Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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En busca de una cara familiar A810

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Tema Libre En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Dom Ago 02, 2015 7:02 am

Había transcurrido una semana desde que había sido rescatada y ahora se encontraba en aquella parte del bosque donde nadie en su sano juicio entraría, sus heridas físicas aún eran visibles y el dolor ya era soportable, la casa de té se había convertido en su hogar, el único espacio en donde se sentía segura, pero a pesar de ello aún veía con miedo a todas aquellas criaturas del bosque que alguna vez juraron serle fieles.

Aunque no quisiera admitirlo abiertamente, se encontraba sumida en una depresión, su hermana adoptiva, Kongyku , había desaparecido, se había enterado de la muerte de su padre, así como la destrucción de su antigua aldea; las cosas iban muy rápido para ella, y aunque no podía hacer algo al respecto se sentía culpable de todo.

-¿Tanto tiempo en verdad había pasado?- Pensó mientras notaba como algunas cosas habían cambiado mientras caminaba hacia el onsen, su mente se inundaba de recuerdos de sus seres queridos lo que le hizo derramar algunas lagrimas, por fortuna estaba sola así que solo limpió sus lagrimas y empezó a desnudarse para entrar al onsen, por vestimenta llevaba un kimono típico de color verde con detalles en azul de manga larga que le permitía ocultar sus vendajes, en su otra mano llevaba un par de toallas; las aguas termales no solo le ayudaban a relajarse, también le estaban curando poco a poco.

Tranquilamente se dirigió a un lugar más recogido, donde se tomó su tiempo para quitarse la ropa dejándola bien ordenada y doblada, se tomó un poco de su tiempo para ver su cuerpo, ahora estaba lleno de cicatrices que eran cubiertas por vendajes, una a una las fue retirando haciéndoles rollos con las vendas, para poner todo en una canastilla y colocarse una toalla para tapar su cuerpo,  mientras caminaba iba anudando su cabello como le era posible ya que era bastante largo, el camino era el mismo, así que no le tomó importancia.
En busca de una cara familiar KbyXxk2

Una vez frente al onsen primero metió los pies, sintiendo enseguida ese calor reconfortante que le hacía sentir tan bien al grado de que agachaba sus orejas y sonreía como una niña inocente; poco a poco se adentraba más, hasta que el agua le tapaba sus pechos y poder quitarse la toalla.

-Ahh...justo lo que necesitaba-  musitó mientras recargaba su espalda contra las rocas cerrando los ojos, se encontraba tan relajada que incluso se animó a hacer visibles sus 9 colas de kitsune, todo parecía estar bien.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Lun Ago 03, 2015 7:38 am

"Necesito mas poder"... era el murmullo que se escuchaba a lo lejos del bosque, justo en la zona donde uno de los pocos claros de este lugar se encontraba, un pequeño espacio sin arboles alrededor y en dicho espacio un hombre con vestimentas negras encubiertas en una gran gabardina azul; blandiendo una larga así como delgada espada, su respiración era agitada, algunas gotas de sudor bajaban por su blanca piel y su plateado cabello se notaba humedecido, a simple vista se trataba solo de un guerrero practicando con su espada, lo cual en parte era acertado, ya que el albino realizaba uno de sus acostumbrados entrenamientos diarios en el bosque, haciendo uso de sus propias habilidades, mas específicamente su técnica de espadas fantasmas o "phantom swords" como el llamaba a dicha técnica, la cual consistía en crear replicas de medio tamaño de su katana las cuales tenían un tono semitransparente.

El guerrero se encontraba enfrentándose a su propia técnica, una docena de espadas atacandolo a toda velocidad, sin miramientos ni otra intención mas que hacerle daño, mientras el albino solo repelía los ataques con su propia katana así como valiéndose de su agilidad. Ya para ese momento el demonio había estado entrenando por un tiempo cercano a las tres horas, sin parar en ningún momento — mas... necesito mas... mas poder — dice para si mismo en un susurro mientras invoca mas espadas para luchar contra el, hasta verse completamente rodeado por cien espadas, ante lo cual Vergil empuña firmemente su katana — Dark Slayer — pronuncia en voz baja y desaparece para después aparecer dos metros adelante con su katana desenvainada en una pose de corte.

Un segundo después las cien espadas se destruyen, mientras de la boca del albino comienza a descender un fino hilo de sangre y su brazo derecho queda colgando inmóvil — debo ser mas fuerte... — se recrimina a si mismo mientras se reincorpora guardando su katana y comienza a caminar mas en el bosque, abandonando el claro para adentrarse en el, caminando entre los arboles con su mirada seria y fría, desprendía un aura que causaba el ser evitado por los animales, así lo prefería el demonio, no le gustaba ser molestado después de su entrenamiento. Su paso era firme y decidido, sabia perfectamente a donde ir, debía limpiarse, sanar y meditar un poco, el osen en el bosque era el sitio adecuado para eso, pero alguien mas parecía pensar igual, puesto que al llegar se encontró con una mujer, una kitsune.

Vergil la observo unos segundos, directamente a los ojos, ignorando el hecho de que estuviese desnuda, a final de cuentas el albino a diferencia de su hermano menor, no era un pervertido, muy por el contrario, era demasiado serio y frío como para caer en impulsos que el consideraba debilidades — no esperaba encontrar compañía, por lo regular este sitio se encuentra solo, pocos se aventuran a estar aquí debido a los animales — al decir esto ultimo, se percato de como a los alrededores varios de ellos se estaban reuniendo, algo que antes no sucedía, era como si quisieran proteger a la kitsune, su deber de protección era mayor al miedo que habían demostrado tener al demonio — interesante... — el demonio se desprende de su gabardina azul dejándola en el piso a un lado y sobre esta su katana — me presentare, mi nombre es Vergil Graywords, un demonio — pronuncia serio pero en un tono bastante cortes y educado, sin apartar sus fríos ojos del rostro de la kitsune.


Última edición por Vergil el Mar Ago 04, 2015 1:51 am, editado 1 vez
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Lun Ago 03, 2015 10:53 am



Poco a poco su humor fue mejorando al grado que incluso se animó a mover sus colas en un lento vaivén mientras cantaba en voz baja una suave canción; estiró levemente una de sus piernas y se dispuso a masajear su muslo lentamente subiendo hasta su rodilla con sumo cuidado por tal de calmar aquellos dolores que restringían su movilidad y no le permitían hacer bien su trabajo. Lo que menos quería Yuzuruha era ser una carga, quería limpiar, hacer de comer, arreglar la casa... En pocas palabras ser útil.

No pasó mucho tiempo para que otras criaturas pequeñas comenzaran a aparecer atraídas por aquella aura de paz que desprendía la voz de Yuzuruha; los primeros en asomar sus orejas fueron dos kitsunes saliendo de un arbusto, caminado a dos patas como humanos, uno de ellos traía una jarra con sake, así como pequeñas tazas, mientras que el otro traía una pequeña cubeta de madera, así pues los pequeños kitsune entraron al agua con sumo respeto y cuidado sin interrumpirla. Poco después un viejo sapo saltó al agua, dejando ver como sus ojos emergían del agua mientras este sigilosamente colocaba una toalla en su cabeza para deleitarse con el baño, después un mapache se acercó usando una de las colas de Yuzuruha para recargarse. Todos estaban disfrutando de la voz de su querida Yuzu, además de estar claramente contentos por su regreso...  Muchos creían que había muerto tras aquel terrible suceso.

Justo cuando acabó de cantar escuchó un extraño ruido, así que se levantó colocándose de nuevo la toalla sobre sus pechos y enseguida las criaturas que le acompañaban se escondieron entre sus colas. Se suponía que estábamos solos... Quién podría ser... Un ladrón o tal vez algún curioso... Yuzuruha echó sus orejas hacia atrás y frunció el ceño, su olfato estaba ciertamente confundido por el olor a incienso y el vapor presente, pero al ver que se trataba de un ser sobrenatural como ella volvió a echar sus orejas hacia delante y su expresión facial cambió a una avergonzada.

-N-Nno! Está bien, pu-puedes pasar.- Su nerviosismo y sorpresa eran evidentes, hacía mucho que no trataba con otras personas y no sabía que alguien más conocía tal lugar, ni mucho menos de que los demonios lo conocían.  

–Estábamos...disfrutando un poco...- Ya se estaba tranquilizando después de aquella sorpresa. –Vamos, salgan.- Exclamó con una voz dulce y maternal, la cual bajando cuidadosamente una de sus nueve colas dejó ver los dos kitsunes junto con el mapache que sostenía entre sus manos al viejo sapo. Los criaturas aun sorprendidas se asomaron a ver al recién llegado con miedo.

-Mi nombre es Yuzuruha, soy una kyuubi.- Realizó una reverencia en señal de respeto y cordialidad. -Y ellos son mis amigos; Sui y Min.- Los dos kitsunes le saludaron agitando su patita en el aire y comenzaron a reír curiosos. –Doro el mapache  y el señor Tai- El mapache hizo una reverencia junto con el sapo -Encantada de conocerle Vergil Graywords- Le regaló una sonrisa tranquila y sin afán de provocaciones.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Mar Ago 04, 2015 6:59 am

El demonio de cabellos plateados correspondió al saludo de la joven kyuubi asi como a sus dos acompañantes con un movimiento de su mano derecha, pese a lo extraño de aquella situación no tan común para Vergil, parecía tomarse las cosas con mucha tranquilidad, incluso había dejado su katana a un lado, comprendiendo que no existía motivo alguno para usarla, ademas si ocurriera algo inesperado podría valerse perfectamente sin la ayuda de su arma — tenia muchos años sin encontrarme con un kyuubi, son una especie poco común — menciona serio mientras valiéndose de su mano sana se desprende de su camisa negra, para después hacer lo propio con sus botas y pantalón sin algún rastro de vergüenza, ya que para el demonio el acto que realizaba era natural, a final de cuentas lo raro seria meterse con ropa.

Sin embargo, por respeto a la figura femenina frente al demonio, se quedo con una única prenda, su ropa interior, un boxer negro con el logo de la familia Graywords a un costado y se metió en el agua, quedándose recargado en el borde, cubriéndole el liquido hasta la cintura — los animales de este bosque, tienen mucho apego hacia su persona — comenta mientras con su mano sana comienza a echarse agua en el brazo dañado, sus espadas fantasmas tenían la peculiaridad de causar heridas internas, cortes perfectos debajo de la piel, dañando músculos, nervios e incluso huesos dejando la piel intacta, por eso a simple vista el brazo del demonio lucia perfecto, pero por dentro estaba destrozado, sin embargo su rostro a pesar del dolor se mantenía imperturbable, serio y sumamente frío.

El albino hecho la cabeza hacia atrás mirando hacia el cielo, manteniéndose en silencio algunos segundos, dejando que el agua y su sistema de regeneración hicieran su trabajo para curar aquel brazo destrozado — vengo con frecuencia a este sitio, pero no la había visto antes y a pesar de lo grande del bosque, estoy seguro que su canto lo habría escuchado de haberse producido antes — lentamente volvió el rostro hacia la mujer, observándola, algo en ella le intrigaba, el hecho de ser un kyuubi y el aparente dominio que tenia sobre los animales ya era bastante extraño de por si, era similar a una guardiana o soberana del bosque, pero una que había estado ausente mucho tiempo, de lo contrario el demonio, quien tenia ya cierto tiempo habitando en una parte de dicho bosque, ya hubiera sabido de ella

— Seré directo joven Yuzuhura, me intriga su persona, estoy interesado en conocer mas detalles acerca de usted — dijo educadamente mientras seguia mojando el brazo que muy lentamente comenzaba a recobrar movimiento — sin embargo estoy consiente de que, lo que yo pido no es algo sencillo, por lo que seré honesto con mis intenciones — en ese momento el demonio lentamente se acerca hacia donde esta la joven, sin intensiones algunas de agresión, aunque claro eso no era fácil de saber debido al rostro de pocos amigos que tiene el demonio, quien se detuvo algunos centímetros frente a la kyuubi — deseo saber mas específicamente que es lo que busca en este mundo y si de alguna manera eso conlleva a lo que yo busco... entonces la ayudare — su tono era bastante educado y caballeroso, no pretendía incomodar de alguna manera a la chica.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Mar Ago 04, 2015 2:18 pm

Ya con los ánimos más tranquilos y con la debida presentación de todos ella también volvió a sentarse en la orilla con cuidado de las rocas, justo el agua le tapaba hasta su clavícula cuando volvió a quitarse su toalla y colocarla en el borde debidamente doblada;  con sumo cuidado sus nueve colas se acomodaron a su alrededor cubriendo todo su cuerpo.  
Movió sus orejas de kitsune hacia el y después giró levemente su cabeza para escucharle atentamente, su rostro por unos segundos denotó cierta incomodidad que rápidamente se borró con una sonrisa tranquila y amigable.

- Oh...Si-si Bueno... La verdad es que ya quedamos muy pocos... De echo toda mi aldea fue  destruida por un clan de cazadores. -

Por un momento todo era silencio, solo se podían escuchar las vocecillas de los kitsunes pero para otras criaturas estos sonarían como pequeños chillidos; el mapache se acercó nadando a Vergil con confianza desmesurada y le olfateó con una sonrisa picarona y luego se sumergió para nadar lejos, sin duda eran curiosos y no tan educados como se esperaba, después de todo, eran criaturas del bosque y estaban ahí solo porque Yuzuruha lo estaba.
Yuzuruha no podía quitarle ojo de encima al nuevo invitado, pues lo cierto era que su actitud seria y fría la dejaron completamente sorprendida.

- La verdad es que me he encontrado muy pocos demonios como tu... Se podría decir que los demás eran seres carentes de elegancia y respeto.-

Sin dejar de mirarle este ultimo le pregunto con cierta curiosidad del apego que sentían aquellas criaturas por ella. Yuzu aun sonriente se quedó un momento en silencio.
Los dos zorros ahí presentes enseguida voltearon a ver a Yuzuruha, la conocían de varias décadas atrás y sabían muy bien que ella estaba ocultando lo que sentía, así que uno de ellos se acercó con la botella de sake dando brinquitos sirviendo varios recipientes. El otro zorro los pasó a todos los presentes, el primero de estos levantó su recipiente al cielo como dando las gracias y lo bebió todo de golpe y así las otras criaturas. La mirada de Yuzuruha y la de los dos zorros parecía iluminarse, como niños a punto de recibir un regalo, para ellos, el sake era más que una bebida alcohólica y su fin no era emborracharse; Inari, la deidad japonesa de fertilidad, el arroz, la agricultura, los zorros además del éxito,  era su deidad... A la cual servían fiel y fervientemente, así que consumir algo creado con arroz y manufacturado justamente en Japón era de gran felicidad y digno de celebrar.

De nuevo el joven demonio se aventuró a preguntarle, esta vez sin rodeo alguno, que era lo que Yuzuruha buscaba en ese inhóspito lugar.
Escuchó con cuidado aquella pregunta y se quedó callada, volviendo a recargar su cabeza hacia atrás y colocando la toalla húmeda sobre sus ojos, no sabía que responderle con exactitud, tragó saliva sintiendo un nudo en su garganta todo era tan confuso y tan delicado que...  Decidió quitarse la toalla y reincorporarse para verle claramente.- A decir verdad, ni yo se con exactitud eso, existió alguien en el pasado que hizo que mi aldea se redujera a cenizas... Tengo pensado en un futuro volver a mi hogar y vengar mi pueblo – Le regaló una sonrisa amplia y tranquila mientras tomaba entre sus manos un poco de agua y limpiaba sus largas y puntiagudas orejas.
Luego tras hacer una breve pausa se acercó a él y añadió;

-Por una nueva amistad, más allá de una simple apariencia... ¡Kampai!– Exclamó más animada y esperando a que Vergil tomara para el hacerlo.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Miér Ago 05, 2015 7:09 am

Al escuchar las primeras palabras de la kyuubi, el demonio entendio en gran parte la ausencia de Yuhuzura en el bosque, si su aldea había sido destruida, lo mas natural era que ella se hubiera mantenido lejos para evitar el mismo fin que los demás de su raza. Vergil sabia que los kyuubi eran seres muy preciados dados sus poderes tan singulares que poseen, algunos intentaban esclavizarlos pero al no poder lidiar con ellos, terminaban por asesinarlos, algunos otros simplemente dejándose llevar por la ignorancia y el miedo hacían lo mismo, en ese momento sus pensamientos fueron interrumpidos por el singular mapache, quien se atrevió a acercarse al demonio para olfatearlo, la mirada fría del demonio se poso en el animal, no era necesario pronunciar palabra alguna, con esa mirada el mapache debería entender que no podía volver a hacer eso.

La mirada del albino volvió a enfocarse en la mujer cuando esta se refirió a él — desgraciadamente la mayoría de los demonios, solo piensan en destruir todo a su paso, se dejan nublar por sus instintos mas primitivos y olvidan la razón de nuestra existencia... — hace una pequeña pausa mirando su reflejo en el agua, notando como sus cabellos caían, por lo que paso su mano por estos  hacia atrás, acomodando bien su peinado, ya que de otra forma se ve idéntico a su hermano menor, algo que le desagrada bastante — cuando me instale en este bosque, varios demonios de clase baja rondaban estos lugares, pero ahora solamente otro demonio aparte de mi conoce este sitio... pero el no vendrá — esto era un alivio para el demonio, ya que si Dante apareciera lo primero que haría seria coquetear con la mujer, invitarla a salir y demás cosas atrevidas que Vergil reprueba.

Entonces nuevamente los animales hicieron algo inesperado, mas específicamente un par de zorros, uno de ellos llevando una botella de sake, una bebida especial de origen japones, la cual el demonio había tenido la oportunidad de probarla en algunas ocasiones, aunque claro nunca servida de esa forma tan peculiar y menos en la compañía de un kyuubi, por lo que no dudo en aceptar dicha bebida, ademas de que hubiera sido una gran descortesía el rechazar tal invitación, pero antes de beber, escucho algo que llamo poderosamente su atención "vengar mi pueblo", al decir esas ultimas palabras; Vergil se acerco mas a la joven, casi rozando su cuerpo con el de la kyuubi — la venganza es una emoción que puede darte mucho poder, o... terminar destruyéndote si dejas que te domine por completo — sus palabras serias sonaban a una invitación pero también a una advertencia. En esa cercanía la sonrisa de Yuhuzura hizo retroceder un poco al demonio, dándose cuenta de que estaba demasiado cerca de la kyuubi

Vergil observo la bebida mientras que la mujer parecía hacer una especie de brindis — no creo en el concepto de la amistad, sin embargo si eh de brindar por algo el día de hoy, sera por habernos encontrado en este lugar... kampai — pronuncio en un tono frió pero bastante elegante, dando un trago a la bebida hasta terminarla, notando en ese momento como su brazo ya estaba casi recuperado, pero sus heridas internas tomarían mas tiempo — si te interesa cobrar venganza, necesitaras de mi ayuda — Vergil no le dejaba elegir a la joven, el ya había tomado la decisión de que la ayudaría, después de todo alguien con la fuerza para haber reducido su aldea en cenizas, seria un oponente muy interesante para el albino, alguien a quien quisiera enfrentar y claro... el hecho de tener cerca a un kyuubi podría ser útil, por lo que debería de protegerla.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Miér Ago 05, 2015 6:24 pm

No había dudas de que aquel joven escondía tras ese aspecto frío e impasible un trágico pasado, o si más no, una vida un tanto accidentada... Por decirlo de alguna manera... O esa era la impresión que Yuzuruha tenía de el.
Aun manteniendo una sonrisa prosiguió hablando sin dejar de mirar a Vergil;

–Los humanos pueden ser muy útiles e inteligentes cuando disponen de los recursos necesarios, ya sean armas o herramientas... Llegan a ser extremadamente crueles...- Su tono de voz se volvió frío y distante, incluso sorprendió a las dos kitsunes las cuales hasta el momento seguían jugueteando animadas.
La palabra venganza no dejaba de resonar en la mente de Yuzuruha una y otra vez, causándole un sentimiento de impotencia y a la vez de tristeza, aun seguía inmersa en sus pensamientos, sus pupilas de repente se hicieron finas y frunció levemente el ceño. Acto seguido sus orejas se movieron en dirección a la voz de Vergil como si sintiera el peligro, incluso el zorro que no servía el sake se acercó para darle pequeñas palmaditas en el brazo de Yuzuruha y de la nada, volvió en sí.

-En verdad me halagas con ese comentario, yo solo soy una servidora de la diosa Inari... mas no creo que esta se moleste si me aventuro a “verificar” que todo se encuentra bien por estos rumbos.- Su interés era más que obvio, hacía mucho que anhelaba una compañía con la cual charlar dejando atrás las apariencias y los tabúes... Y sobretodo iniciar una nueva aventura para llevar a cabo sus tan ansiados planes.
Aun todo era muy reciente... ¿Que si necesitaba ayuda? La verdad es que sí. Si realmente deseaba vengar su pueblo necesitaría a alguien que le brindara su apoyo, ya que en su estado actual le resultaría muy difícil, por no decir imposible, hacerle frente a todo un clan.
Si bien ella era en el exterior muy tranquila y noble, pero cuando se trataba de su gente no dudaba en sacar ese lado más agresivo incluso sediento de pelea, pero bien dicen, “Sabe más el diablo por viejo que por diablo” y Yuzu tenía más de 1000 años de vida, todo gracias a la diosa Inari, la cual le concedió un “tiempo extra” por llamarlo así.

La muchacha no puedo evitar sentirse intimidada por el atrevimiento de Vergil, pero a la vez se sentía alegre, puesto que ya no había marcha atrás... Por fin encaminaría de nuevo su futuro y acabaría, de una vez por todas, con los viejos fantasmas del pasado que hasta ahora la atormentaban.
- Supongo que tengo lo que se necesita- Exclamó no muy convencida mientras recargaba su cabeza contra una roca cerrando sus ojos y colocando sobre su frente una pequeña toalla lo suficientemente mojada para que el agua cayera por su rostro.-Mi gente necesitaba a alguien al frente y pues si la cabeza de alguien tiene que rodar... Que sea la mía antes que la de personas inocentes.- Su voz era severa, directa; cuando se trataba de otras personas ella siempre se pondría al frente.
Así pues aceptando la proposición de aquel demonio esperó pacientemente que su compañía le resultara lo más grata posible, ya que a partir de ahora iban a pasar más tiempo juntos.

– Por el momento, me encuentro sin guardaespaldas, cuando se enteran que puedo cambiar de forma les dejo de parecer una dama en apuros.- Sonrió levemente evocando una leve risa por su comentario, pero lejos de ser una broma era algo muy real, al ver a la bestia los más valientes decían que pensarían en aceptar el trabajo, otros simplemente desaparecían.

Ahora era su turno de saciar su curiosidad y no había algo que los zorros disfrutaran más que saber de las personas, sus costumbres y hábitos, sin duda, son criaturas curiosas y un tanto chismosas.  - Dime joven Vergil... ¿Que hay de ti?- Sonrió de forma curiosa tapándose la boca por tal de no sonar demasiado irrespetuosa.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Jue Ago 06, 2015 5:53 pm

El demonio no podía evitar sentirse un tanto incomodo rodeado de aquellos adorables animales, no era que a Vergil le disgustaran los animales, de hecho en su torre el tenia varios bajo su cuidado, pero eran animales muy diferentes a los que Yuhuzura tenia cerca, normalmente ese tipo de animales nunca se acercaban al albino por miedo a ser aplastados, pero ahora... incluso se mantenían cerca, Vergil prefirió desviar sus pensamientos de ese hecho para seguir concentrado en las palabras de la kyuubi quien hablaba acerca de los humanos — los humanos son criaturas que temen a todo lo que no pueden comprender y ese temor es lo que los hace destruir aquello que no entienden — pronuncio con aquel tono frío pero elegante que era ya característico en el demonio. Vergil conocía bien la naturaleza de los humanos, los veía como hormigas, una sola no puede hacer nada, pero muchas pueden llegar a ser un dolor de cabeza.

— Este bosque se a vuelto muy tranquilo desde que me instale en él, es un buen lugar para vivir un tiempo, ademas cuando tengo deseos de entrenar al aire libre; es el sitio adecuado — el demonio ya tenia varios meses viviendo en el bosque, aunque al inicio no había sido por elección propia, fue una casualidad que la vieja torre perteneciente a su padre, se encontrara enterrada bajo una parte del bosque, la cual el demonio hizo emerger y desde entonces se había establecido en ese sitio, al inicio muchos demonios visitaban el bosque solo para devorar animales o matarlos por diversión, claro que esto no le importaba en lo mas mínimo a Vergil, ya que no fue si no hasta que esos demonios se volvieron demasiado ruidosos que tuvo que acabar con ellos, desde entonces se volvió un lugar pacifico, tal como le gustaba al albino que fuera.

Vergil continuaba escuchando las palabras de la joven, quien había decidido aceptar la oferta del demonio — yo me ocupare que tengas todo lo que necesitas — afirmo seguro de sus palabras al notar en contraste la inseguridad de las palabras de Yuhuzura, sin embargo cuando esta hablo de proteger a su gente, se podía notar la fuerza en sus palabras y sobretodo la decisión de morir por ellos, pero el demonio no iba a permitir que eso llegara a pasar, Yuhuzura no debía morir, no aun, es por eso que el se encargaría de protegerla, aunque el titulo de guardaespaldas no es del agrado de Vergil — estoy consiente de la forma que toman los kyuubi, ni pretendo ofender su fuerza con mis palabras, usted no es una dama en apuros ni yo un caballero de brillante armadura...  — pronuncia serio observando a Yuhuzura, quien tenia preparada una pregunta para el demonio, quien se veía obligado a responder, puesto que ella había respondido las suyas, lo mas educado seria corresponder de igual forma.

— Soy un demonio puro, nací y me crié en el infierno, mi padre era el soberano de uno de los reinos de ese lugar, hasta que fue asesinado junto a mi madre por su guardia mas leal... desde entonces eh dedicado mi vida a volverme mas fuerte — contesta con el mismo semblante serio de al inicio, sin mostrar expresion alguna en su rostro que no fuera simple frialdad — tengo un hermano gemelo, minutos menor que yo, poseo una aprendiz que vive en este mismo bosque, en una gran torre oculta no muy lejos de aquí... ¿y tu Yuhuzura en que lugar estas viviendo actualmente? — pregunta mirando a los ojos de la mujer, clavando esa mirada de hielo en la kyuubi
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Vie Ago 07, 2015 9:56 am

Eso estaba claro... Yuzuruha no era una dama en apuros ni el un caballero de brillante armadura, si algo los había unido no era un sentimiento cálido y afable... Los había unido el deseo de venganza, el deseo de tener el poder suficiente como para poder alcanzar sus metas.
Yuzu tenía una visión romántica de la vida, en la cual todo era paz y armonía... Pero esos valores parecía que poco a poco se iban quebrando uno a uno, puesto que todo cuanto tenía había desaparecido... Sin dejar ni el más mínimo rastro.

Aun con una expresión alegre en el rostro miraba detenidamente al demonio el cual explicaba su historia sin mostrar el mas mínimo indicio de dolor, lo cierto es que no era de las historias más alegres que Yuzuruha había escuchado, así que el hecho de que Vergil no se inmutara en absoluto tras describir tal tragedia la removió un poco. -¿Que le habrá sucedido a este chico para que apenas muestre emociones?- Pensó mientras se levantaba poco a poco del agua y escurría su cabello lentamente, dejando caer el agua de nuevo al onsen como si de una pequeña cascada se tratara.
En ese pequeño instante el sapo saltó de las manos del mapache y desapareció lentamente entre las rocas, el mapache al ver que su amigo se había marchado correteó ágilmente trepando por unas ramas.
Yuzuruha volvió su cabeza hacía los dos zorros que la acompañaban, los cuales se mantenían inmóviles a su lado.
La Kyuubi quizás pecando de entrometida le lanzó un mensaje al demonio;
- Con el tiempo paulatinamente todos vamos desapareciendo... Únicamente quedando en pie aquellos que de verdad posean una razón por la cual quedarse. - Su voz sonó fría y distante, sin embargo su mirada se mantenía vibrante y llena de pasión. Después de hacer un movimiento rápido con su blanco cabello el cual se mantenía disperso por el viento se adelantó unos pasos hacía Vergil y le susurró algo al oído;
-  Las emociones no nos hacen parecer frágiles -   Retirandose lentamente prosiguió diciendo con una sonrisa traviesa...
- Y... al contrario que todo el mundo piensa, no son signos de debilidad, tampoco de fortaleza... Pero si algo he experimentado es que aprender a controlarlas solo te hace disfrutar un poco menos de la vida... Puesto que gracias a ellas podemos saber que estamos vivos. -

Con esa frase sentenció algo muy importante para Yuzuruha, ya que si algo le dolía más que nada, era que alguien perdiera su "Humanidad". En la aldea ya había visto muchas personas acabar de esa manera, no quería ver a más gente sufrir.
La muchacha se alejó unos centímetros del cuerpo del joven y salió del agua lentamente para volver a ponerse su ropa. Mientras se cambiaba Yuzuruha fue respondiendo tranquilamente a la pregunta que le había realizado Vergil.
- Pues veras... Actualmente estoy viviendo un una casa de té....No se encuentra muy lejos de aquí, apenas a unos pocos Kilómetros... Justo al lado del templo.-  Mientras acomodaba su kimono verde notó que algunas de las ramas de los arboles se habían metido entre su ropa y le estaba siendo muy difícil realizar dicha tarea.
- Ehmm.. bueno.. y... Oh dioses, porque no puedes simplemente entrar de una vez... Ah perdona, estoy teniendo algún que otro problema para vestirme... Nunca antes lo había hecho sola... en el templo me ayudaban mis sirvientas... -
Escondiendo su rostro avergonzado entre los arbustos se tranquilizó y salio de nuevo con esa placida sonrisa que tanto la embellecía.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Lun Ago 10, 2015 4:02 pm

Mientras los minutos pasaban en aquella conversación, las aguas termales hacían su trabajo acelerando la sanación del demonio, hasta recuperar por completo la movilidad de su brazo, la joven a su vez ya también había pasado el tiempo necesario en las aguas, ya que sale de estas mientras el albino la observa, quien no se inmuta en lo mas mínimo al ver el cuerpo de la kyuubi al salir, aunque reconocía que tenia una bella figura. Vergil hace lo propio saliendo también del agua para tomar sus ropas, comenzando a vestirse tranquilamente, echando su cabello hacia atrás y tomando su fiel katana, al tiempo que escuchaba las palabras de Yuhuzura, le parecía extraño que no fuera capaz de vestirse sola, pero al escuchar su explicación encontró un poco de sentido a ese hecho — debes aprender a vestirte por ti sola, estar desnuda puede ocasionar problemas... muchos seres se dejan controlar por la lujuria y eso es peligroso —

Incluso el propio Vergil en contadas ocasiones había sido poseído por ese deseo, pero claro lograr eso era toda una hazaña, en especial actualmente que controlaba bastante bien sus emociones, pensando en las emociones; el demonio recordó las palabras de Yuhuzura — me basta poder pensar para estar consiente de mi vida, las emociones en un guerrero pueden llegar a ser la diferencia entre vivir o morir — Vergil no esperaba que la chica entendiera sus palabras, ya que ambos son muy diferentes, el demonio desde pequeño había estado participando en batallas y había experimentado como su padre fue asesinado debido al no controlar sus emociones al ver morir a su madre, haciéndolo presa fácil de aquel demonio, desde ese momento el albino entreno mas duro, no solo su cuerpo y poder, si no sus emociones, para que la ira o alguna otra emoción no nublara su pensamiento.

Ya con ambos vistiendo sus respectivos atuendos; Vergil se acerca a Yuhuzura colocándose justo enfrente y le acomoda la parte superior del kimono que se encontraba un tanto asimétrico un lado del otro — fue imposible no notar que estabas recuperándote de varias heridas ¿alguien te ataco? — pregunto fríamente mientras la observaba, si algún ser había atacado a la joven y este no fuese exterminado, entonces seria casi seguro que la buscaría para volver a atacar, por lo que Vergil debía de estar preparado en caso de que eso sucediera — ¿necesitaras que te acompañe hasta la casa de té? — pregunta serio ya que no estaba del todo seguro que la joven pudiera defenderse de su atacante, ya que dichas heridas no eran simples rasguños.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Mar Ago 18, 2015 7:34 am

- Ya casi hemos llegado...
- ¡Siempre la misma puta mierda! ¿tanto rollo para una mierda de charco caliente?

Hiro caminaba por el bosque, de su manga izquierda se asomaba Kuro, que había decidido salir parcialmente del cuerpo, flotando alrededor del brazo del samurai como si fuera algún tipo de serpiente hecha con tinta. No hacia mucho había oído hablar de que allí podría encontrar un onsen, la nostalgia como siempre le había obligado a salir en su búsqueda Llevaba unos quince minutos dando tumbos, oyendo una y otra vez las quejas del dragón, pero no podía andar muy lejos, lo sabia, o al menos quería pensar que lo sabia.

- No es un charco caliente – corrigió Akechi mientras se agachaba levemente para esquivar una rama baja- es mas que eso, es un lugar para meditar, relajarse, dejar todo de lado y sentir como tu cuerpo se limpia y...
- Mira, si quiero oír esas gilipolleces miro un anuncio de herbal essence, atontado. Para un dragón un lugar calentito es un volcán, no una mierda de agua que no llega ni a cien grados, menudos maricones estáis hechos...
- ¡Cierra el pico!

Por si fuera poco caminar por el bosque también tenia que aguantar a aquel pesado, que no dudaba en pasearse por en frente de los ojos de Hiro en un intento de provocar que se tropezara con algo. De repente, entre unos arbustos, se pudo divisar el agua del onsen, pero había algo que alerto al samurai.

Dos personas.

Lentamente se agacho y se acercó a los arbustos para ver mejor quien había ahí, encontrándose una bella mujer con kimono y largo cabello blanco, acompañada por un hombre, que se encontraba frente a ella acomodándole la ropa a la chica, llevaba el pelo del mismo color que su compañera, pero cualquier otro detalle se omitió cuando vio la katana, la punta de la vaina le resultó familiar, quizá la vio en algún lugar. Aquel hombre tenia un porte poco común, era claramente un luchador con mucha experiencia.

- ¿Porque desde que hemos llegado aquí no encontramos casi humanos? No da tanto asco como ver esos payasos insignificantes pero... joder, ni un dragón..
- Ya lo se Kuro – dijo sin quitarles el ojo de encima- no hace falta tener tu olfato para darse cuenta...

Algo que ninguno de los dos dijo es que estaban seguros de que ya habían sido localizados, de ser así no mostrarse seria una invitación a ser atacados, por lo tanto optó por levantarse y atravesar el arbusto con las manos levemente levantadas, mostrando las palmas de las manos a modo de señal de paz.

- Siento la intromisión, solo estábamos buscando...
- ¡Dadnos el puto dinero o os partimos en dos cacho zorras! - gritó a traición sin dudar.
- ¿Que? - se quedo perplejo mirando a su compañero, que flotaba aun alrededor de su brazo- ¡no! No le hagáis caso, solo esta intentando...
- Venga ya, paso de hacer el tonto como a ti te gusta ¡a estos retrasados hay que matarlos y punto!

Con la mano intentó agarrar al dragón del cuello, pero este ya esperaba aquel movimiento, esquivándolo sin problemas, no entendía como Kuro podía llegar a ser tan cabrón como para hacer algo de aquella magnitud. Sin saber muy bien que hacer se quedo mirando a la pareja mientras una gota de sudor descendía desde su frente.

- Yo solo quería bañarme en el onsen...
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Vie Ago 21, 2015 7:36 pm

Mientras aquel demonio acomodaba el kimono de Yuzuruha, esta no podía dejar de pensar en el posado frío y serio de aquel joven... Su nuca siseaba ocasionalmente con cada mirada que se clavaba en ella, no sabía el porqué, pero a pesar de mostrarse cordial y amable había algo en el que la hacía dudar...Quizá esa sed de sangre exacerbada... Se giró hacia él y a modo de agradecimiento cerro sus ojos y dejo ver una leve sonrisa.

- Si, así es, llevo sobre mi espalda el peso de la guerra y la desgracia... Años atrás me hirieron gravemente un clan de kappas, extendiendo un extraño veneno por todo mi cuerpo... Por culpa de dicho veneno cada vez se me hace más difícil regenerarme con mis poderes y apenas puedo rendir adecuadamente en la casa de te... -

Yuzuruha tenía un horario muy estricto en la casa de té y a duras penas podía salir del local en el que trabajaba... Había decidido dejar de trabajar allí puesto que quería iniciar una nueva vida y aquel trabajo no era el que más le convenía pero debido a su poca experiencia aún no había podido encontrar nada mejor...
Despues de una leve pausa Yuzuruha continuó - N..no.. Realmente no deseo volver a ese lugar, ya que no tengo porque regres-
Justo cuando iba a terminar la frase sucedió algo inesperado... De golpe sintió una vos amenazadora...
Se giró bruscamente dejando ver sus orejas y sus colas que hasta el momento habían permanecido ocultas a causa de la vegetación de lugar, pero que veían sus ojos... Aquel chico era el samurai que había visto anteriormente en su local... Fue el que le salvo de aquella terrible pelea en la casa de té... ¿Pero porque parecía distinto?
–Esto no puede ser una coincidencia. – Pensó Yuzuruha mientras le escuchaba. – ¿Acaso...es a propósito?....no, de todas las personas que puedo conocer.... Me vengo a topar con alguien que conoce mi aspecto humano... – Seguía inmersa en sus pensamientos, sus pupilas se hicieron pequeñas y frunció levemente el ceño. - Espero que no me haya reconocido... - Suspiro nerviosa.

Una suave brisa hizo que Yuzu volteara su cuerpo en dirección del aire, con ese movimiento dejaría al descubierto sus hombros y un poco de su espalda, al igual que un poco de sus piernas hasta justo debajo de las rodillas, nada provocativo, o al menos no para los estándares de los demás.
Miro de pleno al samurai y sonriendo una vez más se dirigió hacia el onsen, su delicada mano comenzó a acariciar sus cabellos con suavidad mientras sus colas se sumergían nuevamente en el agua y salían poco a poco escurriendo de agua, creando un relajante sonido, su cuerpo estaba limpio de todas las impurezas visibles que tenía, por primera vez le puso atención al cuerpo de aquel samurai, era impresionante cómo un hombre tan apuesto, podía ser también amenazante.

A pesar de todo Yuzuruha no pudo evitar relajarse de nuevo al entrar en contacto con el agua, estaba tan cansada que incluso sus nueve colas dejaron de moverse para quedar quietas disfrutando del aire, comenzaba a entrar en su sueño cuando sintió su mano en su brazo.- “Tan suave...¿Pero por qué encuentro confort?” Pensó ella aun somnolienta mientras la sentía, su mano se sentía suave, su agarre no era fuerte pero, podía denotar cierta preocupación.
Escuchó su voz muy cerca, así que abrió solo un ojo. –Quie... Quien eres... - y volvió a cerrar su ojo, estaba tan somnolienta que no quería ni sacarle conversa.
Detrás de Yuzuruha se hallaban dos pequeñas chicas con orejas y cola de kitsune al igual que Yuzu, que susurrándole al oído repetían; - Despierte mi señora, somos Siu y min, ¡Venimos para alertarle! Ese mortal no es tan inofensivo como usted cree... en realidad… es…-
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 22, 2015 7:24 am

No podía esperar otra cosa de Kuro, que aprovechando aquel momento se las ingenió para liar un buen espectáculo, por suerte para Hiro no pareció que le hicieran demasiado caso. Ante él aquella mujer mostró sus nueve colas, era la primera vez que podía ver una kitsune como ella y desde luego era algo muy bueno, aquella raza era nativa de su tierra y nada le gustaba mas que todo lo que estuviera relacionado con japón.

- ¡Una puta zorra!
- ¡Un respeto lagartija!

El chico comenzó a estrujar su brazo derecho, provocando que el dragón se quejara por la falta de aire, tenia pinta de que estaba dispuesto a seguir haciéndole la vida imposible y en aquel momento es lo que menos deseaba aquel samurai después de encontrar aquella mujer. Una vez terminó de castigar a Kuro volvió la mirada a los ojos de la mujer. Le resultaba familiar... muy familiar, aquel kimono lo había visto alguna vez, hacia apenas unas horas.

- Mira que eres lento – dijo mientras salia de la piel del samurai, flotando parte de su cuerpo alrededor del brazo- es la puta camarera esa...
- ¡Ah! ¡Yuzuruha! - gritó feliz- ¡sabia que nos volveríamos a encontrar!

Contento por el encuentro Akechi dio unos pasos hacia ella, que se encontraba somnolienta por el sonido del agua. Durante su avance no pudo evitar mirar aquellas colas, tenían pinta de ser esponjosas y suaves, había oído muchas leyendas sobre los zorros de nueve colas y le apasionaba conocer mas. Antes de llegar a ella unas chicas con aspecto de ser también kitsunes se acercaron a Yuzuruha, parecían ser muy jóvenes, se movían rápido, sus orejas parecían esforzarse por oír todo lo que las rodeaba y parecían alertadas por algo.

- Oh, mas zorritas ¡genial! Todo lleno de esas rameras – gruño mientras miraba el Onsen- ¿y que puta mierda es eso? ¿No querrás bañarte ahí? Seguro que hasta se han meado unos sapos ahí dentro.

El cuerpo de Hiro estaba tenso, tenia un mal presentimiento. El miedo recorrió su cuerpo cuando encajo piezas, él en su momento lucho contra los seres sobrenaturales de japón pensando que eran malignos ¿y si las había atacado a ellas o algún conocido? Estaba seguro que no había visto ninguna kitsune, es mas, prácticamente todo contra quien lucho fueron demonios, pero por la reacción que estaba viendo cualquiera pensaría que el samurai era malvado. Sin saber mucho que hacer dejó de avanzar para no ponerlas mas nerviosas.

- ¿que pasa panda de retrasadas?
- por favor, ignorad a mi compañero – se disculpo mientras se daba una palmada en el brazo- le gusta chincharme y darme problemas – después de volver a regañar a Kuro miró a las dos compañeras de Yuzuruha- me alivia ver que aun quedan kitsunes, había oído cosas horribles...

Sin duda aquel samurai se sentía acorralado, no sacia del todo que estaba sucediendo, pero prefería mantenerse a aquella distancia hasta saber si estaba siendo rechazado, no podía hacer nada mas que no fuera esperar, deseando tener la suerte de ser aceptado y poder hablar con ellas.
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Tema Libre Re: En busca de una cara familiar

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 22, 2015 3:48 pm

El instinto del demonio no lo había engañado, alguien mas se encontraba merodeando el lugar, dicho ser no tardo mucho tiempo en hacer acto de presencia, saliendo de entre los arbustos, aparentemente sin intenciones de luchar, sin embargo, traía consigo lo que parecía ser una especie de dragón, el cual se expresaba con palabras tan vulgares que harían enrojecer al humano mas ignorante que alguna vez se hubiera encontraba el albino, este hecho evidentemente causaba cierta molestia en Vergil, quien se encontraba en silencio observando a aquella peculiar pareja de amigos, alejando su mano de la espada, puesto que no seria necesario hacer uso de ella.

— Es decepcionante ver la clase de dragones que se encuentran últimamente — dijo serio observando al pequeño lagarto, recordando que ya antes se había encontrado con un dragón, por lo menos el primero se expresaba en palabras que podían ser entendidas, a diferencia del que se encontraba frente a él, en ese momento su atención volvió hacia Yuhuzura, quien se encontraba en una especie de trance auto-provocado, la situación se estaba volviendo un tanto confusa, pero todo indicaba que tanto Yuhuzura como aquellos dos extraños se conocían, por si la situación no era lo suficiente extraña, dos pequeñas kitsunes aparecieron detrás de Yuhuzura, aparentemente se trataba de sus protectoras o algo similar.

Aquel momento se vio interrumpido por las palabras del intento de dragón, esas palabras tan poco elegantes eran como un taladro sonando a un centímetro del oído de Vergil, le provocaban dolor de cabeza, pero ni siquiera valía la pena matarlo, seria una humillación que el demonio se rebajara al nivel de tener que matar a un insecto por si mismo — Yuhuzura, decido marcharme, puesto que si me quedo terminare asesinando a su amigo — sus palabras aunque frías, carecían de presunción y soberbia, tampoco eran una provocación para el joven samurai, puesto que no veía a este como una amenaza, solamente su compañero era un dolor de cabeza

— Cuanto termine este insipiente reencuentro, yo te buscare Yuhuzura... este niño y su mascota no son amenaza, el sera incapaz de dañarte — había confianza en sus palabras, puesto que para alguien capaz de controlar sus emociones y sentimientos, le era fácil leer los de otros, aquel chico ademas era como un libro abierto, usando al dragón como catalizador de dichas emociones. Vergil simplemente comenzó a caminar sin prisa alguna, adentrándose lentamente en lo profundo del bosque, hasta terminar por desaparecer camino hacia su torre.
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