscina parecía haberla motivado un poco en cuanto a los ejercicios se trataba, pues notaba el esfuerzo que le ponía a las operaciones. Tardó un poco más de la cuenta pero... Finalmente terminó con los ejercicios que le había impuesto Issei. Miró sus ejercicios casi todos tachados en rojos y abrió los ojos poniendo una mueca de sorpresa. — Tranquila Aoi, bajo mi tutela esto no volverá a pasar — Señaló los ejercicios con respuestas erróneas, tomando con cuidado su libreta para ver en que fallaba. — Vale... Ahora comprendo porque te sucede esto — Ríe un poco y extiende una mano hasta su cabello para revolverselo con cariño. Tomó el cuaderno y se sentó a su lado mientras bebía un poco de su refrescante coca-cola corrigiendo cada uno de los ejercicios. — ¡Aoi! ¡Las respuestas fueron excelentes! — Miró con sorpresa el cuaderno y sonrió — Creo que con unas explicaciones más y unos consejos para hacer álgebra y en el examen sacarás un diez — Sonrió más alegre aún, poniéndole una nueva tanda de ejercicios para que los hiciese.

Y así estuvieron por una hora y media, comiendo donuts y bebiendo, riendo de vez en cuando por algún chiste o algún tipo de anécdota, o incluso hablando de lo cascarabias e idiota que a veces se mostraba su ex-profesor de matemáticas, el mismo que el de Aoi — ¡Esto está genial Aoi! — Dijo corrigiendo los últimos ejercicios dejando estos a un lado en cuando los completaron. Se terminó su refresco y miró, extendiendo los brazos hacia arriba para desentumecer sus músculos — Ahora como prometí, podemos darnos un buen y merecido descanso en la piscina... Imagino que el profesor también te recomendó que trajeses bañador... ¿no? — Enarcó una ceja mientras se alzaba y tiraba las latas vacías a la papelera de su cocina y volvía rápidamente al salón donde estaba la joven Aoi.
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Tema Privado Re: Docena de donas en las alturas.

Mensaje por Christa N Reiss el Dom Oct 30, 2016 7:21 pm



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