6 AÑOS
Instituto Takemori Rol [ITR] es un foro de rol libre basado en una escuela que acepta seres sobrenaturales y humanos para que estos interactuen y se vea así que la paz es posible. Sin embargo nada puede ser utópico. No existe la paz eterna. Takemori se encuentra en una ciudad 'mágica' llamada Éadrom, la ciudad de la luz, creada por un ángel para que todo aquel que habite allí esté protegido. El ambiente es siempre agradable y puedes encontrar diversos secretos en este. Atrévete a interactuar con nosotros en un foro donde todo es posible.
Últimos temas
» Ficha sombría de Greed
Ayer a las 11:55 pm por Greed

» LIBRO DE FIRMAS
Ayer a las 11:38 pm por Tokusatsu kisune

» Tokusatsu Kitsune, el profesor acabado ID
Ayer a las 11:31 pm por Tokusatsu kisune

» Not yet...
Ayer a las 11:04 pm por Kasady Carnage

» Reserva de físicos
Ayer a las 10:48 pm por Kasady Carnage

» No tomes nada... sin pedirles permiso
Ayer a las 10:16 pm por Uruk Ishi Ir

» Dejo unas pocas dudas y me voy
Ayer a las 9:30 pm por Uruk Ishi Ir

» Actualización de personaje.
Ayer a las 8:48 pm por Gabriel Martizer

» El cuerpo clama al pecado -Priv Rebeca-
Ayer a las 8:45 pm por Bloop Brothers

» Ficha De Killua Zoldyck
Ayer a las 8:19 pm por Killua Zoldyck

¡CONFIRMACIÓN DE CUENTAS!
A partir del 8 de Junio, las cuentas nuevas deben ser confirmadas vía E-mail para evitar usuarios troll. Por favor, revisa tu correo, tanto en la sección principal como en la sección de Spam.Sí el correo no te ha llegado, por favor contáctate con la administración de ITR al Skype: lbotp-7
Conectarse

Recuperar mi contraseña


| Satoi Madarame ID |

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Finalizada | Satoi Madarame ID |

Mensaje por Satoi Madarame el Dom Jun 05, 2016 11:34 am





Los huesos sustentan la vida y perduran tras la muerte.

Satoi
Madarame
Tetsu
Japonés
08/09/1580
A: 22 años | R:436 años
Masculino
Indefinida
Trabaja en una floristería | Osteólogo | Estudiante
Universitario
Ciudad de Éadrom
Norowareta Hone

DESCRIPCIÓN FÍSICA
Mide 1.85 m y pesa 75 kg. Posee un cuerpo delgado y no muy musculoso, solo poco de ellos, más los huesos y algunas venas, se marcan en su piel, la cual es tersa y suave. Su tez es clara, mezcla entre una tonalidad amarillenta y rosa pálido. No tiene ninguna marca destacable en su cuerpo.

La forma de su rostro es ovalada, su mentón no es muy prominente al igual que sus pómulos.  Sus labios son finos y no muy carnosos, el labio inferior es un poco más voluminoso que el superior. Sus ojos son rasgados, los cuales están rodeados por una larga fila de largas pestañas ligeramente más claras que su cabello, además de muy tenues ojeras rojizas. Sendos iris son de color gris azulado, casi negro; en el iris derecho, tiene un minúsculo nevo que no se a simple vista. Sus cejas son delgadas y rectas y su nariz un poco respingada.

Tiene el cabello color azabache, con un largo que llega hasta debajo de sus orejas (las cubre), lacio con leves ondulaciones en las puntas. Una parte característica y propia de su raza, es que, tanto sus ojos como cabellera, pueden cambiar de tonalidad con respecto a la iluminación del cielo en ciertas ocasiones (que Satoi puede controlar). Cuando cambia de color se muestra un tono muy similar al del cielo combinado con blanco o gris claro.

La ropa que utiliza usualmente es ligera, de color claro o blanco en sí. Sobre todo, se le puede ver llevando camisas de botones, pantalones y zapatos sencillos.

DESCRIPCIÓN PSICLÓGICA
Calmo… Tanto su aura como su sonrisa siempre están llenas de tranquilidad y paz absoluta. Tiene un extraño tipo de alegría, mucho más pacífica que la del resto de personas. Es un tipo bastante taciturno, puede llegar hasta a ser tímido en cierto aspectos; no obstante, al entrar en confianza, se suelta bastante y puede relacionarse con los demás con mucha fluidez.

Es llevadero, respetuoso y carismático. Siempre busca la manera de no meterse en problemas y tratar de ser comprensivo con quienes le rodean. Antes de juzgar a alguien, prefiere verlo desde el punto de vista de ambos o pensar ¿Qué haría yo en su lugar? ¿Cómo me sentiría? Lo que nos lleva deducir que es un hombre muy empático. Sabe que la vida no es sencilla; pero se esfuerza al máximo para tener una existencia sin muchas turbulencias, en la que también pueda ayudar a otros a lugar ese objetivo. Es muy trabajador y dadivoso.

Suele ser positivo en los momentos difíciles, es de los que cree en la frase de ''el que se enoja, pierde''. Siendo un miembro de la sociedad que podría ser discriminado por sus antecedentes, ha aprendido a controlar los impulsos que cualquiera tendría cuando está frente a una injusticia; prefiere pensar bien antes que actuar por resentimiento. Su capacidad para manejar sus emociones es muy buena, sobre todo cuando está molesto.

Casi se podría decir que es sereno como la brisa que mece los árboles; sin embargo, esa brisa puede que en realidad sea una ráfaga.

Satoi, pese a que sí es dueño de un gran carisma, no está muy interesado en el sentir ajeno. El dolor no es algo que lo haga afín a los demás, después de todo, el sentimental rara vez lo experimenta y el físico no lo puede percibir. Su sentido moral discrepa de lo establecido. No hay bueno, no hay malo, solo hay (existir).

Puede parecer arrogante y quizás lo es. En un mundo donde existen varias verdades, prefiere creer en las suyas que en las del resto. Hasta cierto punto, es manipulador (si es que no lo es por completo). Las ''buenas acciones'' se aplican a la práctica de forma natural, entonces, básicamente, él no aparenta ser una persona distinta, es solo llevar a cabo un mecanismo conductual (como cuando los niños aprenden a ser corteses). Pese a esto, suele expresar sentimientos sinceros, ya que actuar contra su propia voluntad no es parte de sus planes.

Astuto, capaz de aprovechar cualquier acontecimiento para su propio beneficio. Manipular a los otros es su pan de cada día, claro, difícil no caer en su treta cuando él mismo se muestra como alguien comprensible, dispuesto a escuchar y a aconsejarte. Es un tanto egocéntrico, él es lo más importante en su mundo; solo hay una razón por la cual puede interesarse por otros más allá de la satisfacción de poder jugar con sus mentes: su hambre. Dejando aparte su gran amor a sí mismo, no es partidario del ser presuntuoso. Fue dotado con el don de la discreción.

Serio y calculador. Sus acciones se basan fundamentalmente en el análisis y razonamiento; no obstante, tiene presente la posibilidad de la contradicción y los sinsentido. Es probable que los demás lo vean como a un cínico o alguien complicado si lo llegan a conocer hasta tal punto; sin embargo, las crueldades que comete no significan lo mismo desde su perspectiva, son parte de su vivir. Madarame se define como un ser libre, ya que no se amedrenta por las ataduras de la muerte. El no temer al fenecimiento y estar preparado para el mismo, quizás fue lo único que adoptó del camino del guerrero.

GUSTOS
• Amante de la crueldad. El presenciar como, sobre todo los humanos, se autodestruyen entre sí o muestran sus más atroces facetas, lo hace sentir en cierta manera lleno.
• Las aves. Le fascina verlas volar y apreciar las diferencias entre cada especie. También le gustan los peces.
• La lluvia. Lo relaja el sonido de esta y además le fascina el olor de la tierra mojada.
• La naturaleza y la esencia de las flores.
• La carne, puede comerla hasta cruda. Aparte, le gustan las bolas de arroz.
• Comer el atún y la sardina en la lata.
• El color blanco, es su favorito.
• Caminar y conocer nuevos lugares.
• Hacer bolitas con las migas del pan.
• Estudiar. Le gusta aprender todo lo que pueda; además, le sirve para refrescar su memoria.
• La tecnología, ya que le ayuda a acceder de forma rápida a la información.
• Obviamente, los huesos son su más grande gusto y obsesión. Tiene cierta fijación por las esfenoides.
DISGUSTOS
• El bien y el mal como conceptos que rigen la ética.
• La charlatanería.
• Tener que gastar dinero de más por imprevistos. Le cuesta mucho ganarlo. Esto nos lleva a que odia las entrevistas de trabajo y el maldito koseki.
• La gente dependiente.
• El ruido excesivo.
• El órgano que menos le gusta es el hígado.
• Lidiar con heridas profundas en lugares poco visibles. Estas se le suelen infectar debido a que no se da cuenta de que las tiene.
• No le gusta dormir con calcetas.
• No le gusta mucho el fuego.
AFICIONES/HOBBIES
• Reconstruir esqueletos de cualquier tipo de animal. Algunas veces, diseca insectos.
• Coleccionar ojos.
• Tocar instrumentos, tales como el koto y el taiko.
• Practicar con sus armas para no perder la técnica.
• Elaborar arreglos florales.
• Cocinar.
• Mirar el cielo durante largos ratos.
HABILIDADES
• Separación, control y  alteración  ósea: habilidad de la raza que le permite separar los huesos de su cuerpo y hacerlos actuar por voluntad propia y también cambiar la forma de su esqueleto. También puede controlar huesos que no sean suyos; mas no puede hacerlo mientras estén dentro de un ser vivo ni tampoco puede alterarlos para que cambien de forma.

• Piel flexible: esta habilidad de la raza le permite estirar sus huesos sin romper la piel; no obstante, usada en exceso, puede dañar gravemente este órgano.

• Resistencia. Los Norowareta Hone son 15% más resistentes que los humanos.

• Sus reflejos son excelentes. Los ha desarrollador con el tiempo.

• Manejo de armas blancas y de fuego.

• Sabe tocar una gran gama de instrumentos tradicionales japoneses.

• Manejo de armas blancas y de fuego.

• Empatía, como habilidad social.

• Jiu-jitsu. Aprendió este arte marcial en su adolescencia.

• Es hábil armando y construyendo objetos.

Armas:

• Sus propios huesos, por ejemplo, convirtiéndolos en pequeñas lanzas.
• Katana, usualmente no la porta consigo.
• Rifle, tampoco suele portarlo.

PODERES
Réplica ósea:

Consiste en separar uno o más huesos de su propio cuerpo para alterarlos hasta tomar una forma idéntica a su esqueleto o similar a su apariencia externa. La réplica actúa a voluntad de Satoi , esta puede atacar y defenderse, a su vez ''puede'' (en realidad es Madarame controlándola) alterar huesos al igual que su usuario. Ventajoso cuando se encuentra en una batalla uno a uno.

Duración: 2 post.
Recarga: 3 post.
Veces por tema: 3 veces.
% de disminución: 10% de energía.
Contra: no se mueve igual de veloz que Satoi, se puede decir que su accionar es un poco torpe. Estos huesos no tienen tanta resistencia, se pueden comparar a los de un cuerpo humano; en pocas palabras, son menos resistentes bajo tensión que bajo compresión.


Kokkaku no yoroi:

Gracias a la habilidad para alterar sus huesos, es capaz de crear una fuerte coraza ósea que recubre su cuerpo, siguiendo la forma que tiene cada parte recubierta, para protegerse de los ataques enemigos. Sobre todo, las partes cubiertas siguen un patrón similar a las yoroi (armaduras japonesas) de tipo do-maru (que se abren por los laterales) en las cuales las zonas mayormente protegidas son: el do (protección pectoral), sode (de los hombros), sune-ate (piernas), haidate (muslos y caderas), kote (brazos), yugake (manos), mempo (cara) y kabuto (cabeza). Esas zonas mencionadas, conllevan los huesos con mayor fortaleza, comparables al acero.

Pese a tener cierta base en la protección de las yoroi, su forma es parecida a un esqueleto humano modificado.

Duración: 3 post.
Recarga: 4 post.
Veces por tema: 2 veces.
% de aumento: 40% de defensa.
% de disminución: 10% de agilidad  y 15% de velocidad.
Tolerancia: Puede soportar hasta 980° C (temperatura a la cual se incineran los huesos). La coraza puede ser pulverizada al ser sometida a la alta presión o fuerza de un ataque muy poderoso (los que usualmente requieren entre 2 o 1 post de duración y 4 o 5 de recarga), tres medios y seis débiles.
Contra: quitando las partes mencionadas, el resto del exoesqueleto/armadura es más frágil y fácil de romper. Algunas zonas quedan descubiertas, como el cuello.


Gashadokuro:

Máxima de alteración ósea al que puede llegar. Adapta la apariencia de un esqueleto gigante que puede llegar a medir máximo entre 15 y 20 metros y que se forma de diferentes huesos, tanto suyos como de cuerpos ya descompuestos. Sus huesos alcanzan una dureza y resistencia mayor en las áreas de soporte, para tener cierta movilidad. Utiliza sus manos para aplastar a los enemigos y sus dientes para devorarlos o arrancarles la cabeza (esto último solo en trama y con consentimiento del usuario).

Esta forma despierta el hambre de los Norowareta Hone por la energía espiritual y la carne, así como el  instinto de avidez por los huesos, huesos que usan para pegar en ellos mismos para hacerse incluso más grandes.

Duración: 2 post.
Recarga: 5 post.
Veces por tema: una vez.
% de aumento: 20% de defensa, 30% de fuerza, 35% de energía (solo en trama).
% de disminución: 15% de agilidad ,  30% de velocidad, 10% de energía y 10% de salud (sufre autolesiones).
— Contra: aunque destruir sea una tarea casi imposible (puede ser incinerado a 980° C), la forma más fácil de deshacerse de este es agotándolo. Al no tener músculos y moverse solo debido a la manipulación ósea, el Gashadokuro usualmente solo se desplaza arrastrándose, de lo contrario, quien usa el poder se vería implicado en una pérdida grande de energía. El permanecer mucho tiempo en ese estado puede causar daños irreparables al cuerpo del Norowareta Hone.


Hipnoquinesis (poder de trama):

Capacidad de controlar los patrones del sueño y, por ende, los sueños y pesadillas. Puede hacer dormir a sus enemigos por un tiempo determinado; no obstante, su nivel de manipulación todavía no le permite privar a los afectados del estado de somnolencia o dejarlos dormidos durante un largo período (funciona mejor si el o los individuos se han dormido por cuenta propia). Aunque es una capacidad nata de la raza, solo será usada con permiso del usuario en cuestión.

Duración: 4 post.
Recarga: 4 post.
Veces por tema: 1 vez.
% de disminución: 5% de energía por cada individuo.
Contra: es inútil contra seres de inteligencia artificial. Mientras usa la Hipnoquinesis, la visión de Madarame se nubla. El número máximo de objetivos sobre los cuales puede usar su poder es de 3, el tiempo límite de estado somnolencia, independientemente de cuántos sean afectados por el poder, es de diez minutos. Mientras el poder esté activo, Satoi puede recibir daño físico de quien no se vea afectado por el mismo.


Pesadilla lúcida (poder de trama):

Satoi induce inicialmente al o los afectados al estado de sueño con ayuda de la hipnoquinesis. Gracias a que puede controlar los patrones del sueño, en la etapa MOR (REM), produce un estado comparable a la parálisis del sueño, en el cual el cuerpo está inmóvil; pero se tiene plena consciencia del entorno pese a estar aún dormido.

La segunda etapa, involucra la presencia de un ente de aspecto similar a una sombra creado por Satoi; esta es una ilusión que se hace presente tanto en la realidad como en la pesadilla. En la realidad, la ilusión se materializa y provoca daño equivalente a una tercera parte del que se produce en la pesadilla. Se experimenta el sentir de ser ''devorado vivo'', comenzando en la zona de los músculos intercostales. Físicamente, la ilusión hiere esta parte del cuerpo enemigo para crear una apertura en la carne y así Madarame pueda extraer una costilla.

El propósito de este poder es, correspondientemente, apoderarse de un hueso del adversario y alimentarse espiritualmente del miedo, angustia o impotencia infundados. El alimento espiritual se traduce en energía.

Solomente será utilizado con la autorización pertinente.

Duración: 3 post.
Recarga: 5post.
Veces por tema: una vez.
% de disminución/ aumento: la disminución se anula debido el alimento espiritual equivale a un 5% de energía por individuo,  por lo cual tampoco tiene un aumento.
Contra: los mismos que la Hipnoquinesis. El número máximo de objetivos se reduce a dos y el tiempo de estado de somnolencia se reduce a cinco minutos.


Debilidades:

• Fuego, podrían llegar a incinerar su osamenta.
• Pese a que algunos de sus huesos pueden adquirir una resistencia comparable al acero, la resistencia no es equitativa en todo el esqueleto. Una gran fuerza o tensión puede quebrarlos.
• Su forma real es humanoide. Sin energías para atacar o con la guardia baja puede ser fácilmente herido.
• Algunos de sus poderes le producen autolesiones o lo vuelven propenso a ellas.
• No es capaz de sentir dolor, por consiguiente, aunque a simple vista parezca una ventaja, Satoi no es consciente del límite que posee su cuerpo para soportar un ataque. Tampoco puede saber a ciencia cierta cuándo es golpeado por ciertos poderes u armas, ya que no lo percibe.


HISTORIA
¿Alguna vez han escuchado la historia del yokai Gashadokuro? Aquel esqueleto gigante que está formado por los huesos de soldados que murieron en batalla o por inanición y nunca recibieron un ritual funerario adecuado; ese monstruo que se alimenta de otros arrancándoles la cabeza de un bocado.

¿O quizás les suene más Hone- Onna? La bella fémina que fue traicionada por su esposo y su amiga, lo que acabó en la muerte de la mujer y la convirtió en el terrible yokai de apariencia espléndida que trata de engañar a los hombres con los que se encuentra para llevarlos a su casa y, una vez allí, se transforma en Hone-Onna y absorbe el alma quien la acompaña.

Ambos son considerados mitos por los pobladores japoneses o por aquellos que conocen las historias; no obstante, ¿Qué sucedería si les digo que, probablemente, los avistamientos de los dos yokai pudieron haber sido reales y estos pertenecen a una raza que se encuentra al borde de la extinción?

Tal vez no lo sabían; pero en este mundo, existen, mejor dicho, existieron criaturas capaces de modificar sus huesos para tomar una apariencia más aterradora, seres que  actuaban como depredadores tanto de energía como de otros miembros de la cadena alimenticia y, a su vez, se encargaban de proteger y resguardar lo único que queda tras la muerte: los huesos.

Ellos, de los cuales muchos buscaban su verdadero propósito de existir, eran los Norowareta Hone.

El inicio:
Junto a las primeras poblaciones que se establecieron en Hokkaidô y Honshu, los Ainu y Emishi, convivió un grupo de nómadas provenientes de las tierras que hoy se conocen como Yamato, en la Prefectura de Nara. En aquel entonces, los nativos creían que eran solamente pobladores de Yamato que, por alguna razón, habían migrado a ese sitio, ya que no parecían tener intensión de crear conflicto; no obstante, pese a que sus rasgos eran idénticos a los del pueblo Yamato, estos en particular, no eran exactamente como ellos, al menos en esencia.

No mucho después, los Ainu, fueron los primeros en notar que aquellos nuevos habitantes podían reflejar en sus ojos y cabello los colores del cielo, por eso, al ver tal acto majestuoso y místico, pensaron que los kamui del cielo adoptaron formas humanas para presentarse ante ellos. Fueron venerados, algunos tratados como dioses benevolentes casi inquebrantables con una fuerza y resistencia increíble, que pocas veces trascendían al más allá; otros, simplemente les ofrecían el respeto que los supuestos kamui merecían.

Pero, al igual que no tardaron en darse cuenta que esos seres no eran como los otros, fueron testigos de esa razón que nunca se preguntaron al asentarse aquel grupo en ese lugar: ¿Por qué dejaron sus tierras? Tal vez era por la época de constantes luchas de territorio que no lo notaron con anterioridad, varios de los nativos habían desaparecido sin dejar rastro  aparente. Nada grata fue la sorpresa al descubrir a uno de sus kamui devorando con insaciabilidad a un ainu, con la mitad de su apariencia transformada en un atroz monstruo de huesos, que adjuntaba los de su víctima a él.

Nuevamente fueron echados de su hogar, porque sí, también habían sido echados de sus antiguas tierras y de toda locación en la cual vivieron. Nadie era capaz de vivir junto a ellos una vez que descubrían su verdadera naturaleza. Los ainu cambiaron su concepción de ellos de kamui benéficos a maléficos. Muy probablemente si hubiesen tenido contacto con verdaderos Yamato, habrían sabido de antemano que no eran humanos y que eran peligrosos, ya que fueron ellos quienes los nombraron Norowareta Hone (literalmente significa ''hueso maldito'' o ''esqueleto maldito'').

Los Norowareta Hone no eran kamuis, simplemente eran parte de una raza poco conocida por los humanos y muy abundante cuando todavía algunos grupos étnicos japoneses no habían sido sacados de sus territorios. Su apariencia humanoide les ayudaba a mezclarse fácilmente entre las personas; no obstante, estos poseían habilidades y poderes sobrenaturales, además de gran longevidad. El cambio de color de sus ojos y cabello era lo más resaltante, fueron perfeccionando lo que, en ese entonces, era una habilidad para camuflarse en cierta medida. Su otro rasgo se podía saber cuando eran heridos, el color de su sangre era casi púrpura, la misma era tóxica. Lo siguiente, su habilidad para moldear los huesos, notable solo en el momento de ser utilizada. Y de última y no conocida por muchos, la capacidad de controlar los patrones del sueño.

Su existencia significaba un extraño factor equilibrante. Depredadores por naturaleza, especialmente al ser atraídos de manera casi incontrolable por las osamentas ajenas. El alimentarse de distintos modos e incentivar los sentimientos de terror, formaba parte de su labor ser; sin embargo, no solo poseían un papel destructivo, también uno protector. Resguardaban los huesos de los fallecidos, esos ''restos'' que se creen de poco valor, pero que en realidad guardan en ellos la importante información llamada historia.

Básicamente, su tarea en el universo era hacerse cargo de lo que la mayoría deja atrás o quiere olvidar; no obstante, esto no era aceptado por los humanos en ese entonces. Viles adefesios no podían seguir atentando contra ellos, así que, con ayuda de cazadores y gente común, se encargaron de exterminarlos. La prueba y error los llevó a concluir que quemarlos era muy eficiente, a la vez que lo era llevarlos al límite de sus transformaciones.

Los sobrenaturales, optaron por huir y mantenerse ocultos de los raza humana, pese a que podían matarlos ''la unión hace la fuerza'', y solo en una pequeña región se encontraban muchos humanos habitándola. Quienes alguna vez fueron una raza numerosa, terminaron como un grupo no muy amplio de sobrevivientes. Todo se dio en un periodo que abarca cientos de años, hasta llegar al siglo XVI, período en el cual solo quedaban escasos cinco Norowareta Hone.

Ocho de setiembre, 1580:
Debido a la exterminación de los de su raza, Gosuke Madarame y Yurie Hōzōin, dos Norowareta Hone, tuvieron que vivir aparentando ser humanos comunes. Los antecedentes de Gosuke, tomaron la labor de sepultureros para encubrir sus actos de depredación y el acercamiento poco particular a los huesos, tarea que Madarame siguió en otra región cuando ellos fueron asesinados. Se juntó con Yurie poco tiempo después de haberla conocido, ella estuvo huyendo de un grupo de cazadores que querían quemarla viva y se refugió al lado de Gosuke al darse cuenta que era perteneciente a su misma raza.

Algunos años después de juntarse, decidieron trasladarse al sitio que hoy se conoce como Kakamigahara. Estando allí, procrearon a un bebé que nació una mañana el ocho de setiembre. Él era hermoso como la mujer que le dio la vida; un niño fuerte y aparentemente sano. Decidieron llamarlo Satoi, un augurio para que el recién nacido fuese sabio al crecer. Desde temprana edad, le enseñaron a controlar sus impulsos naturales y poderes, a su vez que le inculcaron todas las costumbres que debía saber para mezclarse entre la muchedumbre sin ser descubierto. Aunque se suponía el menor seguiría con el legado sepulturero de los Madarame, Gosuke tuvo que enseñarle a manejar la espada y a seguir el código ético del bushidō ya que las batallas por la unificación de Japón no cesaban y los sucesos alrededor de los Tokugawa y Oda solo dejaban en claro que la guerra continuaría.

Desde los ocho años, mostró talento en el uso de la katana. A esa edad también, comenzó a latir más fuerte en su interior aquel deseo por huesos. Los esqueletos de los fallecidos en pelea. Aquellas partes le parecían preciosas. Había vivido ocho años de su vida reprimiendo un deseo natural de su cuerpo y al final, Madarame se dejó llevar por su impulso. Con mucho fervor, fue tras los huesos más bellos que había visto hasta ese momento: los de su madre. La mujer siquiera tuvo tiempo de defenderse, Satoi la atrapó con la guardia completamente baja, después de todo nunca pensó que debería defenderse de su pequeño. Un corte en el vientre con sus huesos simulando una espada le fue suficiente al chico. La abrió desde esa parte. Algunos pedazos de la carne cruda los devoró para poder llegar hasta su objetivo principal.

Como si hubiese logrado la más grande hazaña, corrió hacia donde su padre se encontraba y se los mostró, sin poder borrar del rostro su dulce sonrisa ensangrentada. El hombre se contrarió. Su hijo acababa de matar a quien amaba; pero… ¿No era acaso culpa suya y de Yurie? Ellos intentaron suprimir la naturaleza del niño, por ese motivo, Gosuke no lo recriminó por sus acciones.
En el pueblo, expandieron el rumor de que Yurie murió al golpearse la cabeza mientras se encontraba realizando las labores del hogar. Al ser el sepulturero, nadie pidió explicaciones, menos al verlo devastado.

Los años pasaron y en ese momento acontecía la invasión a Corea, liderados por Toyotomi Hideyoshi. Satoi, con tan solo doce años, se convirtió en un joven completamente diestro con la katana. Quienes lo conocían, sabían que fácilmente podría unirse a las tropas de Tokugawa o Toyotomi si se lo proponía. Su futuro como un gran samurái era brillante; mas el joven no se mostraba muy anuente a la idea, él no quería ser el vasallo de nadie. Gosuke le explicó las implicaciones de pertenecer al ejército, además de comentarle que para cualquier chico ser admitido en el ejército era un completo honor. Para ese entonces, el padre del mozo ya se había dado cuenta de que algo no andaba bien con él, muchas veces entrenando lo golpeó fuertemente y Satoi ni se inmutó. Un hombre debía soportar el dolor; pero su hijo siquiera parecía sentirlo. Estaba seguro de que los samurái de alto rango estarían interesados en tener a un subordinado con esa característica.

Madarame respetaba y obedecía a su padre, motivo por el cual marchó sin cuestionar sus órdenes, aunque primero se encargó de mostrarle sus habilidades como guerrero. Ya que no lo volvería a ver, quería que el último recuerdo que guardase de él fuera mirar aquello que lo hacía sentir tan orgulloso de su hijo. Ya que Satoi observó por largo tiempo a su progenitor sepultar cadáveres, no le fue difícil encargarse del cuerpo. El azabache partió de su hogar y, como lo habían predicho sus vecinos y papá, no fue difícil que lo aceptaran en una de las tropas.

21 de octubre de 1600:
Desde su entrada al ejército, fue admirado por sus compañeros y algunos superiores, excepto por el líder de su grupo. Takemura Hayato, el samurái con mayor rango y más experiencia, quien lideraba esa pequeña fracción de 20 entre 16.000 soldados, nunca pensó en Satoi como alguien confiable. Había algo en su comportamiento, en su mirada… simplemente en el aura que emanaba que no le permitía simpatizar con él.

Madarame estuvo varios años junto a ellos y supo cómo ganarse el respeto de todos. Era considerado un gran guerrero. En sus cortos veinte años de vida, experimentó de primera mano la manipulación, ¿Cómo podían esas personas no darse cuenta de sus atrocidades? Incluso él sentía que su actuación de supuesto perfecto bushi era mala. Varios de sus compañeros yacían junto a sus propios huesos. Este sabía que Takemura no confiaba en él, era peligroso si llegaba a implantar esas ideas en el resto del grupo, así que decidió tomar cartas en el asunto.

La batalla en Sekigahara dio comienzo. Dentro del plan, se estipulaba que la tropa de Hayato se encontrara con el resto de guerreros al día siguiente. Esa noche deberían arribar; pero aquello no llegó a suceder. Esa misma noche, Madarame le solicito ser atendido para comentarle una estrategia en la cual pensó. Takemura se mostró reacio, pero al ser uno de sus bushi con mayor habilidad, terminó aceptando la petición.

Ambos se reunieron en la noche como acordaron. Hayato le expresó sentirse agotado, adormilado, mas lo escucharía de todas maneras para intentar espabilarse. Justo cuando el azabache comenzó a gesticular, Takemura cerró por completo los ojos. El joven aprovechó ese instante para quitarle la vida. Su cuerpo, al contrario de aquel que en cualquier momento comenzaría a podrirse, estaba revitalizado, eso significaba que los últimos minutos del samurái no fueron para nada gratos, claro, el mismo pudo producirle y ver la horrible pesadilla, la pesadilla de ser comido vivo.

Teniendo en mente que lo culparían por un crimen que sí cometió, asesinó a los diecinueve miembros restantes del equipo. Teniendo en cuenta que eran humanos y él podía modificar su cuerpo y controlar los huesos de los que fenecieron, era labor sencilla.

Justo después del hecho, Satoi se ocultó de la civilización durante cien años. Prefería vivir alejado de sus amados huesos a tener que soportar vivir al servicio de un shōgun peor aún, ser descubierto. Luego de la reclusión, pasó gran parte de su vida trasladándose, en períodos de aproximadamente veinte años, de ciudad en ciudad. Poco o nada era lo que escuchaba hablar de los de su raza, solo leyendas de yokai. En esas fechas, probablemente ahora él era el único sobreviviente.

Sangre:
''Estoy buscando una ciudad donde los seres como nosotros pueden vivir en paz. Se llama Éadrom, ¿Vendrás conmigo? Ambos merecemos una vida digna''.

Luego de un encuentro no tan agradable, decidieron seguir viajando juntos. Ambroise Evremond, un vampiro que huyó de los cazadores desde Francia, se convirtió en un buen amigo de Satoi. Tuvo que dejar su fortuna y a su familia atrás, todo aquello que le daba un alto estatus; pero era una decisión que no tenía peso contra la de salvar su vida.

Todo comenzó cuando Satoi, ciento veinte años atrás, iba a trasladarse a Nagasaki y lo encontró, por cuestiones azarosas o no del destino. Luego de que Ambroise casi perdiera la razón a causa de no haber bebido sangre en mucho tiempo, y decidiera ir contra Madarame (lo cual no logró), dadas sus circunstancias vividas semejantes, decidieron aliarse para sobrevivir. No fue si no hace cinco años, que el rubio de ojos verdes, en sus momentos de enriquecimiento intelectual, descubrió mencionada en unos libros una ciudad donde vivían los seres sobrenaturales. Al principio le pareció solo una bonita idea; pero luego se convirtió en una meta que quería alcanzar: el llegar juntos a aquella ciudad en la que, supuestamente, podrían vivir en paz.

Estaban en la llamada Era Taishō, la situación del país no era para nada similar a cuando él nació. Dado el acontecer mundial, debían tomar rutas alternas para seguir hacia el lugar que buscaban. Si alguien veía al extranjero con el japonés, nuevamente podían caer en peligro, como sucedía todos los años de travesía. A veces, Evremond se desanimaba, ¿Y si Éadrom no existía? Satoi le decía que nada perderían al buscarlo, aunque tardaran cien años, encontrarían esas tierras para al fin dejar de ser fugitivos.

Los dos, emprendieron viaje intentando no cruzarse con ningún civil. El vasto conocimiento de Satoi en campo y guerra les ayudó a crear una buena ruta por la cual ir, donde tampoco encontrarían militares (sería el peor de los casos). La andadura era complicada debido a que tuvieron que salir en invierno por la debilidad de Ambroise al sol. Los trechos eran difíciles de pasar, mientras se adentraban a las montañas, la dificultad aumentaba. Solo el segundo tramo del camino les tomó una semana y, mientras más rodeaban, más parecían tardarse. Con tres meses fuera, la situación empeoró; los recursos llevados se estaban agotando y Evremond ya no tenía sangre que beber. La de los animales no bastaba, ocupaba sangre humana.

En un punto culminante de su travesía, Ambroise cayó. Su cuerpo no daba a más. Le dijo a Satoi que continuara sin él; no obstante, este no lo dejaría solo. Madarame le ofreció beber de su sangre; mas el francés se negó, no podía beber sangre de su amigo. El azabache insistió, dejando resonar en sus oídos las leales palabras de amistad, hasta que finalmente lo convenció… y lo llevó directamente a su muerte. Mientras bebía, sintió como su cuerpo empezaba a temblar, la vista se le nubló y sus sentidos comenzaron a fallar; de pronto, ya no podía respirar y lo último que pudo ver fue el tranquilo rostro de Madarame.

''Olvidé que mi sangre es altamente tóxica''.

Suicidio doble:
En una época donde aún quedaban rezagos del Japón antiguo, Satoi decidió integrarse a la sociedad después de tanto tiempo; pero no todo podía ser tan fácil. Cuando quiso conseguir empleo, dado que los únicos registros de sus familiares, provenientes desde un sistema establecido en la era Tokugawa, eran de antecedientes sepultureros (dos antepasados y, al parecer, a él lo contaron como el tercer Madarame de su familia registrado), lo consideraron Burakumin, uno de los grupos sociales discriminados por cuestiones ocupacionales, consideradas impuras, de sus ancestros. Por esto, fue rechazado incontables veces en su búsqueda.

Comenzó a estudiar medicina en una pequeña universidad en Tokyo, a su vez, allí conoció a una joven Maiko llamada Honoka. Ella seguía el legado de su madre, una Geiko de renombre que aún mantenía en pie su casa de Geishas. Cada vez más, el número de artistas en esta área disminuía, por eso Satoi se mostró curioso por la labor de la señorita. Ella le explicaba que simplemente quería seguir la tradición de su familia, aunque fuera poco rentable.

Se podría decir que entre ambos se creó un fuerte vínculo. Siempre que él se dirigía a la universidad, Honoka se lo encontraba de camino, a veces iban juntos a comer a algún lugar. Madarame le contaba las peripecias de su trabajo y la chica le contaba las suyas; inclusive, el joven le ayudó a mejorar sus habilidades con el shamisen y el shakuhachi. Ella logró que Satoi le dijera que era hermosa y especial para él, por lo cual asumió que eran pareja; no obstante, su madre no estaba de acuerdo con la relación. A las manos de la mayor, llegó el koseki (registro familiar) de Madarame. Al ser una mujer tan tradicionalista, veía como la peor desgracia que su única hija se hubiese enamorado de un Burakumin.

Arribada la Segunda Guerra Mundial, el pelinegro tuvo que enlistarse en ejército. Su destino era incierto, bien podría quedarse dentro del país o ser enviado junto a otros a territorio desconocido; para su suerte, fue lo primero. Dado el desenlace de ese suceso histórico que todos conocemos, la situación del país no fue la mejor por un tiempo. Honoka creyó que Satoi había muerto en batalla; pero no mucho tiempo después recibió noticias de que él regresaría a Tokyo junto a algunas tropas.

Honoka lo recibió en brazos, con lágrimas en sus ojos. Su madre la había echado de la casa y lo único que le quedaba era él. Madarame, con una expresión derrotista, le dijo lo exactamente lo mismo. Ese mismo día, en una habitación rentada, los dos estuvieron mucho tiempo en silencio, uno al lado del otro, hasta que Satoi decidió hablar: ''Cometamos suicidio doble''. Tomó su mano y le susurró que morirían juntos y podrían ser felices en el otro mundo, porque en ese mundo terrenal nunca lo serían. Ella tragó duro y asintió.

Caída la noche, se dirigieron hacia un puente de gran altura al oeste de la ciudad. Los dos amantes consumarían su amor de aquella forma. Estando en el borde del puente, Honoka le expresó que lo amaba, él le respondió con un beso en la frente. La joven lo tomó de la mano y saltaron, juntos, o al menos eso creyó. Su mayor demostración de Hipnoquinesis la realizó mientras caía, fue cuestión de segundos para que, en el aire, pudiese dejarla dormida y hacerle creer que se tomaron de las manos hasta el final. Con huesos saliendo de sus pies, logró sostenerse del borde del puente y, con lo ayuda de los mismos, bajó cuidadosamente hacia el río para buscar el cuerpo inerte de su ''novia'', le extrajo la caja torácica y se la llevó consigo. Siempre consideró que lo más bello de Honoka, eran sus huesos.

Éadrom:
Algunos años  después de su falso suicidio, Madarame recordó aquellas ideas de Ambroise de una supuesta ciudad donde vivían seres sobrenaturales, ¿Y si aquellas historias que le contaba con tanta alegría el rubio eran ciertas? Luego de tanto tiempo, se desligó de esclavizante sociedad moderna y emprendió rumbo al lugar. Tal vez no lo expresara, pero realmente él solo buscaba libertad y muy dentro suyo sabía que, si ese lugar existía, la encontraría allí.

Gracias al nombre del Instituto Takemori, pudo dar con la ciudad y finalmente asentarse allí, eso aproximadamente, hace unos quince años. Consiguió varios empleos y aunque la carga de sus ancestros seguía, dado que la ciudad ofrecía ayuda para la mayoría de criaturas de razas distintas a la humana, pudo experimentar en varios campos laborales. En ese tiempo, también averiguó el porqué jamás sintió dolor físico en su vida, luego de 470 años, gracias a unos estudios médicos.

Logró matricularse en el instituto y, actualmente, sigue asistiendo como alumno regular. Posee una especialidad en Osteología, claro, los huesos son su más grande pasión; no obstante, la especialidad la obtuvo antes de mudarse a Éadrom.


OTROS DATOS
Datos extra:

• Su sangre tiene una coloración ligeramente más azulada, por lo cual se torna casi púrpura. Esto se debe a la alta toxicidad presente en la misma. El agente toxico, desconocido incluso por él, es el causante de la coloración. Literalmente es un veneno, uno muy potente.

• Nació con analgesia congénita, una mutación genética que, en su caso, causada por el gen SCN11A, le impide sentir dolor. Se diferencia de la neuropatía hereditaria sensitivo autonómica ya que en esta, básicamente, el único síntoma es no percibir los estímulos causantes del dolor (en la enfermedad mencionada es usual que se presente anhidrosis, retraso en el desarrollo mental, osteomielitis, etcétera). Satoi conserva la sensibilidad al tacto, a la presión y vibraciones; su percepción del frío y el calor está un tanto alterada, sobre todo la segunda. No presenta problemas con su capacidad cognitiva.

• Cabe destacar que el koseki fuera de usos para comprobar posibles antecedentes penales, es ilegal en Japón desde hace más de tres décadas; pero, como muchas costumbres arraigadas en países del todo mundo, se sigue practicando por cuestiones culturales, en especial si se trata de asuntos de trabajo o matrimonios. Los Burakumin siguen siendo un grupo social discriminado en la actualidad.

• Conserva la caja torácica de Honoka. La utiliza como jaula para un pequeño canario llamado Sorato, el cual tiene como mascota. De hecho, utiliza muchos huesos como adornos en su casa.

La jaula:

• La habilidad de cambiar las tonalidades de sus ojos y cabello no tiene mucha relevancia en el presente, por esa razón, pocas veces la utiliza y no se menciona  en el campo correspondiente.

• Tetsu es la forma alternativa para leer su nombre.

• Al parecer, es el único Norowareta Hone que queda vivo.


Apariencia humana:
Spoiler:






Apariencia verdadera:
La misma.

Nombre del físico:
Inventado.

Anime/Manga/videojuego:
Re°.




Última edición por Satoi Madarame el Mar Jun 07, 2016 11:53 am, editado 1 vez
avatar

Dromes :
91670
Reputación :
4
Mensajes :
314

Ver perfil de usuario
RAZA ÚNICA

Volver arriba Ir abajo

Finalizada Re: | Satoi Madarame ID |

Mensaje por Christa N Reiss el Dom Jun 05, 2016 12:13 pm

¡FALTA POCO! ¡YA CASI!


Hola hola! Bienvenid@ seas al instituto Takemori! esperamos sea de tu agrado y disfrute! pasaré a corregir ciertos detalles de tu ficha

♥︎ Poderes

♥︎ Gashadokuro: Por favor disminuye el tamaño del esqueleto gigante a 15 a 20 metros de altura.

♥︎ Hipnoquinesis (poder de trama): Disminuye en el apartado contra los objetivos a 3 y detalla que mientras esté activo ésta habilidad puede sufrir daño físico de aquel que no esté siendo afectado por la misma.

♥︎ Pesadilla lúcida (poder de trama): A pesar de estar en limitación de poder la prohibición de ilusión o materialización se te permitirá ésta debido a que es por trama, con consentimiento del afectado, y por una sola vez por tema con turnos activos bajos de 3 y una recarga de 5.

Sin más que agregar por el momento muchas gracias por tu atención esperando tu pronta modificación, al culminarlo postea que ya está modificado para que un moderador pase y haga las revisiones correspondientes! Cualquier duda que poseas puedes enviarme un MP y con gusto haré lo posible por guiarte y ayudarte! ANIMO y suerte! un beso
avatar

Salón :
3 A
Edad :
18
Dromes :
155393
Reputación :
57
Mensajes :
2764

Ver perfil de usuario
RAZA ÚNICA

Volver arriba Ir abajo

Finalizada Re: | Satoi Madarame ID |

Mensaje por Satoi Madarame el Mar Jun 07, 2016 11:57 am

Correcciones realizadas.


Gracias, Noire. | Gracias, Astrid.

| HablaPiensaActúa |
avatar

Dromes :
91670
Reputación :
4
Mensajes :
314

Ver perfil de usuario
RAZA ÚNICA

Volver arriba Ir abajo

Finalizada Re: | Satoi Madarame ID |

Mensaje por Christa N Reiss el Mar Jun 07, 2016 8:03 pm




Por favor ten paciencia hasta que se coloque tu color, si te encuentras baneado del chatbox puedes solicitar el desbanneo en este tema y sin más que agregar
nuevamente bienvenid@!
avatar

Salón :
3 A
Edad :
18
Dromes :
155393
Reputación :
57
Mensajes :
2764

Ver perfil de usuario
RAZA ÚNICA

Volver arriba Ir abajo

Finalizada Re: | Satoi Madarame ID |

Mensaje por Contenido patrocinado



Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.
El SIGUIENTE DISEÑO HA SIDO CREADO POR JONSEI ESPECIALMENTE PARA ITR. varios de los códigos aquí son de mi autoria y algunos otros editados. agradecemos a sr.smith, Mikae y Roshio por guiarme y prestarme sus códigos.