Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Welcome to the show...demon [Maou] [+18] A810

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+18 Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 10, 2015 5:10 am

La noche es de las criaturas, de la maldad, de los crímenes sin resolver porque se esconden en el amparo de la amable oscuridad. Al mismo tiempo, la noche es amparo de los sueños de todas las personas inocentes que, agotadas por la seguridad del día, ahora descansan exponiéndose a un peligro mayor. Se muestran tan sumamente indefensas en sus sueños, semiinconscientes a merced de cualquier ser que, colándose en sus cuartos, cumplen sus deseos más oscuros con ellas. Era increíble cómo algo podría ser tan neutral y peligroso al mismo tiempo. La oscuridad ocultaba, ya fuera a aquellos que huyen de sus peores pesadillas, ya fuera a aquellos que buscan a sus víctimas. La oscuridad en sí no tiene bando, pero la gente lo identifica con criaturas que se esconden en ella para atacar, que se nutren de la misma para hacer el mal. La noche es el momento de mayor oscuridad, y por ello, la gente prefiere huir de la misma para evitar caer en las garras de algún ser, en ocasiones imaginado en sus peores pesadillas, en ocasiones, creados por ellos y vueltos a la vida.

Sin embargo, esta noche era diferente. Esta noche se respiraba una familiar mala sensación que los seres humanos traducían simplemente como “atmósfera espesa”. Es lo máximo que sienten ellos, pero sólo es la punta de un inmenso iceberg. Estas malas sensaciones en realidad eran malas energías, energía negativa y llena de oscuridad propia del círculo más interno del Infierno. Lo sé. Me crié allí, pero lo importante era saber, y en parte lo sabía, qué o quiénes eran los causantes de tal sensación. En seguida obtuve la respuesta al ver la cantidad de espíritus, de demonios ancestrales en la ciudad de Éadrom. Por fin me sentía como en casa, por fin podría ver en pequeña escala el Infierno en la Tierra, por fin podría ver arder Éadrom…y luego, el mundo. Podría ser mi carta blanca para participar junto a ellos, pero mi especialidad era la oscuridad, en absolutamente todo, incluyendo la más extrema discreción. Ellos, nosotros los demonios ancestrales pocas veces lo éramos. Yo era una pequeña, minúscula porción de aquellos que aprendieron a ser discretos, callados, silenciosos con sus crímenes para escandalizar luego con ellos. Es la regla de la oscuridad y la sangre, de las señales de que algo oculto va mal en la ciudad.
Además de no participar por lo evidentes que eran, no lo hice también porque pronto atraerían a aquellos llamados héroes. Simples criaturas que, creyéndose dignos de la bondad, luchan y luchan contra el mal cuando ellos también son el mal. Afortunadamente aquello hizo darme cuenta de quién era el “líder” improvisado de aquella masacre a mis iguales. Era perfectamente reconocible para un demonio, ya tuviera 100 años como 2.000. El aura que éste desprendía era oscura y al mismo tiempo abrumadora para aquellos que no están acostumbrados. Le vi luchar. Le vi deshacerse de demonios muy poderosos con solo una técnica. Supe entonces que no podría enfrentarme a él de una forma directa. Requería de una estrategia, una buena estrategia. De nuevo, me ocultaba en la oscuridad.

No sabía con exactitud si aquella lucha ya había terminado, ya que me encontraba en un bar-hotel cercano a la zona. No era un lugar demasiado recomendado para una joven de cabellos verdes, pero nadie sabe el monstruo que se esconde en mi interior –no, gracias, no quiero nada, sólo un vaso de agua… –agua que apenas necesitaba, ya que la única razón por la que yacía sentada en una de las mesas más alejadas de la barra, en este bar, era para idear una estrategia, algo con lo que enfrentarme a aquella persona –hoy va a ser una noche interesante, Mashit… –me dije a mí misma


Última edición por Mashit el Mar Oct 13, 2015 2:39 pm, editado 1 vez
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 10, 2015 9:20 am

Unos pasos resonaron por las calles, era ya casi de madrugada y la batalla campal había terminado. La guerra por Éadrom había llegado a su fin unos minutos atrás y el joven Maou se encontraba caminando con pesadez. No parecía estar caminando en dirección a su hogar, puesto que estaba seguro su madre le regañaría por haber tomado parte en aquella guerra. Tendría que escuchar el llanto de sus hijos y correría a cuidarlos, aun cuando se encontraba tan cansado y lastimado. Necesitaba relajarse unas horas antes de regresar a su hogar. Quería poder tomarse su tiempo, estar muy tranquilo y luego reuniría fuerzas para poder estar con aquellos que amaba. Tuvo que volver atrás por donde había estado caminando para juntar la carcasa y funda de su Katana, puesto que cuidaba mucho de su arma. Sus ropas estaban rotas, sobre todo a la altura de los brazos donde había grandes cortes que se podían observar a simple vista, pero también podía destacarse que no mostraba heridas bajo esos cortes. Su cabello estaba más despeinado de lo normal y en su rostro se podían ver restos de sangre seca, especialmente una línea de sangre que bajaba de su ojo visible hasta el mentón.

La puerta del bar se abrió con algo de lentitud y el joven demonio entró con cautela, observando a la poca gente que había en el lugar. Era normal, la invasión había terminado hacía unos minutos y él estaba en un lugar donde no tendría que haber nadie. Encontró con la mirada a varias personas, todas de aspecto diferente, pero no hizo caso a ninguna. El grito del cantinero, quien le saludaba alegremente, hizo que se moviera hasta la barra. Maou suspiró al llegar a la misma y, dejando la Katana a un costado suyo, se subió al taburete. Dejó sus codos sobre la barra con pesadez y levantó la vista para encontrarse con quien solía atenderlo.

-Buenas noches.- Saludó con una pequeña sonrisa en el rostro, su voz estaba más carrasposa de lo normal, parecía que había estado gritando durante la noche y el cantinero pareció observar aquello.

¡Hey Maou!  Parece que la tuviste difícil durante el incidente de la noche.

-No tienes que decírmelo, fue difícil. Incluso una de las personas que estaba ayudando me golpeó por haber dicho que era una dama. ¿Puedes creerlo? Uno le salva y le pide que se esconda porque no era un lugar para que las damas estuvieran presentes, para luego recibir un golpe en la cara.- El relato del joven pareció hacer reír al cantinero quien se movió por la barra para armar un vaso bajo. Busco unos hielos en el refrigerador y dejó que el Whisky llenara la mitad de la copa. Dejó aquella bebida frente al muchacho y le dio una palmada en el hombro derecho.-

Aquí tienes, lo de siempre.

-Gracias, necesitaba uno de estos. –le respondió mientras llevaba el vaso hasta sus labios y de un sorbo se tomaba la mitad del mismo. Al igual que siempre, su rostro tomó un suave rojo por la fuerza de la bebida, parecía que no tenía demasiada tolerancia al alcohol, pero lo disfrutaba en cada momento que tenía oportunidad. – Luego de dos o tres de estos volveré a casa por hoy. La familia es lo más importante. -

Tienes que volver a casa con tus hijos. La madre te abandonó y ahora tienes que encontrar una madre para ellos.

-Tienes razón, mis hijos son lo más importante. Aun cuando la madre me haya engañado y abandonado por otro. –le respondió para luego reír durante unos minutos. Ya habían pasado dos meses desde que había empezado a frecuentar aquel bar, se había vuelto prácticamente un chiste entre ambos nombrar a la ex pareja del demonio. Cuando las dos risas se apagaron, intercambiaron un saludo con los puños y, Maou, volvió a su bebida con algo de lentitud. Era como si ya se encontrara más relajado que unos minutos atrás.
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 10, 2015 12:30 pm

–¿Mmmm?... –de repente mis pensamientos fueron interrumpidos por un pequeño grito que hizo sobresaltarme. Fue la voz del barman la que resonó en aquel lugar, pero pronto pasaría a un segundo plano cuando mi atención se centró en quién entró –es él –pensé automáticamente. Su presencia era inconfundible a la par de las sensaciones que provocaba. Él era el hombre, el demonio a quién estaba buscando, la presa peligrosa a la que no debía enfrentarme en un combate directo. Parecía cansado, y ni su ropa, ni su katana parecía desapercibida por quienes estábamos allí, al menos, no para mí. Todo aquello era pura información sobre él –está cansado…con lo que probablemente podría enfrentarme a él, pero era demasiado arriesgado. Su presencia es abrumadora y podría usarlo en mi contra. Debo de ser más cuidadosa y encontrar una buena forma para enfrentarme a él y salir seguramente victoriosa. Piensa, Mashit, pero no te quedes mirando… –debía ser discreta, con lo que rápidamente aparté la mirada para centrarme en el vaso de agua que había pedido. Bebí un poco de él fingiendo una completa despreocupación e indiferencia por lo que me rodeaba y me limité a intentar escuchar lo que hablaban –están demasiado lejos… –pensé –debo acercarme hacia ellos sin levantar sospechas… –di un último trago a mi vaso de agua y me levanté hacia el baño de mujeres, el cual se encontraba al lado de la barra, donde se encontraba mi presa.

Caminé indiferente, fingiendo que tenía que ir al baño urgentemente, y justo cuando pasé a su lado pude escuchar un “Tienes que volver a casa con tus hijos”. Aquello me llamó más la atención de lo esperado –¿tienes hijos de los que cuidar, eh?...interesante, Maou, interesante… –entré en el baño de mujeres y cerré la puerta con el pestillo. Rápidamente posé una oreja en la puerta para intentar escuchar su conversación, pero apenas podía lograr entender algunas palabras entre las que se encontraban ”mis hijos son lo más importante” y unas palabras sueltas “abandonado por otro”. Era más que suficiente, era todo lo que necesitaba. Me giré hacia el pequeño espejo ligeramente sucio que había en el baño y deslicé mis dedos por mis cabellos, como si estos requerían ser peinados. Sonreí de una forma muy maléfica, ya que tenía un buen plan ideado en mi mente. Tiré de la cadena, ya que supuestamente tenía una ligera “urgencia” en ir al baño, quité el pestillo y salí.

Esta vez no me dirigí hacia el sitio donde estaba antes, sino que me acerqué hacia Maou con un paso lento. Pasé por detrás de él y aproveché para pasar suavemente el dedo índice por la envainada katana, sin dejar de caminar, dejando que el dedo se deslizara a la par de mis pasos. Cuando la textura de la katana dejó paso hacia los ropajes de Maou, aparté el dedo en una coordinación perfecta. Pasé la mirada por su despeinado cabello y terminé por sentarme a su lado, centrándome en su rostro –parece que hoy ha sido un día duro, ¿no?... –miré al barman –sírveme lo mismo que a él –después, volví a mirarle, esta vez clavando mi dorada e intensa mirada curiosa, incluso inocente por mis rasgos faciales –he oído que ha habido como una especie de…batalla entre unos malechores y tú, pero no te veo contento. Siempre dicen que normalmente los caballeros que han ganado una batalla, celebran sus victorias, pero tú eres diferente… –me acerqué un poco más fingiendo una curiosidad abrumadora sobre su persona. Era la clave para evitar que descubriera quién era yo realmente, si es que alguien de su rango pudiera conocer a la hija de un gran duque infernal –te ves derrotado como un perdedor, pero sé que has salido vencedor de lo que sea a que te hayas enfrentado… –miré el vaso de whisky que ya me había servido y di un ligero trago. No solía beber alcohol, pero ciertamente tenía una ligera resistencia hacia sus efectos. Mi padre Astaroth decía que era debido a la perfecta genética que me había otorgado. Yo simplemente digo que la genética es un mero invento para culpar a otros de los defectos o habilidades innatas –¿cuál es tu nombre?...
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 10, 2015 5:17 pm

Maou y su amigo estaban charlando, no pudo sentir cuando una dama había pasado a su espalda, ni tampoco pudo sentir cuando pasó nuevamente a su lado para sentarse cerca de él. Esto le sorprendió bastante, puesto que había perdido todo sentido de la guardia luego de la batalla. No debía haber hecho eso, podría haber sido atacado en ese mismo momento y la pagaría muy feo. Aunque una gran parte de él supuso que estaba totalmente a salvo, que su padre no intentaría atacarle luego de la derrota que había sufrido en la ciudad. Al escuchar la voz de ella, se giró para poder observarle, fue una mirada fugaz, pero apartó la misma y se dedicó a entender la pregunta que le había hecho. Se tomó unos segundos, pensando en sus palabras antes de poder responderle:

-Lo fue, un día muy duro que parece todavía no termina. –contestó el joven sin mostrar demasiado interés, si bien su hijo le había incitado a conocer nuevas personas y encontrar amor, no estaba tan interesado como debía. Por aquello mismo había ignorado el hecho de que el cantinero le había dicho que debía conseguir una nueva madre para sus dos hijos. Suspiró mientras escuchaba como la dama pedía un vaso de whisky como el que tomaba, iba a sugerir algo, pero no le gustaba ser tan entrometido en algunas situaciones. Dejó pasar unos segundos mientras volvía a tomar de su vaso, terminando lo que quedaba del whisky. Estaba demasiado cansado para querer activar la absorción de negatividad y averiguar si tenía algo contra él. Si lo hacía, con el poco nivel de concentración que tenía en aquellos momentos, terminaría por destruir todo el bar y, posiblemente, a todos los que estaban allí dentro. Era su lugar favorito luego de su hogar, no quería tener que lastimar a nadie y menos destruirlo. Ese fue su juicio para evitar activar sus habilidades. Sus ojos rojos se fijaron en los dorados de ella y se perdió en los mismos durante unos segundos antes de desviar la mirada hacia el vaso.

Sin decir nada más se dispuso a escucharle con mucha atención, estaba seguro que ella buscaba algo con él. Podía ser algo positivo como algo negativo, pero en aquellos momentos no le interesaba de alguna forma. Si llegaba a la situación donde debía defenderse de alguna manera, él, usaría a su técnica más fuerte para escapar o terminar con ella en un movimiento. Agradecía a su inteligencia de no haber utilizado el Susano’O en la guerra, puesto que si su padre se enteraba de aquella habilidad, todos sus planes para derrotarlo se vendrían abajo por completo. Según ella había escuchado que tuvo una pelea con unos malhechores, rió por lo bajo ante la palabra, él no los llamaría de esa forma. A sus ojos, un demonio criado por una elfa y un humano, eran unas bestias que habían sido comandadas para lastimarlo y arrastrarlo al infierno. ¿Acaso era cierto que todos los caballeros que tenían una victoria celebraban? Era una buena pregunta para que se hiciera, puesto que no siempre había probado el sabor de la victoria. Cuando lo hacía, le sabía más a una victoria amarga, algo que quizás podría haber sido conseguido de una manera diferente. Suspiró una segunda vez y volvió a dirigirle la mirada, se tomó unos segundos para poder observarle por completo. Su cabello verde y los ojos dorados le llamaron la atención. No era algo frecuente en los humanos tener ese cabello, ni esos ojos, por lo que empezó a preguntarse de qué raza se trataba. Se encontraba en sus pensamientos, cuando volvió a escucharle, esta vez parecía ser más una descripción de su actualidad más que muchos podrían hacerlo. Era un perdedor, un derrotado que podía salir victorioso en varias peleas, pero cuando se trataba de su vida en felicidad y el amor… se podría decir que era mejor no tocar el tema en aquellos momentos. Al final ella le preguntó su nombre y asintió con la cabeza, había algo que le molestaba, pero iba a plantearlo de manera sutil:

-Creí que mi nombre lo habías escuchado cuando mi amigo lo gritó al entrar.- Le respondió, esta vez sin desviar la mirada. Señaló al barman y una pequeña sonrisa apareció en su rostro.- Cómo gritó el tonto, mi nombre es Maou … Sadao Maou – le dijo sin saber aun de quién se trataba. – Si no le molesta, me gustaría poder saber de su nombre, señorita. –le dijo e hizo un movimiento con la mano para pedir una segunda ronda de whisky. – Con respecto a lo que me dijo, yo no llamaría malhechores. Son esclavos en un conflicto familiar que siguen ciegamente a un imbécil, algo que debería desaparecer del universo. –comentó recibiendo el vaso en su mano y observando cómo su amigo había traído otro y lo había dejado al alcance de ella. Cerró sus rojos ojos durante un instante y tomó. – Sí, como usted dijo, soy un perdedor. Un hombre que estaba enamorado. Un hombre que había prometido la vida junto a su amada, cuando fue abandonado por otro hombre y ahora debe cuidar a sus dos hijos bebés. –bromeó él, para reír nuevamente ante sus palabras. Su sonrisa volvió a perderse del rostro al terminar de reír y adquirió una expresión algo pesada, indicando su falta de esperanza en lo que al amor se trataba.- ¿Acaso se nota tanto? Creo que puede verse a simple vista, que a pesar de los meses, sigo ahogando mis penas con el alcohol.
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Mensaje por Invitado el Dom Oct 11, 2015 2:59 pm

La debilidad era demasiado evidente. En estos momentos parecía un simple cachorro de demonio, al menos aparentemente. Se veía cansado, se veía débil, se veía manipulable, pero aún así podría ser peligroso...igual, por supuesto, que un simple cachorro de demonio. Eran demasiado impredecibles, y los más peligrosos eran aquellos que tenían un gran poder. En esas situaciones se juntaba lo impredecible con lo inestable. Afortunadamente él era un adulto...con las debilidades de un cachorro. Esperé a que terminara de hablar para poder empezar el show –nadie dijo que la vida fuera fácil. Ese es un pequeño privilegio que tiene la muerte. Es fácil, segura y pacífica…pero es el camino de los cobardes, de quienes no luchan –y una buena forma para acabar con cualquiera, sabiendo que van a ir al Infierno donde su vida y las dificultades de la misma serían su más ansiado anhelo. Él, Sadao Maou era un hombre completamente derrotado, que aparentemente lo único que tiene que perder y aquello que tiene por lo que luchar son…curiosamente, sus dos hijos, fruto de probablemente para él, uno de sus mayores fracasos –los hijos son un gran punto débil por el que puedo atacar. Puede que si le emborrache más, logre sacarle más información –pensé, aunque por ahora tenía un gran filón para explotar y manipular…sin tener en cuenta el elemento clave: el alcohol. Uniendo su historia con el alcohol tenía los ingredientes seguros para una victoria –ahogar las penas en alcohol sólo significa olvidar esos problemas por un momento –clavé mi dorada mirada en la suya, de color rojo. Interesante… –lo que necesitas es olvidar esas penas permanentemente, y eso no se va a solucionar en la barra de un bar. Se solucionarán buscando, luchando, no esperar a que algo llegue…porque jamás llegará –puede parecer que mis intenciones eran aparentemente contrarias, ya que, en un principio me iba a aprovechar de la perfecta unión de “mala vida” con “alcohol”, pero hundiéndole más conseguiría una respuesta negativa y desconfiada por su parte. Debía fingir sentir pena por él, pero al mismo tiempo, fingir que me preocupaba por él. Algo realmente complejo si el más profundo deseo que tienes hacia alguien es torturarle.

Desvié la mirada hacia el vaso de whisky y terminé de beberlo de un trago. Luego, hice una seña al barman para que me atendiera –la rutina siempre es mala…tráeme una botella de vodka, fuerte… –sonreí a Maou –empezar por las cosas sencillas siempre es más fácil que hacerlo con las complicadas. Creo que te vendrá bien cambiar, ¿no crees?... –el barman trajo la botella y un nuevo vaso. Eché el cristalino líquido en él y se lo pasé a Maou –ha bebido whisky y ahora vodka. No creo que aguante demasiado, está cansado y está mezclando… –paseé con suavidad la mano por su brazo en un suave masaje con una doble interpretación: podría bien ser un simple gesto para animarle, o bien un intento de seducción. Él podría elegir cómo tomarse aquel gesto –¡oh!, cierto, no te he dicho mi nombre. Me llamo Line Vaccani. Como podrás comprobar, no soy de aquí, pero prácticamente llevo viviendo toda la vida… –en teoría no le estaba mintiendo, ya que mi procedencia era bastante, bastante lejana –y he de decir que esta ciudad es bastante pacífica, hasta esta noche, creo, ¿no? –estiré mi brazo hacia él y tomé con la mano un fleco de la tela del brazo que había sido arrancada, al parecer violentamente –no me puedo imaginar lo que pasó para que acabaras así, por eso sigo diciendo que eres un vencedor. Aunque hayas perdido un amor, no has fracasado en la vida. Sigues aquí…mientras sigas vivo tendrás muchas oportunidades… –mientras iba hablando, aproveché la estrecha cercanía del dorso de mis dedos con la piel de su brazo y empecé a acariciárselo con suavidad. Sólo eran pequeños y sutiles roces, breves –¿cuáles son tus sueños en estos momentos, Maou?...tus verdaderos sueños, aquellos que más deseas obtener. No importa si son imposibles de cumplir… –me giré para quedarme enfrente de él, con la barra a mi lado. Aproveché aquel movimiento para apoyar el codo en la barra y la mano en mi cabeza. Aquel movimiento hizo que parte del flequillo se apartara, entremezclándose entre mis dedos y verse aquella marca en mi frente –misterio. Eso les atrae bastante a los hombres. Una marca así no la tiene cualquiera y…probablemente quiera saber más de ella –mis ojos se centraron en él, ignorando a cualquiera que pudiera estar a mi alrededor. Lo que más me interesaban en estos momentos eran sus palabras y sus actos, y sobre todo él. Era una de las pocas veces que veía a un demonio de su calibre en este estado. Demasiado humanizado, demasiados sentimientos humanos para alguien como él. Tal parecía que esta misma muestra de humanidad me impulsaba a arrebatársela con lo que le haría después. Sin duda sería una pequeña muestra de lo que parece ser que olvidó que se hace en el Infierno...
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Mensaje por Invitado el Dom Oct 11, 2015 11:50 pm

Su suspiro se hizo presente en todo el lugar, aun así el segundo vaso estuvo completo durante unos segundos, puesto que el resto del whisky desapareció en la boca del joven. Estaba empezando a emborracharse, cuando terminara de hacerlo volvería a su casa, arrastrándose con lentitud hasta llegar a su hogar. Eso es lo que planeaba, pensando que aquella charla sería algo normal y que terminaría en esa misma noche. Escuchó con atención todo lo que ella tenía para decir y se estiró. Era cierto que la vida no era fácil, pero no entendía que la muerte fuera fácil. Para él, la muerte era solo la siguiente parte de la vida, el siguiente capítulo, el siguiente episodio a continuar. Estiró sus brazos, luego de haber dejado la copa sobre la madera y le dirigió la mirada.- La vida no es fácil, soy bastante joven comparado a mis padres, pero ya tengo hijos. La muerte no creo que sea un privilegio ni sea tampoco fácil. No donde terminaré. Sigo vivo más por mis dos hijos y por el miedo de ir allí que otra cosa. -Respondió con una sonrisa, sabiendo que si moría terminaría por ser atrapado y llevado al infierno. Sería resucitado de alguna forma para volverse el arma que su padre biológico quería y terminaría por matar a quienes más quería. -Es cierto, ahogar las penas en alcohol es solo momentáneo, quizás  es solo lo que busco. Tienes razón, debería salir a buscar una solución permanente. Quizás no ahora, pero lo haré sin dudarlo, Hed me estuvo presionando a que saliera a conocer mujeres después de todo. -Le respondió con una sonrisa mientras jugaba con el vaso en sus manos. Estaba recordando las palabras qué le había dicho la persona que sería su hijo en el futuro, le había pedido que pensara en su propia felicidad y se tomara el tiempo para encontrarla. Él había sido testarudo para no buscarla activamente como le habían pedido.

Su rostro se torno a una expresión de sorpresa cuando le dijo que la rutina era mala y que trajeran una botella de vodka fuerte. Se sorprendió bastante al punto que giró a observarle, sus ojos se clavaron sobre los de ella y observó cada acción sobre como servían vodka en un vaso, hasta el punto que se lo ofrecía. Estaba empezando a desconfiar de ella, pero por alguna razón no podía apartarse de ella. Era como si algo le estuviera llamando hacia ella, algo que le indicara que debía continuar en su compañía. Observó el vaso mientras lo levantaba en su mano derecha. Sus ojos seguían fijos en el vaso, observando el nuevo alcohol que le estaban ofreciendo tomar, pensando en el tipo de sabor que tendría. En aquellos momentos volvió a observar a la mujer que se había identificado como Line Vaccani. Luego de eso levantó el vaso bien arriba y lo tomó de un trago completo, dejando completamente vacío de algún contenido que había tenido. Se tomó unos segundos y su rostro se frunció por la fuerza del alcohol que tenía aquel vodka.- Uhg ... eso fue fuerte. -Dijo antes de golpearse las mejillas con las palmas de ambas manos. Se dejó rozar el brazo, pero su cabeza estaba centrada en otra cosa.- Entonces señorita Vaccani, es un placer conocerle. Yo tampoco soy de aquí. Nacido en el infierno y criado en un pueblo de Kanto, llegué aquí hace poco más de un año.- Admitió el joven, mientras relajaba sus brazos y respiraba profundo tras el trago. Estaba empezando a hacerle efecto el alcohol y estaba seguro que hablaría de más. Ella le consoló de una manera que nadie lo había hecho hasta el momento y eso hizo que cerrara sus ojos, pensando en la pregunta que le había hecho. ¿Cuál era lo que más deseaba en aquellos momentos?¿Qué era lo que más necesitaba en ese punto de su vida? Su mente se puso en blanco, pensando, hasta que empezó a pensar todo lo que quería. -Como querer, muchas cosas. Siendo un demonio que fue criado como un humano, quiero matar al engendro que es mi padre biológico. Quiero que mis hijos crezcan felices sin preocuparse por nada. Aunque ahora mismo, lo que más quiero en estos momentos es poder olvidarme de lo que me aqueja. Quiero olvidarla a ella y poder ser feliz. -Le respondió mientras le dirigía la mirada, la sonrisa que había tenido alguna vez se desaparecía por completo. Se sorprendió por la marca que tenía en su frente, pero no dijo nada. Su vista se quedó en ella durante unos segundos más y luego cerró sus ojos. Quiso ponerse de pie, pero cuando lo hizo todo el alcohol en su sistema hizo efecto y casi tropieza. La risa del hombre se hizo presente. -Parece que estoy peor de lo que pensaba.-  Comentó y no pudo evitar reír casi borracho.
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Mensaje por Invitado el Lun Oct 12, 2015 10:37 am

–Demasiado cansado para ver el peligro. Demasiado deprimido para ver delante de sus narices a un enemigo –recordaba las palabras de mi padre que resonaban dentro de mi cabeza. Sin embargo, y afortunadamente, cada vez eran menos las situaciones en las que aparecían. Después de aquel extraño encuentro en el bosque, después de que la mitad del alma de aquel muchacho fuera extirpada, mi vida empezó a tomar un verdadero rumbo, un rumbo propio sin influencias ni de mi padre, ni de sus duras enseñanzas y órdenes. Es en este momento en el que estoy siendo verdaderamente yo, Mashit, con mis decisiones y personalidad propias, y Maou, la primera víctima de mi auténtica personalidad –es gracioso lo bien que me esté saliendo. No ha habido ningún inconveniente ni contratiempo en engañar a este demonio… –pensé mientras escuchaba sus sinceras y alcoholizadas palabras –si a mujeres te refieres, no creo que haya problema alguno. Eres atractivo y un 90% de las féminas del bar te están mirando, y no por la ropa que llevas, sino por su ausencia en ciertas partes del cuerpo –indiqué con un suave movimiento ocular la dirección en la que, unas mujeres no dejaban de mirar al susodicho demonio. Yo no era experta en absoluto en temas relacionados con el arte del amor, pero cualquier súcubo o íncubo que pudiera estar aquí, se alimentaría por años de energía vital sin necesidad de siquiera mantener relaciones sexuales –pero no se han atrevido a entablar conversación contigo. Ahí tienes una prueba de que la vida y victoria es para aquellos que se atreven a hacer algo…

Sentía que el momento se estaba acercando. El alcohol estaba haciendo un pronto efecto porque ya estaba empezando a decirme cosas que probablemente asustarían a cualquier humana cuerda, pero incluso él podría haberse dado cuenta que, pese a pasar desapercibida como una humana, muy normal no era –jajajajaja, me temo que tengo que preguntarte dónde está ese Infierno… –una humana normal y con un alto sentido de la responsabilidad se habría alejado, tomándole por loco, pero siempre había un pequeño grupo de mujeres que, por muchas tonterías o cosas sin sentido que pudiera decir, tomaban la excusa de que “estaba borracho”. Yo me aferré a este segundo colectivo para seguir con la situación –y para ser feliz tienes que encontrar a esa mujer para así tener las fuerzas suficientes para enfrentarte a tu padre. Ahora bien… –su situación me sonaba extrañamente familiar. Me recordaba perfectamente a mí y a la situación familiar algo alterada e inestable en la que me encontraba. Afortunadamente mi empatía hacia los demás era prácticamente inexistente, o al menos, se ocultaba bien entre capas y capas de indiferencia y frialdad –¿no crees que deberías enfrentarte antes a tu padre? Tienes más que perder si tienes más seres queridos a los que proteger, aunque…siempre están los héroes protectores… –los héroes protectores era aquel perfil de personalidad que basa su fuerza en lo que tiene que proteger, de tal forma que si tienen más que perder, que proteger, se vuelven más fuertes. Era como si ese afán de evitar que alguien más que ellos salieran dañados, les inyectara una dosis de fuerza que va más allá de sus capacidades normales –y t al parece que eres alguien de ese perfil… –murmuré, graciosa mientras le veía levantarse e intentar mantenerse en pie. Aquella acción fue la señal de inicio de la segunda fase de mi plan…

Rápidamente me levanté de la banqueta y pasé mis brazos por sus hombros para evitar que cayera al suelo –creo que tanto por tu bien como por el bienestar mental de tus hijos, hoy no deberías ir a casa así… –hice una señal al barman con el brazo que tenía libre –quiero una habitación grande. Esta noche él se queda a dormir aquí –rebusqué en el bolsillo y saqué algo de dinero para poder pagar tanto las copas como la estancia de la habitación –cóbrate. Puedes quedarte con las vueltas… –el hombre, más contento que disgustado asintió y se marchó a por las llaves. Mientras, en lo que tardaba en traerlas me centré en Maou. Acerqué mis labios hacia una de sus orejas y le susurré –no vas a decir que no, Maou…esta noche no es tu noche…va a ser mí noche…y sé que te va a gustar –lamí disimuladamente el lóbulo de su oreja para luego soplarle en la misma. Me aparté un poco de él cuando vi que el barman trajo unas llaves. Las tomé y volví a sujetar a Maou, pero esta vez de una forma más delicada. Mientras que un brazo pasaba por detrás de su espalda para rodearle la cintura, el otro se posó en su pecho para acariciarlo en suaves círculos –¿y bien, demonio?...¿estás dispuesto a salir de la rutina del Infierno?... –le pregunté acercando mi rostro hacia el suyo y clavando mis dorados y ahora brillantes ojos en su rostro
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 12, 2015 2:51 pm

El joven demonio, conocido como Sadao Maou, se había puesto de pie de manera súbita luego de haber ingerido tanto alcohol. Su cuerpo se tambaleó, pero en menos de un segundo la dama se había puesto de pie y le sostuvo con uno de sus brazos. Los dos ojos rojos del joven se movieron en dirección a ella, haciendo que una pequeña sonrisa apareciera en su rostro. Inclinó suavemente la cabeza a manera de agradecimiento por haberle ayudado a evitar que terminara en el suelo. Había perdido completamente el equilibrio porque sus sentidos no estaban acostumbrados al alcohol y al tener que utilizarlos de golpe se mareó bastante. Estaba agradecido con Line por haber evitado si caída y quería responder a todo lo que le había dicho. Sabía que todavía había gente buena en el mundo y le estaban ayudando, realmente estaba agradecido y esperaba poder demostrarlo de alguna forma. Su cabeza giró durante un segundo, como si el mundo fuera el que se moviera a su alrededor y se sacudió un poco para asentir con la cabeza. Respiró de manera profunda y asintió con la cabeza ante la pregunta que le había dicho.- Este demonio está listo para salir de la rutina.- Sus ojos dorados parecían llamarle de alguna forma, quería acercarse más y más, pero no lo hizo. Utilizó su mano derecha para tomarla Katana y la lanzó contra su amigo, quien la tomó en el aire y la guardó bajo el mostrador. Se sorprendió a si mismo con la destreza que había podido hacer ese movimiento a pesar de la borrachera que tenía.- Tienes razón, no puedo regresar a casa de esta forma, pero parece que no estaré solo por hoy. -le dijo en un susurro y utilizó uno de sus brazos para rodearle por la cintura, buscando atraerle más hacia él. -Es verdad, esta no será mi noche, definitivamente no va a serlo, pero será una que voy a disfrutar. Eso quiero creer.- le dijo ante la cercanía de ambos rostros. Su ojo derecho cambió durante un instante, mientras le observaba, se tornó de un negro profundo y oscuro. El iris del joven se había vuelto negro, pero diferentes colores comenzaron a surgir en el mismo, girando alrededor de la pupila, comenzó a formar lo que parecía ser una galaxia. Luego de un segundo, cerró ambos ojos y sacudió con la cabeza.- No es momento, Melkor.- pensó el joven en su cabeza, mientras que otra voz se hizo presente en la misma. - Solo estaba comprobando algo, niño. Este cuerpo es tanto tuyo como mío ahora. No puedo dejar que te maten antes de tiempo. -

El joven suspiró y abrió los ojos con una sonrisa. Observó a su compañera durante un segundo, con ambos ojos de color rojo, y empezó a caminar en dirección a las escaleras que llevarían a las habitaciones. - No creo que aquello que dices, ninguna de esas mujeres me estaba observando por la forma en la que me relatas. Estoy seguro que es algo más, quizás será la presencia que ejerzo sobre los demás. Déjame darte un ejemplo. -Le respondió y llamó a la energía negativa dentro de su interior, haciendo que su cabello se transformara en blanco. Tan blanco como la nieve y de golpe todos en el bar dirigieron la mirada hacia el joven demonio. Muchos de los hombres que estaban en el lugar parecieron estar muy incómodos, uno de ellos se levantó y salió del bar casi corriendo. En ese momento, dejó de usar su habilidad y todos empezaron a respirar nuevamente, alguna que otra toz se había hecho presente. -Es por eso que deben mirarme, tengo una presencia algo notable y no soy capaz de controlarla. - Le explicó, hablando de más como borracho que estaba. El nivel de alcohol en sangre le hacía hablar de su descendencia como si fuera algo normal, como si un demonio en la tierra fuer algo de todos los días, con quien podías encontrarte en la esquina de una plaza. Suspiró profundamente mientras recordaba lo que le había dicho.- Puede ser, pero todavía no soy lo suficientemente fuerte para enfrentarme a él. Sus llamas son tan fuertes como las mías, si no son más. Tengo que derrotarle de una manera en la que no pueda volver, una forma en la que el primer diablo deje de existir de una vez y para siempre. -Confesó para luego reír. Habían llegado a las escaleras y estaba pensando en que sería un pequeño problema para él. Tener que subir las escaleras estando borracho, pero ya lo había hecho antes. Si alguna vez se caía podía protegerse a si mismo con el Susano'O, ya lo había hecho antes. - Si, tienes razón soy alguien que se hace más fuerte mientras más cosas tenga que proteger. Piénsalo desde este punto, puedes hacerte fuerte para lograr tus objetivos, pero si tienes algo que proteger harías lo imposible para que continuara de esa forma. Por eso creo que si tengo algo que proteger, seré más fuerte cada día. Para que mantengan sus sonrisas, aun cuando termine de la peor forma posible para mi. -Le respondió con una sonrisa, poniendo el primer pie sobre el primero de los escalones, su cuerpo se inclinó ligeramente haciendo que se aferrara a ella con algo más de fuerza.
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Mensaje por Invitado el Mar Oct 13, 2015 2:38 pm

El poder que albergaba una simple mirada siempre se consideró importante, poderoso, desde tiempos inmemoriales: dioses, seres con capacidades de paralizar con una simple mirada, miles de cientos de atributos atribuidos a la conversión de aquellos que eran capaces de sostenerle la mirada a estos seres en otros elementos. Héroes que dejaron de serlo para convertirse en el más putrefacto pasto para gusanos porque miraron donde no debían. Otras de las enseñanzas de mi padre fue el uso de la mirada. Mis ojos eran dorados, eran intensos cuando quería que así lo fueran, tanto, que podría llegar a atraer, no al nivel de un súcubo, pero sí que no dejaran de mirarme fuera cual fuera la situación –shhh…no lo menciones, Maou…sabes que no debo excitarme más de lo debido aquí fuera… – mi aliento chocó contra su rostro. Era gracioso, al parecer no se atrevía a acercarse más hacia mí pese a que rodeó mi cintura con uno de sus brazos. Pasé saliva y entreabrí los labios, de los cuales se escapó un travieso suspiro, excitada. Sin embargo, mi excitación no venía en absoluto por causas sexuales pese a que desde fuera cualquiera diría que era exclusivamente por eso. No. Mi gran imaginación hizo que viera una imagen mental de su cuerpo en el suelo ensangrentado, completamente a mi merced –su cuerpo desnudo a mis pies rogándome clemencia. Oh, el gran Príncipe infernal rogándome que pare, rogándome por su vida, con vísceras demoníacas en el suelo…¡oh sí! ¡aquellos demonios serían vengados finalmente! Y yo…me divertiría mucho…y lo mejor es que él no podrá saberlo hasta que sea demasiado tarde –una pequeña sonrisa perturbadora apareció en mi rostro por unos segundos, pero intenté borrarla, o al menos…suavizarla un poco para no asustarle.

Empezamos a caminar hacia las escaleras, intentando evitar que se cayera al suelo, de forma que apreté más mi abrazo contra él en una fuerza que no parecía la normal en un cuerpo tan pequeño y delgado como el mío. Por un momento ignoré lo que decía y lo que hacía, concentrada en llevarle lo más rápido a la habitación para empezar el espectáculo cuanto antes, pero algo hizo que me paralizara. Miré su cabello. Se había transformado completamente a un tono blanco puro níveo, pero esto no era lo que más me llamaba la atención. Un sentimiento de miedo, de terror, de parálisis atravesó mi cuerpo como si de un rayo se tratara. Mi fuerte agarre se mantuvo, no flaqueé, pero tampoco me moví. No podía evitar sentirme como si fuera una estatua que estaba a su merced. Siquiera pensamiento alguno se cruzaba por mi mente hasta que dejó de usar aquella habilidad. Empecé a jadear, a sentirme aliviada, como si hubiera sentido permanentemente un peligro inminente, del que no me podía librar, pero finalmente, sobreviví sin ningún rasguño –de-debo te-tener cuidado con él, es de-demasiado peligroso… –mi rostro se desencajó por varios segundos en lo que trataba de volver a la normalidad –va…vayamos a la habitación, Maou… –dije mientras sacudía la cabeza para despejarme de todo aquello.

Cuando nos encontrábamos subiendo las escaleras, mi abrazo fue aún más fuerte que el anterior. No sabía que iba tan borracho, pero aquello no hizo más que animarme a continuar para hacer todo lo que se me ocurriera antes de que se pasaran los efectos del alcohol –nhg… –fingí un quejido al momento en el que tuve que soportar gran peso de su cuerpo. Podía sostenerle perfectamente sin ningún tipo de esfuerzo, pero supuestamente era una simple humana –sellado en un pozo de luz. Dime que no has pensado en ello. Supuestamente dicen que…ngh…los demonios son de oscuridad, pero son débiles a la luz. Seguro que existen ese tipo de “cárceles” para ellos, creados por los ángeles. Si no puedes y no quieres destr-uir a tu enemigo, es mejor que te asegures de que al menos n-no vuelva –mi voz fingida de esfuerzo, mientras le intentaba subir por las escaleras interrumpía a veces el hilo de mis palabras de forma estratégica. Después de varios quejidos más, poco a poco subiendo los escalones, llegamos al final de las escaleras donde solté un gran suspiro –uff…por fin…suerte que voy al gimnasio –dije para excusarme de que alguien como yo pudiera con alguien como él. Me apoyé en la pequeña barandilla para fingir que me estaba recuperando, mientras, hablaba –es bastante coherente lo que dices… –le envié una pequeña sonrisa mientras me acerqué hacia él moviendo suavemente las caderas.

Cuando estuve justo enfrente de él, hundí una mano en sus cabellos con la intención de apartarlos y poder contemplar mejor su rostro manchado de sangre –ahora es momento de que olvides  todo… –acerqué mi rostro, quedando a escasos centímetros del suyo. Una lengua juguetona saldría de mi boca y empezó a lamer su cálido rostro empezando desde su barbilla, cruzando sus labios. Sentía la sangre de su rostro impregnar mi lengua. Aquel sabor demoníaco era indescriptible, era como lamer algo tan antiguo, tan exquisito…que debería estar prohibido. El camino de la lengua seguiría hacia la punta de su nariz, donde me aparté. Relamí mis labios con lujuria e hice que se me cayeran las llaves al suelo –ups…qué desastre… –aprovechando la cercanía de ambos, me di la vuelta e incliné la parte delantera de mi cuerpo para tomarlas. Mi trasero quedaría en alto, justamente rozando la peligrosa y excitante zona masculina. Permanecí unos segundos en aquella posición antes de incorporarme y dirigirme hacia la puerta de la habitación. Justo era la de enfrente. Cuando la abrí, entré, pero me quedé en el marco de la puerta donde me bajé lenta y sensualmente la cremallera de mi traje –¿no vas a entras y olvidarte de todas tus penas, demonio?...
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Mensaje por Invitado el Miér Oct 14, 2015 12:43 am

Al inicio de la escalera, el joven demonio había tenido ciertos problemas para empezar a escalarla, se había tenido que recostar sobre ella para poder dar el primer paso, pero enseguida ella comenzó a guiarle, para que no terminara en el suelo o tirándolos a los dos por el mismo. Cada paso que subían por el mismo generaba un quejido en la voz de ella y hacía que se sintiera mal consigo mismo. Estaba necesitando la ayuda de ella para poder subir por completo una escalera, era una vergüenza para un samurai. Si no fuera que se encontraba por la influencia del alcohol habría agradecido y pedido disculpas en aquellos momentos, ofrecería un harakiri para poder compenzar con lo que ella se encontraba haciendo por él, pero debido a la gran cantidad de bebida en su sistema no podía siquiera pensarlo. Escuchó con cuidado lo que le decía y algo no le cerró por completo. Su sonrisa se hizo presente de gran forma en el rostro, pero no pudo hacer más que responderle de la mejor forma estaba pensando.- ¿Sabes? conoces demasiado de los demonios para ser una dama hermosa, no deberías relacionarte con nosotros. -le dijo y rió con algo de fuerza, mientras pensaba en que simplemente tenía el conocimiento por haber leído algo de un libro religioso o algo del estilo. - No somos criaturas muy buenas, aunque tengo que admitir que hay quienes son dignos de todo el respeto y cariño que se les pueda dar. No todo demonio es malo y no todo ángel es bueno. -le dijo en voz alta mientras terminaban de subir las escaleras. Estaba aun aferrándose a ella cuando estaban ya en el primer piso.

Maou pareció recobrar algo de sus sentidos al sentir como ella se presionaba contra su cuerpo, el sentir aquella lengua sobre su piel hizo que la temperatura subiera unos grados. Estaba empezando a entrar en calor con su presencia y no parecía molestarle de alguna forma, las palabras que le había dedicado hacía unos segundos empezaron a hacer un mayor efecto en él. Debía olvidarse de todo para pasar una noche con ella, estaba seguro que lo haría, se olvidaría del nombre, aquel nombre que le acosaba en las noches y no le permitía descansar por completo. Un pequeño escalofrío le recorrió el cuerpo al sentir la lengua por su rostro, su propia sangre estaba siendo probada por la dama que le acompañaba y algo de eso le excitó en una forma que no lo había hecho antes. Iba a llevar sus manos hasta el rostro de ella, pero sus acciones cambiaron al ver como ella debía agacharse para levantar las llaves del cuarto. Estuvo completamente sorprendido cuando se posicionó de tal forma para que el trasero de ella terminara muy cerca de su pelvis y eso pareció ser la gota que rebalsó el vaso del joven demonio. Iba a tomar el trasero de ella en sus manos, pero la velocidad de la dama fue mucho mayor que la de su decisión, por lo que se le escapó con un ágil movimiento. Le observaba con cuidado, observaba de manera atenta cada uno de los movimientos que ella hacía y no podía hacer más que desearle con mayor intensidad a cada uno de ellos. Al ver como se paraba en el marco de la puerta, y escucharle atentamente, no pudo hacer más que asentir. Se tomó unos segundos antes de que pudiera siquiera decir una palabra.

-Estoy más que listo para olvidarme de todo. - Le dijo con una sonrisa e inconscientemente hizo cambiar sus ojos. Las dos orbes rojas habían sido reemplazadas por dos completamente blancas, aros negros y un tono violáceo en los mismos. Estaba dejado que su verdadera naturaleza influyera en su cuerpo sin que pudiera controlarlo. Era como si quisiera imponerse sobre ella en sus deseos. Como si su subconsciente  quisiera jugar con ella, imponiendo que él fuera el centro de atención para su acompañante en esa noche. Se acercó con lentitud, cada paso parecía una eternidad para él, pero fue cuestión de unos segundos hasta que llegara a la puerta y se situara frente a ella. Al hacerlo, una de sus manos se movió hasta el vientre de ella y se presionó contra el mismo, la otra fue hasta la mejilla derecha y le acarició con suavidad. Su mano izquierda, bajó por el ombligo hasta la pelvis de ella y luego se deslizó, rosando, hasta el trasero para darle un pequeño apretón. Presionó su cuerpo al de ella y acercó con lentitud el rostro hasta el de ella, le imitó y lamió su mejilla, pero a diferencia de su compañera le mordió la zona y luego el cuello. Estaba seguro que ella había podido notar la erección que tenía aprisionada en sus pantalones al haberse presionado contra su cuerpo, pero se separó y le dirigió la mirada.- Solo espero que puedas cumplir con esa expectativa, de lo contrario creo que voy a decepcionarme mucho, Line.- le susurró y cerró la puerta a su espalda antes de caminar unos pasos por delante de ella en la habitación.
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Mensaje por Invitado el Miér Oct 14, 2015 11:58 am

Sus ojos de repente cambiaron de color, como antes sus cabellos, a un tono blanquecino con aureolas negras, con un toque de un tono morado precioso –excitante… –fue lo que dije sin ni siquiera apartar mis dorados ojos de los suyos. Era como si algo, una fuerza extraña me atrajera en un primer momento a mirarle en los ojos, y luego…a su cuerpo –¿por qué me estoy sintiendo así?...e-es extraño, pero su cuerpo…sus ojos, sus músculos…o-oh…no… –asustada por mis propios pensamientos, di un paso hacia atrás, algo confusa, pero a cada momento que pasaba, que se acercaba hacia mí ansiaba que llegara a mi lado para rozar su piel contra la mía, sentir su calor, su sangre caliente en mi piel. Le quería lamer todas y cada una de las gotas de sangre que le quedaban por su cuerpo. Quería marcarle, con mis dientes, con mis uñas, atravesar su piel al mismo tiempo que él atravesaba mi excitado sexo. Crucé las piernas cuando le tuve delante y el tan sólo roce de su mano contra la piel de mi vientre y pelvis hizo que mi sexo empezara a ansiar e dulce tacto contra su miembro. Aún seguía sin entenderlo, aún me costaba imaginar que prefiriera el placer del sexo a la tortura, pero me daba igual. De forma inconsciente dirigí una de mis manos hacia la zona de mi sexo, rozándola brevemente con mi dedo índice –mmmmm… –gemí placenteramente al sentir aquella mordida en mi mejilla y el breve tacto de mi sexo juntos. La cercanía de ambos cuerpos hizo que mis brazos rodearan su cuello y que mi cuerpo mío se estirase y se arqueara ligeramente hacia atrás, dejando mi cuello dispuesto para una y más mordidas. Una descarga eléctrica recorrió mi columna vertebral al sentir su notada erección contra mi sexo, húmedo y palpitante, hambriento, deseoso. Deseaba que él en estos momentos lo tocara, lo hiciera suyo, pero un extraño deseo de hacerle sufrir de placer y excitación borraron aquella idea de mi mente, mucho más cuando se separó de mí y me dijo aquellas palabras.

Fruncí el ceño algo enfadada, enfado que se ocultaba detrás de unas mejillas sonrojadas y un gran calor interno, sumado a la excitación de mi sexo –esta joven dama no es tan buena como aparenta, ni tan frágil como finge ser… –dije entre pequeños jadeos mientras caminaba hacia él terminándome de bajar la cremallera. La suave tela se deslizó traviesa por mis hombros, dejando a ambos al descubierto, pero no a mis pechos, los cuales, pese a que su fina línea dejaba verse en la tela, ésta mantenía los pezones ocultos bajo ella –voy a enseñarte quién es la que manda aquí, Maou. Lamentándolo mucho hoy es mi noche… –pasé a su lado deslizando el dedo índice por su miembro a través de la tela de los pantalones. Fue un brevísimo toque, delicado y mimoso –vaya, parece que hay alguien que se alegra de verme… –aparté la mano y me agaché delante de un lateral de la cama. Levanté la colcha dejando ver las sábanas. Tomé una y con algo de fuerza, la rompí en su extremo en varias telas alargadas. Sentándome en la cama, empecé a hacer con una de ellas, la más pequeña, un collar juntando sus extremos –esta noche vas a ser mío, en un concepto literal. Serás mi pequeño cachorro de demonio… –comentaba mientras enganchaba aquel collar improvisado, de tela, con una tira más larga, como si fuera la correa. A continuación me levanté de la cama y me acerqué de nuevo hacia él con un paso firme, casi militar –no voy a preguntar si tienes algo que objetar. No me interesa –dije en un tono autoritario, como si fuera una orden. Junté de nuevo mi cuerpo con el suyo y empecé a mover mi pecho contra el suyo, aplastándolo, sintiendo cómo aquel roce hizo que mis pezones se tornaran duros y rectos como una piedra. Aquel roce también hizo que el traje se deslizara hasta quedar la parte de arriba por la cintura, dejando mis pechos al descubierto. Rápidamente deslicé mis brazos hacia su cuello para colocarle aquel collar unido a la correa –prohibido mirarme los pechos hasta que yo te lo diga… –clavé mi mirada en la suya, juntándome más para que no pudiera verlos. Rápidamente junté mis labios húmedos y jadeantes contra los suyos, iniciando un beso caliente y apasionado. Mi lengua juguetona empezó a buscar la suya, mientras, una de mis manos se empezó a deslizar hacia su miembro, metiéndose entre sus ropas hasta encontrarle. En un primer momento sólo lo toqué tímidamente, pero luego empezaría a tocarle con todas las yemas de mis dedos, tanteando dónde podría estar la punta de su miembro. Cuando la hallé fue el momento en el que inicié un suave masaje circular por breves segundos, ya que me aparté de él girándome rápidamente

–Sígueme, cachorro… –alcé la otra mano en la cual sostenía la correa y empecé a caminar hacia una silla. Arrastrándola hasta el centro de la habitación, me coloqué detrás de ella, apoyada en su respaldo y dejando que viera mis juguetones pechos…y una notable marca que había debajo del izquierdo. Subiendo una pierna en la silla y dejando ver la humedad de mi sexo que había atravesado los pantalones, tiré de la correa para que viniera –siéntate aquí, cachorro. Ahora. No querrás verme más brusca y ruda, ¿verdad?
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Mensaje por Invitado el Miér Oct 14, 2015 11:45 pm

Maou parecía haber logrado lo que quería, estaba completamente metido en la situación y, al parecer, había logrado que ella también lo deseara en la forma que él quería. Eso creyó él, puesto que al alejarse unos pasos de ella, luego de haberle mordido y frotado sus cuerpos, escuchó una respuesta  y asintió con su cabeza. Sabía bien que no era una dama frágil como aparentaba serlo, pero que no se trataba de alguien tan buena eso podía dudarlo. Aun así, Aquella frase de ella le hizo girarse para poder observarle con cuidado, su borrachera era evidente, pero pudo hacer su movimiento para observarle bajar aún más su prenda. Aquellos gemidos y jadeos, que escuchaba de ella, no hacían más que aumentar su excitación. Le vio acercarse y no se movió, dejó que se moviera sobre él. Su cuerpo reaccionó al tacto y a sus palabas. Sintió por completo el dedo de su acompañante por las ropas que cubrían su pene, le hizo querer más, hizo que quisiera moverse sobre ella y empezaran el acto. Estaba demasiado deseoso de Line quería explorar más de ella, quería poder probar todo lo que tenía y hacerle llegar a gritar su nombre. Estos pensamientos que tenía fueron interrumpidos por la voz de ella, alguien estaba feliz de verle. Eso podía estar segura, estaba completamente feliz de verle, estaba contento de poder tenerle de aquella forma. Incluso cuando ella le decía que iba a enseñarle quien era la que dominaba. Su sonrisa no hizo más que crecer de gran forma. Ella le estaba diciendo que iba a ser de ella, que él sería su pequeño cachorro demonio. – Mi señora Line, este pequeño, cachorro, demonio será tuyo por toda la noche. –le dijo  en un susurro mientras le observaba cortar las telas. Estaba algo hipnotizado por los movimientos que ella hacía, totalmente absorto en los diferentes niveles que le estaba provocando, cada movimiento le generaba algo más en su interior. –No tiene que preguntar, mi señora, no voy a objetar de alguna forma.- le respondió a lo siguiente que había escuchado, le observaba hacer lo que parecía ser una correa y pensaba que lo disfrutaría con todo su ser. Se quedó en silencio mientras ella juntaba su cuerpo con el de él, sintió como sus pechos presionaban con su piel, sentía el calor de los mismos contra su cuerpo y no pudo hacer más que dejar salir un suspiro. Era un suspiro de necesidad y de placer, se dejó colocar el collar a la forma que ella quería. Estuvo dispuesto a escuchar lo que le dijo y sonrió aun más que antes. – Sí, mi señora, como usted me lo ordene, no le observaré hasta que me de permiso para hacerlo. –le respondió de manera obediente, para ser callado con un beso. El joven lo correspondió moviendo sus labios a la par de los de ella. Sintió como la lengua ingresaba en su boca y se dejó llevar por la misma. Ambas bailaron en un desenfreno de necesidad, su deseo se hacía presente en aquella acción. Tomaba de ella tanto como podía con sus labios, pero sin mover sus manos, puesto que estaba siendo controlado por su compañera. Mientras continuaba con el beso, pudo sentir la mano de ella, como bajaba por su estómago hasta llegar a su miembro, como tocaba con timidez, como le acariciaba. Disfrutaba de aquel tacto, disfrutaba de lo que le generaba con sus caricias. En esa oportunidad fue su turno de gemir, suspirar de placer. Le estaba generando todo eso, pero todo tenía su fin, le había provocado de una manera muy efectiva y ahora mismo se había alejado de él. Se sintió en soledad y necesidad, le necesitaba demasiado.

Al escuchar sus palabras, le siguió sin chistar, estaba tras de ella. Su cuerpo se movía a sus órdenes, se dejaba arrastrar y le guiaba con todo su ser. Ella luego le permitió observarle y él lo hizo sin pensarlo, le observó, en cada detalle. Pudo notar la marca que estaba bajo su pecho izquierdo. Notó también lo húmeda que estaba y cómo le invitaba a sentarse en la silla que tenía su pierna. Estuvo a punto de obedecerle, pero hizo lo contrario, no se sentó. Se movió con mucha agilidad hasta posicionarse detrás de ella, pero sin que soltara el collar que le ataba. Le abrazó por la cintura, presionando su pelvis contra el trasero de ella, haciendo que su pene, aun atrapado, frotara contra su compañera. No se detuvo con solo eso, sino que bajó su mano derecha hasta el sexo de ella y le acarició por sobre la ropa, mientras que la mano izquierda subía y jugaba con el pecho izquierdo de ella. Sus dedos rozaron el pezón y le pellizcaron con suavidad, a todo esto movió su rostro para poder besar el cuello. Empezó besando la clavícula de ella, para luego continuar subiendo por el cuello de ella. Besaba y suspiraba sobre su piel, mordía de vez en cuando, pero continuaba de esa forma. Subió hasta llegar a la mejilla, donde volvió a morderle, pero allí no se detuvo. Siguió con sus movimientos y al dar con la oreja dio una última mordida sobre el lóbulo. Se separó un segundo y le susurró al oído.- Creo que quiero tener el control sobre ti Line. –le dijo y suspiró sobre su piel.
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Mensaje por Invitado el Jue Oct 15, 2015 12:50 pm

Le tenía a mi merced. Cada acción que yo le decía que hiciera, así lo hacía. Cada frase que le decía, él lo contestaba obedientemente. Esta sensación era increíble, era excitante, era sublime. La sensación de placer que atravesaba mi cuerpo como cientos de flechas ardientes era igual, y probablemente mayor que la que sentía en una tortura, lo cual era un auténtico logro sabiendo que todo el placer que obtuve en todos los siglos de vida fue por torturas sin nada sexual de por medio –se siente tan bien… –me mordí pícaramente el dedo índice, con un gran rubor en mis mejillas, sin dejar de mirar a Maou atado por el cuello, esperando y ansiando que se sentara en la silla. Sin embargo, no lo hizo. Pronto le sentiría detrás de mí aferrándome por la cintura y posicionando sus caderas contra mi terso trasero. Como señal de venganza hice moverlo un poco, pero fui interrumpida cuando empezó a acariciar mi húmedo sexo, haciendo que se humedeciera cada vez más, se calentara y palpitara. No pude evitar arquear la espalda, juntando más mi trasero contra su apretado miembro. No pude evitar abrir los labios para gemir larga y entrecortadamente. No pude evitar soltar el collar, símbolo de mi dominación ante él y aferrarme a su cuerpo. Agarré su ropa con mis manos y tiré de ellas para que siguiera cada vez más y más rápido –m-mmmme…gust-ta…p-por fav…or… –entrecerré los ojos sin dejar de jadear, y entre aquellos jadeos, se escuchaban largos gemidos. Mis caderas se movían a la par de las caricias, de sus dedos para indicarle que fuera más rápido. Pronto notaría sus juguetones dedos en mis escurridizos pezones, y sus suaves y húmedos labios contra mi cuello me daban escalofríos que se juntaban con las descargas de placer que iban desde mi sexo ardiente…por mi espalda hasta mis pezones y cabeza. Tiraba más y más de su ropa con ambas manos –deseo que lama mi sexo de aquella forma…incluso que lo muerda. Quiero que me arañe los pechos, que me dé azotes, que me poseyera contra la pared…Maou…lo deseo…lo deseo… –la cabeza se me iba completamente, tanto, que inconscientemente grité –¡LO DESEO!

Abrí los ojos de par en par. Justo había dicho aquellas palabras cuando él dijo que quería tener el control sobre mi cuerpo –n-no es así… –ladeé ligeramente la cabeza hacia un lado, evitando que viera mi sonrojo causado por aquella inesperada confesión –esta noche es m-mía…si quieres dominarme, tendrás que ganártelo. No soy una presa fácil… –me aparté de él unos pasos y me di la vuelta para posicionarme enfrente –oh…¿sabes qué ocurre cuando alguien me desobedece? –sonreí de forma sádica y empecé a desvestirme, a quitarme lo que quedaba del traje y luego las bragas dejando finalmente mi sexo al descubierto. Luego, me lamí el dedo índice y lo deslicé lentamente por mi cuerpo, paseándolo por mis pechos, por mis pezones, por mi vientre, en pequeños círculos hasta que terminó en mi sexo. Lo abrí dejando su interior rosado al descubierto y empecé a masturbar mi clítoris en pequeños y suaves masajes, notando el tacto suave y mojado, muy mojado del mismo. Rápidamente abriría mi boca y me inclinaría hacia delante gimiendo de puro placer –s-sé q-que l-lo quieres…est-e es un castigo por  no sent-tarte en l-la silla… –solté un pequeño grito lastimero justo cuando mi dedo se paró. No podía seguir…mi cuerpo no soportaba tanto placer acumulado –¿v-ves?...j-jamás podr-ás dominarme… –seguidamente me acerqué hacia él y caminando a su alrededor,  pasé el dedo mojado de fluidos por su pecho, brazos, espalda, y me dirigí de nuevo hacia el traje que estaba en el suelo.

Me incliné hacia delante de la misma forma que lo hice cuando se me cayeron las llaves, en un movimiento completamente intencional y maligno, y tomé el cinturón de cuero que tenía. Luego, volvería delante de él y me arrodillé. Empecé a buscar su miembro, intentándole bajar los pantalones y los bóxers hasta que lo hallé. Lo tomé firmemente con una mano mientras que con la otra empecé a azotarle las nalgas con el cinturón. Rápidamente empezaría a lamer su miembro empezando en los testículos y subiendo en una línea marcada por mi saliva hacia la base de su duro miembro. No me detuve, no hasta que no llegara a la punta del mismo, la cual me introduje tímidamente en los labios. Me encantaba la venganza –vamos, Mashit…¡dale más fuerte! ¡Haz que sienta dolor! ¡Haz que sienta placer! ¡Hazle tuyo! –mi lengua empezó a moverse rápidamente contra su miembro, mientras, no dejaba de azotarle cada vez más y más rápido y fuerte con el cinturón en sus nalgas. Me saqué de la boca la punta de su miembro y la soplé traviesa antes de hablar –¿vas a hacerme caso ahora, cachorro? –le miré pícaramente
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Mensaje por Invitado el Jue Oct 15, 2015 10:01 pm

Parece que había funcionado, aquellas caricias, pellizcos y mordidas estaban haciendo efecto en su pareja de la noche. Triunfó victorioso de manera interna al escuchar su grito de necesidad y deseo. Estaba por continuar cuando ella fue quien se separó, diciendo que no era de esa forma y que si él quería dominarle de alguna forma tenía que ganárselo. La situación se vio invertida, puesto que tuvo que quedarse parado, observando como ella se masturbaba, sin poder moverse. Deseaba dar los pasos que le separaban para que fueran sus dedos los que ingresaban en la vagina de ella, deseaba que fuera su tacto la que le hacía gemir. Algo dentro de él estaba creciendo, algo que podía llegar a ser peligroso, pero no se daba cuenta de qué era. Escuchaba como ella presumía lo que él quería, y estaba seguro que no se equivocaba, asumiendo que era un castigo por no haberle hecho caso. Le hizo desearle más, cada una de sus palabras le hicieron querer tener el poder sobre ella, le hicieron planear su manera, pero todavía no era el momento. Esperaría a que fuera el punto justo.

Ver, era todo lo que había hecho hasta el momento, no le habían permitido moverse de ninguna manera y tenía que aguantarse las ganas de moverse para empezar con el primer acto de aquella velada. Su cuerpo estaba llegando al límite, estaba al punto máximo de su excitación y sabía que si no empezaba a tener las relaciones pronto, estallaría en una necesidad que no sería bueno para ninguno de los dos, se volvería una bestia indomable. Había tenido meses de frustración sexual, meses de no haberse masturbado ni de haber tenido relaciones, era una bomba de tiempo a punto de estallar, pero tuvo suerte puesto que ella se había movido para tomar el cinturón que había dejado caer al suelo. Se acercó hasta él en movimientos sensuales que los ojos del joven tomaron por completo. Estaba seguro que, a pesar de la borrachera, recordaría aquellos pasos por el resto de sus días. Cuando dio con Maou, Line, se agachó para poder desabrochar el pantalón. Las manos del joven se movieron para poder ayudarle a quitar la ropa. Se bajó los pantalones y los calzoncillos, dejando a la luz a su miembro viril. Erecto en toda su gloria, esperando con ansias a que comenzara la acción. Su llamada a la misma no fue en vano, puesto que todo el cuerpo del demonio tembló con un escalofrío. Sintió como ella utilizaba su lengua, empezando con sus testículos hasta llegar al tronco de su pene, mientras más subía hacía que el dejara escapar suspiros de placer. Jadeó con fuerza al sentir los labios de ella rodear el glande y gimió de placer cuando pudo reconocer la lengua de ella jugando con su pene. Ella se aprovechaba de sus inacciones y, a Maou, no parecía molestarle de ninguna forma que lo hiciera. La voz del joven se mezclaba, empezaba a escucharse quejidos de dolor por sentir el cuero en su trasero, pero gemía de placer cuando su pene era estimulado por la boca de su compañera. Su rostro experimentaba ambas cosas y estaba dudando de si sentir placer o dolor, pero todo cambió por completo cuando escuchó la pregunta que le había hecho. Aquella pregunta generó que una sonrisa se hiciera presente en el rostro del joven, era una poco común, parecía sádica. Negó lentamente con su cabeza, dejando salir un suspiro. Chistó con la lengua un par de veces antes de siquiera responderle. – Creo que no entendiste lo que dije, Line. No fue una sugerencia para que yo tomara el control. –le respondió en un susurro, mientras ambas manos del joven se movían para tomar las de ella y levantarlas por su cabeza. Utilizó la tela que funcionaba como “correa” para atar las manos con bastante fuerza. Las sostuvo bien en alto, pero sin permitirle levantarse, dejando que su miembro estuviera al alcance de ella. –Estaba anunciando lo que iba a suceder.- Le dijo sin perder aquella sonrisa del rostro.

Estaba seguro que Line iba a quejarse y era justo lo que él quería. Sostuvo las manos de ella con su brazo izquierdo, bien en alto para que no pudiera utilizarlas. Cuando observó que ella iba hablar ingresó su pene por completo en la boca de ella, impidiendo que hablara. La mano derecha fue hasta la cabeza de su acompañante y se afirmó a la misma, para empujar con fuerza en dirección a su pelvis. Estaba seguro que le había tomado por sorpresa, pero eso no le importó. Empezó a mover su brazo derecho, tirando de su pelo, hacia adelante y hacia tras, al ritmo que su cadera también lo hacía. Usaba la boca de su acompañante para darse placer a si mismo, no le importaba si ella tenía algún tipo de queja como para lo que hacía. Estaba forzándole a hacer una garganta profunda y lo estaba disfrutando a cada momento que su pene era apretado por la lengua o la garganta de Line. Sus gemidos volvieron a hacerse presentes y de vez en cuando quitaba su miembro para permitirle respirar, pero era solo durante un segundo, antes de volver a obligarle para que continuara con la succión de su masculinidad. Mantenía un ritmo casi parejo, a veces haciendo que se mantuviera con todo su pene hasta la base y otras simplemente empujando y retrocediendo. Sus movimientos se mantuvieron durante cinco minutos, pero ya no aguantaría tanto. –Uhg – dejó salir en forma de gruñido, sabiendo que estaba cerca de su orgasmo. Su miembro se expandió con suavidad, indicando que estaba a punto de acabar. – Line… Ah …-sus palabras se entrecortaban por los gemidos y jadeos.- ...aquí tienes tu recompensa… hmmm!  más te vale no dejar caer nada. – Le gruñó y gimió de placer, forzando a que ella volviera hasta la base de su pene. Fue en ese momento, cuando su miembro estaba en lo más profundo de ella, que empezó a eyacular. Parecía que los meses de inactividad sexual se habían juntado, puesto que dejó salir una buena cantidad de semen dentro de la garganta de ella y, retirando muy lentamente, logró también dejar su esperma sobre la lengua de ella. –Hmmm … -suspiró de placer una última vez, mientras su pene escapaba a los labios de ella, pero no lo alejaba de ninguna forma, lo mantenía cerca.
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 16, 2015 5:45 am

Mi sonrisa victoriosa, llena de orgullo pronto se borraría cuando vi aparecer una sádica expresión en su rostro y un extraño y mal presentimiento de lo que iba a pasar sacudió mi espalda en un escalofrío. De repente, tomaría mis manos, las juntaría y ataría con fuerza, asegurándose de que no las pudiera mover. En aquel momento intenté recular, alejarme de él, pero no pude. Estaba nerviosa por lo que iba a hacer. Odiaba la espera porque la curiosidad podía con mi paciencia. Era como el inicio de algún tipo de castigo o tortura, cuando la víctima se encontraba en aquella sala oscura, completamente inmovilizada a la mortal espera de aquel que le causaría tanto dolor…o placer. Negué con la cabeza y torné mi rostro al de una falsa súplica con la intención de que de repente se sintiera mal, arrepentido, y no siguiera con el castigo…pero aquella ya descubierta falsa esperanza se marchó cuando, de repente, vi mi rostro enfrente de su miembro. Abrí la boca para hablar, para pedirle que no lo hiciera, pero rápidamente fui callada por la improvisada mordaza de su miembro. Intenté escapar, apartar el rostro, pero no podía, ya que detrás de mi cabeza se encontraba su otra mano que la empujaba hacia delante, hacia su miembro. Gemí avergonzada, con el orgullo completamente herido –este maldito bastardo me está ganando…pero no pienso ceder…me pienso vengar –apreté los labios y miré hacia arriba con fiereza, con la boca completamente abierta para que su miembro pudiera llegar hasta el fondo de mi garganta. Sentía una cierta angustia y sentimientos encontrados. Esta situación me disgustaba, pero una parte de mí, de mi interior le gustaba, y mucho. Estaba completamente a la merced de él, con los brazos atados, con la boca llenada por su miembro. No podía escapar de él ni de sus acciones. El depender completamente de aquel amarre y de sus deseos me excitó de sobremanera, pero aquel sentimiento me avergonzaba y quebraba mi orgullo perdido. Mis mejillas se sonrojaron. Empecé a usar mi lengua para moverla lo que podía cuando tenía su miembro completamente dentro, cuando sentía que la punta de mi nariz llegaba a rozar con su cuerpo, y cuando lo sacaba completamente, abría la boca y empezaba a jadear para tomar aire. La saliva se me deslizaban por los labios y la lengua, signo indiscutible que me estaba gustando aquel sabor, aquella sensación, aquel miembro en lo más dentro de mi boca.

De nuevo, sentí la fuerza de su mano empujar mi cabeza hacia su miembro, aquella que me guiaba en los movimientos contra sus caderas, cada vez más y más rápido. Mi lengua, traviesa e hiperactiva, acariciaba, se doblaba, y cuando podía, se giraba y rodeaba su glande para darle aún más y más placer, manchándolo de mi saliva para que se lubricara y lograra entrar mucho más dentro. Mis labios se apretaban cuando salía su miembro para que no los dejara de sentir, y se expandían y contraían al unísono de los movimientos de su miembro. Me gustaba. Me estaba gustando demasiado. Estaba siendo sumisa, mucho, puede que demasiado…y por ello, una vocecilla en mi mente me lo recordó –el maldito demonio te está haciendo disfrutar demasiado en esta situación tan vergonzosa…¡haz algo, Mashit! ¡Limpia tu orgullo! –aquellas voces hicieron que volviera a ver la realidad como antes y sintiera una sed de venganza y “odio” dignos de un buen enemigo. En un arrebato, intenté zafarme de su agarre, haciendo fuerza con la cabeza hacia atrás, pero no podía. Él tenía más fuerza en estos momentos. Volví a mirar hacia arriba, esta vez llena de odio, justo en el momento en el que empezó a hablar –un momento…” ¿no dejar caer nada?” ¿A qué se est?... –sentí dentro de mi boca y de mi garganta que su miembro se hinchaba demasiado –¿no irás a?...¡¿dentro de mi boca?! ¡maldito bastardo, te vas a enterar! –pero era demasiado tarde. Pronto sentiría correr por mi garganta algo viscoso, caliente, que bajaba directamente, sin opción de tragar o no tragar, hacia mi estómago. Abrí los ojos, sorprendida por tal cantidad de semen y la forma en la que había acabado. Aquello hizo que mis mejillas se ruborizaran por completo y que mi sexo empezara a mojarse más y más –no te puede estar gustando esto… –me decía a mí misma al mismo tiempo que sentía cómo su miembro fue dejando una cierta cantidad de semen por mi boca cuando lo fue apartando.

No abrí mi boca y no dije nada. Aún mantenía su semen en mi boca y no lo iba a tragar. Se me había ocurrido una pequeña venganza para que supiera que, después de todo lo que ha hecho aún no me había domado. De nuevo, le miré desde abajo, pero esta vez mi rostro expresaba de nuevo aquel orgullo y sadismo que antes, cuando le estaba azotando el trasero con el cinturón. Sentía mi boca y la comisura de mis labios algo húmeda por la saliva y los restos de semen que lograron escaparse de mi boca, lo que hicieron que aquella expresión fuera una mezcla de sentimientos: de gusto y de rabia y venganza, todo ello sumado al rubor de mis mejillas que no se había marchado. En un primer intento de ponerme en pie, no pude por aquel amarre que aún tenía en mis manos y caí al suelo. Sin embargo, lo intenté una segunda vez doblando una pierna y luego la otra. Lo hice muy lentamente por lo que tenía pensado…y finalmente hice. Abrí mi boca y deslicé mi lengua con su semen por su estómago y empecé a ascender con ella por su cuerpo, manchándolo de su propio semen. Pronto llegué a su pecho, a sus pezones, los cuales mordí salvajemente para luego lamerlos con mi lengua. Primero el izquierdo, y luego el derecho, ambos manchados de semen como la línea que dibujé desde su estómago. La misma, y por acción de la cercanía de mis pechos contra su cuerpo, se fue extendiendo. Subí poco a poco hacia su clavícula, cuello…y oído. Mi lengua ya había perdido el semen de Maou por su cuerpo, pero ello no evitó que la usara, que jugueteara con ella en su oreja, metiéndosela, lamiéndola ávidamente por fuera, el lóbulo…todo hasta que empecé a hablarle, a susurrarle al oído –vaya…al parecer alguien ha dejado caer el semen…en el cuerpo, y no has sido tú… –dije con una sonrisa pícara, juguetona –¿qué se siente al saber que después de tanto esfuerzo no has conseguido domarme?...
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 17, 2015 9:06 am

Había tenido su momento de placer y lo había disfrutado, su miembro aun podía sentir la presión que ella ejercía sobre él o eso sentía. Respiró de manera profunda, aun luego de haber sentido el orgasmo, estaba extasiado. En aquellos momentos bajó su agarre de aquel pedazo de tela y fue entonces cuando ella aprovechó. Esta vez, habiendo hecho lo que él había querido, le permitió que ella hiciera lo que quisiera. Dejó que se pusiera de pie, tuvo que resistir sus impulsos a ayudarle para que lo hiciera, debía continuar de la forma en la que estaba. Le permitió acercarse y sintió como ambos cuerpos se pegaban, dejó que le lamiera y no se movió de ninguna manera, dejó que hiciera lo que ella quería con él. Aunque todo tenía un precio, cada acción tenía una consecuencia.

Maou se quedó en silencio, había permitido que hiciera lo que quería, pero había desobedecido la orden que le había dado. Se sentía con poder y no podía negar que le encantaba la situación. Estaba completamente absorbido por la situación, quería más de ella y quería más de aquella sensación de control, por lo que el enojo tomó partido en sus acciones. Se llevó la mano hasta el rostro, pasando los dedos por la línea de semen que ella había dejado y frunció su seño.- No debiste haberme desobedecido, Line. – le dijo mientras la sonrisa volvía a hacerse presente en el rostro, apretó su cuerpo al de ella una vez más y acercó su rostro al cuello de ella. Clavó sus colmillos con algo de fuerza y dejó salir algo de aire por su boca. Se quedó de esa manera durante unos segundos, pensando en cuál sería la manera más efectiva de castigarle. Estaba pensando de una manera muy básica, era como si su raza se apoderara de él y los instintos fueran los actores principales de la obra. Su sonrisa no hizo más que crecer, tomó la “correa” que mantenía unidos el cuello del joven con las manos de su acompañante y la cortó a la altura de su cuello de un tirón. – Por haber desobedecido, Line, ahora tendrás que aguantar mi tormento. – le dijo en un susurro al oído y tiró de la tela para que le siguiera. Le llevó hasta el baño donde abrió la puerta y le hizo entrar. Quitó la toalla de los ganchos, los cuales estaban bastante altos, y llevó su correa hasta el mismo. Le obligó a ponerse de frente a la loza del baño, atando aquella tela al gancho impidiendo su escape, y presionó su cuerpo contra el de ella, haciendo que el frío se encontrara con el cuerpo de su acompañante. Hizo que sus pechos se presionaran contra la losa mientras llevaba una de sus manos hasta el sexo de ella. Empezó a besarle el cuello y a acariciar su vaina con mucha suavidad, estaba jugando con ella, puesto que no lo hacía con la intensidad necesaria para que fuera una masturbación. Mordía y acariciaba, jugaba acelerando el ritmo. Ingresaba un dedo dentro de ella, para sacarlo casi de manera instantánea y rosar el clítoris con la punta del mismo. Suspiró sobre su piel y, esta vez, lamió desde la clavícula de ella hasta el cuello, donde volvió a clavar sus colmillos. Lamía y mordía, era lo que hacía, sus dedos jugaban, incitaban a que ella quisiera más, pero no se lo daba. Era su castigo, era su represión por haberle desobedecido,  tenía que aprender y de esa forma él le enseñaría a no desobedecerle.

Suspiró una vez más sobre la piel de ella y se separó con lentitud. Se movió hasta el lavado y se limpió toda la cara de cualquier rastro de semen. Una vez que estuvo limpio abrió el grifo una vez más y llenó su boca con agua fría. Esta empezó a tomar el calor corporal, pero no llegaba a ser la temperatura del mismo. Se acercó a ella y le dio un beso en la base del cuello, sobre la espalda, para un segundo más tarde dejar escapar algo del líquido. Continuó de esa manera, dándole besos en el cuello y la espalda, para permitir que el agua bajara por el cuerpo de ella, recorriendo a su gusto. Cuando terminó por completo de vaciar el agua, que estaba en su boca, dejó salir un leve gruñido de su garganta. Nuevamente empezó a jugar con el sexo de ella, pero esta vez no era con sus dedos. Le hizo abrir las piernas un poco y deslizó su miembro, entre las mismas. Parecía que iba a penetrarle, pero solamente rozó la vagina de ella con el glande y el tronco. Suspiró en el cuello de ella y empezó mover sus caderas, no quería entrar en ella. Lo hacía con lentitud, muy suavemente, su glande rosaba con el clítoris de ella con mucha lentitud. –Hmmm. –le murmuró al oído desde la posición en la que estaba, mordiendo con suavidad el lóbulo de la oreja derecha. – No pienso continuar, Line. Seguiré de esta forma. – volvió a susurrarle, sin soltarle de alguna forma. Presionaba su cuerpo contra el de ella, haciendo que nuevamente sus pechos se pegaran contra la losa. – Si realmente quieres que siga, quiero escucharte gritarlo. Quiero escuchar tus súplicas, que me ruegues entrar en ti. Solo cuando eso suceda… solo allí te dejaré sentirme por completo. –le respondió con aquella sonrisa plasmada en el rostro, disfrutó de aquellas palabras y mucho. Sus movimientos, lentos y provocadores, no cesaron en ningún segundo de aquellas palabras y planeaba continuar de aquella forma hasta escucharle.
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Mensaje por Invitado el Sáb Oct 17, 2015 2:13 pm

Lo sabía. Sabía que aquellas acciones tendrían sus consecuencias. Sabía que al desobedecerle me ganaría una tortura mayor. No podía competir con él en cuestiones de poder, y había comprobado que ni siquiera estando borracho podría, pero una parte de mí deseaba que me hiciera algo peor. Era como si lo buscara, aunque fuera, de manera inconsciente –puede que ya va siendo hora de que dejes que otros lleven las riendas de la situación…neko –puede que fuera aquel pensamiento el culpable de que dejara que Maou rompiera aquel collar, que me llevara al baño atada de manos, guiada por él como si fuera una esclava que dependía completamente de su voluntad…y colgara mis manos, de nuevo estiradas contra el alto enganche de las toallas –ngh…frío… –fue la primera sensación que tuve al sentir el hielo perfecto de la pared contra la piel, contra mis pechos aprisionados extendiéndose contra aquel congelado muro. Mis pezones, ya erectos por la excitación se volvieron más duros ante el frío y el contraste de su cálido cuerpo, de su tersa y perfecta piel contra el mío me daba escalofríos –hazlo…vamos…ahora…lo deseo… –movía las caderas contra sus dedos, su mano, pero se escapaban, apenas me rozaban el sexo y yo necesitaba más. Abrí los labios y de ellos se escaparon pequeños y sensuales jadeos entrecortados. La necesidad podía con mi cuerpo. Mi corazón latía al compás de mi sexo, y mi sexo latía desenfrenadamente, estaba ligeramente hinchado, rosado y muy, muy húmedo. Pedía a gritos que fuera masturbado, frotado, besado, pero eso nunca llegaba y mi desesperación hizo que empezara a sudar –p-porfa…avor… –tartamudeé entre jadeos. Ya había olvidado lo fría que estaba la losa, e incluso, el dolor que me provocaba aquellas mordidas en mi cuello. Todo en este momento era la búsqueda del placer, hacer que mi cuerpo temblara, sudara, fuera poseído por él –vamos, Mashit…cede, dile que eres tuya, que te haga tuya contra la pared…olvida tu orgullo… –negué con la cabeza y la apoyé contra la pared. La frialdad de la misma contra el sudor de mi frente me alivió por unos segundos, segundos que coincidieron cuando Maou se apartó de mí.

Automáticamente aparté mi cuerpo de la pared todo lo que aquel amarre podía y giré la cabeza para poder ver lo que hacía. Aquellos segundos en los que yo aproveché para recuperar parte de la cordura que el deseo de placer sexual me arrebató, se me pasaron relativamente rápido. De nuevo sentiría la temperatura corporal subir, pero esta vez a niveles que superarían con creces la anterior. Era demasiado para mí, para lo que mi cuerpo podía soportar ardiendo en el más intenso de los fuegos internos. Sentía una mezcla de sensaciones por todo mi cuerpo: en mi cuello y espalda sentía la presencia inmisericorde de Maou y el agua que brotaba de su boca caer por las finas líneas de mi cuerpo. Aquel tacto hacía que mi piel se erizara y que, con su calor, parecía que el agua se evaporaba al instante. Mi sexo y mis dos pechos eran volcanes ardientes a punto de estallar, rojizos, tanto como mis mejillas y mi rostro. Suspiraba, jadeaba, mis brazos se tensaban desesperados por escapar de aquello. Estaba perdiendo la cordura y abrazaba a la locura sexual –pídelo, Mashit…despacio…despacio… –pensaba el mismo tiempo que negaba con la cabeza –n-no…por…favor…n-no…Maou…aaahh…me gusta tanto…para…por favor…ardo…mucho… –mis caderas empezaron a moverse contra él, hacia delante y hacia detrás buscando el surco que abría su miembro al pasar por mi sexo. Lo sentía húmedo, probablemente por mis constantes fluidos que se renovaban a cada instante. Movía las caderas cada vez más y más rápido…hasta que él lo evitaba aprisionando de nuevo mi cuerpo contra la losa –ngh…no…sigue…no pares… –fue mi primera respuesta –no, Mashit…no lo digas…no lo hagas, mantén tu orgullo…no…no…¡eres la hija de Astaroth! –abrí la boca y susurré –l-lo…rueg… –cerré los ojos con fuerza mientras que la desesperación del momento hizo que tirara de aquel amarre hacia abajo repetidas veces –hazl…por fav… –me resistía a mis propios pensamientos, pero era como si algo superior a mí me obligara a decir las palabras. Abrí las piernas todo lo que pude, preparada –no lo digas… –pensaba –entra…por fav… –estaba a punto de decirlo, a punto de rogárselo, pero justo en ese momento y por los tirones que daba, el amarre se rompió por la mitad liberándome de aquel encierre.

Caí automáticamente al suelo y rápidamente, sin fuerzas para levantarme, desesperada por aliviarme, caminé en un principio arrastras, y luego a cuatro patas hacia la bañera. Mi cuerpo aún temblaba, aún sudaba. Mi sexo aún palpitaba, pero logré llegar a la bañera. Agarrándome a los bordes de la misma y a la cortina que la cerraba, logré levantarme y alcanzar la ansiada fuente de agua fría. La encendí. Pronto sentiría el agua frío calmarme el calor del cuerpo y quitarme el sudor. Era gracioso porque automáticamente recuperaría las fuerzas y la cordura. Pasaron varios minutos en los que frotaba mi cuerpo con una mano mientras que, con la otra apuntaba la pera de la ducha. Después de aquello, centré mi atención en el culpable –vaya, vaya, vaya…al parecer soy una presa más difícil de la que esperabas, ¿eh? Tendrás que hacerlo mucho mejor para que yo suplique tu cuerpo…si es que, claro, puedes lograr hacerlo. Me estás haciendo dudar, uke… –sonreí cruel y perversa, con una mirada más propia de una diablesa que de una humana, ya que mis acciones ahora se basaban en la más pura provocación y perversión. Con la pera de la ducha aún en la mano apunté hacia mis pechos para que éstos se mojaran, se enfriaran, se congelaran ante el tacto del agua fría. Mis pezones de nuevo se endurecieron y el agua caía dulcemente por el contorno de mis líneas, de mi fina, tersa y ahora tiritante piel –slow… –susurré sensualmente, ahora pasando la pera de la ducha por mi rostro, empapándolo, así como parte de mi cabello dejando ver la marca que tenía en mi frente. Arqueé el cuerpo y empecé a moverme sensualmente como si fuera un dulce baile para el deleite de sus ojos en aquella ducha. El agua empaparía mi cuerpo, lo enfriaría más y más exceptuando mi sexo. No me atrevía a mojarlo con el agua porque con las mismas gotas que caían y delineaban mi clítoris, mis labios vaginales, mi vulva, me excitaban en sobremanera.

Después de aquel deleite, centré mi atención de nuevo en él y empecé a cantar una canción suave y sensualmente –come and share this painting with me… –empecé a caminar hacia él contoneando mis caderas –unveiling of me, the magician that never failed… –mi deseoso cuerpo llegó junto a él, junto a mi sexual enemigo. En un principio no me atrevía a mirarle a los ojos. Tenía “miedo” de que al hacerlo me perdiera en ellos sin dejar de mirarlos…y lo aprovechara para poseerme de nuevo –this deep sigh coiled around my chest… –planté mi mano en su pecho y caminé a su alrededor sin dejar de cantar, hasta que me coloqué detrás de él, con mi espalda tocando la suya. Aquel fue el momento en el que mi cuerpo empezó a moverse, a serpentear contra el suyo. Mi trasero se movía hacia delante y hacia atrás, rozando el suyo y volviéndose a retirar. El contraste de temperaturas: mi cuerpo frío y el suyo caliente era más que sublime – intoxicated by a major chord… –susurré casi sin aliento. Me di la vuelta y deslicé sensualmente mis brazos por el contorno de los suyos, tan musculosos, tan tersos, tan perfectos, iniciando las caricias desde sus hombros hacia sus manos. Luego, continuaron su camino por sus muslos hasta llegar, traviesos, hasta su miembro ardiente. Mis manos estaban congeladas y probablemente aquel tacto le fuera un tanto molesto, o al menos esa era mi intención. Rápidamente empecé a jugar de la misma forma que hizo con el mío…pero algo ligeramente más brusco, con unos movimientos más rápidos y algo violentos empezaría a masturbarle de nuevo. Rápido, con la pierna derecha juntaría más mi empapado cuerpo contra el de él para mojarlo, para estimularle, para enfriarle y luego calentarle con aquella masturbación. Me encantaba su pene, estaba tan erecto, tan caliente, tan preparado para el sexo que su sólo tacto calentaba mi febril clítoris. Empecé a lamerle la espalda, subiendo por su columna hasta su oído, y ahí fue cuando continué con aquella sensual canción –I wonder… Do I love you, or the thought of you?... –empecé a jadear, a gemir lastimera contra su oreja. Mi lengua no se estaba quieta, ya que lamía sin parar su oreja, su lóbulo…incluso se introducía ligeramente dentro de la misma para luego, en un combo perfecto, le soplaba. Seguro que no se podría resistir a esto y conseguiría que me penetrara sin la necesidad de que yo fuera sometida…o al menos, eso esperaba – ssssloooow, love, sssloooow… –reí juguetona
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Mensaje por Invitado el Dom Oct 18, 2015 5:18 pm

Ella había logrado liberarse, algo que no estaba en sus planes. Definitivamente era algo que no le gustaba y eso pudo mostrarse en su rostro, el cual se volvió neutral, había perdido aquella sonrisa. Estaba parado, detrás de ella, parecía que su plan había fracasado por la frágil tela que había usado para generar las ataduras. Usó su lengua para chistar con fuerza, pero no se movió de ninguna manera para ayudarle. Estaba excitado y podía verse en su miembro, como quería más, pero parecía que no había logrado lo que quería. Le había escuchado, pero no era como él había querido que fueran. Seguía inmóvil y observó todas sus acciones, como le costó ponerse de pie y como fue hasta la ducha para mojarse por completo, estaba calmando su cuerpo, él lo sabía, pero haría que su victoria fuera más dulce que nunca. Dejó pasar unos segundos, per se sorprendió mucho cuando pegó ambos cuerpos, era capaz de sentir el frío que ella le transmitía. Era algo sublime en conjunto con el calor que él irradiaba, algo que estaba disfrutando. La canción no ayudaba  a que se calmara, menos lo hizo como ella empezó a masturbarle. Maou dejó salir un gruñido al sentir la frialdad de sus manos sobre su masculinidad, era algo molesto el cambio de temperaturas. Aun así no hizo nada, permitiéndole que empezara a darle placer con sus manos. Pronto se hicieron presentes sus supiros y jadeos, disfrutaba del tacto que le estaba ofreciendo. Su cuerpo se mantuvo firme y pensó en como continuaría la situación, debía pensar rápido, puesto que en la forma que se encontraban terminaría pronto en otro orgasmo para él. Cerró sus ojos, dejándose llevar por sus sentidos, hasta que encontró la respuesta que quería.

Los suspiros se cortaron, los jadeos se dejaron de lado y su rostro volvió a adquirir una sonrisa. La misma que había tenido al principio cuando le había hecho hacerle una garganta profunda. Había probado el sabor de que le rogara, la había escuchado, pero a sus oídos aun le faltaba algo más. Era el tono de voz, tendría que haber sido más fuerte para él. Así como ella le decía que tenía que hacerlo mucho mejor para lograrlo, ella tendría que hacer lo mismo para que él decidiera tomarle por completo. Ella se mantenía masturbándolo, pero su rostro no perdí aquella sonrisa y entonces llevó sus manos hasta las de ella. -Mi querida Line, lamento decirte que no te veo como una presa. -le respondió mientras detenía las manos de ella de manera forzada y las separaba de su miembro. Giró su cuerpo para poder estar frente a ella y movió sus manos. La primera fue hasta la cintura y la segunda fue hasta la pierna derecha de ella. Le tomó por el muslo y lo levantó hasta su propia cadera, mientras con su otra mano pegaba el cuerpo de ella más al propio. Apoyó su frente sobre la de ella, haciendo que sus ojos blancos se enfocaran por completo en los de Line, observándole de manera intensa. Se podía notar en sus ojos que tenía un brillo pícaro y ansioso, pero también una gran muestra de paciencia. - Ya te lo había dicho antes, voy a tener el control de ti. Toda de ti será mía por esta noche.- Le dijo acercando sus labios cada vez más hasta los de ella, estaban rosando, y respiró profundamente. Hizo que sintiera su respiración, que sintiera el suave calor que desprendía, para luego poder besarle. Tomó sus labios con los de él y, sin esperar un solo segundo, dejó que su lengua entrara en la boca de ella para intensificar aquel beso. La mano que se encontraba sobre la cadera de ella aumentó la fuerza de atracción hacia él, haciendo que su pene se presionara contra la pelvis de ella transmitiendo todo el calor que tenía el mismo.

Usó su fuerza para levantarle por sobre sus caderas y le llevó hasta el lavabo. Le dejó sobre la mesada, la cual parecía ser bastante resistente y podría ser capaz de resistir lo que fuera que terminaría de esa manera. Presionó su miembro contra la entrada de ella, haciendo algo de fuerza, pero no le penetraba. Acercó su rostro hasta la oreja de ella, inclinando su cuerpo, se acercó hasta su oído y le sopló con suavidad. Luego de eso retiró suavemente sus caderas y lo dejó sobre la piel de ella justo sobre su vagina, transmitiendo el calor.- Como tú lo dijiste, será tu noche, porque te haré disfrutar como nadie lo hizo antes. - Le susurró y lamió el lóbulo de la oreja, bajó por la mejilla hasta los labios, donde dejó de lamer y los mordió sin mucha fuerza. Su rostro continuó bajando lentamente pasando por el mentón y se detuvo en el cuello de ella, donde mordió con algo de fuerza, clavando sus colmillos para que los sintiera. Lamió unos segundos luego y siguió bajando hasta la clavícula. Empezó a besar la piel de ella, aun bajando, hasta que llegó a los pechos de ella. Levantó su mano izquierda y empezó a jugar con el pecho derecho, mientras que la boca de él se enfocó en el pezón del pecho izquierdo. Pellizcó y mordió al mismo tiempo, usando su lengua como si fuera un pequeño caramelo que debía degustar. Estaba disfrutando de ella, mucho, pero no en la forma que lo haría luego. Su sonrisa creció aun más, puesto que luego de unos segundos comenzó a bajar más y más hasta llegar al ombligo, pasó de largo y continuó bajando. Se detuvo solamente en el inicio de la vagina, para poder morder el clítoris de ella, fue algo suave y a la vez estimulante, pero no más que eso. Bostezó suavemente y lo lamió con la punta de su lengua, buscaba darle placer pero no al punto que pudiera llegar al orgasmo, era todo parte de su juego. Quería escucharle gritar su nombre, quería escucharle suplicar por su presencia, solo allí haría lo que le pedía, solo en ese momento pasaría utilizar su pene. Acercó su rostro hasta el de ella para empezar a besar nuevamente, no en los labios, sino en la nariz y las mejillas, terminando por morder la oreja derecha de ella. Su mano derecha se movió desde donde estaba para poder rozar los labios vaginales, tocándolos con algo de fuerza, pero sin ejercer demasiada presión. Jugó unos segundos más con ella y luego usó su dedo índice para entrar en el húmedo sexo de su compañera, lo ingresó lentamente y por completo. No se movió más, dejó de jugar con el lóbulo de la oreja para poder susurrarle. – Ups … parece que algo ingresó, pero no es mi pene… - Jugó con el oído de ella unos segundos más, mientras empezaba a retirar su dedo, lo hacía sin apuro alguno, se tomaba completamente su tiempo. Antes de terminar de sacar el dedo por completo, volvió a ingresarlo, esta vez con algo más de velocidad y fuerza. Quería que suspirara su nombre, estaba jugando y preparando todo para el plato principal. Aun de esa forma, él también estaba al límite. Se apartó para clavar sus ojos en los de ella, llevó su mano libre hasta el mentón, obligando a que le observara. Aquellos ojos blancos brillaron durante unos segundos, indicaban que esperaba su respuesta. – Te lo dije antes, no pienso seguir hasta que me lo pidas. Quiero escucharte. ¿Qué sucedió unos momentos atrás? Estabas tan cerca de lograrlo, solo alargaste tu espera. Sé que quieres, hazlo ahora y tendrás una recompensa. –le susurró, para volver a retirar su dedo, esta vez por completo. Lo levantó a su lado, para que pudiera ver lo mojada que ella estaba. Sin decirle nada más, acercó este dedo hasta la boca de ella, esperando su respuesta.
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 19, 2015 1:47 pm

–¡¿Es que este maldito demonio no se va a someter?! –aquellas palabras fueron para mí como una terrible losa que caía sobre mi cabeza. Sentía que no estaba siendo lo suficientemente buena para lograr que se rindiera ante mis encantos, y aquello me frustraba demasiado –te he dado todo de mí…todo… –mi cuerpo se paralizó, se bloqueó en lo que asimilaba…¿puede ser la derrota definitiva? –tienes más ases debajo de la manga, Mashit…úsalos… –desvié la mirada hacia la ducha justo en el momento en el que me aferraba a él y me tomaba del muslo de la pierna derecha. Aquello me pilló por sorpresa y no pude, ni tampoco quise separarme de él, de su calor, de su aliento caliente chocando contra mi rostro, y tampoco del sublime y dominante agarre de sus manos y su ansiado, salvaje y caliente miembro. Mi mente por un instante se imaginó aquel descomunal falo dentro de mí, e inevitablemente la boca y mi sexo se fundieron en agua. Pasé saliva, nerviosa, pero no tanto como cuando me obligó a mirarle a sus ojos. De nuevo aquella sensación de miedo atravesó mi desnudo y mojado cuerpo como si de una flecha inmisericorde se tratara. Éste empezaría a temblar automáticamente y yo me sentía indefensa, abrumada, como si algo chupara mis fuerzas. Intenté cerrarlos pero no podía, eran completamente hipnotizantes –quiero que tenga el control de mi cuerpo…lo deseo…¡lo deseo, lo deseo, lo!...¡no! no lo deseo…n-no…puede que no sea tan malo, pero…¡no! –de repente, la marca que tenía en la frente empezó a brillar al son de mis indecisos pensamientos y de mi tembloroso cuerpo. Aquel sensual beso tampoco pasaría desapercibido por mi sensible cuerpo y labios, ya que me abalancé ligeramente sobre él para sentir su lengua fundirse con la mía, mi boca con la ajena como si fueran una sola…hasta que se separó y vino el verdadero espectáculo.

Fuerte, rudo me tomó de las caderas y depositó mi cuerpo encima de la fría mesa del lavabo. Un ligero escalofrío atravesó mi sexo, al que no le importó demasiado esa ligera sensación de frío…sino más bien, le encantó. Le miré curiosa, parpadeando se puede decir, inocente, y esperando a que empezara lo que se le ocurrió para intentar hacer que gritara su nombre. En cuanto sentí de nuevo el tacto suave y directo de su glande contra mi sexo, noté que este se abrió ligeramente, como si estuviera, y lo está, ansioso por probar todo su miembro. Aspiré entrecortadamente algo de aire y lo expulsé lenta y seguidamente –Maou… –suspiré entre seguidos escalofríos sexuales, no sólo al sentirlo en mi oído, cómo jugueteaba con él, sino también al notar sus suaves besos, su respiración refrescante que me erizaba la piel por dónde él pasaba. Estiré mi cuerpo hacia atrás, apoyándome con ambas manos cuando llegó a la zona de los pechos, ofreciéndoselos por completo y al mismo tiempo siendo egoísta de que jamás terminara de besarme, de lamerme, de hacerme suspirar, jadear sensualmente como lo estaba haciendo en estos momentos –Maou…me gusta… –ya no escuchaba aquellos pensamientos. Centraba mi atención en cada sensación que obtenía de la boca, de la lengua, de las manos del demonio. Recordaba su pene contra mi sexo y me hacía pensar en si…sentía tanto placer con tan sólo un roce…¿cómo sería cuando me penetrara?... –lo quiero…todo para mí… –la voz de mis pensamientos también jadeaba como lo hacía yo antes, pero, de nuevo se perdieron entre sensaciones.
Empecé a ponerme ligeramente nerviosa cuando su rostro sobrepasó la línea de mi ombligo y bajó hacia una zona peligrosa –n-no…Maou…no mires…es…¡ah! –gemí en un grito desesperado Automáticamente mi cuerpo se arqueó y mis piernas se abrieron ante su rostro, su boca, su lengua, lo ansiaba, quería que lamiera, que lo devorase como si fuera su alimento…quería sentir sus dientes hiriéndome de nuevo…pero nada. No ocurrió nada más que un mero espejismo del placer que pudiera haber sentido –lo ruego…por favor….lo ruego… –supliqué mentalmente. Estaba desesperada, mi sexo no podía aguantar más ni tampoco mi cuerpo. Tenía que pedirle una rendición. Mi rostro era la viva imagen del dolor, dolor por sentir placer. Ya no lo ocultaba bajo una máscara de indiferencia cuando sentí volver a mi rostro porque no podía hacerlo –tengo que decírselo, tengo que hacerlo antes de que…¡AH! –a lo que automáticamente respondí –¡aaaahhhhhhhmmmmmm! –grité y arqueé de nuevo la espalda, esta vez tensando el cuerpo como nunca. Su dedo…había metido su dedo dentro de mí como si fuera un regalo esperado y al mismo tiempo una tortura. Estaba caliente y mojado como mi vagina, pero quería que se moviera contra mi sexo, que frotara mi clítoris, que lo introdujera y sacara lo más rápido posible…pero lo único que consiguió fue que mi sexo se mojara más, que mis caderas se movieran para que su dedo tocara mis paredes vaginales...y que mi desesperación llegara a límites insospechados.

Me incliné hacia delante cuando movió de nuevo su dedo y obligó a que alzara la mirada hacia él. Al principio no me atrevía a abrir los ojos, pero luego lo hice. De nuevo aquellos ojos blancos hizo que yo temblara, mucho más al escuchar sus palabras. Mi rostro se veía derrotado, y desde el cual mi decisión era completamente legible –te lo suplico, Maou…quiero ser tuya esta…nggh… –gemí cuando movió su dedo al sacarlo –noche… –lo había dicho. Lo había hecho, y en seguida mis mejillas se enrojecieron al pensar en las sexuales consecuencias de aquellas palabras. Miré su dedo impregnado de mis flujos vaginales y luego a Maou. Con la mano aún temblorosa la entrelacé con la suya y me llevé su húmedo dedo a la boca. Lo lamí lentamente en circulares y en ocasiones rápidos movimientos con mi lengua traviesa. Sentía mis propios flujos en mi lengua…y pese a que mis mejillas estaban completamente rojas, lo disfrutaba. A veces me sacaba su dedo y otras lo metía de nuevo en mi boca, apretando los labios para que sintiera la húmeda textura tanto en la yema como en la base. Seguidamente lo aparté de mi boca –pero antes quiero…que me hagas algo… –cerré los ojos, apretándolos con fuerza completamente avergonzada. No hablé más. Me bajé del lavabo y me dirigí hacia la habitación donde, con movimientos más torpes que de costumbre, tomé varios objetos que escondí detrás de mí cuando entré por la puerta del baño. Con el rostro aún enrojecido, me acerqué rápidamente hacia él, quedando enfrente –yo…quiero que… –estiré una mano hacia él. En ella había varios trozos de sábana, largos, que habían sido arrancados. El más largo lo enrrollé alrededor de mi cuello para sostenerlo mientras que los otros los deposité en el lavabo. Ahora con ambas manos libres pude rodear su cuerpo y pegar el mío contra el ajeno hasta que mis pechos, siendo aplastados contra sus pectorales podían sentir el latido de su corazón. Estiré mi cuerpo para alcanzar su oído y susurrándole le supliqué –átame…Maou…por…favor… –jadeé y gemí débilmente mientras mis manos se pasearon por su espalda, apenas rozándola con las yemas de los dedos. Mi aliento jadeante empezó a hacerse más y más evidente, más desesperado a cada momento que esperaba. El juego de manos empezó a desplazarse hacia su pecho, el cual masajearon, tocaron, en movimientos circulares, ascendentes y luego descendentes, demarcando sus abdominales, bajando lentamente hasta llegar a su bajo vientre. Ahí fue donde me detuve, incapaz de seguir. No podía aguantar más –me rindo... –logré decir entre jadeos y suspiros, justo antes de abalanzarme salvajemente hacia su cuello y empezar a darle pequeños besos en su cuello, ascendiendo inexorablemente a su mandíbula, hacia su barbilla la cual mordí repetidas veces, hacia la comisura de sus labios la cual lamí cálidamente. Sin cesar de lamer, tracé una línea hacia su mejilla, ascendiendo hasta llegar a sus ojos, lugar en el que paré –no sé cómo pedírtelo…pero quiero ser tuya completamente…
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 20, 2015 12:22 am

Maou estaba con su pequeño juego, disfrutando del tacto que podía darle, disfrutando de las palabras que le decía. Era más que un juego sexual, lo estaba disfrutando como si hubiera sido siempre de aquella forma, aunque era muy probable que eso se debiera a la cantidad de alcohol que tenía en sus sangre. Seguramente que al terminar todo, él, perdería el conocimiento y recordaría muy poco de lo sucedido en la noche. Todo eso podía llevarse la culpa la dama que ahora estaba frente a él. Quien él quería tener para la noche, con quien quería disfrutar del placer hasta que ambos cuerpos pidieran a gritos que pararan. Ese era su plan y por ahora parecía estar funcionando de la manera en la que lo quería. Estaba a punto de comenzar de nuevo, a jugar con ella, cuando escuchó sus palabras. Le estaba suplicando que le hiciera de él. Le suplicaba que durante esa noche le hiciera suya, que le hiciera experimentar todo lo que le había estado prometiendo. Se sorprendió mucho al ver que su rostro estaba completamente rojo, pero se sorprendió aun más cuando sintió como su dedo era tomado entre los labios de ella. Empezó a lamer su dedo índice y se excitó mucho más que antes. -Ah hmmm ... eso es ... lo que quería escuchar ... Line. Muy bien, tendrás  lo que quieres ... -le dijo observando cada acción de ella, disfrutaba del tacto que ella estaba ofreciendo a su dedo, pero se sorprendió cuando ella le hizo una petición. Asintió con la cabeza y al ver como quería bajarse de la mesada, él, se apartó para darle el espacio que necesitaba. Observó cómo su amante se marchaba por la puerta, para volver unos segundos más tarde. Escuchó su voz nuevamente y dirigió su mirada a la dama, quien se acercó hasta él. Estiró una de sus manos, para que él tomara lo que le ofrecía, eran telas de las sábanas. Las tomó con cuidado y luego sintió como ella se apegaba a su cuerpo.- ¿Si? ¿Qué es lo que quieres Line? -le preguntó en un susurro. Su respuesta llegó pronto, quería que la atara y eso llevó a que entendiera porqué le había traído aquellos pedazos de tela. La sonrisa sádica se hizo presente en su rostro y pareció aumentar con los gemidos y jadeos de su parte, las caricias le incitaban a que lo hiciera, a que le dominara por completo. Ella se estaba rindiendo con él y quería que le hiciera completamente de él.

Maou asintió con la cabeza y, usando la sábana que ella se había atado en el cuello, le guió hasta sus labios para volver a besarle. Si iba a hacer lo que le pedía, iba a hacerlo bien y completo, por lo que le besó una vez más y se separó tirando de aquella sábana. Le hizo girarse, para que quedara de espaldas a él y le mordió el cuello con algo de fuerza. -Está bien, Line, claro que te ataré y te haré mía. Cumpliré ese deseo. -le dijo en un susurro al oído y le tomó uno de los brazos. Llevó ese brazo a la espalda de ella y, usando un pedazo de tela le ató la muñeca. Luego de eso tomó el otro brazo, torciéndolo con suavidad, y lo llevó hasta la espalda de ella. Usando el mismo pedazo de tela, que había usado en la anterior muñeca, ató también la nueva llegada. Ahora la tenía casi esposada por completo, pero no se detuvo en esa forma. Buscó otro pedazo de tela, uno más largo que el anterior y ató ambos brazos a la altura de los codos con bastante fuerza, pero no la suficiente para que cortara la circulación. Tomó un tercer pedazo de tela y esta vez fue por el pecho de ella, conectando entre los brazos con el pecho, justo bajo las zonas sensibles de ella. Pasó otra por sobre las tetas y la ató también a los brazos. Luego de eso combinó dos pedazos para que uno pasara entre sus pechos y bajara hasta el ombligo, cambiando de sentido en el mismo y se atara a las muñecas de ella. Le había atado de tal forma que teniendo un pedazo en sus manos, podía tirar y hacer que se levantara sin mucho esfuerzo, le apretaría ligeramente la carne y le haría obedecer por completo sus acciones a gusto. Usó el último pedazo de tela, el cual estaba alrededor del cuello de ella, para pasar por entre los nudos que había hecho y luego se ató a la mano derecha. Era necesario que tuviera su mano ocupada, para poder controlarle a su gusto. Se cercioró que esta vez la tela estuviera bien y no se deshiciera en medio del sexo, cuando estuvo completamente satisfecho de los nudos, buscó una última pieza de tela en la habitación y volvió en menos de un instante. -Line, por haber sido tan buena niña, tendrás una recompensa. - le dijo acercándose para darle otro beso a la, ahora inmovilizada, amante. Las piernas de ella estaban libres, para que pudiera caminar a su lado, pero sus brazos no lo estaban. Sin esperar un solo segundo mas, el joven demonio, llevó aquel pedazo de tela a los ojos de ella y los tapó por completo. - Creo que es momento de empezar querida. -le dijo en un susurro al oído y le levantó. Abrió bien la puerta del baño y empezó a tirar de ella para que le siguiera. Estaba llevándole hasta el cuarto nuevamente y cuando llegó al mismo la empujó con suavidad contra la ventana de la habitación. Le dejó contra el vidrio de frente, haciendo que sus pechos se presionaran contra el frío cristal. Una vez que le tuvo allí, llevó sus dos manos hasta las piernas de ella, las abrió ligeramente y, ambas manos, acariciaron el sexo de su acompañante. Le mimaron durante unos segundos, pensando que iba a seguir torturándole de la manera en la que lo venía haciendo hacía unos minutos. Se equivocaba. -Espero que la espera haya valido la pena. -le susurró al oído y se posicionó detrás de ella. Le presionó más contra el vidrio y dirigió su miembro hasta la vagina. Dejó la punta en la entrada y, de un movimiento brusco con sus caderas, le penetró de una vez. Sentía las paredes vaginales contraerse sobre su miembro y eso alentó a que se moviera más. Le hizo sacar el trasero hacia él, alejando la cintura de ella del cristal, para que la posición fuera más cómoda para él. Finalmente, ahora más cómodo, retiró su miembro hasta la mitad y volvió a penetrarle, esta vez casi por completo. -Ahora si, Line. Vamos, quiero escucharte.- le dijo en un susurro y empezó a mover sus caderas, en un ritmo seguro, todavía no muy apurado.
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 20, 2015 11:46 am

No sabía por qué había tomado esta decisión. Jamás se lo había pedido a nadie, porque tampoco habían tenido el valor de enfrentarse a mí, y lo que era peor, a las consecuencias de sus malas decisiones. En efecto, hablaba del arte de la dominación, la cual en mí empezaría en forma de torturas completamente ajenas a la índole sexual, para luego pasar a la dominación sexual, y finalmente acabar siendo atada por un gran demonio del Infierno que aceptó mi petición gustoso. Debía confesar que estaba nerviosa, y que los nervios se mezclaban con la curiosidad de sentirse atada, de no poder moverme, de no poder tocarle con las manos si él no me desataba, o incluso, de no poder negarme a sus peticiones, cosa que actualmente en mi estado, no ocurriría. Él, después de varios besos, de mordidas en mi rojo cuello, de susurros que hacían que me derritiera ante sus encantos y que hacía que ansiara que me penetrara, empezaría a atarme empezando por las muñecas, luego los codos, los pechos los cuales se vieron atrapados entre trozos de tela y que se escapaban traviesos, ansiando libertad ante aquel amarre en los trozos que dejó libre. Intenté mover las manos hacia los lados, e incluso los brazos, pero no podía, y aquello me sorprendió de una forma terriblemente inocente, tanto, que me asusté –n-no sabía que fuera t-tan diestro con l-las ataduras… –dije al mismo tiempo que revisaba mi propio aspecto físico –¡n-no! Me veo demasiado vulnerable… –cerré los ojos avergonzada, momento en el que noté una ligera presión de movimiento en mi cuello. Noté que se marchó unos instantes, momentos que aprovecharía para volver a abrir los ojos, y pude contemplar que estaba completamente conectada a la mano de Maou –es…es un genio de la inmovilización… –clavé la mirada en él, en sus palabras. De nuevo, aquella sensación odiosa entremezclada con el más dulce de los placeres: la incertidumbre sacudió mi cuerpo, pero afortunadamente no duró demasiado al notar aquella tela en mis ojos –Ma…Maou… –le supliqué. Aquella sensación empeoraría con creces al verme anulada completamente de la vista. No veía nada, lo cual era un tormento para mí porque no sabía cuál iba a ser el próximo movimiento que haría –no quiero… –me quejé sin dudarlo. Estaba desconcertada, nerviosa, sedienta y hambrienta de placer, y esta sensación aumentaba cuando estaba completamente a su merced, tanto…que tenía que guiarme para ver –síguele, Mashit…fue lo que le suplicaste a cambio del más profundo de los placeres… –me recordé, con lo que obedecí sus órdenes.

Lo próximo que sentí fue de nuevo un tacto frío contra mi cuerpo. La textura parecía vidrio aunque no estaba del todo segura. De nuevo tuve una sensación parecida a la del baño, cuando mis pechos fueron aprisionados contra la ruda, fuerte superficie. Aquella sensación hizo que mi cuerpo se estremeciera, sin dejar de jadear, de expulsar aliento contra el supuesto vidrio. Mi respiración se aceleró, mi cuerpo empezó a temblar sabiendo que el momento había llegado. Sólo deseaba que empezara cuanto antes, que me poseyera contra lo que fuera…que me hiciera gritar como nunca antes nadie lo había hecho –¡penétrame ya, maldición! –pensaba muy enfadada y desesperada cuando sentí los dedos de nuevo. Yo quería su pene, su gordo y caliente miembro, no sus dedos. Por él me había sometido. Afortunadamente como si pudiera leer mis pensamientos, sentí por fin el glande en la entrada de mi cuerpo. Moví las caderas en círculos como si le estuviera indicando que estaba preparada... –¡aaaaaaaahhhh!... –grité contra el vidrio, probablemente empañándolo por mi aliento y ahora mis constantes jadeos. Sentía mi húmeda y lubricada vagina abrirse, expandirse ante la presencia de su pene, en un principio algo más apretada que luego después de varias entradas y salidas. Su textura era sublime, estaba caliente, suave, y muy duro. Me incliné hacia delante para que mi trasero se abriera ante él y facilitara las entradas y salidas de su miembro, lo cual hizo que mi mejilla quedara contra el vidrio, siendo aplastada y movida por los movimientos bruscos y perfectos de Maou. Su pene estaba siendo como una verdadera vacuna contra el nerviosismo, las ganas, ansias de sexo, ansias de él…aunque en realidad aumentara paulatinamente, sin apenas darme cuenta.

Mis caderas se movían a un ritmo marcado contra su pelvis, aunque de momento no iba demasiado rápido –m-e…guusssta…qu-que m-me pos-seas M… –no podía terminar la frase. Mi sexo hambriento chupaba cada sensación, aunque fuera mínima de aquellas descargas de placer que electrocutaban mi cuerpo empezando desde mi rosado y mojado sexo, subiendo por mi vagina y dividiéndose en una dirección ascendente, hacia mis piernas firmes y rígidas por aquellas sublimes sensaciones que se potenciaban al no poder ver, y luego de forma ascendente cruzaban mi abdomen, mis pechos entrelazándose hasta llegar a mis erectísimos pezones, subían por el cuello, por mis mejillas ruborizándolas, por mi boca caliente y mis tapados ojos…pero quería más…y que fuera mucho, mucho más rápido, que tocara completamente el fondo de mi vagina. Giré mi rostro hacia él como si le estuviera “mirando” y me los lamí sensualmente, secos por no haber cerrado la boca en un buen rato por los gemidos y gritos que profería –fóll-llame más rápido…más…más…¡MÁS! Mucho más...te lo ruego, te lo suplico… –como acto reflejo, empujé mis caderas hacia atrás, de forma que mis nalgas se toparon, aplastaron contra su pelvis. Mi cuerpo, ensartado completamente por su miembro se tensó al igual que mis paredes vaginales. Aquello me dolió, pero se mezcló con un placer incesante en una perfecta fórmula de sensaciones. Moví las caderas en pequeños circulitos contra su pelvis de forma que sentía rozar sus testículos contra mi clítoris y su miembro dentro de mí. Gemí lo más fuerte que podía en quellos momentos, pero quería más –me…m-me encant-tas… –hablé contra el vidrio.

Yo, siendo una gran egoísta por querer sentir más y más placer, alcé la pierna izquierda hacia su hombro. Al no poder ver, me guié siguiendo la línea de su cuerpo con la pierna hasta que pude notar la forma de su hombro para apoyarla. Apoyando las mejillas contra el cristal, me di lentamente la vuelta, sin bajar la pierna que había subido y haciendo al mismo tiempo alarde de mi elasticidad. Cuando ya lo conseguí me acerqué dando pequeños saltitos, pero controlando que su miembro no se escapara de mi vagina. A cada salto que daba, notaba cómo se movía más hacia dentro de mí y eso provocaba que gimiera de placer. No paré hasta que sentí mi vientre chocar contra el suyo –una mujer tiene sus…mmmm…pequeños secretosmmm… –acerqué torpemente mi rostro hacia donde supuestamente creía que estaba su cara y empecé a lamer y a morder juguetonamente. Noté una superficie lisa, con pequeños surcos que me hizo pensar que se trataba de su cuello –ahora seré yo quien…t…t-e…aaahhh… –moví elásticamente las caderas hacia delante y hacia detrás, al principio más lentamente, pero luego más y más rápido. Mi sexo, mi vagina se frotaba contra su miembro. Me daba calor, pero ese calor era terriblemente gustoso. Mi aliento, mis jadeos ahora chocaban contra lo que creía que era su cuello y a veces se veían ahogados con los pequeños y fuertes mordiscos que le daba –e-eres…t-tan…m-malvado… –dije entre gemidos, sin cesar de morderle, de lamerle. Usaba mi lengua como una guía para no perder contacto con su piel, para saber qué parte de su cuerpo estaba lamiendo. Subí aquellas caricias, aquellos suspiros hacia lo que supuse que era un lateral de su mandíbula, cerca de su oído. Sonreí maléficamente y aproveché la pequeña distancia que supuse que había para gemir, para jadear, para expulsar aire contra su oreja…y sobre todo…con la intención de que se derritiera con mis movimientos…y mis lamidas
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 20, 2015 9:32 pm

Maou le había escuchado y había hecho lo que ella quería, le había hecho suya por completo. Utilizó parte de las sábanas rotas para poder atarle como ella quería, aunque pareció molestarle bastante que usara algo de tela para vendarle los ojos. Aunque eso solo agregaba algo de placer a la situación, tendría que enfocarse en lo que ella sentía, al no poder ver a su compañero en el juego sexual. Quería que se enfocara en él, que se enfocara en lo que ella sentiría de él y de lo que le haría. Vendarle los ojos sería la única forma en la que ella podría sentir por completo como él lo deseaba. Luego de eso le llevó hasta la habitación de nuevo y le dejó contra el ventanal de la misma, le apoyó contra este y prosiguió con aquellas acciones. Le penetró e hizo que ella gritara de placer, era algo que había ansiado escuchar, que gritar de esa manera por sus acciones. Planeaba sacarle más de los mismos y empezó a mover sus caderas al compás de los movimientos que Line hacía. Pronto los gemidos y jadeos se hicieron presentes entre los dos, tanto para ella por las acciones de él, como para Maou que sentía estaba bastante apretada sobre su miembro y le hacía disfrutar mucho. Le hacía disfrutar cada instante que pasaba y la excitación iba en aumento. Esta se elevó todavía más al escucharle hablar, puesto que entre gemidos, le dijo que le encantaba que la poseyera de aquella forma. Eso hizo que aumentara ligeramente la fuerza de sus caderas. Le encantaba escucharle, como le rogaba que le diera más, que le penetrara con más intensidad que antes, pero mantenía su ritmo y su velocidad, sabiendo que luego le daría la forma que ella quería. Todo marchaba de aquella forma, ideal para él, hasta que sintió como ella empezaba a moverse. Le vio levantar la pierna izquierda para poder apoyarla sobre su hombro izquierdo. Usando aquel impulso que había conseguido comenzó a girar sobre su cuerpo, pero sin separar la vagina del pene. Era algo raro que estaba haciendo, pero el joven demonio lo permitió sin siquiera inmutarse. Ella se había girado por completo con algunos saltos, haciendo que quedaran frente a frente. –Parece que tienes razón, tienes tus secretos que me gustaría poder descifrar, Line. –le dijo en un susurro, acompañando sus movimientos con los de ella, penetrándole sin descanso alguno y obligándole a sentir cada vez más su miembro dentro de ella. Era un juego de placer que no quería perder, todo lo contrario, puesto que quería sentir más y más de ella en cada instante.

Se sorprendió mucho, Maou, cuando el rostro de ella se pegó al de él y bajó hasta su cuello. Aun así, continuó con sus movimientos, era un desenfrenado una máquina sin satisfacción que buscaba más y más a cada momento. Ahora era el turno de ella, le escuchó, pero no entendía para que. Se llevó una muy grata sorpresa al sentir como empezaba a besarle, morder o lamer su cuello. Era parte del juego y parte de todo lo que sucedía. Lo disfrutaba a cada segundo, empezaba a gustarle cada vez más que ante y deseaba más, ansiaba tener todo sobre ella. Le gustó mucho cuando le dijo que era un malvado, lo que le incitó a que se moviera con algo más de precisión y fuerza. Ahora no era un simple movimiento desenfrenado, sino que se movía como si fuera un cirujano, penetrando en el ángulo y la fuerza correcta, aplicando el empuje con sus caderas para que llegara lo más profundo en ella posible. –Ah … hmm –le dijo en forma de jadeo gustoso por como ella apretaba sobre él. Era algo que había extrañado mucho, el sexo era algo que disfrutaba como cualquier ser vivo. – Lo soy… Ah … soy muy … malvado … mucho … -le dijo mientras se excitaba más que antes. Los gemidos que ella soltaba generaban que quisiera más, entonces no pudo aguantarlo más. –Ahora … Line ah … yo … prepárate… -le dijo y le tomó por los muslos, levantándole hasta su cintura y obligando a que usara las piernas sobre él, para que se agarrara con fuerza. Sus manos se movieron hasta las nalgas de ella y apretaron con mucha fuerza. Reanudó sus movimientos unos segundos más tarde, pero esta vez penetraban más profundo que antes, estaba más cercano que nunca a ella y su pene podía ingresar con total libertad. Se aseguraba que cada vez que movía su pelvis, su miembro, entrara hasta la base y luego saliera solo hasta la mitad. Nuevamente sus jadeos se hicieron presentes y más sonoros que antes, empezando a mover sus brazos al movimiento de sus caderas, para intensificar cada vez más que antes. Le presionó una vez más contra el vidrio, pero esta vez no fueron sus pechos, sino que sus brazos y su espalda. Estaba apretando cada vez con más fuerza y usando más de la misma con cada penetración. –Line … ah… hmmm … -le decía y acercaba su rostro al de ella para poder besarlo, ingresando su lengua en la boca de su amante. Recorrió cada rincón de aquella boca, saboreando todo lo que podía y grabando en su memoria todo lo que estaba a su alcance. –N-no me falta mucho … Line … hmmmm… estoy muy cerca de … correrme … -le hizo saber, puesto que sentía que dentro de muy poco llegaría su segundo orgasmo y se lo dijo para que lo tuviera en cuenta, pero aun de esa manera no detuvo sus movimientos.
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 21, 2015 1:00 pm

Tal y como imaginaba, los frotes de ambos y fogosos cuerpos, los suspiros y gemidos contra su oído y el sublime contacto de mi lengua contra su piel surtieron el efecto deseado, que era la egoísta búsqueda de más y más placer, si es que era posible. De repente, él me tomaría de las piernas y yo, ciega por aquella venda, le obedecí fielmente bajando la pierna que se encontraba en su hombro hacia sus caderas y proceder a rodearlas entrelazando las piernas en su terso y perfecto trasero. Noté cómo mi sexo se abría más increíblemente, hasta tal punto que parecía poder estirarse infinitamente para recibir su completa erección y devorarla para no dejar nada. Jamás me habría imaginado la capacidad de flexibilidad que poseía, ni la capacidad que mi cuerpo podía aguantar de placer hasta esta noche. Sin embargo, aquellas embestidas incesantes, rítmicas y cada vez más y más rápidas hacían que mi vagina se contrajera, se “quemara” por el más sublime de los placeres cuando tenía su miembro en lo más interno de ella y se estirara intentando seguirle cuando lo sacaba. Cada vez iba más y más rápido, pero lo que realmente hacía que ligeras lágrimas se escaparan de mis ojos por el más puro de los placeres carnales, que era la profundidad a la que llegaba su duro pene –¡aaaaahh!...lle-me v-vas a atr-avesaaaaar… –exclamé casi ininteligible, ahogada por mis propios gritos y gemidos de placer satisfecho. Era como si él, con aquellos movimientos, con aquella sensación de profundidad, de su glande tocando el fondo de mi vagina callara mis quejas, el dolor que me producía y las mezclaba con el más absoluto de los placeres. No sólo eran los gemidos, sino también sus besos los que los callaban y hacían que mis labios vibraran inexorablemente contra los suyos –ere-s m-muy c-considerado…aahhh…aahhhh…al avisarme…p-porque…vooooy a hacer que…aahhh…sea mmmuuho mmmás placent-tero… –tras esto, y porque sabía que le volvería aún más loco, gemí durante varios y largos segundos en su oreja, expulsando mi aliento contra la entrada de su oído. Era una pequeña tortura y al mismo tiempo venganza por todo el placer que me hizo torturar anteriormente en sobremanera.

Mi mente divagaba en sensaciones y en imágenes imaginadas de cómo me veía en estos momentos. Sin embargo, podía imaginarme el vidrio empañado contra el que se apoyaban mis manos atadas. En ocasiones, movía los dedos, las muñecas intentando zafarme de su imposible amarre, pero no podía, ni siquiera podía mover los brazos. Mi espalda se encontraba enrojecida y sudorosa, restregada ante las acometidas del excitado demonio contra el cristal humedecido por el frío relente del exterior. Mis piernas, aferradas a sus caderas hacían fuerza para evitar que sacara su miembro cada vez que lo tenía rozando el inicio de mi útero. En ocasiones, las movía en ligeros círculos desesperados para que mi clítoris rozara contra su pelvis y sentir más y más placer, y cuando tiraba para sacar su miembro, dejaba de ejercer fuerza y movía las caderas de nuevo hacia él. Automáticamente, sentía cientos de escalofríos de dolor un placer por mi espalda sudorosa, los cuales aumentaban al tener completamente el centro de atención en lo que me hacía, en lo que sentía a falta de la vista. Mi sexo no cesaba de lubricar, mucho menos ahora que notaba cómo el momento, cómo el culmen de aquellas sensaciones se acercaba. Empecé a respirar más fuerte, mi sexo, junto con cada centímetro de mi piel se volvió más sensible de repente ante los roces y los movimientos. Intenté de nuevo soltarme de aquel amarre, pero de nuevo, fue inútil –gr… –gruñí. Quería tocarle con todas las partes de mi cuerpo, quería arañarle, quería…oh, claro…morderle.
No había caído que la boca la tenía libre, y que podía usarla para lo que quisiera –¿qu-quiere v-verme…oh, esclava d-deeee…aahh…el pl-placer?... –sonreí pervertida, momentos antes de clavar los dientes en su cuello con fuerza. No me importó si le hacía daño o no, sólo quería mostrarle lo que sentía en estos momentos, el placer que me hacía presa, en forma de dolor. Mientras mis dientes se encontraban clavados en su cuello, mis sudorosos pechos se frotaban contra el suyo de arriba hacia abajo, sin cesar ni dejar ni un solo milímetro de distancia, completamente pegados y aplastados, blandos y moldeables con cada movimiento. La sensación cálida de aquel roce y ampliada a niveles insospechados provocaban que mi desesperación aumentada y empezara a morderle centímetros más debajo de la primera mordida. Seguidamente lamí ambas probablemente doloridas zonas y continué hasta la base de su cuello donde desplazaría mis labios entreabiertos por los gemidos que no podía contener, hacia su hombro. Esta vez usaría tanto los dientes como la lengua, sin apretar, para desplazarme lentamente, clavándole y arañándole con los dientes y lamido por mi lengua hasta que llegué a la punta de su hombro. Seguidamente volvería siguiendo el mismo camino, pero esta vez no me pararía en el lateral de su cuello, sino que mordí y lamí la clavícula, sin cesar de gemir y subí por su nuez y llegar hasta su barbilla. No me detendría, ya que seguiría la línea de su mandíbula hasta llegar al oído contrario, justo en el momento en el que cada parte de mi cuerpo se tensó. Mis gemidos se convirtieron en gritos desesperados para expulsar aquel placer contenido en mi cuerpo. Mi sexo volvió a palpitar, mi vagina se contrajo sobre su miembro y noté la temperatura corporal subirme a la par de aumentar mi sudor. Clavé mis dientes en su lóbulo, mi cuerpo se convirtió en un objeto completamente rígido, tenso, y una enorme ola de placer empezó desde mi sexo hacia mi cabeza estremeciendo mi cuerpo –¡eres mío Maou! ¡aaaaaaaahhhhhh me gusta…me gusta! ¡soy toda tuya! ¡dame maaaaaaasss aaaaahhhh siiiiii aaaaahmmmm te quieeeeeer….aaaahhhhh –arqueé la espalda y me estiré contra su cuerpo sin parar de jadear en un sublime momento de clímax, del placer más puro que jamás sentí
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 22, 2015 12:16 am

Maou estaba completamente fundido con ella, su miembro entraba y salía a una gran velocidad, pero el solo era capaz de sentir el calor de ambos a través del mismo. Sentía los flujos de ella que le permitían el ingreso de manera eficaz, pero también sentía como las paredes de ella se presionaban sobre su él para sentirlo y obligarle a sentir más placer que antes. Era un circulo vicioso que le obligaba a entrar y salir con más velocidad, algo que ansiaba. Su mente se fundió en la pura necesidad y placer que se olvidó de todo lo que le había pasado en los últimos meses, se olvidó incluso que tenía un hogar al que regresar, se olvidó de todo aquello que le estaba atormentando. Sus pensamientos se dirigieron solo a ella, ella ahora ocupaba el centro y el placer todo sus alrededores. Esto generó que él quisiera aguantar, que hiciera más lento su orgasmo, que tardara más en llegar al placer extremo para que ambos lo hicieran juntos. Era una muestra de respeto para su pareja, aunque fuera solo por una noche, puesto que sería algo demasiado irrespetuoso de su parte si él terminaba y ella no lo hacía. Sintió como ella quería escaparse del amarre que él había hecho, a pedido de ella, y eso solo generó que el agarre de sus manos fuera superior. Se aferró aun más fuerte a las nalgas de ella, apretando con mucha más fuerza e intensificando los movimientos de su cadera sobre su pareja. Ahora había aumentando la potencia de sus empujes y hacía que ambas carnes chocaran en un estallido de lujuria para ambos. No podía parar, aun cuando quisiera, no iba a hacerlo de ninguna forma. Se quedó en silencio al escuchar el gruñido que ella había dejado salir. Fue otro motivo para sentirse más en poder, lo disfrutó aquel gruñido, era como si estuviera cantando para él y, el joven demonio, se deleitaba con aquellos cantos. Fue en aquellos momentos cuando pudo escucharle. Ella le preguntaba si quería verla esclava del placer que le estaba generando y, al ver la sonrisa pervertida que le dirigía, solo pudo aceptar la mordida que estaba recibiendo. Sintió como los dientes de su amante se clavaban en su piel, le desgarraban la misma y llegaban hasta su carne. Pequeñas gotas de sangre brotaron de las heridas y bajaron lentamente por los labios de ella. Esas acciones le hicieron responderle sin pensarlo, hablaba de puro placer.- C-claro que si ... ah ... quiero que seas ... ah mi esclava del placer ... escucharte gritar ... mi nombre ah ... -le respondió mientras seguía con sus movimientos y giraba lentamente su cabeza, pegando su pecho con el de ella, para facilitarle aquellas mordidas que ella empezaba a realizar sobre su cuerpo. Disfrutó cada momento de las mordidas, era como si inconscientemente se remontara a viejas épocas donde se dejaba morder, pero aquellas memorias habían desaparecido de su mente puesto que ahora se enfocaba solo en ella. Estaba sumido en las acciones de ella, permitiendo que jugara con su cuello, con su clavícula y su oreja, le encantaba por completo las acciones que le ofrecía. Cuando de golpe sintió que las paredes vaginales se contrajo sobre su pene, él ya estaba cerca de acabar, pero aquello fue lo que le llevó por sobre el límite. -¡Line!... ¡Me corro Line! -casi gritó mientras aferraba su cuerpo al de ella, sintiendo como ella llegaba a su orgasmo, hizo un último movimiento de cadera y le penetró lo más profundo posible. Al hacerlo, el joven demonio, llegó a su segundo orgasmo y empezó a eyacular. Derramó, dentro de lo más profundo de ella, todo el semen que su orgasmo trajo consigo. Línea tras linea, de su semillam fue disparada dentro de la vagina de su amante, entre suspiros y jadeos, que esperaba le hicieran más placentero el orgasmo a ella. Al terminar su orgasmo, mantuvo su pene casi durante un minuto completo dentro de ella. Al final el mismo lo quitó y volvió a dejar salir un gruñido de placer, indicando que el tacto aun lo estaba disfrutando.

Se tomó su tiempo, pero salió por completo de dentro de ella y le dio un beso en los labios. Estaba demostrando que había disfrutado de aquella sesión de placer, la cual le había llevado hasta el límite y prácticamente pedía más por la lujuria que tenía consigo.  Al retirarse se movió, llevándole con suavidad, hasta la cama. Le dejó sobre la misma y, entre besos sobre el cuello y la piel, le retiró por completo aquellos agarres que había colocado a pedido. Solo cuando terminó de quitarle todas las ataduras, Maou, le levantó y sentó sobre sus piernas, abrazándole por la parte baja de la espalda con sus brazos. Aun no le había quitado aquella venda de los ojos, parecía no querer hacerlo, puesto que comenzó a besarle con mucha pasión, dejando que su lengua entrara en la boca de ella. Aun, entre aquellos besos, pudo articular palabra.- E-espero que ... lo hayas disfrutado ... Line .- le dijo de manera entrecortada entre las muestras de pasión que le estaba entregando, definitivamente no era cariño o amor en esos momentos, sino pura y exclusivamente necesidad. Estaba necesitando de ella en todo aspecto y lo estaba demostrando de esa manera. -Yo definitivamente... lo hice... me encantó ... tu cuerpo es sublime ... -le dijo mientras bajaba de su boca hasta la mandíbula y luego al cuello. Allí comenzó a morder con algo de fuerza, besando siempre que podía.
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+18 Re: Welcome to the show...demon [Maou] [+18]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 22, 2015 3:15 pm

Hacía mucho, mucho tiempo que no disfrutaba de un orgasmo, y cuando mi cuerpo finalmente lo obtuvo, se relajó completamente pese a que en el exterior aún estaba aferrada a él, tenso, recibiendo las duras acometidas del contrario. Su dulce y placentero roce, pese a que mantuvo su pene dentro hizo que mi orgasmo se prolongara durante varios constantes segundos. Segundos en los que mis jadeos y suspiros sustituyeron a los gemidos. Sentí cómo su pene se hinchaba ligeramente antes de dejar salir aquel cálido y excitante líquido dentro de mi vagina. Aquella sensación a la que no estaba del todo acostumbrada hizo que me sonrojara al mismo tiempo que mi cuerpo sufrió un potente escalofrío. Era extraña, pero deliciosa…y me hacía sentir muy bien. Actuó como un automático tranquilizante, ya que automáticamente mis mordidas se convirtieron en suaves besos y lamidas, y poco a poco mis jadeos empezaron a cesar para convertirse en una fuerte respiración. Tenía los labios ligeramente secos por no cesar de jadear, de no poder cerrar la boca, con lo que los relamí paseando mi húmeda lengua por ellos. En seguida noté su cuerpo separarse del mío y rápidamente reaccioné bajándome de él, siendo guiada hacia la cama. Allí, pronto notaría que las ataduras que tanto deseé quitarme durante aquella placentera experiencia, se aflojaron hasta desaparecer –hmmmm… –suspiré cuando noté sus dulces besos por mi espalda. La piel de las zonas donde cubría la tela se veían ligeramente rojizas y más sudadas que el resto, ya que noté un ligero frescor húmedo al ser destapadas. Mis pechos, por fin libres, se posaron sobre la cama, expandiéndose por la misma hasta que fui levantada de nuevo por Maou.

Completamente obediente, seguí su guía hacia sus piernas, en las cuales me senté cruzando y moviendo los pies jovial e inocentemente. Aún mis mejillas tenían aquel pequeño rubor del orgasmo, que era tapado en parte por aquella venda. Mis brazos por fin libres pasaron ambos por sus hombros, quedando sostenidos por éstos. Abrí la boca para hablar, pero no pude hacerlo por sus apasionados besos –mmmm… –soltaba pequeños gemidos que hacían vibrar mis labios contra los suyos. Me volvían loca, sobre todo aquellos que juguetonamente se desplazaban por mi cuerpo, a veces de forma aleatoria –me ha encantado, Maou…superaste mis expectativas con creces… –dije entre escalofríos que hacían que mi cuerpo sufriera pequeños espasmos, residuales de aquel placer que sentí hace varios minutos –¿te gusta mi cuerpo?...aaahm… –arqueé la espalda, y estiré mi cuello. Aquellos besos hicieron que riera juguetona, y me apartara como acto reflejo de las pequeñas cosquillas que me hacía, para luego volver a juntar mi cuerpo. Sonreí de forma maliciosa, y caprichosa, me quité aquella venda de mis ojos. Me levanté ligeramente para tomar uno de los trozos más pequeños que usó para atarme y se lo coloqué –pero me temo que lo has disfrutado más visualmente…que su verdadero tacto, Maou… –me preocupé de que lo último que viera, antes de taparle los ojos, fuera mi rostro y mis pechos, los cuales rozaban su cara. Aquella sensación era sublime y me gustaba en sobremanera. Sentía cómo de nuevo mi sexo empezaba a lubricar ajeno al cansancio, como si fuera revitalizante. Tomé su rostro con ambas manos y paseé en pequeños círculos las yemas de mis dedos pulgares por sus mejillas mientras lo guiaba hacia mis deseosos pechos. Moví la parte de delante de mi cuerpo contra su rostro con la intención de que quedara atrapado entre mis suaves y blandos pechos. Éstos, se moldeaban a su rostro a la perfección, se excitaban en sobremanera al sentir sus facciones se ahogadas por estos. Con una mano, empecé a moverlos en suaves círculos contra su cara, cada vez más y más rápido, alternando movimientos circulares con pendulares y laterales. Entreabrí los labios y dejé soltar un largo gemido. Mi cuerpo, tembloroso por la búsqueda de más y más placer, empezó a calentarse de nuevo, a excitarse, a buscar un nuevo orgasmo.

Me estaba gustando, lo estaba disfrutando en sobremanera, pero inesperadamente paré y me incliné sobre su oído para susurrarle –sin embargo…yo también voy a tapármelos…vamos a disfrutar del más placentero y ciego sexo…sólo sensaciones potenciadas por la sensibilidad de nuestra piel…disfrútalo, Maou…disfruta de mi cuerpo sin verlo…sssssiente mi cuerpo –siseé en su oído mientras le soplé suavemente con la intención de aumentar sus sensaciones, de hacerle sentir todo lo que yo he sentido antes. Abrí las piernas y me senté encima de él, con sus piernas entre las mías. A continuación tomé con brío el improvisado antifaz y me tapé los ojos –esto sólo ha empezado, sexy demonio… –le susurré sin usar prácticamente mi voz. Mis manos empezaron a pasearse por sus piernas, acariciándolas con el suave tacto de la yema de mis dedos, en ocasiones, moviéndolos como si le estuviera masajeando. En dirección ascendente, llegaron hacia sus muslos, sus ingles, quedándose por unos instantes quietas, sin moverse, sólo estando posadas en aquel peligroso y excitante lugar. Mientras, mi boca se ocupaba de su cuello, soplándole tras varias lamidas, olisqueándole, expulsando el aire por mis fosas nasales contra el mismo. Entreabrí la boca para decirle algo, pero automáticamente la cerré. Decidí que era mejor no hacerlo y proseguí con el camino de mis manos. Estas rodearon la zona viril del contrario sin tocar su pene y se centraron en acariciar, ligeramente más arriba, los músculos marcados y duros de su abdomen, de su tórax, su pecho. Cuando llegué a esta zona una pequeña sonrisa siniestra se dibujó en mi rostro y guiándome con las manos, acerqué mi rostro hacia su pezón izquierdo, mordiéndolo sin apretar demasiado, para luego lamerlo. Seguí ascendiendo hasta llegar a sus hombros. En esta zona presioné, empujándolo para que se recostara en la cama. A continuación, me subí encima de él, pero de espaldas a él y de cara a su miembro. Me tumbé lentamente sobre su torso dejando mi caliente y abierto sexo y ano a su perfecto alcance –¿qué sientes que voy a hacer ahora?...grrr… –gruñí sensualmente al mismo tiempo que con suma delicadeza tomé su miembro y le besé en su glande. Mi boca se apartó de él para dar paso a mis pechos, los cuales atraparon a su miembro entre ellos e inicié un pequeño masaje con ambos, a sendos lados, subiendo y bajando. Primero lentamente…y luego más rápido para luego centrarme de nuevo en el suave masaje circular que propinaban mis pechos al mando de mis manos
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