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[Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

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Evento [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Miér Ene 06, 2016 10:01 pm


Año Nuevo, Vida Nueva

¿Dónde está mi cuerpo?

¡Ha pasado algo horrible! Varios dulces del señor April Fool, se colaron en una venta de dulces navideños este 28 de diciembre [día de los inocentes], los dulces eran parte de un lote de bromas para fiesta de fin de año para los seres mágicos. Terminaron siendo distribuidos por toda Éadrom y empezaron a causar estragos… todos aquellos que consumieron dulces ¡han sido cambiados de cuerpos!


Recordatorio y fechas

Bien, como fue comentado en el tema de inscripción sus cuerpos se cambiaron para este evento, tienen una semana del 10 al 16 de Enero, el día 9 los cuerpos serán transformados y el 17 serán devueltos a su normalidad.


Cuerpos Intercambiados




Última edición por Misogi el Vie Ene 15, 2016 10:45 am, editado 1 vez
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2016 9:56 pm

Todo comenzó así ese día, se encontraba durmiendo y parecía que tenia un buen sueño dada la cara que mostraba en esos momentos, se podría decir que no quería despertar pero así no funciona el mundo por lo que la alarma sonó, y por desgracia este despertó, abrió sus ojos mostrando una gran molestia por el hecho de tener que ir a la escuela tan temprano. Como hace todas sus mañanas estira su musculatura para sentirse aliviado, venga que la sensación es hermosa, pero nota algo distinto, no le da mayor importancia total estaba medio-dormido, se levanta de manera poco agraciada medio balanceándose para encontrar el baño, choca con una pared.

-PERO SI EL BAÑO ESTABA AQUÍ!

Aclara un poco su vista para ver a sus alrededores y encuentra la puerta de este, algo molesto va hacia el, cuando mira al espejo nota algo extraño había un cuadro con el rostro una hermosa chica pero se movía y a la par de el, como si este fuera su reflejo... Cuando se da cuenta de que en realidad era su reflejo grito, bueno lo intento porque no se escucho nada, intento hablar y tampoco pudo... -Pero que... esta... PASANDO! No podía aceptar el haber cambiado de tal manera, era algo imposible... Para convencerse dio la prueba final... la gran prueba que decidiría todo, comenzó viendo su mano con una cara sobre actuada, un tanto preocupada de lo que sucedería a continuación, acto seguido la acerco a donde se encontrarían sus pectorales si estuviera en su cuerpo, cuando finalmente llego a tocar, lo supo... miro de vuelta al espejo mientras aun tenia su mano en su pecho.

-Me... he... convertido... en... una chica... esto no puede estar pasando, porque yo, porque... espera, esta cara me resulta familiar, de donde sera?...  AH!, ya recordé es esa tipa que es de un curso superior, la habré visto un par de veces en el instituto, esta bien por ahora debería encontrarla, para lo cual tendré que ir al instituto.. en esta forma... que fastidio...

Pero lo que no pensó fue que para ir al instituto necesita cambiarse de ropa, y para eso tendría que desnudarse, al darse cuenta de esto, dudo pero era necesario, por lo que lo hizo manera mas rápida y menos invasiva posible, tomo la ropa que iba a usar la y la dejo frente suyo e hizo el cambio, pero no sabia lo que le esperaba, el colocare el sostén fue unos de los mayores retos que ha enfrentado, cuando lo logro se sintió de alguna manera orgulloso, al terminar se dirigió al instituto, sintió como los padres de la chica la despedían pero este no le dio mucha importancia dio una reverencia y se fue, tuvo que preguntar mucho sobre como llegar dado que no tenia idea de donde estaba.

-Ahora que lo pienso debí darme cuenta de que estaba en un cuarto que no era mio, ha veces pienso que de verdad soy lento... bueno que mas da por ahora debo encontrar mi cuerpo, también debería asegurarme de no destacar mucho, no quiero arruinarle de alguna manera las relaciones a esta niña, SI SERÉ DISCRETO!  

Finalmente llego al instituto, entro de la manera mas natural posible para no levantar sospechas y entonces le vino una pregunta a la cabeza, ¿en que clase estaba esta chica?, dudando sobre que hacer decide simplemente no ir a clases, así que se queda esperando en el patio para ver si lograba encontrar su cuerpo, le pareció una buena idea ya que si algún conocido de esta chico lo encontraba podría decir que no se sentía bien y llevar la conversación de una manera para recibir la información que necesitaba, o sea el salón de clases correspondiente.

-A veces me impresiono de mi mismo y mis planes... bueno, realmente no, esto me pasa por no fijarme en la gente... ni se que edad se supone que tiene esta joven...


Agobiado por esto se recuesta en el patio y mira al cielo un rato, perdido en sus pensamientos da la hora del almuerzo y nota que no trajo nada de comida... la tripa le suena así que va a la cafetería, al ver lo llena que estaba se dispone a entrar en ella y logra comprar un par de panes, saco menos de lo usual dado que tenia un cuerpo mas pequeño por lo que comería menos, de igual manera era bastante, fue al patio nuevamente y vio un grupo de chicos almorzando donde antes estaba recostado, por lo que fue al otro extremo de el lugar, coloco la bolsa en el sitio y saco uno de los panes que compro.

-Una buena comida siempre alegra al corazón.

Mientras comía un chico paso a llevar su bolsa y derramo todo el contenido en el suelo, ademas lo piso, pidió disculpas con un notorio tono sarcástico... bueno,  el se enojo porque le botaron la comida, SU comida y  tomo la camisa de aquel muchacho, el chico parecía sorprendido por esto, pero a el no le importaba, era su pan y el lo tiro, nada mas importaba. Hizo lo siguiente, lo soltó y lo quedo mirando para que no se fuera, tomo su cuaderno y escribió lo siguiente. "Mira insecto, tráeme exactamente lo mismo que compre o no aseguro que tendrás descendencia" El chico obviamente asustado y confundido fue a buscarlo, le trajo el pan y se retiro, bueno... nada malo salio.

-Espera, esta bien que me comporte así con el cuerpo de esta chica... bueno digamos que conseguí algo de respeto, por ahora solo comeré.

Los chicos del otro lado le quedaron mirando extrañados por tal cambio de actitud en contraste con como se comportaba normalmente, a el no le importaba, el pan estaba bueno, siguiendo el transcurso del día  todo fue normal, no ocurrieron accidentes ni cosas por el estilo, cuando terminaron las clases y sin haber logrado encontrar su cuerpo, se dirigió a su lugar favorito o sea el bosque de Eadrom estuvo ahí un buen tiempo y la manada de perros que normalmente estaba con el se mantuvo alejada durante un tiempo hasta que entraron en confianza y se acercaron, tomo otra siesta usando a los perros como almohadas y se fue para el lugar donde había despertado, cuando llego le llamaron la atención por lo tarde que llegaba, acostumbrado a no tener horarios ya que vivía solo no lo entendía muy bien, tampoco la preocupación de los padres ya que había sido huérfano, pero simplemente lo dejo pasar, tenia que pensar mucho sobre que hacer mañana, simplemente tomo el cuaderno y escribió "Lo siento" y se fue a la cama, no miro la expresión de los padres porque no le importaba demasiado, solo se encerró y dispuso a dormir esperando un lago día mañana.

Al despertar al día siguiente noto que había vuelto a la normalidad, el hecho de no preocuparse sobre sus acciones lo puso feliz.

-SI JODEEEEEEEEER! PUEDO HABLAR! Ese imbécil de ayer sabrá lo que es molestar a alguien mas débil, realmente odio a esa gente... pero, ahora que lo pienso, ¿que habrán hecho con mi cuerpo ayer?


Esa duda sera resuelta en otra historia, pero por lo demás no hubo ninguna represalia grave, el espero que el altercado con aquel estudiante no afectara la vida cotidiana de la joven, pero por lo demás bien.
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Jue Ene 14, 2016 10:06 pm

Por alguna razón el despertador no sonó aquella mañana, por suerte era un día festivo, así que no debía preocuparme por llegar tarde a clases, o eso fue lo primero que vino a mi mente, pero luego recordé que tenía un compromiso al cual asistir, tal vez sería bueno revisar el presupuesto para comprar nuevas baterías, con ese tipo de incidentes. Estaba algo aturdido, sentía como si mi cuerpo no respondiese correctamente por lo que no quería levantarme aun de la cama, así que a partir de allí comenzaría a notar el extraño incidente, cuando al intentar alcanzar el reloj despertador que normalmente estaría ubicado sobre un closet del otro lado de la habitación, mi brazo no llegaría más allá del borde de mi cama; normalmente un solo estirón debería de llegar hasta el otro lado sin ningún esfuerzo, por lo que de inmediato note que mi brazo se sentía diferente –algo anda mal- pronuncie para mí mismo, en lo que sería probablemente el mayor susto que me habría llevado en siglos, al notar aquel agudo timbre que salía de mi garganta. -¡Que rayos!- volví a decir levantándome rápidamente de la cama, pero al estar en pie habría de percibir un gran cambio gravitacional que habría de hacerme caer de frente al suelo; por suerte mis manos de algún modo lograrían parar la caída, notando como por inercia un par de bultos rebotaban en mi pecho. – ¿Qué es esto? ¿Qué le pasa a mi voz? Y ¿Porque mis poderes no responden?-  eran las dudas que lograba articular en palabras, entre un sinfín que cruzaba por mi mente.

Me quede allí contra el suelo durante algunos minutos, respirando lentamente, tratando de adaptarme a las sensaciones de este cuerpo, repentinamente algunas lágrimas recorrían mis mejillas, mientras que en otros momentos estaba riendo a carcajadas, sin contar los momentos que sentía impulsos por cavar con el mundo… No podía estar completamente seguro, se trataba esto de la mente terrícola o quizás era producido por las hormonas femeninas. Fuera cual fuera, no estaba seguro de poder vivir con ello, debía encontrar la forma de regresar a mi cuerpo cuanto antes. Poniéndome en pie nuevamente, con un brazo bajo los que en el momento debía considerar mis pechos, para mantener el equilibrio. “Me pregunto ¿Cómo hará moro con esto?” paso por mis pensamientos. Un poco más acostumbrado a la sensación móvil de aquel pequeño cuerpo, mis pasos se dirigieron hacia la puerta de la habitación, ignorante de lo que allí me esperaba. Fue una de las sensaciones más horribles que podría haber experimentado, y no me refiero al hecho de que el exterior era un cementerio, como podría una chica vivir en semejante lugar… fuera de los humanos, habría algunos aspectos de los terrícolas que aún me faltaba investigar, y puedo decirlo con seguridad que aquella a quien pertenecía aquel cuerpo no era humana, pues al cruzar la luz del sol por aquella puerta, las palabras que usaría para describir aquel dolor, sería como si me arrancasen la piel y me pusieran cenizas calientes sobre las llagas. Con un fuerte alarido la puerta se cerraría a mis espaldas. –Esto va a ser un problema- dije para mí mismo, la molesta sensación se iba….

Encontrando un viejo espejo cubierto por una sábana blanca, mientras exploraba el lugar, a falta de algo mejor que hacer, pude echar un mejor vistazo del cuerpo que ahora tenía. En un comienzo me pareció un buen hallazgo, pero en cuanto pasaban los minutos en frente de aquel reflejo de cuerpo completo, comenzaba a dudar si aquello estaba bien, aquel demoniaco hallazgo, producto de volverme loco en tan reducido espacio. El primer altercado sucedería mientras planeaba en algún modo de ir en busca de mi cuerpo, quizás la noche sería un buen momento, determinado por la reacción que había tenido aquel cuerpo a la luz solar. En aquel momento me percate que estaba en pijama, no podía simplemente salir por ahí así, aunque tal vez sería mejor si lo hiciera; un verdadero conflicto moral se armaba en mi interior, a lo que la respuesta final cruzo por mi mente. “Tal vez nunca llegue a verle la cara a esta persona, sin embargo lo que haga o como me vea al salir será algo que sus conocidos siempre recordaran”. Así la respuesta era simple, debía hacer lo que debía hacer.  Tras algo de búsqueda impetuosa, la pálida piel de aquel rostro se volvería completamente roja, al encontrar tan atrevidas prendas de encaje negro y rojo en el cajón de la ropa interior…. –Quizás sea mejor si solo me cambio la pijama- volví a hablarme haciendo a un lado la ropa íntima.

Luego de sacarme los pijamas, sin darme cuenta y antes que pudiera vestir un traje negro de gala que había puesto sobre la cama, me encontraba nuevamente frente al espejo. “¡Esto es malo!” pensé mientras un ligero hilo rojo se deslizaba fuera de mi nariz; casi de un salto me daría media vuelta, ya tenía la ropa en mis manos, listo para vestirlas, cuando extraños pensamientos rondaban mi cabeza nuevamente una oportunidad como esta no volvería a pasarse por mi vida, aquel cuerpo estaba completamente a mi disposición y no había nadie en los alrededores que pudiese notar sonidos extraños; era completamente obvio lo que debía hacer, era la oportunidad perfecta para llevar mis investigaciones un paso más adelante. Dejando el vestido nuevamente de lado me apresure al espejo y separaría los labios lo más que pude, dejando salir un gran -¡Aaaahhhgggr!- Pude notarlo enseguida por el tamaño del maxilar, y el estado de los dientes. “morfológicamente diría que la dueña de este cuerpo es una chica de 18 años”. Al instante pude percatarme que aún había restos de lo que quiera que fuese eso entre los dientes, suavemente lo sacaría de la boca para lamerlo un poco y luego olerlo, su sabor era algo fuerte pero inconfundible –la probabilidad de una dieta necrófaga es bastante elevada… aunque quizás también coma otras formas de carroña…-

Mientras disfrutaba de los deleites de aquel cuerpo, sin descanso, añadiendo cada conocimiento posible a mi mente sobre aquella extraña espécimen, llegaría la noche y nuevamente la mañana, hasta caer rendido en la cama, esperándome un tranquilo sueño…. aun así puedo recordar claramente lo que hice aquella noche sin parar y como disfrute de ese cuerpo, llenando mi mente de conocimientos de su especie, aunque a veces me culpo a mi mismo al pensar que aquello fue tan malo como si hubiese violado su cuerpo.
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Vie Ene 15, 2016 12:02 am

Bien…solo un dulce más y a la cama… pronto saldrá el sol… uff… buena *se encierra como todas las noches en su querido mausoleo y descansa, luego de un tiempo una alarma le despierta* ¿Desde cuándo pongo despertador?... Ksenia…apaga la alarma… *no hay respuesta, ella seguía con los ojos cerrados ignorando todo a su alrededor, solo se estiro un poco y sintió golpear la pared* ah…¿Volvieron a cambiar la cama de lugar mientras dorm-… *Gran fue la sorpresa al notar que sus brazos se estiraron más de lo normal* ¿¡Es una Broma?! ¿Qué diablos le paso a mi voz?...y-yo no cambie de cuerpo anoche… *muy asustada se levantó de un salto de la cama* ah… ¡AHHHHHHHHHHH! E-esta no es mi habitación *ve por la ventana y estaba en la casa azul, hace mucho tiempo que no pisaba esas habitaciones pero no era el ala de las chicas, tenía otras vistas que se lo indicaban, antes de siquiera verse el cuerpo corrió al baño luchando con su estirado cuerpo, no sabía que hacer solo se vio en el espejo como un hombre*
…Esto no me lo creerá el profesor… *suspira y por suerte su cuerpo se reacomoda* Así que soy un hombre… *se pone a hacer poses frente al espejo tras quitarse la camisa que tenia de pijama* No estoy mal… Supongo que podría sacarle provecho a este cuerpo… Bueno…solo un experimento o dos hare antes de salir al mundo… *se guiña el ojo a si mismo en el espejo y cierra la puerta por si alguien llegase a venir y…………..

***CENSURADO POR CONTENIDO +18***


Tras un largo rato en el baño, un par de gemidos, una ducha y un cambio de ropa está listo para salir luego de muchos años al sol, consiente de ser invierno y que no mucho calor hacia no le importo llevar ropa de manga larga pero fina, de camino a la salida paso por su habitación, ese nido de cosas olvidado en muchas ocasiones, solo se detiene unos momentos para tomar algo de dinero y su poco usado celular. Ya con todo juntado se dirige al centro de la ciudad, muchos lugares estaban abiertos a esa hora y la gente iba y venía con las compras.

Bien…es ahora o nunca… aprovechemos que este cuerpo no es mío para hacer locuras *ríe con algo de nervio por lo que hará* y un, dos,…tres…go!

Luego del conteo da play a la canción en su celular y por las calles, entre la gente imitando los movimientos del video de la canción comenzó a andar medio desnudándose por la calle, causando muchas miradas y muchas risas a la vez…también la atención de la policía que comenzó a seguirlo lento solo para vigilarlo, mientras los pasos de “baile” no se detenían, hasta que la cosa se salió de control en cuanto lo que le quedaba de ropa salió volando por los aires, ahí la fiesta se acabó con un pequeño viaje a la comisaria para que pasase la noche por nudismo en la vía pública.

Mañana será otro día… supongo que hoy me he divertido mucho… a ver qué dirá el dueño de este cuerpo si mañana despierta en la cárcel y con una multa *se retuerce por las carcajadas hasta terminar dormido en su celda*
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Mamiko Sakakibara el Vie Ene 15, 2016 12:05 pm

Antes de leer (?):
Es largo (?).

La canción que canta un pedacito más adelante.

Boke: es un término para referirse al tonto, cabezahueca, cualquiercosaqueselesocurrayseasinónimo, en el Manzai (un tradicional estilo de diálogo cómico, los cuales son representados por dos personas: un Boke -un tonto- y un Tsukkomi -tipo listo xD-).

Mamiko usa ese término porque sí (?). A esto agreguemos que este tipo de representaciones se dan especialmente en la región de Kansai (Mamiko se crió en Kobe, que pertenece a esa región).

Estaba durmiendo plácida y profundamente. Luego de una larga noche comiendo dulces y viendo videos extraños en la web, lo único que Mamiko pedía en su vida eran largas horas de sueño; pero aquel deseo acabó cuando el despertador sonó… su timbre no era el que ella tenía configurado. Bostezó, aún sin abrir los ojos, y estiró la mano para buscar el celular, el cual solía colocar sobre la mesa de noche que estaba al lado de su cama… estaba. Por más que tanteó en el aire, no encontró absolutamente nada. Aquel molesto sonido seguía resonando en las paredes de la habitación. Suspiró pesadamente y abrió con lentitud los ojos, sentía los párpados pesados ya que aún estaba adormilada.

Vagamente se sentó en el colchón y colocó sus manos sobre las cobijas. Se quedó mirando un punto fijo de ellas esperando que el celular dejara de hacer, mas no sucedía aquello- ¿Eh?- se sobresaltó bastante al notar que la ropa de cama no era la misma que hace meses no cambiaba; sin embargo, la mayor sorpresa, se la llevó al notar que la cicatriz en el dorso de su mano derecha ya no estaba allí.

En ese instante, fue consciente de su entorno y su propio cuerpo. Se sentía extrañamente delgada, sus manos eran más finas y su cabello, ¡¿Ahora lo tenía largo?!, ni qué hablar de su expresión al darse cuenta que tenía cierto ''bulto'' en la entrepierna. De un brincó, se levantó de la cama y buscó un espejo en esa habitación desconocida. Rondó por el cuarto durante unos segundos, hasta que al fin dio con el bendito espejo- ¿Me he convertido… en otra chica?- tal vez estaba soñando, aunque otra probabilidad era que la hubiesen atacado con algún hechizo… no, recientemente no había peleado. También descartó la idea de ser  ''otra chica'' ya que, en definitiva, las chicas no tenían falo.

Puso sus manos sobre la suave piel de su cara y la jaló  hacia abajo- ¿Qué demonios está pasando?- regresó su cuarto y comenzó a registrar las pertenencias ajenas- ''¿Hideyoshi Konoshita?''- entre aquellas cosas, encontró las fotos de lo que, al parecer, había sido una sesión de fotos. El dueño de aquel cuerpo salía disfrazado con un kimono y orejas de gato, un traje de maid y lo que parecía ser un vestido de novia. La expresión de Mamiko (sí, bueno, estaba en otro cuerpo, pero ella era Mamiko) se deformó al ver eso. El tal Hideyoshi… ¿era acaso un travesti? Bueno, no era realmente de su interés si lo era o no.

Dejó todo en el mismo sitio donde lo encontró y decidió ir a tomar una ducha, no sin antes apagar el despertador. Bien, probablemente el chico tenía clases y realmente Mamiko desconocía si era responsable o no. Fugazmente se baño ignorando el hecho de que debía lavar el cuerpo de un hombre. La piel de él era más suave que la suya y su cuerpo no parecía tener ni una sola marca- Se siente… ligero al caminar- pensó en tanto se colocaba una toalla alrededor de la cintura para salir del baño. Era extraño no tener que cubrirse la parte posterior del cuerpo.

Se vistió con lo primero que encontró y, pese a que usar pantalones sin tener que aguantarse los regaños de los profesores la aliviaba mucho, esos pantalones en particular estaban algo ajustados. Revolcó la ropa del chico y encontró el uniforme de deportes. Se cambió y seguidamente estiró los brazos para comprobar qué tanto la dejaba moverse esa ropa- Mejor- ahora solo debía hacerse cargo del cabello. Sakaki usaba el cabello corto por dos razones: le daba pereza peinarse y le estorbaba. Nuavemente buscó entre las cosas del chico algo con que atar su cabello y, por suerte, encontró una liga. Con ayuda de sus manos, se hizo el cabello hacia atrás para amarrarlo, dejando así su frente al descubierto; algunos mechones rebeldes quisieron caer sobre su rostro, así que tuvo que sostenerlos con unos pasadores.

Hecho esto, agarró un bolso y echó en este la cartuchera y un cuaderno, tomó un poco de dinero (más bien mucho) y salió- Al salir debería ir a mi casa a guardar este dinero, aunque también podría dejarlo donde Dash…- maquinaba en tanto abría la puerta.

Una vez afuera, comenzó a caminar por los pasillos de la Casa Azul sin saber exactamente en dónde estaba la salida. Estaba pensando muy seriamente saltar por una ventana, pero con ese cuerpo nada le aseguraba que saldría viva de tal acción. Su porte era. el usual de Sakikabara: hombros sueltos y el mentón levemente levantado, como si mirara al resto despreciablemente; lo único distinto era su expresión, ya que ahora si se notaba un el desinterés. El aura que emitía no era para nada bueno.

Las personas saludaban a Hideyoshi, sí, porque ellos no sabían que en realidad era Mamiko… ella tan solo los ignoraba. «Hide-kun esto» «Hide-chan lo otro», ¿Por qué carajos tenía que ser una persona popular? Por lo que escucho salir de la boca de una chica, el tal Kinoshita pertenecía al Club de Idols- Jimon jitou mugen kugen yabai, zashou anshou ni nori agete iru...- cantó a lo bajo para comprobar si aquello era real o no. Podía lograr distintos tonos y eso la impresionaba.

Un rato después llegó al instituto y las miradas sobre su persona se hicieron notar. Algunos murmuraban «¿Qué le pasa a Hideyoshi?» otros «Se ve extrañamente cool» y algunos más «Seguro está practicando para interpretar algún personaje en el club de idols, ya saben, siempre tienen ideas únicas». Una vena se saltó en su frente.

- Kinoshita-kun- escuchó la voz de una señorita que tocó su espalda.

- ¿Qué carajos quieres?- le respondió malhumorada. Lo menos que necesitaba era que una molesta chica se acercara a hablarle.

- La pobre muchacha, puso una expresión totalmente desilusionada y entristecida, hasta que un pensamiento fugaz atravesó su cabeza.- Eres muy bueno actuando, Hide-kun- sus ojos brillaban. Lo sujetó del brazo y lo miró- A mis compañeras y a mí nos encantaría tomarte unas fotos, ¿Podemos? Le pediremos permiso a Eclair, por supuesto- con ese trato, parecía conocerlo de toda la vida.

- Ni de coña- respondió apartando su brazo para que se quitara y se dirigió a su salón. Al menos sus cuadernos decían cuál era.

Al llegar, y como era costumbre, se sentó cerca de la ventana.

- Hideyoshi-kun… ese no es tu campo- mencionó uno de sus compañeros. Mamiko tan solo lo miro como deseándole la muerte y se quitó de allí

- ¿Dónde me siento o qué?

- Vas allá- rió lento señalando su respectivo lugar- ¿Te levantaste de mal humor? Hoy… pareces extraño- pensaba que tal vez había discutido con su novia (¿la tenía?), aunque tampoco lo veía como un motivo para que se comportara de esa manera.  

Según la reacción de la gente, entendía que aquel chico era posiblemente amable y bueno con todos… ¿Por qué no había despertado en el cuerpo de un asesino en serie o un hikikomori? Su día hubiese sido más sencillo – No es nada, Boke, todo anda normal- le palmeó el hombro y se fue a su asiento. El chico que se quedó bastante… no hay palabras para describir su reacción ante aquella palabra que había usado para referirse a él.

Sakaki tomó asiento y observó a sus compañeros llegar poco a poco. Los minutos pasaban y el sueño comenzaba a apoderarse de sí. Pudo escuchar la voz del profesor cuando llegó al salón y les dio el ''Buenos días'', luego estaba explicando algo y después quién sabe, ya que su mente estaba completamente desconectada de ese mundo.

- Kinoshita- se escuchó a su profesor- ¿Podría decirme el resultado de la ecuación en la pizarra y explicarnos el procedimiento?- mencionó molesto el profesor. Sus fans en el salón estaban preocupadas. «Seguro estaba cansado por las prácticas» , pensaban. Mamiko suspiró con cierto fastidio y se rascó la nuca- El resultado es…- fue interrumpida por los susurros de sus compañeras, las cuáles le estaban dando la respuesta. Alzó una ceja y se revolvió los cabellos-  ¡Aggh! ¿Pueden hacer silencio? Son demasiado molestas- miró al maestro todavía con aquel desgano- Es tres equis a la dos menos siete ye a la dos equis- respondió con total molestia- Y si quiere revíselo en la calculadora, parece que ellas ya lo hicieron. No hay nada que explicar- a punto de tomar asiento, la campana que anunciaba el receso sonó.

Vería que comprarse con ese dinero, aunque debía guardar un poco para hacer su ''deposito''. Caminando, se encontró de nuevo a la misma chica de esa mañana, ¿No podía dejarla en paz?

- Hide-kun, ahora estuviste impresionante, ¿Cómo calculaste la ecucación tan rápido?- antes de que ''Hideyoshi'' pudiese dar una respuesta, un tipo bastante alto y fornido se acercó.

- Oye bastardo, no me importa si eres una estrella o lo que sea. Vi como trataste a mi novia esta mañana y no voy a permitir que ningún niñato trate así a mi chica.- se acercó y sujetó a Sakaki del cuello de la camisa

- ¡Espera, cariño!- intentó separarlo, pero el sujeto solo apretó más el agarre.

- ¿Ahora eres su héroe, basura?- con su mano derecha, le dio un empujón para apartarlo de su cuerpo; sin embargo… este no se movió ni un centímetro- ¿Qué carajos?- Sakakibara recordó que no estaba en su cuerpo (y no tenía ni idea que Kinoshita tenía poderes). Había olvidado que se sentía no tener un cuerpo ''entrenado''-¡Suéltame, maldito!

- ¡SUÉLTALO!-gritó la chica con lágrimas en sus ojos al ver como su novio estaba tratando a su idol. En eso, una botella plástica salió volando de quién sabe dónde y le calló al tipo en la cabeza. Detrás suyo, se podía sentir el aura ''demoniaca'' de los fans de Hide. El tipo lentamente lo soltó sin dejar de sentir el odio que las miradas de, tanto chicos como chicas, transmitían.

- Posdata mental: nunca te metas con un tipo que tiene muchos seguidores- dio media vuelta y, similar a un saludo militar solo que con su dedo del centro y el índice, se despidió de la chica.

Ese día, las clases transcurrieron de extraña manera. Cuando se pudo acostumbrar al cuerpo de Hideyoshi, logró hasta varias hazañas en la clase de deportes. Sakaki no entendía muy bien cuál era el afán del resto por tener a alguien a quién admirar; pero bueno, quizá ella también alguna vez en su vida había tenido a alguien quien era el equivalente de Hideyoshi para esas personas… solo que aplicado a ella.

Al acabar las clases, hizo lo que tenía planeado: fue a su lugar de trabajo e inclusive avisó que Mamiko no llegaría ese día (no sabía si alguien estaba en su cuerpo o si estaba soñando… todavía). Dijo que tenía una deuda con ella y le dio el dinero a su jefe (Daichi) para que lo guardará.- Dinero fácil.

Una vez que regresó a la Casa Azul, tomó un cuaderno y comenzó a escribir.

''Para el dueño de este cuerpo… ¿Hideyoshi? Bueno, al menos así me llamaron todo el día: tienes demasiada gente detrás de ti, elimina a algunos cuantos porque puede resultar un tanto molesto al caminar. Tu cama es muy cómoda. Compré algo de comida y evité ir a las actividades de tu club. Un tipo se metió contigo… tranquilo, tu cuerpo está en perfecto estado… aunque tal vez mañana tus músculos amanezcan acalambrados. Quizá te envíen un reporte. Eso es todo.
Atte: Mamiko Sakakibara.

PD: gracias por el dinero''.


Lo último lo escribió por descaro. Realmente le daba igual si ese chico se llegaba a molestar con ella. Buscó una pijama y se cambió la ropa, no sin antes soltarse el cabello. Como no tenía que trabajar, buscaría un largo descanso hasta el amanecer, esperando despertar en su cuerpo…



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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Raven Apple el Vie Ene 15, 2016 8:51 pm

Amanecí viendo directamente al techo, era completamente extraño, no era similar al que siempre suelo ver cada mañana, extrañada me alcé de la cama que por lo visto no era para nada como la mía, más sorprendida quedé al ver todo a mi alrededor-¿Cómo terminé en una habitación diferente?- si mis deducciones no eran equivocadas este cuarto tenía el diseño de las habitaciones para alumnos, por uno segundo terminé con el rostro enrojecido- No no no no, ¿acabo de hacer algo muy indebido con algún alumno?-pasaba mis manos hacia mi cabeza asustada-¡jamás sería a infiel! Pero… ¿Qué hago aquí?-levantándome de la cama noté que me sentía extraña, vi mis ropas y eran otras pero…mi cuerpo lucia demasiado distinto, era como si tuviera mas músculos, sin comprender fui en el baño para contemplar completamente asombrada que había otra persona frente el vidrio, esto me hizo retroceder de golpe y exclamar asustada, empezaba a tocar cada parte del cuerpo mientras observaba mi reflejo, sin dudas era yo, pero no tan completamente….tenía el cuerpo de uno de mis alumnos, esto me hizo gritar aterrorizada , aunque claro mi grito sonó más grave y potente.

Después de  caminar inquietamente por la habitación meditando todo esto y que rayos fue lo que sucedió, estaba recapitulando todo del día anterior y que tuvo de especial ese para…tener el cuerpo de un hombre que ahora que lo miro bien está muy bien formado esos músculos, abría la camiseta  y los tocaba con curiosidad, pero volviendo a la búsqueda de mis respuestas era algo que me daba la respuesta-Si fue algo que comí….ayer hubo una venta de dulces, creo que muchos decía tener un sabor particular, y además los vendían el 28 de diciembre, donde también es día de los inocentes como para hacer bromas que…

-Me las pagaran esos niños por cambiar los cuerpos de varios- ahora comprendía mejor todo, entonces contrariamente Narukami tendrá mi cuerpo que esto me provoca miedo, no lo conozco mucho pero si es tan típico de los hombres que lo primero que hacen es manosearse cuando tienen el cuerpo de una chica.

Medité unos segundos sobre buscar lo más antes posible mi cuerpo pero también se me vino a la mente hacer cosas realmente interesantes y traviesas-Puedo aprovechar este cuerpo al menos por este día para hacer varias cosillas que siempre he querido hacer jajaja-empezaba a reírme malvadamente como queriendo imitar  al mismo kira de Death Note y claro siendo ahora hombre me salía mucho mejor-Bueno al final se que él aprovechará mi cuerpo para hacer cosas…pervertidas,  yo porque no devolverle el favor-sabía que esto era muy poco ético, pero ahora no me importaba porque al final de cuentas para vista de otros yo soy Yuu Narukami, un hombre, sí un hombre que está por hacer varias locuras como para quizás manchar el nombre de la persona original, en fin esta será como mi venganza a lo que sea que hará él sobre mi cuerpo.

Pasé a tomar la ropa típica del chico y al vestirme no pude  evitar notar el gran cambio de sexo, esto hizo que me sonrojara levemente pero no tendría otra oportunidad, procedí a tocar todo este cuerpo estando desnudo, realmente si lo sabía cuidárselo y si ahora que lo tocaba con pasión no era por el portador original si no que quería sentir esto pero desde el punto de vista masculino, mis manos acariciaban esa zona, era muy distinto realmente pero si me llega el placer cuando acariciaba y movía mis manos de arriba a abajo, hasta el éxtasis esto me sorprendió pero pasaba rápidamente a limpiar lo que había dejado, estaba apenada ahora con lo que acababa de hacer aunque en parte no me arrepentía, terminando esa sesión, ya cambiada o cambiado salí del dormitorio y ahora con una sonrisa muy confiada proseguí a lo que estaba en mi plan,  corrí con energías puestas afuera de la casa roja, donde el joven  se hospedaba.

Pasaba así corriendo quería experimentar los poderes ajenos, no estaba segura cuales eran pero si no me equivocaba Narukami era un mago, ahora que tenía toda la magia dentro de mi sabría que tena genial era sacar los poderes sin sentirlos mermados, quería saber qué tipo de magia tenía  y concentrándome la supe al sentirla, era un invocador así que sin más pasé hacer lo posible algo torpe una invocación, era tal el caso persona Izanagi- ¡Persona!-sentía que debía mencionar tal palabra para hacerlo presente mío, así había funcionado, lo contemplé asombrada, si que ese joven tenía gran poder, no había pelea alguna que tomar y no la quería buscar pero al menos lograba sentirme libre y poderosa con esto, deshaciendo la invocación estaba  totalmente orgullosa de lógralo a la primera pero ahora el estomago comenzaba a sonar, marchaba para comer.

Quedando ya dentro de la cafetería  sentía que tenía más hambre de la usual comía todos como si fuera bestia, una vez terminando  se me ocurrió divertirme de cierto modo, salía ya cuando estaba cerca de un faro con tantos alumnos pasando para atraer su atención grité y una vez observándome probé algo que siempre atraía mi atención pues de un faro de luz empezaba a bailar, no uno normal si no que me trepaba de ese mismo faro y hacia puros movimientos al más puro estilo de pole dance,  sabía hacerlo bien pero nunca en público lo mostraba, todos se quedaron anonadados con verme así, pero no me importaba ya que no sabía quién era originalmente, unos impresionados o mejor dicho la mayoría sacaba sus celulares y cámaras tomándome vídeo, yo no podía dejar de sentirme libre, mientras girabas en el mismo faro, me trepaba solo con mis piernas y al final desabrochaba mi camisa para mostrar los pectorales que lucía, esto hacía sonrojar a varias chicas y me encantaba provocarlo, ahora era como una estrella para todos.

Una vez terminando bajando del faro hice una leve reverencia recibiendo aplausos y gritos de emoción-Gracias por todo y sus aplausos, ahora no olviden publicar ese video y compartirlo en toda red social- marchando reía mucho por dentro- la que le espera  al chico cuando vea ser la próxima estrella del baile-podría ser algo cruel con mis acciones pero eso ahora no me importaba la sentía como una única oportunidad en la vida, ahora a quien más quería impresionar era un persona en especial cumpliendo un deseo mío que le mencioné y quedo algo asustado-Debo buscar a Adrien y ponerme de cariñosa con él…o cariñoso- estaba muy emocionada mientras apretaba mis ojos como fangirl ahora si podría sacar uno de esos sueños locos míos fujoshis, ser hombre e intentar hacer yaoi, claro que tendría primero que demostrarle ser yo después lanzándomele encima, reía con esa idea sería muy escandaloso aunque divertido ver a mi novio algo asustado y sorprendido, después de ello me encargaría de los dulces y como volver a la normalidad, puesto que Narukami…ahora tenía a mi hija y no quiero que por una imprudencia termine dañando mi ahora suyo embarazo, además aun esas 2 voces pueden atacarlo y no sabría cómo reaccionar.





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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Vie Ene 15, 2016 8:56 pm

Ese sin duda había sido un día agitado, y es que, ¿cómo reaccionarías si despiertas un día y te has convertido en una persona completamente diferente?

Me levanté después de haber tenido un magnifico sueño en el que destrozaba platos sucios y los aventaba a las paredes, pero la dulce melodía del despertador me obligó a abrir los ojos, quité las sabanas que me aprisionaban y me pedían que me quedará otro rato, y puse mis pies en el tapiz delicadamente. Me quede observando un punto al vacío durante varios segundos, luego, con movimientos muy perezosos levante mi cuerpo y una sensación imposible de ignorar apareció. Me sentía claramente más alta, miré el suelo confundida, lo que me dio una perfecta vista de mis pies y el detalle que divisé no podía pasarlo por alto.

Mis pies eran de metal. Inconscientemente aguanté la respiración mientras alzaba mis manos temblorosas, con la esperanza de que siguieran siendo las mismas. Al verlas solté el aire contenido aumentando de manera notoria el ritmo de mi respiración. Agitada, abrí los ojos de par en par, sin poder articular palabra alguna miré a los lados. Esta no es mi habitación. Busqué alterada otra persona en el lugar, pero estaba sola. Corrí hacia lo que parecía ser el baño, con movimientos algo torpes que casi causan que me estrelle directo en el piso, en búsqueda del único espejo que seguro había allí.

Apoyé mi mano en el marco de la puerta y asomé mi cara. Esa no era yo. Mis ojos, mi cabello, todo había cambiado, quien se mostraba en ese espejo era un hombre. Hice muecas y moví mi cabeza de un lado a otro esperando que el reflejo no me fuese a seguir y no se tratase de mí, pero como era de esperarse, el reflejo me seguía sin dudarlo.

Imposible... –dije mientras pasaba suavemente mis dedos sobre mi mejilla, o de quien fuese esa mejilla.

Callé inmediatamente al escuchar la voz que había salido de mi garganta. “¿Esa es mi voz? ¿Esa es... mi voz?”. Aún algo asustada decidí volver a hablar.

Paralelepípedo –solté la primera palabra que se me vino a la mente y me sorprendí con el resultado, mi voz era muy grave.

Dejé de lado por un instante mi nueva voz y concentré la vista en mi cuerpo. El obvio aumento de musculatura y volumen me aterraba. Esto me dejó ver que no sólo mis pies y manos estaban constituidos meramente de metal, sino más bien todo mi cuerpo. Me toqué por todas partes, esperando hallar una apertura, como si se tratase de un traje que alguien me colocó mientras dormía para jugarme una mala pasada, pero nada, definitivamente era un cuerpo de carne y hueso, o bueno... en este caso de metal y cables. Me hallaba en otro cuerpo. Noté de inmediato el hecho de que carecía de un aparato reproductor, y por ende, también de la necesidad de ir al baño,  lo que volvía esto en algo mucho menos vergonzoso. Volví a mirar el espejo, y tiré de mis mejillas, el único rastro de piel que me quedaba. Era una sensación muy extraña, se sentía muy suave y fácil de tirar.
Me llené de pensamientos en un instante. “Este definitivamente es el cuerpo de alguien más... Entonces si yo tengo este cuerpo, ¿quién tiene el mío? ¿Y por qué alguien me haría esto? Bien, bien, bien, no importa cuanto lo piense, no llegaré a nada. Será mejor que me mueva, ¿y a dónde voy? ¡No puedo ir al instituto así, ni siquiera puedo entrar en mi salón! Ya sé, debo recuperar mi cuerpo, no sé cómo, ni dónde estará, pero debo hacerlo”.

Necesitaba ponerme algo de ropa. Caminé hasta lo que supuse era el armario y lo abrí algo desconfiada. Tomé prendas al azar y me las coloqué con sumo cuidado hasta estar completamente vestida.

Con mucha precaución conseguí salir hacia la ciudad, y es que no sabía en qué parte estaba exactamente. Caminé por las afueras del instituto toda la mañana buscando sin resultados. Incluso una persona desconocida se acercó a saludarme, aunque sólo le seguí la corriente, logré descubrir que mi nombre era Genos.

Cuando ya iban a ser eso de las dos de la tarde, decidí cesar mi búsqueda y sentarme en la banca de un parque para comer un sándwich, comprado con dinero que descubrí en mis bolsillos. “Al parecer el sabor que percibo de los alimentos se siente diferente en este cuerpo”. Masticaba lentamente mientras descubría el efecto que causaba en mis nuevas papilas gustativas. Cuando acabé, me mantuve sentada en el banco y apoyé mi cabeza en el respaldo de ésta para tener una preciosa vista del cielo. “Hasta los colores los percibo diferentes...”, devolví mi atención a mi cuerpo y observé detenidamente mis manos. Las movía con mucha confianza, como si tuviese un objeto invisible entre ellas. De pronto una extraña sacudida me recorrió de los pies a la cabeza y de un mero impulso lleve fuerza hacia mis manos, me sobresalté al recibir una reacción por parte de mi acto.

Una leve explosión nacida en la palma de mi mano llegó hasta la acera que estaba justo en mis pies y que me causó una gran conmoción, provocando que saltara en el asiento.

A-a-acabo de... ¿Qué demonios? –Mostré una sonrisa algo torcida que conllevó a una risa nerviosa– ¿Yo hice eso? –miré a mis alrededores buscando algún testigo, pero todos se hallaban en clases o trabajando.

Con algo de miedo, entrecerré los ojos con la intención de realizar la misma acción otra vez. Al hacerlo volví a sobresaltarme, pero esta vez me puse en pie.

“Esto... ¡Esto es genial! Veamos, ¿qué más esconderá este cuerpo? Aprovechando que estoy sola...”. Alcé mis brazos y los observé con atención.

Luego de varios minutos intentando causar otra reacción por mi parte, conseguí algo. De mis brazos, diversos tipos de armas podían salir si me concentraba lo suficiente en ello. Estuve varios segundos jugando con ellas viendo sus diferentes tipos, hasta que divisé a una señora caminar a lo lejos y guardé todo lo descubierto fingiendo demencia.

Volví a mis manos, algo en su poder me intrigaba. “Estos propulsores... me recuerdan un poco a los de Iron man...” Ante el nombre, medité unos segundos y una enorme sonrisa se plantó en mi rostro. Me alejé un poco más del lugar, adentrándome en un sitio lleno de árboles, y coloqué mis manos apuntando con las palmas al suelo.

Vamos, sin miedo –cerré los ojos y concentré toda mi fuerza en mis manos. En leves segundos la fuerza que salía de ella comenzaba a levantar mis pies de la tierra. Me tambaleé y después de varios intentos en los que caí al suelo, moviendo mi cuerpo como si fuese un ciervo recién nacido, conseguí levantarme con confianza.

Cada vez me elevaba más alto. “¡Más arriba! ¡Más!” Siempre con la vista hacia el cielo, la sonrisa en mi rostro de oreja a oreja no me la quitaba nadie.

Sentía que quería tocar el cielo. Al llegar a un punto considerable, concentré mi vista en la ciudad. A lo lejos se veía hermosa. Todo lucía tan pequeño. La belleza del momento me llevó a otros de mis impulsos repentinos. Detuve la propulsión que salía de mis manos y me dejé caer.

Spoiler:

Tenía bastantes metros hasta el suelo como para disfrutar un poco más de la vista. Mis brazos y piernas eran empujados atrás con la fuerza del viento, mi cabello bailaba de un lado a otro al igual que mis ropas y mi boca comenzaba a secarse dado que la tenía abierta, riendo y soltando gritos de emoción. Definitivamente ese momento jamás podría borrarlo de mi memoria. Por varios segundos, la perfección del momento me hizo olvidar absolutamente todo. Desde pequeña solía mirar el cielo, imaginando la sensación de volar, siempre lo asimilaba con libertad, razón por la que envidiaba a las aves cada vez que las veía. Pero esta vez yo era quien se sentía libre.

“Wow. Podría acostumbrarme a esto. Alto. Mi cuerpo” Y como si me hubiesen dado un cachetazo con un papel que ponía “realidad” sobre él, caí en cuenta de la situación. “Demonios”. Noté la poca distancia que me quedaba para tocar el suelo causando que todas mis extremidades se agitaran desesperadas como por cuenta propia.

Controlé mis movimientos de forma rápida y con mis manos expulsé nuevamente la fuerza que me mantendría estable. Con la cantidad de metros que podrían contarse con la mano, evité la caída con meneos torpes, que al final sólo me permitieron estrellarme a unos 2 metros de tocar el piso.
Bueno, pudo haber sido peor –reí mientras sobaba mi cabeza adolorida.

Luego de esa vivencia, caminé varias cuadras a la redonda del instituto buscando en vano, aunque no podía quitarme de la cabeza todo lo que estaba pasando. Ya una vez dada la noche decidí volver a la misma habitación en la que me había despertado. Creía en la posibilidad de que mañana amaneciese como ni nada hubiese pasado.

“¿Dónde estará mi cuerpo? Espero que mañana todo regrese a la normalidad...”, me lancé a la cama como un bulto sin vida y cerré mis ojos intentando no pensar más en el asunto hasta que conseguí conciliar el sueño.

A la mañana siguiente lo primero que salió de mi boca fue:
¡Si! –Brinqué por toda la habitación como una niña pequeña– ¡Jamás había estado tan feliz de ver mi rostro por la mañana! –Toqué mi cuerpo animada–. ¿Qué demonios estuviste haciendo en mi ausencia? Yo por mi parte me divertí bastante –sonreí.
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Meev el Vie Ene 15, 2016 11:30 pm

Todo suyo, para quien quiera leer mi experiencia como pelirroja.

Por la tarde, centro de Éadrom:

Se meneó, con un toque más femenino que de costumbre caminando con rapidez, ahora medía veinte centímetros más gracias a unos tacones de aguja y de tiras color noche, así que mucha gente giraba su cabeza para verle. Nadie podría adivinar que era un hombre en un cuerpo de mujer, sobretodo porque caminaba como una modelo profesional y tenía un porte elegante que más que hacerlo parecer presuntuoso le daba un toque de exquisita finura.

Se había comprado un vestido blanco, ceñido al cuerpo por necesidad. Con una cola larga que nacía de la cintura hasta los pies pero que era corto de enfrente, sobre la mitad de los muslos. Traía un lazo grueso negro que enmarcaba la cintura y terminaba en moño por la espalda. Era manga larga y tenía un escote que se frenaba hasta donde la tira azul tocaba en una “v” profunda, exhibiendo la mitad de los senos y todas las clavículas.

Parecía demasiado a gusto en un cuerpo femenino a decir verdad, seguía conservando un porte de orgullo así que se ganaba la mirada de todos mientras hacía de la acera una pasarela. No había terminado así por elección, hacia una hora había tenido que comprar ropa para vestirse a causa de un policía que trató de arrestarlo por indecencia pública cuando había soltado accidentalmente sus bóxer en plena persecución del maleante que lo había metido en ese cuerpo femenino, aunque sólo se había conseguido los zapatos y el vestido, porque interiores no traía y no planeaba comprarse, después de todo nada más usaría esas cosas una vez en su vida, o ese era su plan actual.

Ahora estaba más interesado en buscar al mismo tipo que perdió hacía un momento, ese maldito duende dulcero, ¡se las pagaría! él debió de haber terminado en una rubia exuberante alta de pecho doble D. Juró venganza eterna cuando se cruzó con su reflejo en un escaparate, frenó su paso para verse en el vidrio, se acomodó los senos e hizo una mueca tratando de juntar estos para que se vieran más voluminosos sin mucho éxito y notó entonces que su cara hacía palidecer su rostro. Chasqueó la lengua y decidió entrar al centro comercial, buscaría la tienda que daba muestras gratis de maquillaje, sí iba a ser mujer por un día tenía que verse fabulosa.

Media hora más tarde salió de la tienda luciendo un rostro perfectamente arreglado por una dependienta, "smokey eyes, cherry lips", y no sólo eso, había hecho migas con todas las chicas de las muestras, ellas se habían convencido de que iba a una cita importante y hasta le habían hecho hasta un peinado. En los quince minutos que llevaba dando vueltas por el centro comercial donde estaba, al menos cuatro chicos le habían pedido el teléfono y él les había dado un número diferente a cada uno de ellos.

A la media hora se cansó, así que decidió comprar algo de comer, aunque más bien consiguió gratis en el puesto de hamburguesas un paquete grande, cortesía del puberto en la caja al que también le dio un número falso. Los hombres inseguros eran tan fáciles de estafar, por algo él había salido hombre y no mujer, tenía más decencia y honradez siendo chico. Se hartó la comida chatarra, que no le supo tan bien... quizá no estaba en un cuerpo humano, como pensó en un inicio.

Para cuando salió del centro comercial, llevaba un collar nuevo y aretes, qué no eran muy caros pero le iban bien, no hacía falta decir que eran cortesía de otro chico esperanzado con el que se cruzó, eso de dar números falsos era muy rentable; dos horas más tarde traía un ramo de rosas en los brazos, que se ganó en una tienda junto a un bolso, sólo porque se dejó tomar una foto para un espectacular, y el mismo policía que lo había querido aprender al medio día, ahora lo acompañaba del brazo para arrestar al duende que persiguió hace unas horas.

Ser una mujer "indefensa" era un buen negocio, todos te regalaban cosas y hacían todo por ti, podría acostumbrarse... pero ya extrañaba su pene.



Hace cuatro horas en la Casa verde en el Instituto Takemori:

Se levantó desnudo, solía dormir así incluso en invierno porque se estaba más tibio entre las mantas. El frío le atacó el cuerpo haciéndolo crispar, se quejó con un gruñido y anduvo al baño en un gracioso zigzag, producto del sueño y la pereza mañanera. Quiso aventar la puerta para entrar, pero parecía haber calculado mal y terminó estrellándose con ella, ahora con los ojos medio entrecerrados empujó la tabla para al fin entrar.

Se sentó en la taza, porque le quedaba muy bajo el retrete y ciertamente no tenía ganas de salpicarse, en suma, aún tenía flojera. Acomodado con las piernas abiertas esperó a que su pene colgase, con sus respectivas bolas, pero no sintió más que el aire colarse entre los muslos y afectarlo mucho más allá de lo que le gustaría admitir, le entró un escalofrío como advertencia, que pasó por alto, al menos en un principio. A cambio, aún aturdido y con la absurda idea de que posiblemente lo tuviera encogido, llevó la mano abajo más que nada para investigar. Luego la alarma se encendió, justo cuando los dedos se hundieron entre los pliegues de piel, despertando en el tacto la sensación de humedad y calor, deslizó los dedos a lo largo de la abertura, porque podría haberse equivocado de lugar, pero no, lo que había allí era solo una abertura suave.

Se espabiló abriendo los ojos y se agachó abriendo más las piernas, básicamente doblado. Lo que vio fue irrefutable: una vagina…. tenía una vagina. Contra toda reacción, calmadamente se examinó, porque no podía creerlo, y la sensación de sí mismo hurgando allí era demasiado cruda, eso no era un sueño, no podía serlo, solo quedaba aceptar que tenía una rosada y tierna vagina; Cerró las piernas por reflejo, enderezando su espalda. Tratando de procesar mientras miraba fijamente sus muslos blancos y su vello anaranjado… ¿rojo?

Salió a la habitación buscando un espejo, entonces recordó que sólo tenía uno en el baño, así que se regresó. Lo primero que observó fue una cara que no era suya, porque sólo eso alcanzaba a ver, ¿era más bajito, no es cierto? Además la imagen del cabello carmín le chocó; era una mujer, una mujer pelirroja. Se tocó el rostro, incluso se abofeteó esperando despertar, cosa que no pasó aunque sí se metió un buen porrazo. No había duda ella era él. Más bajito, pelirrojo y con vagina.


¿Pero qué diablos me pasó?


Susurró con la voz delgada, y emitió un sonido de sorpresa justo después, se tocó el cuello… hasta su voz era diferente. Para ese momento no podía dejar de mirarse, era un completo desconocido,  ¡por Dios, tenía los ojos verdes! Abrió la boca  y se jaló desde al pelo hasta las mejillas, se dio cuenta de que tenía las uñas decoradas, alargó un suspiro, rascando su nuca mientras aún se miraba a los ojos, tratando de conocerse.

Debía admitir que muchas veces había pensado que tipo de reacción tendría ante un evento de tal magnitud. No se había esperado estar tan terriblemente sereno, por no decir tranquilo, luego pensó que mientras no fuera un cambio definitivo él estaba bien con ello. De inmediato se cabeza se llenó con ideas positivas, todas las cosas que pensó que podría hacer sin pena siendo una mujer, ¡vamos! ¿Qué beneficios podría traerle este cuerpo? Oh, oh, pechos, ahora tenía pechos, siempre quiso saber qué se sentía tener unos pechos generosos y esta era su oportunidad. Agachó la cabeza notando los bultos pequeños que brotaban pero no caían, eran pequeños y firmes… pequeños… No era copa D… ¿¡NO ERA COPA D!? ¿En qué mundo le pasaría algo así? De todos los cuerpos posibles de mujer, Meev, había caído en una pelirroja de pecho pequeño. Quiso matar a todo ser viviente habido en la tierra.

¡ERA COPA A!

¿Qué karma estaba pagando para que le arruinaran su mayor sueño guajiro? En ese momento a Uta no le cupieron en la cabeza razones, ni siquiera estaba tan perturbado por ser una mujer, simplemente no cabía en su pensamiento que tenía el pecho pequeñito, a pesar de siempre haberlo tenido plano, al parecer no estaba realmente consciente de que estaba exagerando… quizá eran las hormonas de ese cuerpo nuevo le estaban afectando ya. Sin embargo, nada impidió que su sangre empezara a hervir, y su cabello perdiera el color hasta ponerse rubio, cosa que pasó por alto al estarse viendo el pecho aún con furia, empezó a gritar con los colmillos brotando de los labios, a medio transformar.

Colérico se agarró tan fuerte al lavamanos que lo arrancó al jalarlo, porque no recordó que tenía días flojo; el chorro de agua salió con violencia directo a su cara cuando el peso de la losa quebró la tubería metálica. Se asustó tanto que se tropezó contra la pared del baño mientras tragaba agua, se cayó al poco tiempo tosiendo y se arrastró fuera del curso del agua para cerrar la llave de paso, tembló de inmediato se miró la piel, esperando verla dorada pero… no, seguía blanca y sus pechos seguían allí, después de todo ese no era su cuerpo.

Se tiró en el suelo, empapado y miró el techo del baño; pasada la etapa del enojo empezó a preguntarse cuanto tiempo se quedaría así ¿qué tal y era permanente? Se horrorizó, no porque realmente el cambio fuera algo malo, sino porque adoraba su cuerpo masculino y su vida como hombre. Ayer... repasó mentalmente su día, entonces recordó que le habían dado un caramelo navideño, a muchos en realidad, ¿se trataría de una broma o un hechizo mal hecho? Como sea era su única manera de investigar así que se levantó de inmediato, tenía que volver al centro de la cuidad a buscar al repartidor de dulces y recuperar su cuerpo.  

Sin secarse se colocó la primera playera de resaque limpia que encontró en el suelo, que le quedó como vestido, se dio el tiempo de buscarse unos pantalones, pero ninguno le quedó todos se le caían, así que sólo se puso unos bóxer que iba agarrando con una mano y una cazadora encima, salió dando tumbos porque sus sandalias le quedaban grandes.


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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 1:56 pm

Menma, pobre chico, siempre tiene pesadillas al dormir.

Desde pequeño las pesadillas lo persiguen como si fuera su presa favorita y tiene problemas para dormir por esto mismo. De niño, durante su estancia en el orfanato, solía quedarse despierto hasta altas horas de la noche para evitar esto mismo así que desvelarse era algo casi normal para él. Luego llegó Kurama y el pequeño Menma comenzó a dormir con el zorro que parecía ahuyentar de cierta manera los sueños que le perseguían.

Eso funcionó por algunos años y las pesadillas lo visitaban con menos frecuencia. Sus sueños se trasformaron  en imágenes graciosas a veces y otras en cosas raras. Como esa vez que soñó que era una mujer.

Sí, él había tenido ese sueño antes.

Por eso, cuando se despertó en la mañana, alarmado por un despertador inusualmente alto para ser el suyo no tomó mucha importancia al peso extra en lo que deberían ser sus pectorales.-¿Pero que manía la de soñar esto’ttebayo? - se dijo mientras se acomodaba debajo de las cobijas . Estiró las piernas que ahora, eran un poco más cortas que las suyas, más regordetas en los muslos y de alguna manera más delicadas. Suspiró llevándose una mano al cabello,  le sorprendió que esta vez solo le llegara hasta los hombros, en sus anteriores sueños siempre tuvo el cabello largo y ahora que lo examinaba con cuidado este era rojo.

Bien este sueño es realmente extraño…

Pobre ingenuo.

Como los minutos pasaban y parecía que nunca despertaría se levantó de golpe pero otra cosa llamó su atención disminuyendo su efusividad y frustración: No estaba en su cuarto. Avanzó a trompicones hasta una puerta cercana, que al abrir resultó ser el baño , se acercó al lavabo para mirarse al espejo y lo que vio le dejó totalmente fuera de lugar . -¡¿QUÉ DEMONIOS?! ¡¿POR QUÉ SOY HORO-SENSEI’TTEBAYO?! -  tratando de analizar la situación hizo un montón de muecas graciosas en el espejo, se estiró la mejilla y luego se miró los pechos. Al hacerlo la vergüenza le dominó y el rostro le ardió. Demasiado. Sí…literalmente su rostro estaba en llamas…

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡ME QUEMO! ¡ME QUEMO! –se tiró al piso rodando sobre si mismo hasta controlar la situación botando un montón de cosas en el proceso, productos de belleza femeninos en su mayoría  -¡LOS BOMBEROS! ¡ALGUIEN ¡ ¡AUXILIO ME QUEMO! -no comprendía nada y estaba encendido –literalmente hablando –  lo curioso es que su cuerpo no parecía dañado incluso si las llamas no se apagaban. Se sentó en el piso del baño  tratando de controlarse y aunque sus brazos y piernas parecían tener llamas aún, no dolía. No pasaba nada realmente.  

Qué carajos…

-Vamos Menma, solo es un sueño. Solo es un sueño… -se arrimó hasta una pared y comenzó a golpearse la cabeza contra esta para poder despertar. No funcionaba …

Entonces esto no…


-¡NO ES UN SUEÑO! ¡¿QUÉ VOY A HACER AHORA?! –

************Pausa de diez minutos por ataque de histeria***************

Luego de tranquilizarse y pensar la situación con la cabeza fría decidió que esto era alguna especie de broma. Se preguntó si la sensei estaría en su cuerpo ahora mismo…y qué estaría haciendo con él, también se preguntó si Kurama se habría percatado de las situación -…Kurama se va a reir tanto ¡Por eso siempre me dice que no coma dulces de extraños! ¡es la única explicación! -  murmuró yendo hasta la cama de Horo otra vez, o bueno, pensaba que estaba en su casa por tanto ella estaría en su departamento…  o ¿en la casa azul de Takemori? Ahora no recordaba donde pasó la noche antes de que lo que sea que pasó pasara.

Se acurrucó en la cama nuevamente. No pensaba salir de ahí con ese cuerpo tan voluble, parecía ser que al menor desfase se encendía en llamas –literalmente- lo que le recordó un poco a su niñez descubriendo sus propios poderes y como controlarlos.

-¡AGH! Debo hallar la forma de recuperar mi cuerpo…. –rodó un par de veces en la cama  y luego se detuvo. Después de su pequeño incidente en el baño su ropa había sido reducida a …DEMONIOS. Cubriéndose con la sábana hasta el pecho se sentó nuevamente. –Debo tranquilizarme, soy sensei  Horo ahora…¿tengo que ir al instituto? ¿No sería mejor llamar y avisar que no iré? –lo pensó un poco y cogió el teléfono que estaba en la mesita junto al a cama marcando el número de Takemori.  

-¡HOLA! –la voz le salió demasiado chillona. No conocía como se comportaba Horo pero sabía que era una mujer de temer por los comentarios de los alumnos de otros cursos -…Ah eh, estoy algo indispuesta hoy y no iré pongan un suplente  ¡Adios! -  Aunque trató de sonar firme más bien parecía todo lo contrario y le costó horrores no usar la muletilla con la que siempre terminaba sus frases. La había jodido bien grande…¿Cómo se le ocurría decir eso por teléfono? -…no creo que la despidan si no va al trabajo hoy… ¿Verdad? – Volvió a sentarse correctamente en la cama, tenía la sábana envuelta a modo de no verse a sí mismo o ¿misma? Bah… El asunto es que estaba completamente avergonzado de ser otra persona y más aún de ser una mujer.  Enseguida recordó otro detalle… -¡MI TRABAJO!

**************Pausa de cinco minutos por otro ataque de histeria**********

…ah..eh, sí sí, no podrá ir porque se lastimó en mi clase el día de hoy , soy su profesora en el instituto ¿Mi nombre? Ah… Horo- ¿Y su apellido? AH , no lo recuerdo… - ¿ Podrían decirle a Nidhoog que lo cubra? ¿Qué? ¡NO! ¡Menma no puede hablar ahora! ¡Está muy lastimado! ¡es más! ¡Qué le den  una semana de reposo!  ¡se rompió una pierna pero dice que se recuperará! – Tras decir eso colgó el teléfono rápidamente. Se llevó la mano al cabello y reprimió un grito de frustración lo que inmediatamente hizo que su cuerpo se cubriera de llamas

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -  volvió a arrojarse al piso rodando para apagar las llamas (ahora incluso estaba quemando la sábana con que se cubría el cuerpo) -¡Tranquilo Menma! ¡es como usar tus poderes! ¡solo concéntrate! ¡solo piensa en algo frío! ¡sí! –se sentó en medio de la habitación de la profesora analizando la situación, sus extremidades aún estaban en llamas lo que , para él,  era algo fascinante de observar pero siendo Menma , dejarse llevar por el pánico era bastante fácil después de todo , incluso en su propio cuerpo si perdía el control de sus emociones perdía el control de sus poderes.  Cerró los ojos tratando de concentrarse para controlar los poderes que emergían de su cuerpo  (¿o más bien el cuerpo de Horo? ) como si nada y de a poco se “apagó” , al lograrlo se sintió notablemente aliviado.

Se quedó sentado el piso por un rato, sobre la alfombra medio chamuscada y pensó su situación ¿Y si no volvía a su cuerpo? ¿Y si se quedaba como mujer toda la vida? ¿Y si no podía volver a ver Suzumu ahora por que no era Menma-kun? ¿Y si quemaba el apartamento de la profesora? ¿Y si la profesora no podía controlar sus poderes y desataba un huracán dentro de la  ciudad?  

-¡Ya basta! –se dijo poniéndose en pie de golpe. –Esto…esto es solo un sueño más. Sí, estoy dormido en casa y seguramente despertaré pronto.  

Dicho esto se acostó en la cama de la profesora nuevamente, haciéndose un ovillo y dispuesto a pasar en la cama todo el día sin levantarse y evitar la curiosidad que sentía por “explorar” el cuerpo de una mujer con total calma como podría hacer ahora que era Horo…

Y aún así no pudo evitar esa curiosidad que tenía pero eso no es algo que nadie aparte de él tenga que saber ¿Verdad? porque... Estoy seguro de que todo esto es un sueño'ttebayo!
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 4:54 pm

Un par de dulces, inocentes golosinas que parecían susurrar directamente a la mente “cómeme”, ¿qué mal podrían causar tan pequeños postres? “Ninguno” sería la respuesta obvia que daría la mayoría de la población, “caries” contestarían los dentistas, pero ambos grupos estarían muy lejos de hallar la respuesta idónea para este caso concreto ya que el enunciado “cambio de cuerpo” sonase como un tema completamente distinto. En esta ocasión, en efecto, esa sería la respuesta correcta.

El día comenzó con el sonido formado por un despertador que casi instantáneamente surtió efecto en Hideyoshi, quien rápidamente enderezó su tronco ayudándose del brazo izquierdo, quedando en un ángulo algo mayor de 90 grados. Dejaba que la alarma sonase hasta que le apeteciese callarse, se notaba algo extraño, como si hubiese pegado el estirón pero muscularmente, cosa para él imposible pues jamás se desarrollaría físicamente. Al dar los primeros parpadeos fue cuando notó que algo fallaba, repitió esa acción varias veces, pero allí permanecía aquello que nunca antes hubo visto en su corta vida: oscuridad. Tratando de espabilarse dio un par de palmadas en su rostro, notando una ligera diferencia con respecto al tacto que tenía su piel, como un poco más dura de lo habitual. –No recuerdo haberme dado ninguna textura, sigo en forma humana inclusive…- Por fin el sonido, venido de un celular distinto al que usaba, había cesado. Algo confuso, se levantó enseguida a abrir las cortinas de aquella habitación que le resultaba desconocida por lo que fue capaz de observar.

Echó un rápido vistazo por la ventana, no se encontraba en su cuarto de la casa azul, sino que más bien parecía encontrarse en algún lugar de Éadrom por el que jamás hubo estado antes. -¿Qué narices hice anoche? Solo tomé algún dulce si no me equivoco…- La posibilidad de que hubiese ingerido alcohol se reducía a 0 al no tener resaca, pero lo que pensó que debía hacer sin lugar a dudas era llegar de vuelta a Takemori e inventar alguna explicación a por qué había estado afuera. No fue hasta ese momento que, viéndose en pijama, fue a cambiarse y entonces se dio cuenta de que iba mal. -… ¿Me he transformado completamente en una chica…?- La falta de aquel bulto le hizo sentir más temor que su primera vez viendo tinieblas. Corrió en busca de un espejo, no creía que aquello fuese real sino un efecto de azúcar algo atrasado. Dio un pequeño bote hacia atrás cuando vio lo que el espejo reflejaba, no es que fuese una proyección fea, es que simplemente no era la suya. Tras darle algunas vueltas a la cabeza, solo se le ocurrió que todo aquello era un sueño del que tarde o temprano despertaría. Aún con esto en mente, le daba vergüenza cambiarse estando en un cuerpo femenino, no lo consideraba correcto, por lo que tardó algo más de lo debido por hacerlo con los ojos cerrados e intentando tocar lo mínimo posible.

Salió a la calle tan pronto hubo terminado de vestirse, algo presuroso a la par que perdido. En su cuerpo propio no salió demasiado, al menos no por aquella zona que le parecía desconocida, no tenía la más remota idea de cómo llegar de vuelta a la institución desde allí. A medida que caminaba sin rumbo, sentía como aquel cuerpo se sentía pesado a pesar de tratarse de el de una fémina, aparentemente bastante castigada por la vida. No podía evitar mirar el dorso de la mano derecha, tenía una cicatriz demasiado llamativa para su persona. –Este cuerpo… parece el de un personaje que ha sido castigado por la vida. ¿Será ese el papel que interpreto en este sueño?- Estaba por completo convencido de que el cambio de cuerpo se trataba de una experiencia onírica, el cambio de cuerpo le parecía algo demasiado irreal a un ser que normalmente estaba formado por completa oscuridad, así de tonto solía ser.

Para su desgracia se topó con una pequeña panda de indeseables, los típicos gamberros cliché que tanto hubo visto en el anime: un pelirrojo con un tupé demasiado engominado y largo, un rubio que llevaba cresta y varios piercings repartidos por su cara y un tercero completamente rapado, algo más obeso que los otros dos. Como no, Hideyoshi, en el cuerpo de quien según su identificación debía llamarse Mamiko Sakakibara, se tropezó con el pelirrojo que iba en el centro, con las manos en los bolsillos al igual que sus compañeros, por no ir mirando hacia donde debía. –Perdón…- Casi murmuró, con una voz que no reconocía como suya, tratando de zafarse lo antes posible de aquellos delincuentes, sin éxito tal y como debía pasar en toda historia llena de clichés. –Y ahora me agarrará del hombro y me llevarán a un descampado o algo por el estilo… ¿De verdad estoy teniendo un sueño tan poco original?- Tal y como pensó, el pelirrojo estiró su brazo hasta alcanzar el hombro del que ahora era una chica, soltando en un tono bastante tosco. -¿A dónde se cree que va, señorita?- Casi parecía burlarse del hecho de que fuese una mujer. Aunque normalmente se sintiese molesto por que se refiriesen a él como una chica, en esta ocasión realmente lo era, y dudaba que cualquiera en general no reaccionase ante el agarre del otro, dando un manotazo para apartar la mano del macarra. –A donde plazca, si me disculpas…- Antes de haberse dado cuenta los tres delincuentes lo tenían rodeado. La idea que tuvo en aquel momento fue la de asustar a los chicos haciendo uso de sus poderes de control de oscuridad, generando algo como estacas cerca de estos o algo por el estilo, que no llegase a tocarlos ni hacerles daño real, pero por más que se concentraba en que estas surgiesen no parecía haber ni una pequeña tiniebla, no pensó que el cambio de cuerpo llevase consigo un cambio de habilidades.

Algo asustado por tal hecho, no estaba seguro de si salir corriendo funcionaría, y no parecía haber gente alrededor a la que poder pedirles auxilio, solo podía esperar que sus dotes de actuación no se hubiesen quedado junto a su cuerpo. Contra su voluntad, fue llevado hasta un descampado, con mucha hierba por todo el piso y algunos neumáticos por allí amontonados. Cerraron su única vía de escape colocándose los tres frente a él/ella, sus miradas decían por si solas que no eran buenas intenciones las que pasaban por las cabezas de aquellos sujetos. –¡Vamos chica! ¡Solo tienes que arrodillarte y pedir disculpas! Y lo que surja…- Soltó el escandaloso de la cresta, si ya le caía mal a primera vista con aquellas palabras solo hacía que la falsa Mamiko ganase confianza en sus pensamientos. –Como no se me ocurra algo rápido… no quiero saber que me harán.- Como método final desesperado de escape, llevó a cabo aquel pequeño acto que jamás pensó haría, pero con la mentalidad de que aquello era un sueño lo terminó realizando. -¡Hide-Hide-Hi~!- Haciendo el gesto metalero de los cuernos con sus manos, estiró primero su brazo izquierdo por completo hacia arriba, bajando rápidamente el puño con los dedos índice y meñique estirados. Con un segundo de retraso, el brazo derecho repitió el gesto, quedando sus dos puños un momento sobre su cabeza mientras sonreía. –Yo Hide-Hide-Hiaré vuestro corazón…- Tras estas palabras forma un corazón con sus manos, llevándoselo a donde estaría el órgano bombeador de sangre. Por fortuna, antes de que llegase a terminar tan vergonzosa actuación los maleantes ya habían caído al suelo, abrazados a sí mismos, encogidos, soltando sonoras carcajadas, la actuación había sido todo un éxito.

Salió por patas en seguida, aquel cuerpo resultaba bastante más atlético que el suyo, no tardó demasiado en escapar de la zona. Dejó rápidamente a los gamberros rápidamente atrás, aunque no tardó en notar como la carrera despertó una tremenda hambre en él. –Debo regresar… quizás deba volver donde desperté, habrá algo de comer.- Le costó hacer memoria de por donde había llegado hasta ese lugar, tuvo que dar demasiadas vueltas antes de dar con el lugar. Justo recibió una llamada que tomó con algo de desconfianza, escuchando la voz de un hombre que debía ser cercano al personaje que estaba interpretando. -… espero que mañana vengas al trabajo…- No prestaba demasiada atención a aquella llamada, tenía sus serias dudas de que aquel sueño continuase en ninguna otra noche. A medida que la llamada iba terminando notó que llegó a su destino. -Disculpe… ¿jefe? No se preocupe, mañana estaré sin falta.- Colgó la llamada nada más entrar en la construcción. Nunca antes le hubo parecido sentir tanto hambre, aquella sensación le parecía exagerada incluso para un sueño, al menos para lo que su persona estaba acostumbrada. –No aguanto…- Cayó sobre la cama con los ojos cerrados, tenía la esperanza de que su metabolismo se ralentizase al dormir y el hambre se hiciese menos evidente. A los minutos, sintió como las fuerzas abandonaban su cuerpo, y posiblemente, algo más se estaba marchando de aquello que pensó era una representación onírica.
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 6:18 pm

7:30 a.m.

Un ruido algo desesperante gritaba de fondo en la habitación, el sonido irritante y desconocido, le hacía doler la cabeza, y querer quemar todo a su alrededor. Movió un poco la mano, sintiendo los brazos más pesados de los normal, golpeando con fuerza el despertador que sonaba casi gritándole en su oído, para tomarlo luego y arrojarlo contra el piso, tranquilizándose al momento de sentir como este explotaba en mil pedazos. Sonrió y dejo salir una carcajada sonora que la desencajo de su lugar, su voz se escuchaba más grave y algo molesta -¿me he resfriado?- murmuro al sentirla grave y molesta.- No, espera, ni un resfrió me dejaría la voz así.- toco su garganta sintiendo una pequeña montaña, la cual se movía al tragar. Volvió a reír. Se acomodó en la cama nuevamente, cerrando los ojos y pensando que todo se trataría de un mal sueño. El golpeteo de la puerta hizo que se sobresaltara, buscando entre su ropa alguna herramienta para protegerse del posible intruso en su casa, sin encontrar nada, el nerviosismo aumento, hasta escuchar una voz, algo conocida, pero de quien no pudo identificar “Levántate ya, flojo” golpeo un par de veces la puerta, girando el pomo unos momentos. Sonrojada, cubriéndose el pecho con el pijama, para sentir el poco volumen, enojándose antes de contestar.

-Y-ya voy, espérate un poco, maldita sea.- gruño con fuerza, para sentir como soltaban el pomo y se alejaba de la puerta, sorprendido- ¡Vete, luego iré, no me molestes no me siento bien!-volvió a rugir con fuerza, sabía que el que se encontraba tras la puerta se había molestado y la verdad, no le interesaba. Se levantó a los pocos segundos de la cama, rascándose la cabeza, sintiendo el cabello en punta algo molesto, volteándose para golpear la cama con fuerza, notando sus manos de una tonalidad más clara, golpeando mas fuerte la cama- es un sueño, es un sueño, es un sueño…- repitió mil veces mientras golpeaba los puños contra la cama. Una cancioncita tonta se escuchó a lo lejos, a lo que lo busco con la mirada, un teléfono brillaba y vibraba, con un tonito algo estresante para sus oídos. Corrió y tomo el teléfono intentando contestar.

-¿Ho-Hola…? ¿Trabajo? no me jodas, no estoy para ir hoy.- gruño con fuerza, escuchando los retos del contrario tras el teléfono.- Ya lo oíste, no pienso ir, jodanse todos, no estoy de ánimos para estar porquerías.- apago el teléfono y lanzo a un lado, suspirando, tapándose los ojos con las manos suspirando desesperada. Su mente formulo una idea “¿Y si esto es una broma?... ¿si soy yo? Lo más probable es que me trajera aquí como broma, si, si es una broma” Volvió a reír, rascándose la pansa para caminar hacia el baño, sin detener las carcajadas, para mirarse en el espejo. Noto el color nuevo de pelo, el tono de su piel, sus ojos, la forma de su rostro, de su cuerpo. Deslizo sus manos por toda la silueta de su cuerpo, quitándose la camiseta de pijama, tocándose el pecho, rodando los ojos y bajando el rostro para mirarse el pantalón. Trago saliva, para doblegarse tomando los bordes del pantalón de pijama, tirando de este para mirar dentro.

-…-Volvió a reír, tocándose la cabeza y soltándose el pantalón.- Tengo manguera…-Retiro el pantalón totalmente, lanzándolo a un lado, junto a sus bóxers.- TENGO MANGUERA…una buena manguera.- asumió, sonriendo y asintiendo un par de veces, antes de volver a la realidad. Camino hasta la ducha, introduciéndose en ella, dándose un baño ocultando las lágrimas, no de pena, si no de estrés y locura, que en aquellos momentos parecía a centímetros de alcanzar. Por su mente pasaron muchas imágenes, ¿Qué estaba haciendo Menma con su cuerpo? ¿Draven lo habrá intentando seducir? ¿Se estaría toqueteando? ¿Cuidaria bien de su delicado cuerpo femenino? Una bola de viento la rodeo e hizo que el agua saltara hacia todos lados. Se estremeció totalmente, viendo como todo se esparcía por todos lados. Salió de la ducha con rapidez, viendo como todo por aquella ráfaga de desesperación había volado por todos lados. Sonrió, sonrió y camino hacia la habitación tapándose con la toalla en el área donde iría su pecho, para cerrar sus ojos y crear una bola de viento que la cubrió y lanzo todo hacia todos lados. Sus ojos se volvieron a llenar de vida antes de notar que era otro elemental. Su estómago sonó con fuerza, gruñendo con fuerza para buscar comida en la habitación, encontrando unos paquetes extraños bajo la cama, parecían sopas instantáneas, las abrió y olio, haciendo cara de asco, tomando todas las que encontró para lanzar por la ventana, gruñendo –Que mal come este niño.-  

Apenas termino de desechar todo, camino nuevamente hasta la habitación, abriendo el closet del niño, busco unos sujetadores, mientras se cubría el pecho con las manos, notando la falta de los bultos otra vez, suspirando al recordar que no los necesitaba, sacando una playera y pantalones, notando lo bien y libre que se sentía no usar boxers debajo de estos. Noto un plato de comida para perros, alzando una ceja busco la comida del cachorro aunque, sin tener éxito para encontrar al animal, lleno un poco del bol con la comida que encontró, mientras salía por la puerta de la habitación.

La gente le hablaba y ella los ignoraba, había encontrado unos audífonos y el teléfono que anteriormente había lanzado, escuchando la música extraña del chico, anulando el ambiente. La salida y la mirada extraña de algunos profesores y personas al verlo caminar de manera sensual, meneando las caderas de un lado a otro, el sol le daba en la cara, aunque era invierno. Las chicas y muchachos pasaban por la calle, mientras ella en su cuerpo extraño los observaba y cejeaba a los que le miraban igualmente. Toco sus bolsillos, recordando que no tenía dinero, ni sabía dónde estaba. Una textura extraña. Algo en su pantalón le molestaba, le apretaba y le hacía caminar extraño, la gente la observaba de nuevo, bueno, lo observaba, sus manos bajaron a sus pantalones para notar el bulto en sus pantalones. Un color rojo recorrió todo su rostro, orejas, brazos, cuello, todo, y le hizo correr de vuelta a la casa azul. La puerta fue una horrible experiencia de abrir, la cual pateo una y otra vez, logrando abrirla con una ráfaga de viento, corriendo al baño. Como dicen “Más de 3 sacudidas es…” salió del baño, con el rostro tranquilo, y la mirada perdida, hundiéndose en la cama, ocultándose en ella, cerrando sus ojos y esperando volver a dormir todo él día, hasta el otro. Y tal vez, al despertar volver a ser una mujer, “normal”. Antes de quedar totalmente dormida, busco un plumón, para escribir en la pared, como si de lo mas normal se tratara:

“Hola, tu cuerpo esta gordo, deja las porquerías, lance tus sopas por el balcón, me toque un poco, ojala te sientas relajado cuando vuelvas, espero no hayas manoseado mi cuerpo, porque si lo haces lo sabré, y te matare. Con besos y amor…Horo.”

Lanzo el rotulador a un lado, para recostarse, y al fin conciliar el sueño, a quien entrara, también lo lanzaría por el balcón. Buenas noches.
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 9:57 pm

POSTERGACION DEL EVENTO


A pedido de varios usser se dará una postergación del cierre del evento hasta el 17/01 a las 12hs (Hora de Argentina/Chile)

Fuera de este plazo no se aceptaran ni se volverá a abrir el evento.
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2016 10:12 pm

ADVERTENCIA :
alerta de yaoi y quizás alguna palabrota
Comenzaría la semana con entusiasmo. Luego de haber pasado unas lindas fiestas con algunos amigos, ya comenzaba un año nuevo y ligado a todo esto, nuevas metas, positivismo y quizás cambiar algunas cosas con las que no me sentía realizada.

O eso creía.

Luego de una agotadora noche en donde tuve algo de fiebre, me desperté con el murmullo que se oía fuera de mi cuarto. Me parecía extraño que la alarma - cuya canción acostumbraba tararear cada mañana - no sonara. Me mantuve unos minutos recostada pero ya se hacía tarde y disponiéndome a   salir del cálido sueño, con los ojos entreabiertos me llevé un gran desconcierto. Mi habitación lucia completamente diferente por lo que me levante de esa cama a averiguar lo que sucedía.

Me encontraba en un lugar sin una estantería con libros o con las fotografías de mis padres en las paredes en las que acostumbrara despertar. Di unos pasos entre ese irreconocible lugar. Unos pantalones de hombre se encontraban tirados en el piso.

¿Es que acaso alguien me había drogado y solo estaba imaginando esto?  Pero al momento de tropezarme con un pequeño afinador de guitarra, me percaté de que mis pies eran más grandes de lo normal.

¡Pero qué mierda! – grité exasperada logrando que mi voz llenara por completo esa extraña habitación.

¿Qué demonios le había pasado a mi voz? Me sentía tan lejos del suelo que podía sentir unas mariposas en el estómago solo de los nervios. Nunca me había sentido tan alta. Miré hacia abajo y la zona de mis senos no resaltaba ni un maldito centímetro haciendo de mis pechos una zona totalmente plana. Mi voz, mi voz sonaba como un verdadero hombre. Nada de esto era normal. En primer lugar, ya no era una chica; sino un chico.

Estaba en shock. Me paraba delante del espejo una y otra vez sin poder creer que ese cuerpo tan fornido y alto estaba frente a mí, pero, ¿seguía siendo yo?, pues claro que sí. Recordaba el día de ayer y antes de ayer, por lo menos mi memoria aún seguía perteneciéndome y solo era yo en otro cuerpo.

Respira Ammy. En ese minuto todo mi positivismo se esfumó. Estaba desesperándome, ¿cómo iría a clases? necesitaba con urgencia ideas y tratar de ordenar todo este problema. Claramente ir a clase por ahora no sería de gran ayuda, así que trataría de vestirme e iría a la ciudad de Eadrom.

Cogí unos pantalones negros que se encontraban tirados por el suelo y una camiseta gris de los cajones. A este chico notoriamente le gustaba la ropa de un color bastante monótono.

Para empezar, jamás había usado bóxer y mucho menos sentir un bulto de la zona baja. Me causó un poco de vergüenza. pero espera seguramente el también vio tu cuerpo-, mi subconsciente me interrumpe y me surge otra duda.

¿Qué será de mi cuerpo?, pero decidí no darle más vueltas y me vestí de la forma más rápida ignorando todas mis ganas de explorar este tan extraño y nuevo cuerpo.

Me senté nuevamente en la cama a analizar el panorama. Tomé un espejo que se encontraba por encima de un escritorio y comencé a observarme cada parte de mi no rostro -que era bastante agraciado- y empezaba ya a aceptar este cuerpo. No hay que negar que esos tatuajes en los brazos eran bastantes geniales.

Saliendo de la casa pude percibir las primeras miradas del día hacia mi persona con agrado. Esto era algo nuevo para mí ya que muy pocas veces notaban mi presencia.

¿Debería ser simpático con todos ellos? O ¿simplemente seguir caminando?
, me decidí por lo primero. Así que levanté mi brazo levemente e hice un movimiento de saludo con un rostro de picardía, quizás no los conocía, pero la apariencia de este chico decía a gritos ser conocido por muchos.

Mientras me adentraba en camino a la ciudad, escuché rumores de que un dulce que se había repartido a algunos habitantes el día de las festividades había producido este “magnifico” cambio haciendo que muchos de los cuerpos se mezclaran entre sí, y claro, hice memoria a unos días atrás y pude recordar aquel caramelo el cual haría este día algo completamente inusual. A pesar de que eso no cambiaba nada de lo que me estaba ocurriendo, me aliviaba un poco la idea que la mala suerte o quizás no tan mala no caía solo en mí.

A diferencia de lo normal, mi piel estaba completamente helada ni una gota de sangre recorría este robusto cuerpo. Mientras pensaba en eso, sentí un agudo dolor en la boca del estómago recordando que no había tomado un correcto desayuno cometiendo así el error de beber café. En un par de segundos mi cuerpo se tornaba en una tonalidad dorada. Podía sentir como los dientes de mí boca hacían su aparición y se alargaban en punta.

¿Quién carajos con líquidos podría transformarse en esto? Agradecía a los seres del mas allá por encontrarme en Eadrom y no en otro lugar del mundo en donde andar con esta apariencia podría haber sido fatal, pero a pesar de que hay muchas razas distintas en esta ciudad. La gente me mirada algo extrañada. Quizás era por el simple hecho que al caminar mientras me enojaba más y más mi boca se iba abriendo y esos filudos dientes se mostraban peligrosamente más de la cuenta.

Me introduje en un baño público que se encontraba cerca tratando de olvidarme por completo del café y abriendo el grifo, junté una gran cantidad de agua con mis dos manos y la avente contra mi cabello cayendo esta por la espalda. Ya estaba hastiándome un poco de no saber controlar este cuerpo así que, tratando de relajarme, me apoyé sobre la fría pared que se encontraba a mi lado y fue cuando entonces sentí una electricidad que recorría mi cuerpo. Era un poco molesto, pero ya a esta altura de los acontecimientos no me importaba. Abrí los ojos de nuevo mirando cabizbajo hacia los pies. Mis manos que colgaban junto a las piernas habían recobrado esa tonalidad fría; sin darme cuenta le había encontrado una solución a todo esto y no sé si habrá sido el descansar o que mi espalda haya estado apoyada en aquel interruptor de la pared.

Un tanto más feliz, entendí que le podría sacar provecho a la situación y me decidí a hacer todo lo que jamás haría en mi cuerpo de mujer, o que por ahora jamás había excedido. Con mis cortos dieciséis años. Solo espero que el verdadero dueño del fornido torso, no me llegue a odiar por esto.
Caminando por las calles con un semblante de reintegro, me apetecía ir a algún bar para aprovechar las horas del día en algo inusual de mi parte.

La atmósfera estaba llena de euforia. Las luces estaban totalmente bajas y destellos de colores se disfrutaban en la pequeña pista de baile que había en el recinto. Quería empezar a disfrutar, pero la ganas de orinar no me dejaron comenzar de inmediato con la diversión. Me dirigí al baño de chicos rogando que dentro no se encontrara nadie, pero para mi mala suerte, había dos de ellos en sus respectivos urinarios. Me limité a mirar demasiado fijo y algo asustadiza. Decidí concentrarme a lo que iba para no levantar sospecha alguna. Rápidamente me baje los pantalones y había llegado la hora de tomar ese masculino aparato reproductor y tener ese único momento en mi vida donde haría mis necesidades de pie.

Devuelta y dejándome llevar, tomé unos cuantos vasos de vodka. De inmediato experimentaba nuevas sensaciones que para mi primera vez bebiendo alcohol, me agradaba. En cuanto pasaba el tiempo me veía con más personas alrededor hablando cosas de las que ya ni recuerdo, pero sí que parecían muy graciosas. Y por primera vez, me sentía como el centro de atención. Esa típica persona que a todos le agradaba. Después del rato al volver a la forma dorada, poco me importó estando en esas condiciones, pasando así la tarde bailando y cantando.

Recordé que debía llegar con este cuerpo sano y salvo a dormir, pero un chico del lugar el cual no dejó de observarme durante todo este rato, me ofreció llevarme a casa en su auto. La verdad es que no se lo negué ya que me encontraba algo borracho y el volver se me hacía peligroso.

El chico estaba algo cohibido. Hubo un momento en el que no soporté más su poca valentía y sin pensarlo, le tomé su mano antes de que prendiera el motor y la llevé hasta mis piernas muy cerca de un ya notorio bulto. Coloqué mis labios sobre su oreja haciéndole sentir mi agitada respiración mientras le susurraba unas palabras que no logro recordar, volteo su rostro, decidí que en señal de dar por terminado este día, lo iba a besar. Y así fue. Un beso apasionado e impetuoso que demostraba que la noche junto a él, iba a ser duradera.

Las cosas de ahí en adelante solo avanzaban de manera peligrosa. Salté de mi asiento y me posicioné encima de él. Su mirada era profunda y demostraba deseo. Comenzó a quitarme la camiseta con sus frías y temblorosas manos acomodando una de ellas por mi desnuda espalda y la otra por mis pectorales como si de explorar se tratase. Comencé a moverme incitándolo a más mientras iba sintiendo como mi miembro viril se hacía cada vez más grande llegando a incomodarme en los pantalones.

Y fue cuando su mano iba directamente al cierre de mis jeans que me di cuenta de que la situación no estaba bien. No estaba bien lo que estaba haciendo, así que avergonzada por lo hecho, me coloqué rápidamente la camiseta y dándole un último beso en forma de agradecimiento, decidí marcharme.

Desperté y no me sentía tan agotada a como debería estarlo. Claro estaba que todo había vuelto a la normalidad. En ese momento me cuestioné muchas preguntas.

¿Qué había pasado ayer?, ¿qué habrán hecho con mi cuerpo ayer? Pero al final, no creo que haya sido tan malo después de todo. Recuerdo que bailé, me emborraché (algo que es poco común en mí), conocí a nuevas personas, fui el centro de atención, casi hago el amor en un aut… esperen. ¡¿Qué?!
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Dom Ene 17, 2016 1:21 am

Hace un tiempo había comido un extraño dulce de entre los que poseía la señorita Le’Blanc, había apartado este en específico ya que poseía un olor extraño, diferente a todo el resto de los dulces navideños que esta poseía, por lo que en un movimiento simple, le dedico una sonrisa a la joven y lo saco con motivo de querer comer un dulce para “alegrar más de lo que ya son los días” acto seguido lo llevo a su boca, si era veneno lo que poseía, su cuerpo se resentiría algunos días, pero lograría superarlo. Mientras degustaba el dulce, por el sabor (para nada dulce) intentaba recordar a que veneno podría corresponder, ninguno venía a su mente, ninguno de todos los que conocía coincidía, pero su cuerpo si lo resintió, sintió el frio sudor recorrer su cuerpo, sus extremidades pasaron rápida a tener un hormigueo que las recorría por completo a la vez que sentía como estas empezaban a pesar más. Mientras que todo esto pasaba en su interior, llevando recién la mitad del aparente dulce consumido, su semblante no cambio en lo más mínimo, no podía demostrar debilidad, como tampoco demostrar que su estafo físico anímico había cambiado tan rápido por culpa de un aparente veneno desconocido, sabía que sobreviviría, pero de todas formas parecía que su cuerpo le hacía notar el gran error que había cometido al consumirlo tan a la ligera –Tendré que ver venenos, este posee un tiempo de acción muy corto y al parecer es potente –estas palabras pasaban por su mente, mientras que lentamente cerro su mirada, intentando calmar su cuerpo, apaciguar su malestar y volver a la rutina diaria, pero no pudo, sentía como su cuerpo cada vez se resentía más, como los efectos cada vez se hacían fuertes, su pulso empezó a temblar, por lo que tuvo que ocultar sus manos tras su espalda ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Horas? ¿Minutos? El tiempo parecía estar distorsionándose para él, no sabía ya si pasaba lento o rápido, su cabeza daba mil y un vueltas en distintos sentidos, ninguno de ellos buenos.

-Señorita Le’Blanc tendré que retirarme el día de hoy antes del horario acostumbrado, recordé que tengo unos asuntos pendientes, ruego que me perdone, con respecto a la paga, acepto que no se me pague este día- Mientras estas palabras salían de su boca, pudo sentir como lo último de aquel dulce se disolvía, ya había acabado todo, todo el “veneno” por llamarle de alguna forma estaba en su cuerpo, por el tiempo de acción, ya estaría pronto en todo su torrente sanguíneo, seguramente por lo que su actuar sería más raro, errático, sin poder controlarlo, las palabras de la joven parecieron estar pasando a un ritmo muy lento, casi inaudible, incluso para su sensible oído, más los labios de esta se movían a la velocidad acostumbrada, seguido de que estos se cerraron con fuerza y sus mejillas se inflaron –Discúlpeme, se lo compensare- Fueron las últimas palabras de él, realmente no sabía siquiera que había dicho esta, solo lo dijo de forma automática por su actuar.

Se movió lentamente, caminando con el ritmo calmado que le caracterizaba, su andar no demostraba problema alguno en el exterior, pero por dentro sentía como todo era más dificultoso, cada movimiento parecía que avanzara mil metros, mientras que otros menos de un milímetro, sus percepciones estaban claramente afectadas y por tanto podría pronto caer en un estado más “animal” si todo seguía como tal, no podía darse ese lujo, no tanto por el lugar donde estaba, sino por su orgullo, por no considerarse un animal salvaje que pierde el control ante la mínima estimulación, una de las pocas cosas positivas que logro sacar de la estadía con su ya difunto padre.

Su caminar seguía, no paraba ¿Cuánto había avanzado? Había contado sus pasos desde que salió de la lujosa (Y embrujada) mansión, específicamente mil ciento cuarenta y tres pasos había dado, no podía saber de cuanto era específicamente casa zancada, porque las sentía cada una de distinta distancia, su vista parecía que se movía a grandes velocidades, difuminando todo, perdiendo los colores de vez en cuando ¿Una droga en vez de un veneno? ¿Por qué? ¿Una mezcla de ambas? Eran las preguntas que pasaban por su cabeza a grandes velocidades. Por la textura de lo que lograba ver parecía estar cerca del bosque, poco a poco se fue despojando de sus prendas, dejándolas en el camino, su cuerpo ardía, parecía que se quemaba desde adentro hacia afuera y su ropa aunque seca al tacto a él le parecía húmeda, le incomodaba por completo, no podía tenerla, con cada paso que daba una prenda caía, finalmente cuando la última prenda toco el suelo, empezó su transformación, en estos momentos se sentía más cómodo como lo que era, un lobo, aunque su forma verdadera tenía la apariencia de un huargo, ya había superado siquiera esta clasificación hace mucho, en su raza lo llamaban Warlord, pero no tenía realmente un nombre especifico; cuando estuvo en su apariencia verdadera poco a poco los ojos de su cuerpo se fueron abriendo, observando de manera colérica y adolorida todo el lugar, buscando posibles peligros, lugares donde cazar si era necesario, lugares donde resguardarse, etc.

Finalmente se resguardo en un viejo tronco, cerca de estar podrido, con un gran agujero en sus raíces donde solo había una entrada, la cual vigilaría siempre, los ojos de su cabeza se cerraron, con lentitud, resistía a dormirse, si era una droga a un veneno, el dormirse no ayudaría en nada, mañana no podría despertar o bien todo habría pasado sin que nada malo se destaque.

Cuando despertó, su cuerpo se sentía más ligero, en algunas partes se sentía incómodo, tal vez por la posición en la que durmió, casi arrastrándose salió del escondite, todo se sentía diferente, su cuerpo se sentía extraño era él, pero a la vez no, parecía que su cuerpo no era suyo, su vista se dirigió al suelo primeramente, intento abrir el resto de sus ojos, pero no pudo, no sentía que siquiera estuvieran hay, no le dio atención a esto y empezó a caminar, camino y camino hasta llegar a un lago, donde bebió agua y en el observo su reflejo. Su rostro era más dulce, su pelaje totalmente blanco, sus ojos negros…definitivamente no era él, pero aquel liquido espejo en el cual se veía no mentía -Me las va a pagar quien haya sido- dijo, mientras que se alzó, no conocía nada de este cuerpo, pero de alguna forma debería volver a su verdadero cuerpo, no importaba a cuantos tuviera que matar en el camino, no se quedaría así por siempre.
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Evento Re: [Evento] Año nuevo, vida nueva (Intercambio de Cuerpos)

Mensaje por Invitado el Dom Ene 17, 2016 8:52 am

Ciudad de Éadrom


Aquella mañana me había despertado con muchos ánimos y decidí ir a pasar el día a la ciudad por mi cuenta para realizar un par de recados que debía de hacer y aprovechar para mirar algo en las extrañas tiendas que había por allí. Éadrom es una ciudad donde puedes encontrar a gente de casi cualquier tipo de raza, así que por ello habían tiendas con extraños objetos y de diferentes tipos de magia.

Una vez llegué a mi destino empecé a andar lentamente, sin ningún tipo de prisa, por las pequeñas calles que había al lado oeste de la ciudad, alejándome cada vez más del centro de esta. Sí, el centro era la parte más turística, pero también donde había más tiendas con falsos objetos mágicos que se aprovechaban de aquellas personas que venían a pasar un tiempo a la ciudad. Andaba mirando de lado a lado, leyendo los carteles que había sobre los escaparates de las tiendas hasta que, finalmente, uno llamó especialmente mi atención. “Hm….interesante” pensé observando a través de las ventanas algo oscuras de la tienda llamada Onyxera. Apreté un poco mis puños y entré decidida a aquel desconocido lugar esperando cualquier tipo de cosa.

El interior de la tienda era más bien pequeño, oscuro y con las estanterías cubiertas por una ligera capa de polvo. Daba la sensación de que no se pasase mucha gente por aquellos lugares y, a parte, no se veía a nadie que estuviese trabajando como dependiente. Me quedé parada en medio de la sala observando todo atentamente, esperando el más mínimo movimiento cuando, de golpe, una mujer que debía tener unos setenta años bajó de unas escaleras desde el techo. Se me quedó mirando con unos ojos de color negro muy profundos y con una siniestra sonrisa que enseñaba sus dientes amarillentos y algo afilados.

Bienvenida a Onyxera, querida —dijo la vieja con una voz algo temblorosa y sin quitarme los ojos de encima.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Sacudí mi cabeza lentamente de lado a lado para despejarme de pensamientos extraños y malos que me venían a la mente.

G-Gracias —dije mirándole— Me gustaría ver lo que vendéis en este lugar. Ha sido Navidad hace poco y quisiera regalarme a mí misma alguna cosa.

La vieja asintió con la cabeza sin dejar de sonreír y se fue por una puerta que daba a la parte trasera del negocio. Yo tenía las cosas muy claras: quería algo fuera de lo común, pero tenía un presentimiento de que no sabía si aquel era el lugar correcto al que debería haber acudido. Me fijé mejor en lo que me rodeaba. Había un mostrador con un libro abierto, un cojín de color azulado con extraños objetos sobre él y un timbre para llamar a la dependienta. Del techo colgaban extraños utensilios que bien podrían servir para practicar la tortura de tus enemigos. En las estanterías del lado izquierdo si estabas mirando a la puerta habían tarros y botes de diferentes tamaños con líquidos y partes de cuerpos de animales dentro. Al lado derecho había una mano de la gloria justo al lado de la puerta. No era un sitio muy bonito pero de seguro que allí tenían objetos mágicos. Me acerqué al mostrador apoyando mi codo derecho sobre el mueble y a la vez apoyando mi mejilla derecha sobre la palma de mi mano. Estaba algo cansada y, además, la dependienta se estaba demorando más de lo que había esperado desde un principio.

Cuando volvió, traía con ella tres pociones y un par de objetos muy extraños. Lo dejó todo encima del mostrador después de cerrar el libro y apartar el cojín y levantó su vista para mirarme a los ojos fijamente de nuevo.

Traigo cinco objetos conmigo —dijo mientras los colocaba en algún tipo de orden especial. Primero había uno de color verde/amarillento, el segundo era de color azul oscuro con detalles dorados y de forma alargada y en el tercero, de también color azul marino, predominaba mayoritariamente el color dorado que formaba unas decoraciones circulares. — Estos tres objetos son pociones que tienen efectos diferentes. El primero se trata de una poción de fuerza. Aquel que la beba aumenta la fuerza cuerpo a cuerpo un 120% más de su fuerza habitual. La segunda poción se trata de una poción de invisibilidad haciendo que el cuerpo del que la bebe desaparezca y tenga un 50% menos de posibilidades de ser encontrado por el enemigo. Y, la tercera es una poción de visión nocturna. Si la bebes, podrás ver 20 km a tu alrededor estando completamente oscura. Los efectos de las tres pociones son de 24 horas.

La dependienta tomó algo de aire y volvió su vista hacia mí. Dejé de mirar aquellos peculiares objetos para fijarme en la oscura mirada de la vieja que tenía enfrente de  mí. Esas pociones tenían cualidades muy buenas pero a mí me servían de bien poco. ¿Visión nocturna? Era un vampiro, después de todo, así que no necesitaba de eso. ¿Invisibilidad durante 24 horas? Para cazar mi presa no necesitaba de eso, poseía suficientes conocimientos para pasar inadvertida. ¿Fuerza sobrehumana? Ya disponía de una fuerza superior a la de un humano y no creía que necesitara un 120% más de ella. Sí, estaba siendo una persona bastante arrogante, pero ya se sabe que todos los vampiros lo son.

¿Y esos dos objetos? ¿Qué son? —mi tono empezaba a sonar algo impaciente por saber de qué se trataban esos objetos tan extraños. Uno de ellos parecía un medallón y el otro era un anillo con una extraña forma. Fuese lo que fuese, estaba segura que debían de tener unos efectos más interesantes que los de las pociones.

Oh, estos dos objetos son muy peculiares —dijo la mujer mostrándomelos con cuidado— Este anillo  tan peculiar perteneció a una familia de brujos que dominaban los encantamientos de transformación. Sus poderes son que la persona que lo lleva puesto podrá transformarse en aquello que quiera. —hizo una pequeña pausa riendo por lo bajito— Y, por último, este colgante de aquí te permite crear un aura a tu alrededor como el que desprende la Luna que te protege de los rayos solares.

Abrí mucho los ojos al escuchar las últimas palabras de la vieja, bajando la mirada lentamente hasta el colgante. “Esto…esto puede servirme de mucho” pensé sonriendo levemente. Sí, compraría aquel objeto.

Me llevo el colgante —dije decidida.


Jardines, Instituto Takemori


Al fin llegué al establecimiento del Instituto. La emoción y la impaciencia invadían hasta el último rincón de mi cuerpo. Quería ponerme el colgante ya y probar los poderes que este tenía. Si de verdad funcionaba, conseguiría alimentarme mejor con ello y, por lo tanto, mi sed por sangre disminuiría notablemente. Saqué un pequeño paquete del bolsillo de los pantalones que llevaba puestos y lo desenvolví, dejando el colgando al descubierto. Con una sonrisa en mis labios me coloqué lentamente alrededor de mi cuello.

Mierda” fue lo primero que pensé. Noté que el colgante me empezaba a oprimir y en un abrir y cerrar de ojos estaba en el aire con los brazos extendidos como si fuese una cruz y era incapaz de soltar ningún tipo de sonido por mi boca. Un viento de color azulado me envolvió y todo a mi alrededor empezó a dar vueltas. ¿Qué estaba pasando? Cerré los ojos asustada esperando que todo eso pasara. Mi cuerpo me dolía mucho. Notaba como si alguien estirase de mis extremidades haciéndolas más largas y algo más fibradas de lo que ya estaban. Mi pelo verde se estaba encogiendo y cambiaba de color a uno más claro, que parecía casi blanco. Después de notar todos aquellos cambios en mí el viento cesó y caí directa al suelo, parando la caída como pude con mis manos. No entendía nada de lo que estaba sucediendo y me notaba muy extraña, como si el cuerpo en el que me encontraba no fuere el mío. Me levanté del suelo con algo de esfuerzo y empecé a andar hasta la Casa Roja con paso lento y pesado, intentando acostumbrarme a esa sensación y reflexionando sobre lo ocurrido.

Tras darle muchas vueltas y pensar en lo ocurrido en los pasados minutos, llegué a una conclusión: todo esto había pasado a raíz de que me había puesto el colgante que acababa de comprar, pero según la vieja de la tienda esto no debería de haber pasado. Entonces, ¿qué era? ¿Qué ocurría? No podía comprender nada y estaba muy cansada, como si acabase de volver de alguna pelea con un rival fuerte. Andaba como podía y, finalmente llegué hasta la casa donde se encontraba mi dormitorio. Iba avanzando y notaba como los ojos de las demás personas que había allí presentes se clavaban en mi nuca, juzgándome. No entendía nada, pero tampoco me paré a perder el tiempo para descubrirlo. Finalmente, llegué a mi habitación y dejé caerme sobre la blanda cama que olía a sábanas limpias.


Casa Roja, Instituto Takemori


Me desperté de un profundo sueño sobre las seis de la tarde, justo cuando el sol se estaba empezando a poner por el oeste. “¿Cuánto rato llevaré aquí tendida?” pensé adormilada rascándome los ojos con cuidado para así despertarme del todo. Un flash de imágenes vino a mi mente: la tienda, la vieja, el colgante, el extraño viento…¿Qué había pasado aquel día?

Puse los dos pies sobre el suelo y me levanté de la cama despacio, con miedo de marearme y caerme como había pasado horas antes. Anduve hasta el lavabo con un paso lento y me paré justo enfrente del espejo. Abrí el grifo y me lavé la cara con agua fría.

¡¡¡AH!!! —solté un gran chillido y retrocedí hacia atrás— ¿¡ QUÉ ES ESTO?!

Delante mío, en el espejo, se veía el reflejo de un joven no mucho más mayor que yo de cabellos rubios y unos ojos de una tonalidad de verde distinta a los míos. Me acerqué al espejo poco a poco sin apartar la mirada del reflejo y, cuando ya estuve lo suficientemente cerca, me empecé a tocar la cara con ambas manos, comprobando que yo era ese chico que ahora había frente a mí y que me miraba fijamente.

¿Qué ha pasado…? —dije en un susurro con los ojos empezando a llenarse de lágrimas. Estaba muy asustada— L-La vieja…dijo que este era el efecto que hacía el anillo y, sin embargo, el colgante es el que lo ha causado. Y si… ¿Y si este poder no es algo normal?

Fui hacia mi habitación de nuevo y me cambié la ropa por una más adecuada al físico que tenía ahora. Palpé la zona de mi pecho sorprendida por encontrarme que estaba totalmente plano. Apenas recordaba cuándo fue la última vez que lo noté de aquel modo. Di un pequeño suspiro y salí a la entrada de la casa para ver qué podía hacer ahora.

¿Por qué la gente que se me cruza me llama Jin? ¿Qué es Jin?” pensé mordiéndome el labio inferior con algo de fuerza.

Una vez estuve en la entrada de la casa miré hacia el cielo pensativa, viendo como los últimos rayos de luz se esfumaban para dejar paso a la oscuridad y la tenue luz de las estrellas. La entrada de la casa estaba vacía, algo poco habitual porque era una de las casas donde más estudiantes se hospedaban durante la época del curso escolar. Luego la gran mayoría de ellos acababan por marchar de vacaciones a algún lugar y volvían al empezar el nuevo curso. Di un pequeño suspiro y me miré mis manos, observando cada detalle de ellas. Estaba claro que me encontraba en un cuerpo que no era el mío y que, lo más seguro, se tratase de un chico que estudiase por estos lugares, pues me di cuenta de que aquellas personas que me llamaban Jin era porque reconocían el físico.

Hm…veamos qué raza eres, pequeño Jin -dije sonriendo por primera vez desde que había vuelto de la ciudad. Intenté hacer algún tipo de poder como los magos y brujos, pero no funcionaba. Intenté controlar el aire, el viento y el agua, pero tampoco pasó nada. Licántropo y vampiro lo descartaba desde un principio, pues lo hubiese reconocido desde un buen principio. Humano tampoco podía ser porque reconocía perfectamente el olor a sangre humana. ¿Qué razas quedaban?

Después de unos largos minutos decidí por probar a ver si tenía alas. Conocía tres razas en las cuales era habitual que la persona tuviese alas, así que si ocurría lo que tenía en mente podría saber en qué tipo de cuerpo me encontraba. Trepé hasta la rama más alta del árbol que estaba más cerca de donde me encontraba y me concentré, intentando desplegar unas alas que no sabía si existían detrás en la espalda. Una extraña sensación recorrió mi cuerpo y, cuando abrí los ojos, vi que a ambos lados de mi cuerpo había dos grandes alas de color blanco.

Ajá, así que un ángel…—me dije a mí misma con una sonrisa en mis labios.

Salté de la rama dejándome caer hacia abajo en picado con las alas pegadas a mi cuerpo y, justo antes de llegar a tocar el suelo, las desplegué y empecé a volar hacia arriba. “¡Conseguido!” pensé divertida.

Me daba igual quién fuese aquel chico, sus motivaciones en la vida y cualquier cosa en relación suya, pero aquella noche tomé prestado su cuerpo y me dediqué a volar y recorrer desde el cielo toda la ciudad de Éadrom, viendo como las lucecitas de las casas se iban apagando una a una a medida que la noche iba avanzando. No hice nada malo con ese cuerpo solo por mero respeto a la otra persona. No me gustaría que alguien se encontrara en mi situación y que destrozara mi cuerpo, el cuerpo que tanto cariño le tenía.

Espero no quedarme así para siempre —me dije a mi misma una vez ya llegué a mi habitación en la casa y me acosté en la cama, cansada de haber volado hasta el amanecer.

Inmediatamente me quedé dormida, soñando con vampiros, ángeles, plumas blancas y vientos extraños que rodeaban mi cuerpo.
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